Ir al contenido principal

Entradas

Destacados

Bibliofilia

Siempre he tenido el deseo ñoño de visitar una gran biblioteca. No sé qué haría una vez allí. Conociéndome, me sentiría intimidado por el espacio interior. Porque, no me he explicado bien, no me refiero a cualquier biblioteca, sino a un gran, inmensa biblioteca. No inmensa solo por el número de libros que resguarde, si no por el edificio en sí, pues una gran biblioteca casi siempre consiste en un grande y viejo edificio de características neoclásicas y góticas, de varios pisos, amplio atrio abovedado de por medio. Cúpulas, capiteles, columnas, bóvedas amuebladas de luz mortecina y silencio funerario.Al menos así me las imagino. Las he visto en películas y fotografías. La del Congreso (de EUA, por supuesto). La de Harvard. La George Peabody, ubicada en Baltimore, que descubro apenas con asombro y envidia. No podría enumerar más. Recuerdo, en un video publicado por una bloguera guatemalteca, el interior de la biblioteca donde Karl Marx pergeñó su ‘Capital’, de aspecto monástico. Ni siqu…

Entradas más recientes

La ciudad de los amantes tímidos

Me ofendo