Babilonia

En el antro. Pido un refresco de toronja. El mesero asiente y se aleja rumbo a la barra. Mi amigo, Toti, se acerca y me dice sin dejar de bailar “no es tan niña, sólo cuando está en el antro”. A pesar del enloquecedor ruido de la música, asiento y sonrío. Muevo un poco el cuerpo pretendiendo que agarro el ritmo de Nena de Miguel Bosè en su tercera versión. Fer me alienta a bailar más, a mover las caderas, tal como él lo hace. No hago otra cosa que sonreírle e imitarle. No me desaliento. Hay muchos chicos guapos bailando a mi alrededor. Esta noche podría ser uno de ellos. El que me guste, el que yo desee. ¿Será posible? Me pregunto mientras tomo el vaso de toronja que el mesero me ha traído. Doy una vuelta bailando al tiempo que doy pausados sorbos a mi bebida, contemplo todo el escenario mientras Fer sigue moviéndose, bonito muchacho, se divierte. Todos los demás beben tequila. Soy el único que no encaja en la fotografía. No bebo alcohol. Ni peinado ni ropa atractiva. Ni tampoco me muevo demasiado para llamar la atención. Sólo estoy ahí, sonriendo.

El que me gusta es Toti pero yo no a él. Me lo hizo saber el sábado pasado. Que me ve como amigo. Está bien, le dije por chat, eso no cambia nada supongo. Ni siquiera me dio la oportunidad. Está bien, así no albergo falsas esperanzas, pienso. “El jueves que viene tendrás tu oportunidad con mi amigo”. Está muy chico para mí, le dije. “Ai hombre, sino conseguimos otro, tu nada más dime cual”. Como si eso fuera tan fácil. El más guapo, el más atractivo, el más ardiente, el que yo quiera, cómo si eso fuera posible, pienso. “Ummm contigo”, me responde. Está bien, me daré una oportunidad con Fer. No pierdo nada.

Jueves. Al llegar a la mesa donde nos quedamos, cerca del tubo, saludé a Fer de mano para tomar confianza y a sus amigos. Bien, al menos no estaré solo como temía. Se nos une otro, amigo de no sé quién porque no alcanzo a escuchar ni su nombre. Pero llama mi atención. Alto, moreno, delgado, bien parecido. Y eso está bien. Llega otra vez el mesero y le pido lo mismo para tomar. Los demás siguen pidiendo tequila con Square.

Disfruto bailar ahora que la cosa se ambienta más. Es un sentimiento contagioso. Es imposible estar ahí y no moverse, cerrar los ojos, mover los brazos. Aunque estés en tu rincón bailando contigo mismo. No podía faltar el go go dancer. El segundo de la noche es el mejor de todos. Un cuerpo ardiente, de ensueño, perfectamente marcado y esa cadencia sexy que enloquece. Preferí no dar muestras de que me enloquecía. Sólo lo contemplo, sin recurrir a tomarle fotos como muchos lo hacen. Estoy desesperado, pero no tanto.

Toti sigue bailando por su parte. Los amigos que me presentó hacen su propia fiesta. Saludan, abrazan y bailan con cuantos otros más que me son desconocidos. Soy el único extraño. Fer de vez en cuando se me acerca bailando. En una de esas, me toma de las caderas y trata de darme más ritmo, candela, no sé, que me anime. Le sigo el juego. Estos niños, nunca he sabido como llevarme con ellos. Sigo contemplando, viendo, echando la vista a las parejitas, los grupos de amigos, los sexys y los cutes. Veo unos que me gustan, pero nada más. Pero ningún otro hace lo mismo conmigo. Me voy dando cuanta, conforme pasan las horas, que soy como invisible. Que ni siquiera al morenote que llegó después me voltea a ver, aunque yo sí a él.

Son las tres de la mañana. La barra libre se ha terminado. Otro mesero llega para limpiar la mesa. La música no para, aunque el antro luce un poco vacío. Veo a Toti divertido, bailando con un chico del que me había platicado, una pasada noche de antro. “Ese de gorra roja quiere conmigo”. Se ve bien, pensé. Esta vez tomó el anzuelo. Maldito suertudo. Se tienen tomados de las caderas. Se ven sexys, no lo niego. Lo que sí niego, por amor propio, es un cierto sentimiento de tristeza. Algo así como “pude ser yo”.

Mientras esto pasa, ya estoy sentado en un banco, sólo observando a mi alrededor, las escasas parejitas de románticos empedernidos y un poco alcoholizados. Fer y sus amigos ya se habían ido. Nos despedimos de beso en la mejilla. Nos dijimos el gusto que fue habernos conocido en persona porque ya nos teníamos en el MSN agregados. Ésta fue la noche de nuestra reunión. Rehúyo emplear la palabra “cita” como se usa en estos casos, porque no lo fue, al menos de mi parte. El morenote también se había perdido ya.

Me espero un rato más. Me acerco a Toti, con la pena de importunar a su pareja. Le pregunto la hora y le digo que debo irme. Me dice que se queda, se me iría con su amigo (otro más que no me presentó más que de lejos). Bueno, le digo. Nos damos la mano de despedida, sin darme mucha importancia. Comprendo.

Busco al mesero que nos atendió toda la noche para darle su propina. Me da el boleto de entrada. Entrego el boleto perforado en la salida y me dirijo al auto. Los oídos me zumban. Hago todo lo que debe hacerse para arrancar, maniobrar y salir hacia el boulevard. El camino más corto a mi casa. Trato de no pensar que no ligué. Que no conocí ni al más sexy, ni al más ardiente, ni al más guapo porque eso no buscaba. Sólo quería conocer a alguien que me llamara la atención, el que pudiera convertirse en mi pareja. Pero eso no pasó. En realidad, en todas las horas de antro, no pasó nada.

En el coche, por la San Juan Pablo II, un poco antes de doblar hacia Ruiz Cortinez, un intento desesperado por llorar me asalta, pero no logra llegar. Es el cansancio o el sueño. O es demasiado tarde. O lo que sea. Recuerdo que no pasó nada con nadie, que al final de todo no le llamé la atención a nadie. Ningún “hola” ni tampoco un “cómo te llamas” o “cómo estás”. Tratando de hacerme un poco más daño, recapitulo.

Xalapa, horas antes del antro. Tenía asuntos que atender en esta ciudad. El clima estaba fresco, como siempre, pero ya se me hacia tarde para regresar. Tenía que ir a mi casa para cambiarme aunque sea de playera, y también por el coche. Hice todo lo posible para llegar temprano a la central de autobuses, pero aún así, los malditos contratiempos que se escapan de nuestras manos. No alcancé a tomar el de las ocho de la noche. Compré uno para las ocho y media. Maldigo mi existencia. Llegué a las diez y media a Veracruz. Corrí hacia lo taxis. Mientras todo esto pasaba, la felicidad aun anidaba y también las esperanzas. Tenía que ir por Toti a su casa. Las últimas tres veces que salimos la pasé muy bien con él. Ya en mi casa, maldigo a todo mundo por la hora. Once de la noche y a penas voy de salida. Sonriente, escuchando la radio. Pensando a quién conoceré, después de pasar más de siete años buscando eso a lo que todos tenemos derecho, my soul mate, mi príncipe azul, el que reconoceré como tal. Le hablo por celular a Toti diciéndole que ya voy en camino. Aún así, ya presentía que lo de Fer no sería una cita. Y así fue.

Mi casa, mi cama, solo, una hora después del antro. Intento llorar, pero no puedo.

Mi casa, casi un día después del antro. Todavía no he llorado. Pero me siento frente a la computadora. Abro Word y escribo lo que no pasó la otra noche en Babylon.

Comentarios

Hugo de Fuego ha dicho que…
Felicidades!! jamas habia conocido a alguien que escribiera como tu mi hermano, eres muy bueno, sigue adelante y sigue escribiendo, y prometeme que cuando tus letras se vendan caras, me haras un descuento verdad? jeje!!

Tu amigo yucateco
Hugo de fuego
Rakro ha dicho que…
Si... conozco esos sentimientos que describes...
Hace tiempo, cuando quería encajar en esta colorida sociedad, frecuentaba los antros e imitaba perfectamente los movimientos...

Luego supe que no era lo mio...y decidí dejar de mentirme, lo que yo busco no está en la pista de baile moviendo las caderas a la Shakira, ni en los cotilleos del pre en el Vips... ni en nada de eso...
Costó trabajo... pero ahora ya no me da miedo estar sólo.... dicen que he madurado... quizás es cierto...

Me ha gustado leerte... me he identificado... Y la referencia a Xalapa inevitablemente me ha arrancado una sonrisa... acaso no es ésta una ciudad muy bonita?

Vale, saludos...


***

Y si... una canción era de Héroes del silencio: entre dos tierras... Y la otra es de Silvio Rodríguez: quién fuera...
Ana R ha dicho que…
Un encuentro un tanto frustrante y un mucho decepcionante .Y unas letras que contienen ese inmenso poder de conmover.
Yo, de momento, celebro algo...tu regreso a la blogosfera.

Un abrazo, Travis
Sol Jimena ha dicho que…
Dice el oráculo: Es que a Él no lo conocerás ni en el antro, ni a través del MSN. Siete años... ten paciencia, llegará el indicado.
Gracias por tu letras, muy bueno.
Iván Partida ha dicho que…
Órale, está muy bien, la verdad me gustó el rompimiento con el orden y el tono en que lo manejaste, y la economía, está bastante bien, sigue así, se ve que estabas inspirado.
Rommy ha dicho que…
Hola amigo travis,. tantas intis sin vernos, pero aqui hemos vuelto a escribir historia... y que quieres que te diga, no paso en el babilonia , pero podría suceder a la vuelta de la esquina, nunca he creido que el amor se encuentre en esos lugares, mas bien ocurre en el lugar menos pensado y bajo las circunstancias menos sospechadas, por eso te digo que tu historia del babilonia aun no acaba, quizas esto te indique que hay sitios por descubrir y no presisamente antros. Mil besos amigo y éxito, porque la suerte es de mediocres. Nos vemos, adios
*AntagoniSta* ha dicho que…
Un gusto su visita, un gusto el puente "Rakro" que unió orillas y más aun...un gusto el hecho de haberme marcado como llegar a sus historias.

Su relato, una delicia, por partes casi escrito de mi puño y esa frenética búsqueda de lo diferente, lo especial...no hay q bajar la guardia en ningún momento, cuando menos lo esperemos nos caeremos de narices frente a él, siempre llega, no en corcel blanco por supuesto, pero siempre llega...

Besos y mi admiración. Gracias!
Alexis Coald ha dicho que…
Una historia muy bien narrada y vivida es esta, me gusto.

Creo que el momento para encontrar el amor de la vida puede ser en cualquier parte,solo hay que saber esperar y estar atento cuando realmente se presenta.


Me alegro de tu regreso,te mando mi abrazo fraterno.
Ana R ha dicho que…
Buen fin de semana.Un abrazo.¿Quién sabe? el destino está a la vuelta de la esquina...y llega, como todo.

Besos
Joel Langarika ha dicho que…
Bravo! caray! como extrañaba entrar de lleno a tus letras! recibe un fuerte abrazo y ànimo para que sigas escribiendo tan bien como lo haces! saluos
Ana R ha dicho que…
Abrazos acalorados prevacacionales...

Y un beso

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