<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-5764592174205946867</id><updated>2012-02-18T00:24:33.572-06:00</updated><category term='Lista anual'/><category term='Personaje'/><category term='Bagatela'/><category term='Música de antier'/><category term='Puterías'/><category term='Anuncio'/><category term='Efeméride'/><category term='Literatura'/><category term='Religión'/><category term='Series de televisión'/><category term='Relato'/><category term='Reflexiones'/><category term='Historia'/><category term='Cine'/><category term='Experimental poético'/><title type='text'>La puta historia</title><subtitle type='html'>Cine, música, literatura, arte y demás puterías.</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://laputahistoria.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5764592174205946867/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laputahistoria.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><link rel='next' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5764592174205946867/posts/default?start-index=101&amp;max-results=100'/><author><name>Gustavo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07302400498152320914</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_ac5cxhVzVWE/TMEVhKPZsUI/AAAAAAAAA3E/8QoqG415dXw/S220/454.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>147</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5764592174205946867.post-3378422552428821459</id><published>2012-02-11T23:24:00.001-06:00</published><updated>2012-02-11T23:28:02.336-06:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Puterías'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Literatura'/><title type='text'>Déficit</title><content type='html'>&lt;p align="justify"&gt;Tengo la manía de registrar los títulos de los libros que voy leyendo, cada año, en una hoja de Excel. En el año 2000 (a mis dieciséis), viviendo ya en una nueva ciudad que llegué a aborrecer, comencé a leer gracias a las tareas de literatura de la preparatoria. Hasta el día de hoy, llevo contabilizados 253 títulos diferentes. Predominan las novelas traducidas del inglés, pocos cuentarios, algunos que otros libros de ensayos, y ningún poemario, aunque sí he leído poemas sueltos. Los autores clásicos no predominan, y de la lengua española, sólo Cervantes y Quevedo aparecen con una obra (de narrativa). Es decir, arrastro un déficit de lecturas. &lt;p align="justify"&gt;Para el ciudadano de a pie, que lee ocasionalmente la Biblia o García Márquez o libros del narco, no interesa demasiado cuántos libros ha leído y desde cuándo. Para un escritor lo es todo. Mea culpa. No he leído lo suficiente, ni he leído suficientes clásicos, y pese a todo, me atreví a reseñar un libro de cuentos (&lt;a href="http://revistareplicante.com/literatura/libros-y-autores/hombre-en-orbita/"&gt;acá&lt;/a&gt;). Según las estadísticas, el año 2004 supone un punto de inflexión en la gráfica. Desde ese año remonté a un promedio sostenido de la cantidad de libros leídos, para llegar a un máximo de 51 en el 2010. Dejo la estadística por un lado.  &lt;p align="justify"&gt;El registro me ha ayudado a llevar un control sobre qué libros leo, cuáles de ellos son prestados, y ver en el año si voy atrasado o llevo buen ritmo. Desde luego que no dice nada sobre la comprensión, un tema que no voy a tratar. Es posible que de tanto raspar las letras impresas con los ojos, una embarrada de cada libro se me va quedando. IP dice que soy buen lector, aunque no siempre está de acuerdo conmigo. Ya he escrito aquí sobre mis deficiencias, y que, como no he asistido a ningún curso de literatura, soy sólo un buen lector, a secas, mas no un crítico. &lt;p align="justify"&gt;En resumen, tengo un problema: nadie será nunca un buen escritor si no ha leídos los suficientes libros. ¿Cuánto es suficiente? Desde luego no lo son los 253 libros. Para mi edad, debería andar por el medio millar o más. Debería contar que en la infancia me refugiaba leyendo, que leía &lt;i&gt;Las aventuras de Tarzán&lt;/i&gt; y las novelas de Salgari, y que a mis diez años mis padres me regalaron tal libro (uno de García Márquez, tal vez), y que cuando cumplí catorce (adolescente), era un ávido conocedor de todo Stephen King (la etapa rebelde), y que en mis veintes, ya había conocido a otros del boom latinoamericano (Fuentes, Vargas Llosa), para, a mis veinticinco, haberme adentrado ya en las espesuras de la literatura clásica. Debería, pero sería mentir, porque nunca leí libro alguno hasta los dieciséis, y eso porque la profesora de literatura amedrentó a la clase: o leen el&lt;i&gt; Cantar de mio Cid&lt;/i&gt;, o mueren. &lt;p align="justify"&gt;En el año 2000 era yo un alumno obediente y aventajado. Compré mi ejemplar del &lt;i&gt;Cantar de mio Cid&lt;/i&gt; y lo comencé en clase. Fue como tratar de leer griego. Repasé los primeros diez versos como cuatro veces, antes de avanzar. Conocía las palabras, desde luego. Las conocía por separado. No tenía necesidad de recurrir a ningún diccionario, pero simplemente no podía avanzar. Sin comprender, seguí leyendo después de varios intentos. Surgió, de dónde quién sabe, un ritmo, había cierto ritmo al ir leyendo cada verso. Un impulso cíclico que me llevó a consumir gran parte del poema, sin entender la mayoría, en una calurosa tarde bajo el árbol de mango de mi casa. Días después habría de terminarlo, y volverlo a leer otras tres veces. Y subrayarlo para la clase. El día del examen de literatura respondí casi todas las preguntas y obtuve una calificación favorable. Así también con el segundo y tercer libro que leí en clase, &lt;i&gt;Aura&lt;/i&gt; y &lt;i&gt;Pedro Páramo&lt;/i&gt;. Fue mi puerta de entrada a los libros, a los libros &lt;em&gt;que se leen&lt;/em&gt;, que carecen de fotografías y dibujitos. Es decir, fui un lector bastante tardío, y siempre me he preguntado qué sería de mí de haber estudiado en una preparatoria pública. &lt;p align="justify"&gt;Sin embargo, no crecí alejado de los libros. Durante mi infancia, en un pueblo fronterizo de Quintana Roo, me gustaba refugiarme en la biblioteca. Hojeaba revistas de divulgación científica y sacaba tomos de las enciclopedias, para ver sus ilustraciones y leer los pies de foto. En casa también hubieron libros: best-sellers y enciclopedias. Me gustaba hojear las enciclopedias. Solía robarme algo de información y generar una idea loca a la que le daba vueltas por varios meses. Pero no más. Mi familia no lee ni le interesa la literatura, y como buen hijo católico de clase baja, tuve a las liturgias de la televisión abierta y la Iglesia como educadoras sentimentales. ¿Podía haber crecido, hasta ahora, ignorando en absoluto a la literatura? &lt;p align="justify"&gt;El impulso por escribir fue anterior a la literatura, mas no a los libros. Tenía una máquina de escribir mecánica marca Olivetti, y en ella transcribí varios libros de la biblioteca que no podía robar. Y también escribía historias, inspiradas por la información que me proporcionaron ciertos libros sobre el espacio exterior, alimentándome también del cine, las series de televisión, y fue de ellas de dónde saqué, quiero pensar, el sustrato narrativo. Pero el cine y la televisión, por mucha calidad que puedan tener, no operan de igual forma ni dañan lo suficiente las capas más profundas del ser humano. Y uno puede pasarse toda la vida viendo las mejores películas, sin leer buenos libros, y sólo las calificará superficialmente, como entenderá superficialmente su propia vida y circunstancia. Supongo, entonces, que fue un paso natural, que los libros, tarde o temprano, eran mi destino. Pero yo creo que fue un destino que llegó demasiado tarde, aunque &lt;i&gt;Aura&lt;/i&gt; y &lt;i&gt;Pedro Páramo&lt;/i&gt; y el &lt;i&gt;Cantar de mio Cid&lt;/i&gt; sean buenos libros. &lt;p align="justify"&gt;Después de la preparatoria me perdí irremediablemente leyendo best-sellers. Aunque me tardara leyendo tres meses una novela de King, a pesar de que era una actividad diaria (un par de horas, por la noche, después de hacer las tareas), nunca dejé de hacerlo. Leía por placer, y por curiosidad intelectual, me acerqué a los clásicos tímidamente.  &lt;p align="justify"&gt;A la par de ir escribiendo cuentos e intentos de novelas, traté de remendar el déficit. Pero solo ahora que creía tener un buen puñados de cuentos que podía mandar a una editorial bajo el título de &lt;i&gt;P*******&lt;/i&gt;, y digo creía, porque tuve la fortuna de que un buen escritor y crítico me leyera uno de ellos, sólo ahora, que reviso las estadísticas, veo con pesar que no es suficiente. Arrastro un estúpido déficit de lecturas y veo que perdí, todos estos años, el tiempo en cosas estúpidas, como tratar de ser ingeniero, por ejemplo. &lt;p align="justify"&gt;De leer 50 libros al año, en diez años, sumaré apenas 500 libros leídos, es decir, de aquí a mis treinta y ocho. Otros, más afortunados que yo, que leyeron casi desde siempre, me llevarán una ventaja de mil libros. Aunque no se trate sólo de cantidad, sino de comprensión. Tendré que abocarme a esto último, y dejar para demasiado después a otros autores, como Salgari, a quien nunca tuve la suerte de conocer. &lt;p align="center"&gt;&lt;a href="http://hotguysreadingbooks.tumblr.com/post/14423877608"&gt;&lt;img style="border-bottom: 0px; border-left: 0px; display: block; float: none; margin-left: auto; border-top: 0px; margin-right: auto; border-right: 0px" title="tumblr_lawepfHpbc1qb5guno1_1280" border="0" alt="tumblr_lawepfHpbc1qb5guno1_1280" src="http://lh6.ggpht.com/-uXVypCOgopA/TzdNACByeRI/AAAAAAAABW0/L6HPcKoHt2c/tumblr_lawepfHpbc1qb5guno1_1280%25255B6%25255D.jpg?imgmax=800" width="477" height="365"&gt;&lt;/a&gt;&amp;nbsp;&lt;em&gt;&lt;font size="2"&gt;Se hace llamar Doug y lee a Nabokov.&lt;/font&gt;&lt;/em&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5764592174205946867-3378422552428821459?l=laputahistoria.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laputahistoria.blogspot.com/feeds/3378422552428821459/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5764592174205946867&amp;postID=3378422552428821459&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5764592174205946867/posts/default/3378422552428821459'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5764592174205946867/posts/default/3378422552428821459'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laputahistoria.blogspot.com/2012/02/deficit.html' title='Déficit'/><author><name>Gustavo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07302400498152320914</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_ac5cxhVzVWE/TMEVhKPZsUI/AAAAAAAAA3E/8QoqG415dXw/S220/454.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://lh6.ggpht.com/-uXVypCOgopA/TzdNACByeRI/AAAAAAAABW0/L6HPcKoHt2c/s72-c/tumblr_lawepfHpbc1qb5guno1_1280%25255B6%25255D.jpg?imgmax=800' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5764592174205946867.post-8661295295361279564</id><published>2012-01-31T19:32:00.001-06:00</published><updated>2012-01-31T19:34:50.084-06:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Lista anual'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cine'/><title type='text'>2011, un año que se fue en el cine</title><content type='html'>&lt;p&gt;&lt;font color="#800000" size="4"&gt;&lt;strong&gt;1.- Cuadro de honor&lt;/strong&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;strong&gt;Inside job (Charles Ferguson, 2010)&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Más que documental, película de terror.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;a href="http://lh6.ggpht.com/-UELxco06cPw/TyiV6kEHFxI/AAAAAAAABRE/srud_sQoT-A/s1600-h/inside-job-original%25255B6%25255D.jpg"&gt;&lt;img style="border-bottom: 0px; border-left: 0px; display: block; float: none; margin-left: auto; border-top: 0px; margin-right: auto; border-right: 0px" title="inside-job-original" border="0" alt="inside-job-original" src="http://lh6.ggpht.com/-1qXEeEok6hY/TyiV7Zr0L-I/AAAAAAAABRM/0YstDIca920/inside-job-original_thumb%25255B4%25255D.jpg?imgmax=800" width="350" height="525"&gt;&lt;/a&gt; &lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Miss bala (Gerardo Naranjo, 2011)&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Comedia negra sin villanos, ni heroínas, donde nadie ríe y todos pierden.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;a href="http://lh6.ggpht.com/-Yq0KCMg-nIA/TyiV7onHLKI/AAAAAAAABRQ/Yn4yx2jPhNc/s1600-h/Miss-Bala%25255B4%25255D.jpg"&gt;&lt;img style="border-bottom: 0px; border-left: 0px; display: block; float: none; margin-left: auto; border-top: 0px; margin-right: auto; border-right: 0px" title="Miss-Bala" border="0" alt="Miss-Bala" src="http://lh4.ggpht.com/-PVFRHu388Ko/TyiV8Knv8nI/AAAAAAAABRY/tPd6PQc0x7g/Miss-Bala_thumb%25255B2%25255D.jpg?imgmax=800" width="350" height="522"&gt;&lt;/a&gt; &lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;strong&gt;Kyonodontas (Giorgios Lanthimos, 2009)&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Parábola sobre la familia.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh4.ggpht.com/-S_UM1EdhABI/TyiV8Z46gSI/AAAAAAAABRc/RzMapg-rzJw/s1600-h/kynodontas%25255B4%25255D.jpg"&gt;&lt;img style="border-bottom: 0px; border-left: 0px; display: block; float: none; margin-left: auto; border-top: 0px; margin-right: auto; border-right: 0px" title="kynodontas" border="0" alt="kynodontas" src="http://lh4.ggpht.com/-IlJNtMeQNRc/TyiV88kAzjI/AAAAAAAABRk/Xct_j-UzbHM/kynodontas_thumb%25255B2%25255D.jpg?imgmax=800" width="350" height="535"&gt;&lt;/a&gt; &lt;/p&gt; &lt;p&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;font color="#800000"&gt;&lt;strong&gt;2.- Memorables&lt;/strong&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;strong&gt;Winter’s bone (Debra Granik, 2010)&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt; &lt;p&gt;La auténtica sociedad norteamericana.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;a href="http://lh3.ggpht.com/-CX6yzaLwVUs/TyiV9QfNelI/AAAAAAAABRs/uYRNMqmRaOw/s1600-h/winters_bone_ver6_xlg%25255B4%25255D.jpg"&gt;&lt;img style="border-bottom: 0px; border-left: 0px; display: block; float: none; margin-left: auto; border-top: 0px; margin-right: auto; border-right: 0px" title="winters_bone_ver6_xlg" border="0" alt="winters_bone_ver6_xlg" src="http://lh6.ggpht.com/-P8FHSowwQTU/TyiV9_kWbsI/AAAAAAAABR0/J9QpRgIMo1o/winters_bone_ver6_xlg_thumb%25255B2%25255D.jpg?imgmax=800" width="350" height="494"&gt;&lt;/a&gt; &lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;strong&gt;Beginners (Mike Mills, 2010)&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Todo sobre mi padre.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh5.ggpht.com/-8_NAeWGPWZk/TyiV-JfY3tI/AAAAAAAABSA/P2XV4FOAoYg/s1600-h/Beginners_Principiantes-349703229-large%25255B4%25255D.jpg"&gt;&lt;img style="border-bottom: 0px; border-left: 0px; display: block; float: none; margin-left: auto; border-top: 0px; margin-right: auto; border-right: 0px" title="Beginners_Principiantes-349703229-large" border="0" alt="Beginners_Principiantes-349703229-large" src="http://lh4.ggpht.com/-jmhDcayqER0/TyiV-7DwWSI/AAAAAAAABSM/c4IL-WKFaeY/Beginners_Principiantes-349703229-large_thumb%25255B2%25255D.jpg?imgmax=800" width="350" height="467"&gt;&lt;/a&gt; &lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;strong&gt;127 hours (Danny Boyle)&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Manual de sobrevivencia.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh3.ggpht.com/-6JF-edg-k_8/TyiV_YCZ2VI/AAAAAAAABSU/OcJbmU7EKsE/s1600-h/127_hours_poster%25255B9%25255D.jpg"&gt;&lt;img style="border-bottom: 0px; border-left: 0px; display: block; float: none; margin-left: auto; border-top: 0px; margin-right: auto; border-right: 0px" title="127_hours_poster" border="0" alt="127_hours_poster" src="http://lh4.ggpht.com/-uWUxFP8ex3Y/TyiV_niJ8AI/AAAAAAAABSg/LAyTC-sKQRE/127_hours_poster_thumb%25255B7%25255D.jpg?imgmax=800" width="350" height="408"&gt;&lt;/a&gt; &lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;strong&gt;The king’s speech (Tom Hooper, 2010)&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Manual de superación.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh4.ggpht.com/-YIYQxAXIrA8/TyiWAmy55BI/AAAAAAAABSs/Aau96qDUAtQ/s1600-h/TheKingsSpeech%25255B4%25255D.jpg"&gt;&lt;img style="border-bottom: 0px; border-left: 0px; display: block; float: none; margin-left: auto; border-top: 0px; margin-right: auto; border-right: 0px" title="TheKingsSpeech" border="0" alt="TheKingsSpeech" src="http://lh5.ggpht.com/-aYVLdJkZj2U/TyiWBH3sBAI/AAAAAAAABSw/_0gjMmSGCWI/TheKingsSpeech_thumb%25255B2%25255D.jpg?imgmax=800" width="350" height="519"&gt;&lt;/a&gt; &lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;font color="#800000"&gt;&lt;strong&gt;3.- Palomeras&lt;/strong&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;strong&gt;Harry Potter and the Deathly Hallows: Part 2 (David Yates, 2011)&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Manual de varitas mágicas.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh6.ggpht.com/-mJdU0vKFrmU/TyiWBlrfD3I/AAAAAAAABS8/zXDG2vmFdUQ/s1600-h/Harry%252520Potter%2525207.2%2525201%25255B4%25255D.jpg"&gt;&lt;img style="border-bottom: 0px; border-left: 0px; display: block; float: none; margin-left: auto; border-top: 0px; margin-right: auto; border-right: 0px" title="Harry Potter 7.2 1" border="0" alt="Harry Potter 7.2 1" src="http://lh4.ggpht.com/-I-ahc-yXWns/TyiWCaG6J7I/AAAAAAAABTE/8S6h_7Mt4yw/Harry%252520Potter%2525207.2%2525201_thumb%25255B2%25255D.jpg?imgmax=800" width="350" height="522"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;strong&gt;La piel que habito (Pedro Almodóvar, 2011)&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt; &lt;p&gt;La piel no, el twink que habito.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh5.ggpht.com/-f0c8BpFk64Q/TyiWCwYdGsI/AAAAAAAABTM/ibOoxvYaThs/s1600-h/La_piel_que_habito-633366724-large%25255B4%25255D.jpg"&gt;&lt;img style="border-bottom: 0px; border-left: 0px; display: block; float: none; margin-left: auto; border-top: 0px; margin-right: auto; border-right: 0px" title="La_piel_que_habito-633366724-large" border="0" alt="La_piel_que_habito-633366724-large" src="http://lh5.ggpht.com/-qjqaHwZNKOo/TyiWDXqTMTI/AAAAAAAABTU/K5DC6rkrMK8/La_piel_que_habito-633366724-large_thumb%25255B2%25255D.jpg?imgmax=800" width="350" height="500"&gt;&lt;/a&gt; &lt;/p&gt; &lt;p&gt;&amp;nbsp;&lt;strong&gt;Antichrist (Lars von Trier, 2009)&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Oh, ¡el arte! ¡El arte!&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh6.ggpht.com/-FJJu-m5vuAo/TyiWDr__oFI/AAAAAAAABTc/L6q0Yc4rZD4/s1600-h/antichrist-movie_poster%25255B4%25255D.jpg"&gt;&lt;img style="border-bottom: 0px; border-left: 0px; display: block; float: none; margin-left: auto; border-top: 0px; margin-right: auto; border-right: 0px" title="antichrist-movie_poster" border="0" alt="antichrist-movie_poster" src="http://lh5.ggpht.com/-W0Udy3Q1Ot4/TyiWET2_f2I/AAAAAAAABTk/7GG0LVveRX4/antichrist-movie_poster_thumb%25255B2%25255D.jpg?imgmax=800" width="350" height="519"&gt;&lt;/a&gt; &lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;strong&gt;Midnight in Paris (Woody Allen, 2011)&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt; &lt;p&gt;A Woody Allen hay que criogenizarlo: las próximas generaciones no tiene porqué librarse de una película suya cada año.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh5.ggpht.com/-9BQ_wPQby0g/TyiWE5a148I/AAAAAAAABTs/Z7Hq08hkH-Y/s1600-h/midnight-in-paris-poster%25255B4%25255D.jpg"&gt;&lt;img style="border-bottom: 0px; border-left: 0px; display: block; float: none; margin-left: auto; border-top: 0px; margin-right: auto; border-right: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh6.ggpht.com/-XAb0CrFwwfE/TyiWFqcfh-I/AAAAAAAABT0/jfrHQJkSpUM/midnight-in-paris-poster_thumb%25255B2%25255D.jpg?imgmax=800" width="350" height="515"&gt;&lt;/a&gt; &lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;strong&gt;Never let me go (Mark Romanek, 2010)&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Adolescentes bien obedientes, hasta ahí hemos llegado.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh4.ggpht.com/-XnRM2WbBMgE/TyiWFwIkS7I/AAAAAAAABT8/_TSRphhzk6s/s1600-h/never_let_me_go_ver5%25255B4%25255D.jpg"&gt;&lt;img style="border-bottom: 0px; border-left: 0px; display: block; float: none; margin-left: auto; border-top: 0px; margin-right: auto; border-right: 0px" title="never_let_me_go_ver5" border="0" alt="never_let_me_go_ver5" src="http://lh3.ggpht.com/-6DjQZyrC_W0/TyiWGtSoHzI/AAAAAAAABUE/Mo_Hpx67qbs/never_let_me_go_ver5_thumb%25255B2%25255D.jpg?imgmax=800" width="350" height="515"&gt;&lt;/a&gt; &lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;strong&gt;Baarìa (Giusseppe Tornatore, 2009)&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Qué bonito es Italia, qué bonitos colores.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh4.ggpht.com/-P0qBbfl1p4k/TyiWG8eoPQI/AAAAAAAABUM/0H1HgdQtd6w/s1600-h/baaria_4753%25255B4%25255D.jpg"&gt;&lt;img style="border-bottom: 0px; border-left: 0px; display: block; float: none; margin-left: auto; border-top: 0px; margin-right: auto; border-right: 0px" title="baaria_4753" border="0" alt="baaria_4753" src="http://lh4.ggpht.com/-kKTGF70OyNg/TyiWHvwNXJI/AAAAAAAABUU/GtGLAfu_7BM/baaria_4753_thumb%25255B2%25255D.jpg?imgmax=800" width="350" height="519"&gt;&lt;/a&gt; &lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;strong&gt;The kids are all right (Lisa Cholodenko, 2010)&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Hay que agradecerle a Lisa: ahora ya sabemos que nadie puede vivir sin los hombres, ni siquiera las lesbianas.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh5.ggpht.com/-sSR4uj36y8U/TyiWH5MV1-I/AAAAAAAABUc/-deGkCzpZE8/s1600-h/The-Kids-Are-All-Right-Poster%25255B4%25255D.jpg"&gt;&lt;img style="border-bottom: 0px; border-left: 0px; display: block; float: none; margin-left: auto; border-top: 0px; margin-right: auto; border-right: 0px" title="The-Kids-Are-All-Right-Poster" border="0" alt="The-Kids-Are-All-Right-Poster" src="http://lh5.ggpht.com/-VWtN22X0HY4/TyiWIste34I/AAAAAAAABUk/tdQ8GKbCX6g/The-Kids-Are-All-Right-Poster_thumb%25255B2%25255D.jpg?imgmax=800" width="350" height="519"&gt;&lt;/a&gt; &lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;strong&gt;Black swan (Darren Aronofsky, 2010)&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt; &lt;p&gt;¡Doppelgängers! Nunca antes visto.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh3.ggpht.com/-8NAPqk1zegw/TyiWJlxgWwI/AAAAAAAABUs/PPBccrCWztw/s1600-h/black_swan_ver7_xlg%25255B4%25255D.jpg"&gt;&lt;img style="border-bottom: 0px; border-left: 0px; display: block; float: none; margin-left: auto; border-top: 0px; margin-right: auto; border-right: 0px" title="black_swan_ver7_xlg" border="0" alt="black_swan_ver7_xlg" src="http://lh5.ggpht.com/-cW8tpeeVRjY/TyiWJ2YFHwI/AAAAAAAABU0/9vBIf9OQX4U/black_swan_ver7_xlg_thumb%25255B2%25255D.jpg?imgmax=800" width="350" height="519"&gt;&lt;/a&gt; &lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;strong&gt;La otra familia (Gustavo Loza, 2011)&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Quién dice que una familia gay no puede ser cristiana.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh6.ggpht.com/-vdLIvYUGAsE/TyiWKeCEBII/AAAAAAAABU8/sswiDOUWons/s1600-h/La-otra-familia%25255B4%25255D.jpg"&gt;&lt;img style="border-bottom: 0px; border-left: 0px; display: block; float: none; margin-left: auto; border-top: 0px; margin-right: auto; border-right: 0px" title="La-otra-familia" border="0" alt="La-otra-familia" src="http://lh5.ggpht.com/-jHRzrBshHI4/TyiWKqP2f1I/AAAAAAAABVA/3QApkyAaZJE/La-otra-familia_thumb%25255B2%25255D.jpg?imgmax=800" width="350" height="500"&gt;&lt;/a&gt; &lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;font color="#800000"&gt;&lt;strong&gt;4.- Infames&lt;/strong&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;strong&gt;Rises of the planet of the apes (Rupert Wyatt, 2011)&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Si vas a liberar a los oprimidos, hacer la revolución y levantarte en armas, no se te olvide destruir todito el puente de San Francisco.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh4.ggpht.com/-tw66kuIKrbA/TyiWLXlKAWI/AAAAAAAABVM/UzpEtEebbzs/s1600-h/rise_of_the_planet_of_the_apes_poster%2525202001%25255B4%25255D.jpg"&gt;&lt;img style="border-bottom: 0px; border-left: 0px; display: block; float: none; margin-left: auto; border-top: 0px; margin-right: auto; border-right: 0px" title="rise_of_the_planet_of_the_apes_poster 2001" border="0" alt="rise_of_the_planet_of_the_apes_poster 2001" src="http://lh5.ggpht.com/-vMctyzPeHCY/TyiWL-ddQrI/AAAAAAAABVU/AnpxudvGXLE/rise_of_the_planet_of_the_apes_poster%2525202001_thumb%25255B2%25255D.jpg?imgmax=800" width="350" height="522"&gt;&lt;/a&gt; &lt;/p&gt; &lt;p&gt;The dilemma (Ron Howard, 2011)&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Ponga mucha atención, porque Howard se aventó el increíble paquete de filmar un guión de complicadísimo argumento: un hombre no sabe cómo decirle a su mejor amigo que ha visto a su mujer con otro hombre, más ponchado que él.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh5.ggpht.com/-wETdhCEocjc/TyiWMTAr-wI/AAAAAAAABVc/PRAmz0nroYo/s1600-h/THE-DILEMMA-Poster-Art%252520%2525281%252529%25255B4%25255D.jpg"&gt;&lt;img style="border-bottom: 0px; border-left: 0px; display: block; float: none; margin-left: auto; border-top: 0px; margin-right: auto; border-right: 0px" title="THE-DILEMMA-Poster-Art (1)" border="0" alt="THE-DILEMMA-Poster-Art (1)" src="http://lh6.ggpht.com/-hu3mdWySE4E/TyiWM1MaI4I/AAAAAAAABVk/4xmuVerks7U/THE-DILEMMA-Poster-Art%252520%2525281%252529_thumb%25255B2%25255D.jpg?imgmax=800" width="350" height="488"&gt;&lt;/a&gt; &lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;font color="#800000"&gt;&lt;strong&gt;Película del año&lt;/strong&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh3.ggpht.com/-3xFpEbij3QU/TyiWOb3ZWWI/AAAAAAAABVs/s4d7KimQ_HE/s1600-h/beginners-movie-poster%25255B4%25255D.jpg"&gt;&lt;img style="border-bottom: 0px; border-left: 0px; display: block; float: none; margin-left: auto; border-top: 0px; margin-right: auto; border-right: 0px" title="beginners-movie-poster" border="0" alt="beginners-movie-poster" src="http://lh4.ggpht.com/-Eq6I9uscXew/TyiWOx9gL7I/AAAAAAAABV0/nOZU4kaQLhE/beginners-movie-poster_thumb%25255B2%25255D.jpg?imgmax=800" width="400" height="593"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5764592174205946867-8661295295361279564?l=laputahistoria.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laputahistoria.blogspot.com/feeds/8661295295361279564/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5764592174205946867&amp;postID=8661295295361279564&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5764592174205946867/posts/default/8661295295361279564'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5764592174205946867/posts/default/8661295295361279564'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laputahistoria.blogspot.com/2012/01/2011-un-ano-que-se-fue-en-el-cine.html' title='2011, un año que se fue en el cine'/><author><name>Gustavo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07302400498152320914</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_ac5cxhVzVWE/TMEVhKPZsUI/AAAAAAAAA3E/8QoqG415dXw/S220/454.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://lh6.ggpht.com/-1qXEeEok6hY/TyiV7Zr0L-I/AAAAAAAABRM/0YstDIca920/s72-c/inside-job-original_thumb%25255B4%25255D.jpg?imgmax=800' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5764592174205946867.post-2467358256918271978</id><published>2012-01-26T18:41:00.001-06:00</published><updated>2012-01-31T19:35:04.268-06:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Literatura'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Lista anual'/><title type='text'>2011, un año que se fue leyendo</title><content type='html'>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#800000"&gt;Lo infame&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh4.ggpht.com/-lUJ627YJHoE/TyHypWCBsOI/AAAAAAAABO8/lWSOzv2uHCo/s1600-h/26012012551%25255B4%25255D.jpg"&gt;&lt;img style="border-bottom: 0px; border-left: 0px; display: block; float: none; margin-left: auto; border-top: 0px; margin-right: auto; border-right: 0px" title="26012012551" border="0" alt="26012012551" src="http://lh5.ggpht.com/-lrnHRn4PLM4/TyHyprFlvAI/AAAAAAAABPE/XA-K1x11X5g/26012012551_thumb%25255B2%25255D.jpg?imgmax=800" width="400" height="300"&gt;&lt;/a&gt; &lt;/p&gt; &lt;table border="0" cellspacing="0" cellpadding="0" width="553"&gt; &lt;tbody&gt; &lt;tr&gt; &lt;td width="31"&gt;9&lt;/td&gt; &lt;td width="315"&gt;Ciudad de cristal&lt;/td&gt; &lt;td width="205"&gt;Paul Auster&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt; &lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#800000"&gt;Lo fallido, superficial&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh3.ggpht.com/-lunlSZrLxos/TyHyqAtNp9I/AAAAAAAABPM/vPCHPOZ5b58/s1600-h/26012012553%25255B4%25255D.jpg"&gt;&lt;img style="border-bottom: 0px; border-left: 0px; display: block; float: none; margin-left: auto; border-top: 0px; margin-right: auto; border-right: 0px" title="26012012553" border="0" alt="26012012553" src="http://lh6.ggpht.com/-3-JARwyZ5G4/TyHyqnS-UJI/AAAAAAAABPU/CzIx1rM4BFM/26012012553_thumb%25255B2%25255D.jpg?imgmax=800" width="400" height="300"&gt;&lt;/a&gt; &lt;/p&gt; &lt;table border="0" cellspacing="0" cellpadding="0" width="557"&gt; &lt;tbody&gt; &lt;tr&gt; &lt;td width="31"&gt;8&lt;/td&gt; &lt;td width="314"&gt;La costa de los mosquitos&lt;/td&gt; &lt;td width="210"&gt;Paul Theroux&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt; &lt;p&gt;&lt;font color="#800000"&gt;&lt;strong&gt;Lo pretensioso&lt;/strong&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh3.ggpht.com/-9Cz5NTlVspE/TyHyrD5tHgI/AAAAAAAABPc/0CJQYjsXfj4/s1600-h/26012012554%25255B9%25255D.jpg"&gt;&lt;img style="border-bottom: 0px; border-left: 0px; display: block; float: none; margin-left: auto; border-top: 0px; margin-right: auto; border-right: 0px" title="26012012554" border="0" alt="26012012554" src="http://lh5.ggpht.com/-DObpNEAnvEc/TyHyrQMWEGI/AAAAAAAABPk/imUYkXGwYdQ/26012012554_thumb%25255B5%25255D.jpg?imgmax=800" width="400" height="300"&gt;&lt;/a&gt; &lt;/p&gt; &lt;table border="0" cellspacing="0" cellpadding="0" width="560"&gt; &lt;tbody&gt; &lt;tr&gt; &lt;td width="31"&gt;7&lt;/td&gt; &lt;td width="317"&gt;La fiesta del Chivo&lt;/td&gt; &lt;td width="210"&gt;Mario Vargas Llosa&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt; &lt;tr&gt; &lt;td&gt;6&lt;/td&gt; &lt;td width="317"&gt;Cacheo&lt;/td&gt; &lt;td width="210"&gt;Dennis Cooper&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt; &lt;tr&gt; &lt;td&gt;6&lt;/td&gt; &lt;td width="317"&gt;Nocturno hindú&lt;/td&gt; &lt;td width="210"&gt;Antonio Tabucchi&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt; &lt;p&gt;&lt;font color="#800000"&gt;&lt;strong&gt;Lo divertido, inteligente, estimulante&lt;/strong&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh6.ggpht.com/-AHNXsRnEvpE/TyHysMugLXI/AAAAAAAABPs/YmNMLM0dP7w/s1600-h/26012012556%25255B4%25255D.jpg"&gt;&lt;img style="border-bottom: 0px; border-left: 0px; display: block; float: none; margin-left: auto; border-top: 0px; margin-right: auto; border-right: 0px" title="26012012556" border="0" alt="26012012556" src="http://lh6.ggpht.com/-EngdxqkSqoE/TyHysarfRQI/AAAAAAAABP0/JfQmnMU9prM/26012012556_thumb%25255B2%25255D.jpg?imgmax=800" width="400" height="300"&gt;&lt;/a&gt; &lt;/p&gt; &lt;table border="0" cellspacing="0" cellpadding="0" width="617"&gt; &lt;tbody&gt; &lt;tr&gt; &lt;td width="31"&gt;5&lt;/td&gt; &lt;td width="322"&gt;Sarah&lt;/td&gt; &lt;td width="262"&gt;J.T. LeRoy&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt; &lt;tr&gt; &lt;td&gt;5&lt;/td&gt; &lt;td width="322"&gt;La última oportunidad&lt;/td&gt; &lt;td width="262"&gt;Richard Ford&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt; &lt;tr&gt; &lt;td&gt;4&lt;/td&gt; &lt;td width="322"&gt;Esperando a los bárbaros&lt;/td&gt; &lt;td width="262"&gt;J. M. Coetzee&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt; &lt;tr&gt; &lt;td&gt;4&lt;/td&gt; &lt;td width="322"&gt;El libro de arena&lt;/td&gt; &lt;td width="262"&gt;Jorge Luis Borges&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt; &lt;tr&gt; &lt;td&gt;4&lt;/td&gt; &lt;td width="322"&gt;La Violeta del Prater&lt;/td&gt; &lt;td width="262"&gt;Christopher Isherwood&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt; &lt;tr&gt; &lt;td&gt;4&lt;/td&gt; &lt;td width="322"&gt;Bola de sebo y otros cuentos&lt;/td&gt; &lt;td width="262"&gt;Guy de Maupassant&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt; &lt;tr&gt; &lt;td&gt;4&lt;/td&gt; &lt;td width="322"&gt;El eternauta&lt;/td&gt; &lt;td width="262"&gt;Héctor G. Oesterheld, Francisco Solano López&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt; &lt;tr&gt; &lt;td&gt;4&lt;/td&gt; &lt;td width="322"&gt;Ampliación del campo de batalla&lt;/td&gt; &lt;td width="262"&gt;Michel Houellebecq&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt; &lt;tr&gt; &lt;td&gt;4&lt;br&gt;4&lt;/td&gt; &lt;td width="322"&gt;El hombre ilustrado&lt;br&gt;Un año pésimo&lt;/td&gt; &lt;td width="262"&gt;Ray Bradbury&lt;br&gt;John Fante&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt; &lt;tr&gt; &lt;td&gt;4&lt;/td&gt; &lt;td width="322"&gt;El glamour&lt;/td&gt; &lt;td width="262"&gt;Christopher Priest&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt; &lt;tr&gt; &lt;td&gt;4&lt;/td&gt; &lt;td width="322"&gt;Los demasiados libros&lt;/td&gt; &lt;td width="262"&gt;Gabriel Zaid&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt; &lt;tr&gt; &lt;td&gt;4&lt;/td&gt; &lt;td width="322"&gt;El lugar sin límites&lt;/td&gt; &lt;td width="262"&gt;José Donoso&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt; &lt;tr&gt; &lt;td&gt;4&lt;/td&gt; &lt;td width="322"&gt;Contraluz&lt;/td&gt; &lt;td width="262"&gt;Thomas Pynchon&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt; &lt;tr&gt; &lt;td&gt;4&lt;/td&gt; &lt;td width="322"&gt;Cuestión de valores&lt;/td&gt; &lt;td width="262"&gt;Morris Berman&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt; &lt;tr&gt; &lt;td&gt;4&lt;/td&gt; &lt;td width="322"&gt;Todo un hombre&lt;/td&gt; &lt;td width="262"&gt;Tom Wolfe&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt; &lt;tr&gt; &lt;td&gt;3&lt;/td&gt; &lt;td width="322"&gt;Job&lt;/td&gt; &lt;td width="262"&gt;Joseph Roth&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt; &lt;tr&gt; &lt;td&gt;3&lt;/td&gt; &lt;td width="322"&gt;La tía Julia y el escribidor&lt;/td&gt; &lt;td width="262"&gt;Mario Vargas Llosa&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt; &lt;tr&gt; &lt;td&gt;3&lt;/td&gt; &lt;td width="322"&gt;El lamento de Portnoy&lt;/td&gt; &lt;td width="262"&gt;Philip Roth&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt; &lt;tr&gt; &lt;td&gt;3&lt;/td&gt; &lt;td width="322"&gt;Los papeles de Aspern&lt;/td&gt; &lt;td width="262"&gt;Henry James&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt; &lt;tr&gt; &lt;td&gt;3&lt;/td&gt; &lt;td width="322"&gt;Cantar de ciegos&lt;/td&gt; &lt;td width="262"&gt;Carlos Fuentes&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt; &lt;tr&gt; &lt;td&gt;3&lt;/td&gt; &lt;td width="322"&gt;Cosmonauta&lt;/td&gt; &lt;td width="262"&gt;Daniel Espartaco Sánchez&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt; &lt;tr&gt; &lt;td&gt;3&lt;/td&gt; &lt;td width="322"&gt;Benito Cereno&lt;/td&gt; &lt;td width="262"&gt;Herman Melville&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt; &lt;tr&gt; &lt;td&gt;3&lt;/td&gt; &lt;td width="322"&gt;Manhattan Transfer&lt;/td&gt; &lt;td width="262"&gt;John Dos Passos&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt; &lt;tr&gt; &lt;td&gt;3&lt;/td&gt; &lt;td width="322"&gt;La maravillosa vida breve de Óscar Wao&lt;/td&gt; &lt;td width="262"&gt;Junot Díaz&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt; &lt;tr&gt; &lt;td&gt;3&lt;/td&gt; &lt;td width="322"&gt;El señor de las moscas&lt;/td&gt; &lt;td width="262"&gt;William Golding&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt; &lt;tr&gt; &lt;td&gt;3&lt;/td&gt; &lt;td width="322"&gt;La llama doble&lt;/td&gt; &lt;td width="262"&gt;Octavio Paz&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt; &lt;tr&gt; &lt;td&gt;3&lt;/td&gt; &lt;td width="322"&gt;Las palabras perdidas&lt;/td&gt; &lt;td width="262"&gt;Jesús Díaz&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt; &lt;tr&gt; &lt;td&gt;3&lt;/td&gt; &lt;td width="322"&gt;Corre, Conejo&lt;/td&gt; &lt;td width="262"&gt;John Updike&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt; &lt;p&gt;&lt;font color="#800000"&gt;&lt;strong&gt;Lo no sé dónde estoy, qué día es, ni cómo me llamo&lt;/strong&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh3.ggpht.com/-SjPfyreMox4/TyHysyRuO4I/AAAAAAAABP8/wFM6Qiahfqs/s1600-h/26012012557%25255B4%25255D.jpg"&gt;&lt;img style="border-bottom: 0px; border-left: 0px; display: block; float: none; margin-left: auto; border-top: 0px; margin-right: auto; border-right: 0px" title="26012012557" border="0" alt="26012012557" src="http://lh6.ggpht.com/-1wVX6QxDLrI/TyHytWpXYVI/AAAAAAAABQE/BwhVikbHOt0/26012012557_thumb%25255B2%25255D.jpg?imgmax=800" width="400" height="300"&gt;&lt;/a&gt; &lt;/p&gt; &lt;table border="0" cellspacing="0" cellpadding="0" width="565"&gt; &lt;tbody&gt; &lt;tr&gt; &lt;td width="31"&gt;2&lt;/td&gt; &lt;td width="319"&gt;Respiración artificial&lt;/td&gt; &lt;td width="213"&gt;Ricardo Piglia&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt; &lt;p&gt;&lt;font color="#800000"&gt;&lt;strong&gt;Lo clásico, sublime, innovador&lt;/strong&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh6.ggpht.com/-x1KimqA2ux0/TyHytp96rhI/AAAAAAAABQM/j7Id1ASEiEY/s1600-h/26012012558%25255B4%25255D.jpg"&gt;&lt;img style="border-bottom: 0px; border-left: 0px; display: block; float: none; margin-left: auto; border-top: 0px; margin-right: auto; border-right: 0px" title="26012012558" border="0" alt="26012012558" src="http://lh5.ggpht.com/-dzgM0jiOLlU/TyHyuUTyWCI/AAAAAAAABQU/PLsateo3CEo/26012012558_thumb%25255B2%25255D.jpg?imgmax=800" width="400" height="300"&gt;&lt;/a&gt; &lt;/p&gt; &lt;table border="0" cellspacing="0" cellpadding="0" width="555"&gt; &lt;tbody&gt; &lt;tr&gt; &lt;td width="31"&gt;2&lt;/td&gt; &lt;td width="325"&gt;Narraciones extraordinarias&lt;/td&gt; &lt;td width="197"&gt;Edgar Allan Poe&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt; &lt;tr&gt; &lt;td&gt;2&lt;/td&gt; &lt;td width="325"&gt;Bullet Park&lt;/td&gt; &lt;td width="197"&gt;John Cheever&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt; &lt;tr&gt; &lt;td&gt;2&lt;/td&gt; &lt;td width="325"&gt;¡Absalón, Absalón!&lt;/td&gt; &lt;td width="197"&gt;William Faulkner&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt; &lt;tr&gt; &lt;td&gt;1&lt;/td&gt; &lt;td width="325"&gt;Meridiano de sangre&lt;/td&gt; &lt;td width="197"&gt;Cormac McCarthy&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt; &lt;tr&gt; &lt;td&gt;1&lt;/td&gt; &lt;td width="325"&gt;El satiricón&lt;/td&gt; &lt;td width="197"&gt;Petronius&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt; &lt;tr&gt; &lt;td&gt;1&lt;/td&gt; &lt;td width="325"&gt;La estepa y otros relatos&lt;/td&gt; &lt;td width="197"&gt;Anton Chéjov&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt; &lt;p&gt;&lt;font color="#800000"&gt;&lt;strong&gt;Libro del año&lt;/strong&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh6.ggpht.com/-uoul2-uNGvE/TyHyu2QhlLI/AAAAAAAABQg/gBJ17URTUQI/s1600-h/26012012560%25255B4%25255D.jpg"&gt;&lt;img style="border-bottom: 0px; border-left: 0px; display: block; float: none; margin-left: auto; border-top: 0px; margin-right: auto; border-right: 0px" title="26012012560" border="0" alt="26012012560" src="http://lh4.ggpht.com/-76f3X2xCsfo/TyHyvEjOOUI/AAAAAAAABQo/ji6lQUCLkuA/26012012560_thumb%25255B2%25255D.jpg?imgmax=800" width="400" height="300"&gt;&lt;/a&gt; &lt;/p&gt; &lt;table border="0" cellspacing="0" cellpadding="0" width="553"&gt; &lt;tbody&gt; &lt;tr&gt; &lt;td width="31"&gt;1&lt;/td&gt; &lt;td width="330"&gt;Herzog&lt;/td&gt; &lt;td width="190"&gt;Saul Bellow&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;em&gt;Como cada año, el autor, editor, administrador, regente, gerente y crítico de este su blog nos estrega la lista de los mejores y peores libros que leyó en el año anterior.&lt;/em&gt; La Puta Historia&lt;em&gt;, en un fehaciente compromiso con sus lectores, y tras insidiosas llamadas telefónicas, mails, toques en la puerta de su casa, mensajes en FB y TT, mensajes directos a su celular, aceptó una brevísima entrevista en ocasión de su post. Sólo se incluyen sus respuestas:&lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;-¿Cómo se lee a un autor difícil? Atendiendo a la máxima china del caminante (¿sabes si es realmente china?, en fin): frase tras frase. Sólo así podrás adentrarte a su complicada red de largos enunciados, palabras, referencias bíblicas, geografías fantásticas, digresiones, monólogos internos, etc. Faulkner no está tan difícil, si ya has leído a varios latinoamericanos […]. Bueno, bajo toda esa tupida prosa se esconde una morbosa anécdota familiar, inolvidable porque el profeta del Sur te obliga a pensar la lectura.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;-Esa novela es como una precuela a “El arco iris de gravedad”; podría decir que se complementan: son casi similares, pero este vez Pynchon nos cuenta la historia de una familia (tres hermanos y una hermana, y su madre, y la de su padre asesinado), los Traverse, en pleno apogeo de Siglo de los Descubrimientos, el positivismo científico y todo lo anterior a la Primera Guerra Mundial. Sí, sí, hay juegos literarios, tan propios de Pynchon. Como cuando los personajes centrales leen las historietas de la Saga de Los Chicos de Azar. Claro que primero crees que Los Chicos del Azar están en el mismo plano narrativo que la familia Traverse, pero estos emprende un viaje en globo hacia el centro de la Tierra. Sí, sí, como Jules Verne, pero muchas páginas después descubres que son personajes literarios, aunque al final todos confluyen. Muy Quijotesco, pero juegos mejor logrados los tiene en &lt;em&gt;Mason y Dixon&lt;/em&gt;, a mi parecer.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;-Bueno esa de Junot Díaz la puedo resumir en una frase sacada de la propia novela: “no somos mas que 10 millones de trujillos”, y habla del ineluctable efecto y peso de la Historia sobre un individuo. En este caso, un improbable niño nerd, obeso y negro dominicano de Nueva York, ligado a Rafael Leónidas Trujillo, el líder de ese régimen militar apoyado por los Estados Unidos. Usando terminología de la literatura fantástica (“es como quitarle el anillo a Sauron”, me acuerdo ahora), y de los cómics, es que Díaz logró lo que la novela de Vargas Llosa no pudo con sus métodos narrativos un poco anticuados ya. Por eso su fiesta del Chivo no llegó a buenos lugares. Díaz le ganó.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;-No, no, no. Ese es otro Díaz, ya muerto. Era cubano exiliado. Es anterior y mejor a Bolaño. En mi opinión, &lt;em&gt;Las palabras perdidas&lt;/em&gt; es una revisión crítica de la mayoría de los escritores latinoamericanos, y también toca el tema del efecto que tienen las dictaduras sobre la libre expresión que por derecho deben tener los ciudadanos. Es muy irónica, y cruel al final. Yo insisto en que Díaz fue mejor que Bolaño. ¿Que qué? Bueno, tú preguntaste.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;-Auster no me merece ningún comentario. Es tan parco.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;-McCarthy, a pesar de ser el más críptico de esa lista, al final resulta ser el más diáfano, en cierto sentido. No es difícil de leer, pero son las acciones de los personajes en las que hay que poner atención. Y en los simbolismos. Ese demonio blanco que es el implacable juez Holden alude rápidamente a la ballena de Moby Dick. Pero el juez Holden puede ser cualquier forajido como los hubo en esos primeros años del Siglo XX, ladrones y traidores, que se brincaban la frontera como cualquier cosa. Sí, el &lt;em&gt;Meridiano&lt;/em&gt;… es un libro pesimista. &lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;-Cheever, los dos Roth, Updike, Coetzee, el joven Espartaco Sánchez, todo ellos, en gran o menor medida, herederos de Chéjov. Sí, hay que leer primero al ruso. Cheever es incluso más lírico; el Roth se centra más en el drama de la clase media americana judía, y Updike en su parte cristiana y protestante. Y Fante en su parte católica e italiana. No, Dos Passos es únicamente descriptivo. Describe escenarios, objetos y personajes sin opinar sobre ellos; hasta podría decir que su Manhattan no tiene un argumento, o historia central, pero lo tiene.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;-¡Ja, ja, ja! Algún día me voy a arrepentir de todo esto…&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;-…&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;-No me hagas caso -&lt;em&gt;proseguimos&lt;/em&gt;-. Sí, tengo una deuda con las novelas gráficas. &lt;em&gt;El Eternauta&lt;/em&gt; es un buen ejemplo de una historia en sci-fi, pero escrito con un trasfondo actual. No puedo leer esa historia y no pensar en la dictadura militar argentina. Bueno en Argentina, antes que en México, ya se leía a Bradbury y otros clásicos del género. Sí, dos libros esta vez, encontrados en librerías de viejo. “El hombre ilustrado” se divide en fábulas magistrales, pero no, Priest es un tanto más pretensioso, o más que nada, para fans.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;-Mira, Bellow fue el más grande intelectual de la narrativa gringa, tanto que podía ironizar sobre ese ser “inteligente”, y Moses Herzog es su alter ego. Mejor terminemos con una frase de Pritchett: Herzog es un intelectual anclado a un lugar y tiempo equivocados, y por lo tanto se ve obligado a actuar como un payaso. Esto último podría hacer pensar que se trata de una novela divertida, pero todo lo contrario: payaso en el sentido de hacer el ridículo. Bellow nos empuja con él hasta el límite de la condición humana, si es que hay tal.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;-¿Que qué? Pues… puede ser. A mí Tabuchi me pareció, como Auster, un vacío juego de referencias metaliterarias, como dirían las académicas. Adiós.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;a href="http://lh5.ggpht.com/-d98d4lp4Glw/TyHyv1g81pI/AAAAAAAABQw/rkxg3QKZmbo/s1600-h/herzog%25255B5%25255D.jpg"&gt;&lt;img style="border-bottom: 0px; border-left: 0px; display: block; float: none; margin-left: auto; border-top: 0px; margin-right: auto; border-right: 0px" title="herzog" border="0" alt="herzog" src="http://lh6.ggpht.com/-U6W5EENJSo8/TyHywIBQZ8I/AAAAAAAABQ4/H5XT5bzaCBQ/herzog_thumb%25255B3%25255D.jpg?imgmax=800" width="389" height="509"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5764592174205946867-2467358256918271978?l=laputahistoria.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laputahistoria.blogspot.com/feeds/2467358256918271978/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5764592174205946867&amp;postID=2467358256918271978&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5764592174205946867/posts/default/2467358256918271978'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5764592174205946867/posts/default/2467358256918271978'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laputahistoria.blogspot.com/2012/01/2011-un-ano-que-se-fue-leyendo.html' title='2011, un año que se fue leyendo'/><author><name>Gustavo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07302400498152320914</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_ac5cxhVzVWE/TMEVhKPZsUI/AAAAAAAAA3E/8QoqG415dXw/S220/454.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://lh5.ggpht.com/-lrnHRn4PLM4/TyHyprFlvAI/AAAAAAAABPE/XA-K1x11X5g/s72-c/26012012551_thumb%25255B2%25255D.jpg?imgmax=800' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5764592174205946867.post-5835061100108589959</id><published>2012-01-17T01:06:00.001-06:00</published><updated>2012-01-17T01:08:17.744-06:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Puterías'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Reflexiones'/><title type='text'>Tal vez</title><content type='html'>&lt;p align="justify"&gt;No he visto a ningún joven escritor reconocido, ya con varios libros publicados, que se queje tanto por lo que le pasa o deja de pasar. No he visto a ningún joven creador que transmite ni con la vehemencia, recurrencia y necesidad, en redes sociales o en su blog personal, sobre las grandes tragedias que lo alejan de su diario, bloc de notas, novela, cuento, o cualquier proyecto literario. Los jóvenes narradores que admiro, se cuidan de no dar estas bochornosas muestras de sí mismos. En cambio, trabajan en sus ficciones y parece que en ellas han encontrado el mejor vehículo para expresarse, si es que han transformado un vejamen o tribulación personal en materia literaria. En cambio, yo no. &lt;p align="justify"&gt;En más de un post he dado cuenta de mis fracasos, errores, equivocaciones, tropiezos y torpezas. ¿Busco algún efímero consuelo? Soy ya un adulto joven de casi veintiocho años, graduado y titulado de una universidad estatal pública, con algo de experiencia, que en el ejercicio de ella ha dejado “sus principios” en el cajón y que, además, desde los dieciséis ha usado, con un apasionado impulso juvenil, a la escritura como vía para trabajar sus ideas, historias, sorpresas, lamentos y demás. Más de diez años en los que busqué amigos afines, lectores, conocedores, expertos. Y en la mayoría de ese tiempo logré poco en mi producción (en calidad) y mucho en lectura, aunque sigo sin el ser el gran experto en un tema, género y autor, ni mucho menos experto en los temas literarios. Que cargue con un pasado estéril de cultura libresca (y Ernesto Reséndiz Oikión agregaría, “pero fértil en aventuras”), no podré cambiarlo y me pesa. &lt;p align="justify"&gt;¿A qué viene todo esto, y no sigo el ejemplo de los jóvenes escritores que admiro, y en cambio repito la quejica de siempre? Debe ser el exceso de trabajo. “El libro de Daniel” es una novela de Doctorow, de cuatrocientas páginas, que ya debí haber terminado. La comencé el dos del presente, y hoy está a la mitad. La he dejado por compromisos, y por estupideces. Me había prometido tanto, y entre eso, no dejar de leer. Me había prometido escribir todos los días, pero desde el 25 de noviembre del mes pasado, no doy con las palabras. &lt;p align="justify"&gt;&lt;i&gt;P*******&lt;/i&gt; es mi proyecto literario y no lo he terminado. Lo comencé casi sin querer a finales del 2010. Le di un gran impulso hace algunos meses y me prometí terminarlo antes de año nuevo. Pero el barco está varado. &lt;p align="justify"&gt;Este post debería ser una lista anual de “lo mejor de”, listas que le encantan a IP. He podido hacer la lista musical, pero he procrastinado la literaria y cinéfila. &lt;p align="justify"&gt;Admiro a Fernanda, al propio Espartaco Sánchez. Admiro a los jóvenes creadores como Ortuño, que con familia, horarios de oficina y compromisos sociales, han demostrado oficio y talento. Envidio a Adán Echeverría, que con todo y actividad científica y académica, ha pergeñado poemarios y ya dos novelas. Envidio a los que han podido acomodar su vidas para estar cerca del medio, a los que, aunque malos, conversan con otros similares. Yo aún me las tengo que ver con gente que no me interesa conocer. Que no me aporta nada, y que me recuerda lo pésimo ingeniero que soy; empresario lucrador; y que, cosa importante: &lt;em&gt;¡Ya debí abandonar la carrera!&lt;/em&gt; &lt;p align="justify"&gt;Visitas de campo, saludos de mano, relaciones públicas. ¿Pero no es necesario conocer gente? Dicen que es parte de la fórmula del éxito literario. ¿Pero no es necesario conocer lugares, viajar? También dicen los que saben que es parte de la fórmula del éxito, eso y vivir, y leer, y ponerse a trabajar. Para este texto no me he preocupado por rizarle el rizo al lenguaje. He usado muletillas y mi vocabulario más normal, aunque mis cuentos no se caractericen por los cultismos. Tal vez he aburrido a más de uno. Esto tiene nada de divertido. Soy un fracasado escritor en ciernes, de esos que abultan las listas de postulantes a literatos: como los rechazados por el casting, los tachados en la tabla del reclutador, los reprobados en el examen de admisión, los expulsados del club social; soy, de esa lista a quienes les dicen No y no hay forma. O, por lo menos, les dicen, “no por ahora; regrese más tarde y tal vez”. Por lo menos eso, un tal vez; una pequeña, ínfima posibilidad. &lt;p align="justify"&gt;He decido desvelarme aunque sea hoy; no leer y hacer lo imposible en una horas, ya de día, para terminar el trabajo rezagado y pendiente. He decidido usar otra vez el blog para postear el mismo tipo de texto, para disciplinarme, escribir cualquier cosa, una minucia, porque dicen que nunca es tarde, porque, a pesar de ser yo un tipo “fértil en aventuras”, de nada sirven sin disciplina y arrogancia, y ego, y grandes huevos, y necedad, y picar, picar con los dedos agarrotados el maldito teclado y he decidido soltar este texto impresentable ¿para qué? para lo menos eso, un tal vez; una pequeña, ínfima posibilidad. &lt;p align="center"&gt;&lt;a href="http://lh6.ggpht.com/-YGgUQ6yUh8U/TxUeDV3zxII/AAAAAAAABOo/V0cdoXJaXc8/s1600-h/john_updike2%25255B5%25255D.jpg"&gt;&lt;img style="border-bottom: 0px; border-left: 0px; display: block; float: none; margin-left: auto; border-top: 0px; margin-right: auto; border-right: 0px" title="john_updike2" border="0" alt="john_updike2" src="http://lh6.ggpht.com/-ycKfRevWBcQ/TxUeD90FsTI/AAAAAAAABOw/P_vV9jZ1iWU/john_updike2_thumb%25255B3%25255D.jpg?imgmax=800" width="530" height="369"&gt;&lt;/a&gt;&lt;font size="2"&gt;&amp;nbsp;&lt;em&gt;John Updike tuvo sus problemas, pero no los del autor de este blog.&lt;/em&gt;&lt;/font&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5764592174205946867-5835061100108589959?l=laputahistoria.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laputahistoria.blogspot.com/feeds/5835061100108589959/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5764592174205946867&amp;postID=5835061100108589959&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5764592174205946867/posts/default/5835061100108589959'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5764592174205946867/posts/default/5835061100108589959'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laputahistoria.blogspot.com/2012/01/tal-vez.html' title='Tal vez'/><author><name>Gustavo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07302400498152320914</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_ac5cxhVzVWE/TMEVhKPZsUI/AAAAAAAAA3E/8QoqG415dXw/S220/454.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://lh6.ggpht.com/-ycKfRevWBcQ/TxUeD90FsTI/AAAAAAAABOw/P_vV9jZ1iWU/s72-c/john_updike2_thumb%25255B3%25255D.jpg?imgmax=800' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5764592174205946867.post-1689471535220061939</id><published>2012-01-09T13:42:00.001-06:00</published><updated>2012-01-09T14:31:43.208-06:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Música de antier'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Lista anual'/><title type='text'>2011, un año que se fue con música</title><content type='html'>&lt;p align="justify"&gt;El 2011 fue un año gris para el pop en general, si se advierten quienes liderean las listas oficiales de &lt;a href="http://www.rollingstone.com/music/lists/50-best-albums-of-2011-20111207/the-lonely-island-turtleneck-chain-19691231"&gt;Rolling Stone&lt;/a&gt; y &lt;a href="http://www.nme.com/list/50-best-albums-of-2011/255135"&gt;NME&lt;/a&gt; de los cincuenta mil mejores álbumes de cada año. Voces femeninas de &lt;em&gt;one hit wonder&lt;/em&gt;, grupitos ‘indie’ que se plagian entre sí, happy R&amp;amp;B, o banditas de adolescentes ahora “maduros”. Según Tryno Maldonado, la marea de rankings y charts provocan en uno &lt;em&gt;a)&lt;/em&gt; pasmo frente a la avalancha de producciones y nuevas bandas; y &lt;em&gt;b)&lt;/em&gt; suspicacia ante lo efímero de las mismas. Por ello acá una breve y depurada lista de lo mejor que este su bloguero escuchó en el 2011. Aunque, tal vez, la mitad de estos no sean recordados ni en diez años (clic en la portada para ver un video).&lt;/p&gt; &lt;p align="center"&gt;The Decemberists &lt;em&gt;THE KING IS DEAD&lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="center"&gt;&lt;a href="http://www.youtube.com/watch?v=lcGSEbfegrs"&gt;&lt;img style="border-right-width: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px" title="The_Decemberists_-_The_King_Is_Dead" border="0" alt="The_Decemberists_-_The_King_Is_Dead" src="http://lh4.ggpht.com/-1qntbsS6Dsc/TwtC9kpuaMI/AAAAAAAABNs/QfuD1Uw4osQ/The_Decemberists_-_The_King_Is_Dead%25255B2%25255D.jpg?imgmax=800" width="300" height="300"&gt;&lt;/a&gt; &lt;/p&gt; &lt;p align="center"&gt;Foo Fighters &lt;em&gt;WASTING LIGHT&lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="center"&gt;&amp;nbsp;&lt;a href="http://www.youtube.com/watch?v=zPHzknP7jNQ"&gt;&lt;img style="border-right-width: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px" title="foo_fighters_wasting_light_cover (1)" border="0" alt="foo_fighters_wasting_light_cover (1)" src="http://lh5.ggpht.com/-Um9TTMNCEj8/TwtC_Wk02aI/AAAAAAAABN0/pTPjUDM_fxk/foo_fighters_wasting_light_cover%252520%2525281%252529%25255B5%25255D.jpg?imgmax=800" width="300" height="300"&gt;&lt;/a&gt; &lt;/p&gt; &lt;p align="center"&gt;The Strokes &lt;em&gt;ANGLES&lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="center"&gt;&amp;nbsp;&lt;a href="http://www.youtube.com/watch?v=0U_jGVEKr9s&amp;amp;ob=av2e"&gt;&lt;img style="border-right-width: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px" title="Angles" border="0" alt="Angles" src="http://lh3.ggpht.com/-kgzuDwqA55w/TwtDCeTS1NI/AAAAAAAABN8/9beKlQaIpVE/Angles%25255B5%25255D.jpg?imgmax=800" width="300" height="300"&gt;&lt;/a&gt; &lt;/p&gt; &lt;p align="center"&gt;Radiohead &lt;em&gt;THE KING OF LIMBS&lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="center"&gt;&lt;a href="http://www.youtube.com/watch?v=cfOa1a8hYP8"&gt;&lt;img style="border-right-width: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px" title="Front (5)" border="0" alt="Front (5)" src="http://lh5.ggpht.com/-IdidO5kli6c/TwtDEejgrsI/AAAAAAAABOE/IcQ_47KQBHo/Front%252520%2525285%252529%25255B1%25255D.jpg?imgmax=800" width="300" height="300"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="center"&gt;TV On The Radio &lt;em&gt;NINE TYPES OF LIGHT&lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="center"&gt;&amp;nbsp;&lt;a href="http://www.youtube.com/watch?v=uwYM2t22h_E"&gt;&lt;img style="border-right-width: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px" title="tv-on-the-radio-nine-types-of-light" border="0" alt="tv-on-the-radio-nine-types-of-light" src="http://lh3.ggpht.com/-26-B6QakHBQ/TwtDFfp6zYI/AAAAAAAABOM/r5c_RcZqafM/tv-on-the-radio-nine-types-of-light%25255B5%25255D.jpg?imgmax=800" width="300" height="300"&gt;&lt;/a&gt; &lt;/p&gt; &lt;p align="center"&gt;Wilco &lt;em&gt;THE WHOLE LOVE&lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="right"&gt;&lt;a href="http://www.youtube.com/watch?v=uz6UrYvacQk"&gt;&lt;img style="border-right-width: 0px; display: block; float: none; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; margin-left: auto; border-left-width: 0px; margin-right: auto" title="wilco-the-whole-love" border="0" alt="wilco-the-whole-love" src="http://lh4.ggpht.com/-bI2FgMBc5T4/TwtDHN-cT7I/AAAAAAAABOU/ZVifJtDMl68/wilco-the-whole-love%25255B1%25255D.jpg?imgmax=800" width="300" height="300"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt; &lt;p align="right"&gt;&lt;font size="1"&gt;*Mención especial (placer culpable): Zoé &lt;em&gt;MTV Unplugged MÚSICA DE FONDO&lt;/em&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="right"&gt;&lt;a href="http://www.youtube.com/watch?v=haI2iYHOUOA"&gt;&lt;img style="border-right-width: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px" title="zoe" border="0" alt="zoe" src="http://lh4.ggpht.com/-vHU-1_KCMW8/TwtDH_m1VRI/AAAAAAAABOc/KGs0tifsLvU/zoe%25255B7%25255D.jpg?imgmax=800" width="60" height="60"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5764592174205946867-1689471535220061939?l=laputahistoria.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laputahistoria.blogspot.com/feeds/1689471535220061939/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5764592174205946867&amp;postID=1689471535220061939&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5764592174205946867/posts/default/1689471535220061939'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5764592174205946867/posts/default/1689471535220061939'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laputahistoria.blogspot.com/2012/01/2011-un-ano-que-se-fue-con-musica.html' title='2011, un año que se fue con música'/><author><name>Gustavo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07302400498152320914</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_ac5cxhVzVWE/TMEVhKPZsUI/AAAAAAAAA3E/8QoqG415dXw/S220/454.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://lh4.ggpht.com/-1qntbsS6Dsc/TwtC9kpuaMI/AAAAAAAABNs/QfuD1Uw4osQ/s72-c/The_Decemberists_-_The_King_Is_Dead%25255B2%25255D.jpg?imgmax=800' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5764592174205946867.post-6153545131949864780</id><published>2011-12-26T20:23:00.000-06:00</published><updated>2011-12-27T00:16:04.098-06:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Literatura'/><title type='text'>Peores poemas hallados en una revista</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Ya que está de moda enlistar a los &lt;b&gt;&lt;a href="http://circulodepoesia.com/nueva/2011/12/los-100-peores-poemas-mexicanos-de-autores-vivos/"&gt;100 peores poemas de autores mexicanos vivos&lt;/a&gt;&lt;/b&gt;, acá una muestra de la gran poesía regional veracruzana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Son tres poemas, y medio, hallado en una revista porteña que, en el número 103 (febrero, 1998) se llama "la Ventana ilustrada", y en el número 104 (marzo, 1998) se llama "la Ventana cerrada." Sí, el artículo determinado, en minúsculas. El primero está firmado por &amp;nbsp;Zarathustra Vásquez, y el segundo y la mitad de otro por la excelsa poetiza &amp;nbsp;Mary Carmen Gerardo, y el tercero por Juan Joaquín Péreztejada. La revista se cuidó bien de no tener un editor responsable, como la mayoría de las revistas, literarias o no, tienen. Pero en su lugar ofrece en su página legal una lista interminable de "editores y colaboradores", a quienes les tocaría (¡qué listos ellos!) una mínima parte de responsabilidad por lo publicado en la revista &lt;i&gt;ilustradamente&lt;/i&gt; cerrada.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Di con ella cierta vez que fui en compañía de IP a una microferia del libro en el Puerto de Veracruz organizada por el Instituo&amp;nbsp;Politécnico&amp;nbsp;Nacional. Él me había prevenido de no, por favor, es que no, te digo, pues que no, no, no, no y no, que, pues, ¡no!, no nos acerquemos al puesto donde los escritores veracruzanos, quienes de su propio ronco pecho, vendía sus libros, casi la mayoría publicados por ellos mismos (con el aval del pobre IVEC). La curiosidad es la Muerte de todos los gatos, dicen,&amp;nbsp;incluido&amp;nbsp;el mío. Así pues, me acerqué a donde no debía. Una amable señorita (escritora ella, casi seguro) me ofreció la última novedad literaria de &lt;a href="http://gigabyto.tripod.com/"&gt;Gabriel Fuster&lt;/a&gt;. Le di las &lt;i&gt;gracias, pero no gracias&lt;/i&gt;, y pensé "estoy salvado", pero la muy amable señorita me encasquetó muy amablemente dos números de "la Ventana X*."&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;a href="http://www.scribd.com/doc/76561209/La-Ventana-Ilustrada-cerrada-Peores-Poemas" style="-x-system-font: none; display: block; font-family: Helvetica,Arial,Sans-serif; font-size-adjust: none; font-size: 14px; font-stretch: normal; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; margin: 12px auto 6px auto; text-decoration: underline;" title="View La Ventana Ilustrada-cerrada (Peores Poemas) on Scribd"&gt;La Ventana Ilustrada-cerrada (Peores Poemas)&lt;/a&gt; &lt;object data="http://d1.scribdassets.com/ScribdViewer.swf" height="600" id="doc_66799" name="doc_66799" style="outline: none;" type="application/x-shockwave-flash" width="100%"&gt; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp;&lt;param name="movie" value="http://d1.scribdassets.com/ScribdViewer.swf"&gt; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &lt;param name="wmode" value="opaque"&gt; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &lt;param name="bgcolor" value="#ffffff"&gt; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &lt;param name="allowScriptAccess" value="always"&gt; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &lt;param name="FlashVars" value="document_id=76561209&amp;amp;access_key=key-1z1mffpe49v07r1wzt47&amp;amp;page=1&amp;amp;viewMode=list"&gt; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &lt;embed id="doc_66799" name="doc_66799" src="http://d1.scribdassets.com/ScribdViewer.swf?document_id=76561209&amp;amp;access_key=key-1z1mffpe49v07r1wzt47&amp;amp;page=1&amp;amp;viewMode=list" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" height="600" width="100%" wmode="opaque" bgcolor="#ffffff"&gt;&lt;/embed&gt; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;*Cambie X por el adjetivo que quiera.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5764592174205946867-6153545131949864780?l=laputahistoria.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laputahistoria.blogspot.com/feeds/6153545131949864780/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5764592174205946867&amp;postID=6153545131949864780&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5764592174205946867/posts/default/6153545131949864780'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5764592174205946867/posts/default/6153545131949864780'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laputahistoria.blogspot.com/2011/12/peores-poemas-hallados-en-una-revista.html' title='Peores poemas hallados en una revista'/><author><name>Gustavo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07302400498152320914</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_ac5cxhVzVWE/TMEVhKPZsUI/AAAAAAAAA3E/8QoqG415dXw/S220/454.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5764592174205946867.post-6889646138924586930</id><published>2011-12-22T00:37:00.001-06:00</published><updated>2011-12-22T00:57:11.824-06:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Literatura'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Reflexiones'/><title type='text'>El mejor texto posible</title><content type='html'>&lt;p align="justify"&gt;Definitivamente hay algo de John Dos Passos en mi texto “Nueva York y el sureste”, renombrado como “Abraham” para el proyecto &lt;i&gt;P*******&lt;/i&gt;, aunque lo haya escrito sin que hubiera yo leído a Dos Passos. Lo leo apenas ahora, en una novela que es Manhattan pero más bien Nueva York. &lt;p align="justify"&gt;Un ejemplo de lo que digo, en la página 367 de la edición de EDHASA (página dura y roja), Ellen (actriz, casi protagonista), después de divorciarse, advierte que está embarazada, y aunque ya había decidido que tendría al niño y que renunciaría a su carrera para criarlo, acude con un doctor a un consultorio clandestino. En apenas unas cuantas prolijas frases (adsorbidas por la traducción), el escritor nos regala la atmósfera del interior y el aspecto cuasi criminal del médico, a pesar de sus zalameras palabras. Como lector, esperé algo tremebundo. O mejor dicho, como lector de 2011, acostumbrado a tanto estridentismo y escenas gore. &lt;p align="justify"&gt;Cuando apenas Ellen se desata la banda de su falda a petición del médico, al siguiente punto y aparte “El rumor de la calle rompe como la resaca contra una concha de palpitantes agonías.” Unas frases después, “Levanta la mano. Taxi.” ¿Abortó? ¿Pasó algo dentro de esa clínica, pero qué? ¿Huyó nuestra heroína arrepentida o, como siguiere la banda de su falda desatada, se dejó arrastrar por sus bajos instintos? No lo sabemos porque Ellen se ha ido en un taxi, y en el taxi se fue también la segunda sección de la novela. &lt;p align="justify"&gt;De igual forma, muy humildemente, empleé en mi textito la técnica del ocultamiento, del narrar con apenas pocos indicios, guiños, detalles. Cuando Ulises, el protagonista reticente, se salta la barda de la casa de su vecino Abraham, en los días previos a ese huracán que no llega, ambos amigos se encierran en la oscuridad de un cuarto de herramientas. Unos cuantos párrafos antes, Ulises y su vecino se habían internado en la espesura de un matorral colindante con sus casas, y allí probaron las mieles del primer sexo. Que se hayan encerrado en un cuarto de herramientas (sin ventanas), con la amenaza de un poderoso meteoro cerniéndose sobre todo el mundo sugiere, o quise sugerir, en tanto creador del texto (aunque no sé sí lo logré), que ambos muchachos adolescentes aprovecharon, un tanto inconscientemente, perder en definitiva sus virginales existencias antes del metafórico fin del mundo; si tenemos en cuenta que la narración transcurre antes del mítico año 2000. &lt;p align="justify"&gt;Una vez cerrada la puerta del cuarto de herramientas, con los muchachos dentro, el texto avanza hacia otra cosa. Al escribirlo, sólo tenía como referente lo que sé de Hemingway, lo cual es poco: su famosa técnica del iceberg. Pero aún no he leído a Hemingway, más que un excelente cuento pugilístico. Aunque no estoy seguro de que lo usado por Dos Passos en &lt;i&gt;Manhattan Transfer&lt;/i&gt;, específicamente el pasaje que cité, el supuesto aborto de Ellen, y lo que yo hice con ambos muchachos en mi texto, pueda calificarse, con todo derecho, como técnica heminguiana. &lt;p align="justify"&gt;Si no a Hemingway, sí he leído, ya considerablemente, a Cormac McCarthy, quien sí ha usado la técnica del 10% para narrar. Es McCarthy a veces tan críptico y “cerrado” que no le queda al lector otra cosa que disfrutar su rara prosa carente de signos de puntuación. Aunque mejor me convenga retro traerme hasta el siglo diecinueve, trasladarme a Normandía y evocar a Flaubert. Cuando Emma Bovary y su amante Léon se encierran en un carruaje y allí dentro, sin que veamos al interior, suponemos que ambos tránsfugas se han entregado al sexo prohibido. No hay nada burdo ni mucho menos pornográfico en lo que narra Flaubert, pero ¿qué podrían hacer dos ardientes amantes en esa oscuridad? &lt;p align="justify"&gt;Según Mario Vargas Llosa, el francés se vio obligado a narrar oblicuamente para sortear la censura de la época, aunque no se libró, al final, de ser llevado ante los tribunales por publicar una novelita libertina. &lt;p align="justify"&gt;De Flaubert a Dos Passos hay apenas unas cuantas decenas de años en la línea del tiempo real, y para entonces, Tolstoi ya había aportado lo suyo al realismo/naturalismo, y tal vez por ello, supongo sacrílegamente, el viajero Dos Passos ha depurado aún más sus descripciones en esta novela publicada en 1920. A veces enlista los adjetivos y es suficiente para que las cosas destellen en la mente de quien lee. Los cortes, cambios de escenarios, son rápidos, como una película de Robert Altman: estamos en un restaurante y dos frases más ya recorrimos la Cuarenta y tres y nosotros con ellos ya en un club diferente ordenando otros martinis, para abordar en la tercera línea un ferry, y entramos ya al camerino de una actriz de teatro, y de sus lágrimas y sin decir va al lamento de un homosexual de clóset. Sí, es un mural, un mural enorme realista en movimiento. &lt;p align="justify"&gt;Pero regresando a mi texto autobiográfico, y habiendo señalado el uso de las descripciones en el escritor americano de origen portugués, hay un párrafo introductorio en el capítulo quinto de la primera sección de la novela, en donde Dos Passos narra cómo “la oscuridad pesa sobre la humeante ciudad de asfalto, funde los marcos de las ventanas, los anuncios”, mientras que yo, intuitivamente, &lt;i&gt;quise&lt;/i&gt; sumergir de lleno a mi posible lector en ese raro fenómeno invernal de los trópicos: cómo &lt;a href="http://revistareplicante.com/apuntes-y-cronicas/nueva-york-y-el-sureste/"&gt;los copos de nieve negra se posan sobre todas las cosas.&lt;/a&gt; &lt;p align="center"&gt;* &lt;p align="justify"&gt;Todo esto me obliga a reconocer, y recomendar, de paso, a posibles nuevos narradores que hayan encallado en este puerto, a que lean a los clásicos*, ya que, en este tiempo que corre, prácticamente todas las posibilidades técnicas sobre cómo contar una historia (cualquiera que esta sea), ha sido ya utilizada por alguien más, y por fortuna mejor que uno: mientras más amplio sea el espectro lector de un escritor, más consciente será y estará de su arte. &lt;p align="justify"&gt;También agrego que conocer y leer a ciertos autores te ayuda a evitar sus técnicas si las consideramos no necesarias, y en cambio otros autores pueden hablar o narrar por medio de nosotros para que el texto que trabajamos luzca mejor, sea pues, el mejor texto posible. &lt;p align="justify"&gt;Al contrario del post &lt;a href="http://laputahistoria.blogspot.com/2010/06/la-unanime-noche.html"&gt;“La unánime noche”&lt;/a&gt;, la noche en la que cuento cuando me topé de frente con Borges, esta vez he aceptado y robado la herencia de John Dos Passos, leído primero a través de Carlos Fuentes (quien lo tomó y robó primero), y no como me pasó con el argentino. &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh6.ggpht.com/-6XUifkL2Bjk/TvLQIfbOrsI/AAAAAAAABNc/S5xH7TyhQyY/s1600-h/4338557569_8c59b32b34_o%25255B5%25255D.jpg"&gt;&lt;img style="border-bottom: 0px; border-left: 0px; display: block; float: none; margin-left: auto; border-top: 0px; margin-right: auto; border-right: 0px" title="4338557569_8c59b32b34_o" border="0" alt="4338557569_8c59b32b34_o" src="http://lh3.ggpht.com/-ihOIe0_gIg8/TvLQJPnsVLI/AAAAAAAABNk/y8rKA8y3Ghc/4338557569_8c59b32b34_o_thumb%25255B3%25255D.jpg?imgmax=800" width="462" height="533"&gt;&lt;/a&gt;  &lt;p align="right"&gt;&lt;i&gt;*Pero, autor del blog, dinos qué, quiénes, cuáles son los clásicos…&lt;/i&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5764592174205946867-6889646138924586930?l=laputahistoria.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laputahistoria.blogspot.com/feeds/6889646138924586930/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5764592174205946867&amp;postID=6889646138924586930&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5764592174205946867/posts/default/6889646138924586930'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5764592174205946867/posts/default/6889646138924586930'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laputahistoria.blogspot.com/2011/12/el-mejor-texto-posible.html' title='El mejor texto posible'/><author><name>Gustavo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07302400498152320914</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_ac5cxhVzVWE/TMEVhKPZsUI/AAAAAAAAA3E/8QoqG415dXw/S220/454.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://lh3.ggpht.com/-ihOIe0_gIg8/TvLQJPnsVLI/AAAAAAAABNk/y8rKA8y3Ghc/s72-c/4338557569_8c59b32b34_o_thumb%25255B3%25255D.jpg?imgmax=800' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5764592174205946867.post-7348600373123180175</id><published>2011-12-10T23:30:00.001-06:00</published><updated>2011-12-11T14:26:13.339-06:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Bagatela'/><title type='text'>Escribiendo en un Moleskine</title><content type='html'>&lt;p&gt;&lt;a href="http://lh4.ggpht.com/-lbgyzywLhqM/TuQ_-j6NRxI/AAAAAAAABNE/xeqVxcoULIE/s1600-h/moleskine002%25255B8%25255D.jpg"&gt;&lt;img style="border-bottom: 0px; border-left: 0px; display: inline; border-top: 0px; border-right: 0px" title="moleskine002" border="0" alt="moleskine002" src="http://lh5.ggpht.com/-8wgmNzhWiDg/TuQ__UujySI/AAAAAAAABNM/LcOWNMdrI8M/moleskine002_thumb%25255B6%25255D.jpg?imgmax=800" width="640" height="502"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="center"&gt;&lt;em&gt;&lt;font size="2"&gt;A puño y letra del autor, y faltas de ortografía.&lt;/font&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5764592174205946867-7348600373123180175?l=laputahistoria.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laputahistoria.blogspot.com/feeds/7348600373123180175/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5764592174205946867&amp;postID=7348600373123180175&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5764592174205946867/posts/default/7348600373123180175'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5764592174205946867/posts/default/7348600373123180175'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laputahistoria.blogspot.com/2011/12/escribiendo-en-un-moleskine.html' title='Escribiendo en un Moleskine'/><author><name>Gustavo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07302400498152320914</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_ac5cxhVzVWE/TMEVhKPZsUI/AAAAAAAAA3E/8QoqG415dXw/S220/454.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://lh5.ggpht.com/-8wgmNzhWiDg/TuQ__UujySI/AAAAAAAABNM/LcOWNMdrI8M/s72-c/moleskine002_thumb%25255B6%25255D.jpg?imgmax=800' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5764592174205946867.post-723908339075359190</id><published>2011-11-14T20:20:00.001-06:00</published><updated>2011-11-14T20:27:11.451-06:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Relato'/><title type='text'>Bifocal</title><content type='html'>&lt;p align="justify"&gt;Mi hermano menor nació con un par de ojos y por eso lo condenaron a la vida salvaje. La decisión de su suerte la tomaron nuestros padres apenas nacer. Fue bajo el tenaz halo de un quirófano cuando por primera vez –se creyó entonces- un Hesse habría de ver el mundo de otra manera. Los sostuvo el cirujano con ambas manos. Tan profesional él, como su equipo, que no hicieron la más leve muestra de sorpresa. De inmediato fue llevado a una incubadora, so pretexto de insuficiencia respiratoria. Un día después, al recibir mi madre la visita de un psicólogo -aún tendida en su cama de hospital-, fui yo quien le dio la noticia. Lo tomó con rechazo, primero. Después le sobrevino el asco, luego el terror y le siguió la furia. De la furia al odio, como dos ráfagas de fuego que la quemaban por dentro, para dar paso a un humo de compasión que dejó escapar en un hondo suspiro. Tiempo después, ya cuando mi hermano podía sostenerse con ambos pies y recorrer todo el jardín, le pregunté al psicólogo, que desde entonces se unió a la lista de profesionales que tratarían a mi hermano durante su crecimiento, si había preparado a mi madre. &lt;p align="justify"&gt;-Hombre, ¡desde luego! &lt;p align="justify"&gt;Le pedí una explicación. Largó una sucinta retahíla de frases, pero en conclusión: consideraba el profesional de la psique una pérdida de tiempo manipular al paciente; mejor dejarla que recibiera la cruda verdad. Le dijo: tu hijo es un fenómeno. &lt;p align="justify"&gt;-Pero eso es muy ambivalente. &lt;p align="justify"&gt;-Polivalente, mejor dicho. &lt;p align="justify"&gt;-Bien. Eso… ¡Ah! &lt;p align="justify"&gt;No es que fenómeno quería decir algo negativo, aunque lo parezca. En el fondo, ella esperaba un genio. Sí, me dije, mi hermano es un fenómeno con dos ojos. Mira en ciento ochenta grados. Su aspecto del mundo es de uno panorámico. He querido hacerme a la idea de cómo ver más mundo de lo que yo, tú y todos nosotros vemos, pero fracaso. Confieso que durante nuestra infancia nunca pude ver más allá del cuadrado de nuestra particular visión. Dejé que mis padres votaran por él. &lt;p align="justify"&gt;Nunca defendí a mi hermano. Me sentía culpable por tener a un fenómeno de aspecto detestable. Por más que me esforzara, nunca encontré una proporción estética en los dos globos con que nació horizontalmente, por debajo de una única ceja, apenas bordeando el límite del tabique de la nariz. Solía, durante los juegos con nuestros amigos, ponerle un parche en un ojo hecho de cartón color carne. Pero aún así, el ojo restante lo tenía de un lado, y no al frente, como es natural. &lt;p align="justify"&gt;Somos una familia de granjeros. Poseemos algunas cabras y un poco de hectáreas en las colinas. Los recuerdos y las fotografías de nuestra vida familiar en el campo son vastísimos, pero seguramente parecidos a los que cualquiera pueda tener. Salvo mi hermano, que aparece dubitativo frente al diafragma de la fotográfica. Terrorífico querer sostenerle la mirada apenas un segundo, aunque sea la suya una mirada estampada en papel. Nos sonríe, pero vemos que él mira algo más. &lt;p align="justify"&gt;Nuestros padres decidieron que lo mejor era esconderlo en la granja. No lo enviaron a la escuela, y pocos amigos lo conocían. A escondidas lograba presentarlo con mi grupo. Lo vestíamos de retazos de tela colorida y montábamos un circo portátil de freaks. Debo reconocer que la culpa me movía a pedirles a todos que actuaran como estúpidos y lisiados. En particular yo, sacaba la lengua y decía cosas incoherentes, y mientras babeaba para darle pertinaz dramatización a mi personaje, le pedía a mi hermano que nos viera, vestido como estaba, porque intuía que su particular modo de vernos era su único poder.  &lt;p align="justify"&gt;Los juegos de ridiculización al que sometí a mi hermano duraron desde su temprana infancia hasta la adolescencia. Nunca dejó escapar la más leve frase delatadora a nuestros padres sobre el anónimo circo, a pesar de que sí sabía hablar, leer y escribir. Junto con mi padre le enseñé lo esencial. No sobra decir que el psicólogo de mi hermano nunca descubrió alguna anormalidad mental derivado de los crueles juegos al que lo sometí. &lt;p align="justify"&gt;Lo diré, aunque suene raro: a pesar de todo, la vida temprana de mi hermano fue normal, además de útil. Sin quererlo aceptar, mi padre utilizó el poder panorámico de mi hermano. Con ello podía contar más rápido las cabras esparcidas por el campo. Podía reconocer más fácilmente qué cosas faltaban en su cuarto de herramientas, cuando creía que algún empleado había robado algo. También era difícil hacerle alguna broma. Apenas uno se le acercara por detrás, o apenas oblicuamente, mi hermano ya sabía que eras tú. Mi profesor de física en la preparatoria me reveló esta verdad. Al tener más campo de visión, él registra más y se anticipa a los hechos; reconoce una silueta cuando apenas se le acerca por un costado, mientras que en nosotros sería necesario que aquello que se mueve –sea éste animal, automóvil o persona- tendría que estar casi al enfrente para verlo. &lt;p align="justify"&gt;Pero a pesar de sus ventajas, la anormalidad de mi hermano saltó a la vista, según sospecha de mi madre, cuando recibió la opinión del oftalmólogo. &lt;p align="justify"&gt;Un día fue necesario que visitáramos al médico, en plan familiar. Yo estaba por estudiar mi carrera, y mi hermano ya había entrado a la pubertad. Examinados ya, el oftalmólogo habló. &lt;p align="justify"&gt;-Padece hipermetropía. &lt;p align="justify"&gt;Mis padres suspiraron. &lt;p align="justify"&gt;Después de un incómodo silencio noté en el médico cierta gravedad en el modo en que había movido la ceja. Le pregunté si lo padecía en ambos ojos. &lt;p align="justify"&gt;-Es correcto. Hipermetropía en los dos. &lt;p align="justify"&gt;Mi padre creía que un ojo era el natural, y que el otro le pertenecía a un gemelo que no se desarrolló en el vientre de mi madre. Eso lo creyó siempre, y para corroborarlo, tras su muerte, pidió al forense que durante la autopsia de mi hermano verificara si no había rastro de algún otro ser: otro hígado, otro par de pulmones, rastros encefálicos adicionales que le pertenecieran al ojo restante. &lt;p align="justify"&gt;Mi padre le reveló su teoría al oftalmólogo, y él contestó: &lt;p align="justify"&gt;-Según su expediente médico ambos ojos están unidos al mismo cerebro. Uno es gemelo del otro, y no de otro. &lt;p align="justify"&gt;Mi madre recalcó que al final ser un fenómeno tendría sus costos. Y vaya que fueron elevados. Los anteojos de mi hermano llegaron vía pedido. Nunca nadie habría de imaginar un artefacto de ese tipo, hecho en especial para alguien. Nunca nadie habría de imaginar que un ojo de mi hermano acusaba la insuficiencia del otro, ni que él fuera en realidad doblemente un deforme. Me niego a pensar cuáles fueron los recuerdos que mi hermano guardó del anónimo circo de freaks. Nos exagerábamos y él en su visión panorámica deformada nos exageraba otra vez. &lt;p align="justify"&gt;Mi hermano, ya con anteojos, fue condenado a servir en la granja. Tanto yo como mis padres lo alejamos de cualquier fuente de conocimiento. Lo que sabía sólo le servía para valer de granjero. Poder firmar su nombre y hacer cuentas fáciles. Procuramos que viviera alejado de los libros, y dejamos que fuera la televisión su único entretenimiento. Después le procuré otras cosas, siempre acorde a que magnificara su poder. Un microscopio y un telescopio. Salvo el primer día de asombro, se alejó de ellos como si fueran monstruos. En cambio se hizo fanático del alpinismo y similares deportes del campo abierto. Nadie como él podía arrear cualquier ganado. Ni detectarlo a la distancia. Nadie como él podía atisbar una tormenta en la lejanía, ni la llegada de los señores de negro, esos buitres fiscales. Debido a su entrenamiento campestre, creció más que cualquiera de la estirpe Hesse, y desarrolló una impresionable fuerza física. Parientes y amigos, de visita en la finca, solían verlo admirados, pero lo rechazaban apenas subían la mirada más allá de sus pectorales. Es que nadie, apenas yo o ni si quiera mi madre, podía sostenerle la mirada más de un segundo. Un ojo es suficiente ventana para el alma, dijo una vez un filósofo. Por ello, nunca me atreví a pensar sobre el alma de mi hermano. ¿Por qué fueron necesarios dos? &lt;p align="justify"&gt;Mi hermano solía refugiarse en una caverna a poco distancia de la finca. Prácticamente era su hábitat. La tenía decorada con toda clase de artilugios que recogía de sus recorridos por las colinas. Desde que salí de la granja para estudiar mi carrera pocas veces regresaba. Mi contacto con mi hermano se redujo a una línea telefónica. Cada vez que regresaba a la granja mi hermano insistía en que conociera su ‘casa’. Una vez accedí. Cuatro kilómetros a pie, atravesando algunos arroyos, todavía dentro del límite de la propiedad, encontré la oquedad oscura en la ladera de una montaña. Advertí que ahí también pastaban algunas cabras. Al regresar a la finca tranquilicé a mis padres. Aunque delaté a mi hermano respecto de su pequeño rebaño. Mi padre le reprendió a golpes; y yo partí de nuevo a la ciudad con tranquilidad. &lt;p align="justify"&gt;Cierto día un desertor del ejército entró en los terrenos de la granja. Encontró la caverna y le halló confortante para protegerse. Debo imaginar que vio a mi hermano dentro, acostado en su catre, abanicándose o merendando. El desertor, presa del pánico, quiso huir –o eso es lo que revelan las huellas, más pequeñas que los pies de mi hermano, que se encontraron al concluir el peritaje-, pero el fenómeno, más hábil, le atajó el camino. Se enfrentaron cuerpo a cuerpo, hasta que mi hermano dedujo que un peculiar punto débil tenía que suprimirle para eliminar a su atacante. Con un hueso de algunas de las cabras con las que solía alimentarse, desprendió el único globo ocular del intruso, y después huyó horrorizado por una nueva realidad que nunca había experimentado. Invadido por la rabia y la consternación absoluta, se dirigió montado en su bicicleta de montaña hacia la ciudad. Con el tiempo deduje que había llegado a la urbe por casualidad, ya que nunca le habíamos mostrado, hasta donde sé, qué ruta tomar a ningún lugar. &lt;p align="justify"&gt;Durante la semana que mi hermano estuvo desaparecido un desconocido impulso me movió a investigar el pasado genético de los Hesse. Inicié mis pesquisas entrevistando a los más viejos de la familia. Con suspicacia, y siempre tratando de ocultar la verdad, preguntaba por parientes que hubieran nacido deformes. A lo mucho encontré que, en tiempos remotos –siempre en tiempos remotos-, había nacido alguno que otro albino, o alguno que otro idiota, y todos ellos habían sido sacrificados apenas nacer. Pero yo recordaba, según un álbum fotográfico de la familia que mi abuela paterna solía presumir, unas extrañas fotografías recortadas con torpeza. La explicación, tajante, era que se trataba de un familiar indeseable, que había defraudado a la estirpe. No quedé conforme con los resultados de mis entrevistas, y acepté que mi capacidad de investigación era limitada. &lt;p align="justify"&gt;Días después de la desaparición de mi hermano, los rumores sobre un extraño individuo que vagaba con una deformidad en el rostro llegaron a mi cubículo de la universidad. Al preguntar sobre el origen del rumor, la explicación se perdía hasta llegar a un callejón oscuro que colindaba con la invención. Mentiras, me dije. A los tres días creía probable que mi hermano habría muerto ya, o de hambre o torturado en la cárcel o cualquier otra idea que se me venía a la cabeza. Así que decidí consultar a un viejo amigo genetista. Le conté toda la historia y le pedí que investigara. Un día después de nuestra entrevista, mi amigo el genetista me reveló la verdad oculta tras las fotografías recortadas. Era un niño en brazos que había nacido con dos ojos. La madre –una tía lejana mía- había decido conservarlo por ser el primogénito, pero tiempo después la familia del padre decidió sacrificarlo, como era uso y costumbre. La misma suerte con la que corrieron mis otros antepasados deformes. Es posible, siguió el genetista, que en alguna familia lejana se haya dado la mutación de un gen que despertaba casi cada cien años. Me asombré de la exactitud, y le pregunté al investigador sobre ello. No supo contestarme.  &lt;p align="justify"&gt;Desde hace mucho tiempo cargo con el pesar de mi inacción respecto a la suerte de mi hermano. Justo a la semana, apareció en la universidad. Me encontraba impartiendo una clase de regularización a un reducido grupo de alumnos cuando escuché ruido fuera del edifico. Bajé corriendo hacia el patio. &lt;p align="justify"&gt;Acurrucado, con la cabeza oculta entre las manos; andrajoso y maloliente, lo hallé rodeado de curiosos. Le hablé por su nombre y me miró. Le dije que había una razón por la que lo ocultamos en la granja y lo alejamos de la gente. Débil de cuerpo y espíritu me lo llevé a la oficina, con la ayuda de algunos alumnos. Me comuniqué a la granja. Nos llevó apenas un minuto tomar la resolución más lógica: la que se había postergado. &lt;p align="justify"&gt;Después de deliberar con mi padre, acordamos que llegaría a la ciudad temprano por la mañana. Evité emprender una larga charla con mi hermano. Lo duché en los baños del gimnasio y le di de comer en un restaurante cerca. Siempre protegido de mí, recorrimos a pie los escasos metros que separan la universidad de mi apartamento. Lo acosté en mi cama, y lo mantuve abrazado, siempre evitando su mirada. Las palabras que cruzamos fueron pocas. Se limitaba a preguntarme sobre mi vida como profesor de física, y si tenía alguna novia. El mismo tema que mantuvimos siempre en los años previos. Después lo dejé dormir. &lt;p align="justify"&gt;Al otro día llegó mi padre en compañía de un oficial de policía. Nos dirigimos a la recámara. El oficial me explicó, antes de entrar, que yo podría hacerlo y me mostró un reglamento con un párrafo subrayado que debía leer. A un lado de la cama, con mi hermano yaciente y dormido, tomé la pistola que me largó el oficial. Leí en voz alta mientras le apuntaba en la sien. Y después disparé. &lt;p align="justify"&gt;El sacrificio de mi hermano era lo que el psicólogo buscaba evitar desde su nacimiento. La furia y el odio que carcomieron a mi madre se debían a una reacción natural por haber sido preparada psicológicamente para reprimir su deseo. Le pregunté al sicólogo cuál era su propósito, y me contestó que estudiar el cerebro de un bifocal. Le pregunté si había encontrado algo diferente. Me contestó que no. Después explicó que todas sus conclusiones partieron siempre de la actitud de nosotros, los parientes de mi hermano el fenómeno. Le di la razón –polivalente, había dicho-. A quienes estudió aquel traidor, todos esos años, fue a nosotros. Recordé el circo de freaks que le monté. La vida salvaje al que lo condenaron mis padres. Y mi inacción ante su suerte. Lo entendí entonces porque justo antes de dispararle mi hermano abrió su par de ojos y los prendió en el mío. &lt;p align="center"&gt;&lt;a href="http://lh5.ggpht.com/-ZVFzFrYVVyE/TsHMURvumGI/AAAAAAAABMc/gFqI0FZxnrs/s1600-h/espejofalso%25255B4%25255D.jpg"&gt;&lt;img style="border-bottom: 0px; border-left: 0px; display: block; float: none; margin-left: auto; border-top: 0px; margin-right: auto; border-right: 0px" title="espejofalso" border="0" alt="espejofalso" src="http://lh6.ggpht.com/-DwV_BOIiBNc/TsHMU-MZjTI/AAAAAAAABMk/a-rtLW8CGcM/espejofalso_thumb%25255B2%25255D.jpg?imgmax=800" width="606" height="410"&gt;&lt;/a&gt;&amp;nbsp;&lt;em&gt;&lt;font size="1"&gt;René Magritte&lt;/font&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5764592174205946867-723908339075359190?l=laputahistoria.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laputahistoria.blogspot.com/feeds/723908339075359190/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5764592174205946867&amp;postID=723908339075359190&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5764592174205946867/posts/default/723908339075359190'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5764592174205946867/posts/default/723908339075359190'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laputahistoria.blogspot.com/2011/11/mi-hermano-menor-nacio-con-un-par-de.html' title='Bifocal'/><author><name>Gustavo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07302400498152320914</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_ac5cxhVzVWE/TMEVhKPZsUI/AAAAAAAAA3E/8QoqG415dXw/S220/454.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://lh6.ggpht.com/-DwV_BOIiBNc/TsHMU-MZjTI/AAAAAAAABMk/a-rtLW8CGcM/s72-c/espejofalso_thumb%25255B2%25255D.jpg?imgmax=800' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5764592174205946867.post-1088367233130126743</id><published>2011-11-09T20:29:00.001-06:00</published><updated>2011-11-09T20:30:09.689-06:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Literatura'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Anuncio'/><title type='text'>Hombre en órbita, en Replicante</title><content type='html'>&lt;p align="justify"&gt;&lt;em&gt;La edición de Noviembre de 2011 de&lt;/em&gt; &lt;a href="http://revistareplicante.com/"&gt;Replicante Revista Cultural&lt;/a&gt;&lt;em&gt;, dedicada a la contracultura, publica una reseña mía del libro de cuentos&lt;/em&gt; Cosmonauta&lt;em&gt;, del novísimo escritor norteño Daniel Espartaco Sánchez*;&lt;/em&gt; &lt;em&gt;libro recién publicado por el Fondo Editorial Tierra Adentro, un programa del gobierno mexicano para fomentar la publicación de autores jóvenes. Fue una sorpresa para mí encontrar a un autor que a) es mexicano, b) es joven, y c) es norteño, que no esté machacando el mismo tema de siempre del narcotráfico o la violencia o sobreexplotando el minimalismo (un recurso más artificioso que natural). Dejo acá dejo un fragmento de mi reseña:&lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Daniel Espartaco Sánchez es nuestro hombre en órbita: gravita en el extrarradio de la actual literatura mexicana. Cada uno de los seis cuentos que nos ofrece bajo el título de &lt;em&gt;Cosmonauta&lt;/em&gt; [México: Fondo Editorial Tierra Adentro, 2011], con una prosa digna de un escultor, cierra con un final perfectamente anticlimático, eludiendo la interpretación fácil y &lt;em&gt;bestselleresca&lt;/em&gt;, tomando la distancia necesaria con algunos autores de su generación nacidos en la década de los setenta que, pese al ruido y la fama, no han demostrado tener una obra sólida y contundente. Su mirada microscópica, atendiendo las contradicciones universales, dicen más sobre estos años convulsos que cierta &lt;a href="http://revistareplicante.com/literatura/libros-y-autores/hombre-en-orbita/"&gt;(narco)literatura olvidable, acercándose más a nosotros, los lectores…&lt;/a&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;a href="http://lh5.ggpht.com/-Pn06YJF7fEg/Trs3E43emTI/AAAAAAAABL4/-OmgW4jy2Kg/s1600-h/cosmonauta%25255B4%25255D.jpg"&gt;&lt;img style="border-right-width: 0px; display: block; float: none; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; margin-left: auto; border-left-width: 0px; margin-right: auto" title="cosmonauta" border="0" alt="cosmonauta" src="http://lh3.ggpht.com/-JAbmDf9_kRs/Trs3Fv2JB7I/AAAAAAAABMA/MmvZhIC59ro/cosmonauta_thumb%25255B2%25255D.jpg?imgmax=800" width="556" height="538"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt; &lt;p&gt;*&lt;em&gt;Autor también de &lt;/em&gt;El error del milenio&lt;em&gt; (2006), en vías de una segunda edición, y ganador de los premios Nacional de Literatura Gilberto Owen 2005, Nacional de Cuento Agustín Yañez 2009 y el Nacional de Narrativa Joven María Luisa Puga 2010.&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5764592174205946867-1088367233130126743?l=laputahistoria.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laputahistoria.blogspot.com/feeds/1088367233130126743/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5764592174205946867&amp;postID=1088367233130126743&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5764592174205946867/posts/default/1088367233130126743'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5764592174205946867/posts/default/1088367233130126743'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laputahistoria.blogspot.com/2011/11/hombre-en-orbita-en-replicante.html' title='Hombre en órbita, en Replicante'/><author><name>Gustavo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07302400498152320914</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_ac5cxhVzVWE/TMEVhKPZsUI/AAAAAAAAA3E/8QoqG415dXw/S220/454.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://lh3.ggpht.com/-JAbmDf9_kRs/Trs3Fv2JB7I/AAAAAAAABMA/MmvZhIC59ro/s72-c/cosmonauta_thumb%25255B2%25255D.jpg?imgmax=800' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5764592174205946867.post-2539547526780834765</id><published>2011-10-19T01:53:00.001-05:00</published><updated>2011-10-19T01:57:20.806-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Reflexiones'/><title type='text'>Lector de a pie…</title><content type='html'>&lt;p align="justify"&gt;Son cuarto para la una de la madrugada. Me instalé frente a la computadora para seguir con &lt;i&gt;H******&lt;/i&gt;, otro de los cuentos de mi proyecto &lt;i&gt;P*******&lt;/i&gt;. Había estado leyendo Contraluz, casi ya por terminar el tercer extenso capítulo. No terminé el cuento. Me puse a revisar las reseñas que he escrito hace bastante tiempo, cuando era más imbécil. Llegó un momento en el que me convencí de que no era yo el indicado para hacer crítica ni reseñas de ningún tipo. Y así en un &lt;i&gt;shazam!&lt;/i&gt; dejé de escribir mis ‘críticas’. Pero un par de amigos me piden que reanude el oficio. Sufro, sufro, sufro. El libro en cuestión no es fácil, y temo caer en naderías, que, aparte del narcotráfico y la violencia, también campea en las revistas y suplementos culturales. Por lo tanto, no sé cómo comenzar. Tengo el título del texto, &lt;em&gt;¡sólo el título!&lt;/em&gt; Me gusta y es apropiado, casi como bozal al perro. &lt;p align="justify"&gt;Me duele no saber teoría. En las críticas… no, más bien reseñas. En las reseñas… no, más bien comentarios. Ok, en los comentarios de los libros y películas que he escrito nunca encontrará usted que yo cite a este u otro erudito autor. Carezco de formación humanística, también de artes y afines. Mis estudios son técnicos, y creo que con esos ojos leo novelas y veo películas, y sólo por un brevísimo repaso durante mi adolescencia sobre cuáles son las notas musicales y cuánto dura un pentagrama, es que tengo cierto oído para cierta música (cierto gusto, pues). Por lo tanto, mis apreciaciones son mecanizadas. Cuando el autor narra por medio de sutilezas, o como diría un estudioso de las letras, utilizando ciertas figuras literarias (la elipsis, la hipérbole), o la técnica del iceberg de Hemingway, yo tengo un gordo problema. &lt;p align="justify"&gt;Hace casi dos pares de años, iba por la calle departiendo con IP sobre la adaptación cinematográfica que habían hecho de &lt;i&gt;El perfume&lt;/i&gt;, del Patrick Süskind. Yo metí mi cuchara publicando en un blog una reseña sobre el libro. En un momento del texto afirmo que Jean-Baptiste enloquece a medio pueblo con sus pociones mágicas por venganza. En una de esas discusiones peripatéticas por las calles húmedas de Xalapa que acostumbramos aún, yo hice el mismo comentario de la venganza de Jean-Baptiste. IP sacó sus uñas afiladas al instante y, pellizcándome el lóbulo de la oreja izquierda, me dijo que la venganza no tenía nada que ver en las motivaciones del personaje. Me soltó el argumento y yo tuve que callar y tragarme la vergüenza. Borré la reseña, pero seguí neceando con mis comentarios en ese sitio de internet que se llamaba Linkara y ahora es MySofa y &lt;a href="http://www.mysofa.es/GustaVoide/"&gt;donde aún están puestos mi textos&lt;/a&gt;.  &lt;p align="justify"&gt;Leyendo verdaderas críticas en las revistas más serias, es que desde hace más de un año ya no pretendo canonizar. Sólo he dado mis impresiones, y dado cuenta de mi experiencia como lector y veedor de cine en los &lt;a href="http://laputahistoria.blogspot.com/search/label/Lista%20anual"&gt;recuentos anuales&lt;/a&gt; que posteo cada enero en este blog. También, en uno que otro post, suelto mis comentarios. Es imposible no tener comentarios si uno lee. Y más que comentarios, es diálogo. Leo tal libro y no puedo evitar pensar en algo. Y cuando escribo lo recuerdo, y lo suelto, aunque sean burradas. Si me produjo bostezo tal libro, suelto aquí mis razones, sin que estas valgan más que un comino. Si me produjo excitación, también. Nada más alejado de la crítica literaria. &lt;p align="justify"&gt;Me pregunto aún qué es “la crítica literaria”, y qué es “la vanguardia literaria”. Si reducirse a describir un libro: de qué habla, de qué género, de qué año, quién es el autor, de qué tradición abreva y si está o no instalado en &lt;em&gt;la vanguardia&lt;/em&gt;. O si ampliarse un poco más el campo de batalla y comenzar a soltar los insultos o elogios que nos merezca. IP dice que en las revistas no existe la crítica, pero sí las reseñas. Que la crítica [de literatura] está en la academia. Pobres los que se dicen críticos, y publican cada mes en las revistas. ¿Por qué tanto &lt;em&gt;pancho&lt;/em&gt;? Porque si le entro o no al quite de soltar mis comentarios, mi experiencia como lector de ese libro en cuestión (ya sabrán cuál), será para ser publicado en uno de esas revistas en donde abundan críticos con la brújula descompuesta. Excúsenme. Yo soy el que procuro leer esos textos críticos. He aprendido un poco de literatura leyéndolos. Llegué tarde a esto y he tenido que trabajar de ingeniero y repartir mis tiempos entre el trabajo y los libros. Hace un tiempo dije aquí que leo los libros montando en &lt;a href="http://laputahistoria.blogspot.com/2010/08/el-caballo-indomito-y-yo.html"&gt;mi caballo indómito&lt;/a&gt; porque no tengo de otra, y que no tengo ninguna herramienta más que mi intuición de lector de la calle. Mi experiencia como lector de &lt;i&gt;afuera&lt;/i&gt;, que recorre los páramos montado en su caballo indómito muy alejado de los muros de la academia. &lt;p align="center"&gt;&lt;a href="http://lh6.ggpht.com/-slUqN_EXqIQ/Tp5z7asiU4I/AAAAAAAABLc/bdH8EaT5odE/s1600-h/tumblr_l90zz2rZVf1qb5guno1_1280%25255B5%25255D.jpg"&gt;&lt;img style="border-bottom: 0px; border-left: 0px; display: block; float: none; margin-left: auto; border-top: 0px; margin-right: auto; border-right: 0px" title="tumblr_l90zz2rZVf1qb5guno1_1280" border="0" alt="tumblr_l90zz2rZVf1qb5guno1_1280" src="http://lh6.ggpht.com/-z84mf6cTodk/Tp5z78T8VzI/AAAAAAAABLk/43szH0_rRug/tumblr_l90zz2rZVf1qb5guno1_1280_thumb%25255B3%25255D.jpg?imgmax=800" width="480" height="695"&gt;&lt;/a&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;em&gt;…y de los parques.&lt;/em&gt;&lt;/font&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5764592174205946867-2539547526780834765?l=laputahistoria.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laputahistoria.blogspot.com/feeds/2539547526780834765/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5764592174205946867&amp;postID=2539547526780834765&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5764592174205946867/posts/default/2539547526780834765'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5764592174205946867/posts/default/2539547526780834765'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laputahistoria.blogspot.com/2011/10/lector-de-pie.html' title='Lector de a pie…'/><author><name>Gustavo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07302400498152320914</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_ac5cxhVzVWE/TMEVhKPZsUI/AAAAAAAAA3E/8QoqG415dXw/S220/454.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://lh6.ggpht.com/-z84mf6cTodk/Tp5z78T8VzI/AAAAAAAABLk/43szH0_rRug/s72-c/tumblr_l90zz2rZVf1qb5guno1_1280_thumb%25255B3%25255D.jpg?imgmax=800' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5764592174205946867.post-3654901113698098485</id><published>2011-10-06T21:55:00.001-05:00</published><updated>2011-10-06T22:04:06.663-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Bagatela'/><title type='text'>“Dime, el mañana ese, Póstumo, ¿cuándo viene?”*</title><content type='html'>&lt;p align="justify"&gt;Bien, he vuelto al trabajo. Y con el trabajo han vuelto el estrés, la lectura es un “no va más”, y escribir apenas una posibilidad. Aunque hoy me he sentado a escribir, cierto es que he tenido que dejar de lado ciertas actividades laborales. Más bien, he procrastinado. No, procrastinar se conjuga sólo en presente continuo, o en cualquiera de las modalidades del pretérito, cuando “dejar de hacer”, es, por fin, otro “no vas más.” Me corrijo: estoy procrastinando. Procrastino un presupuesto. Procrastino otro presupuesto. Procrastino una llamada telefónica (con un cliente). Procrastino otra llamada telefónica (con otro cliente). Procrastino leer un libro, increíblemente Thomas Pynchon, y procrastiné a Thomas Pynchon por andar en Martínez y por leer artículos en la Gatopardo. Procrastino escribir mis cuentos de mi proyecto por viajar. Por viajar a Martínez y a Xalapa es que he procrastinado escribir. Nunca nadie diría procrastinaré. Pero aquí excepcionamos la regla (y de paso inventamos conjugaciones de verbos inventados: excepcionar) para pronosticar una procrastinación: el sábado también obviaré leer a Thomas Pynchon, hacer un presupuesto, y escribir/revisar el alcance/avance de mi proyecto literario (obviar: sinónimo de “dejar de lado, para mañana o pasado mañana”). Otros dos sinónimos: de pronóstico: presuponer, proyecto. Yo me descubro procrastinando presuponer, y también proyectar (y de paso, trabajar). Para mañana o pasado mañana presupondré y proyectaré, porque hoy, aquí y ahora, procrastino. &lt;p align="justify"&gt;Bien, hoy he vuelto al trabajo. Mejor, he vuelto a mi otro trabajo. Para algunos trabajar en leer (es decir: consumir, &lt;i&gt;fatigar&lt;/i&gt;, horas-nalga en la lectura de libros es más un placer que un trabajo, pero cierto es que hay trabajos placenteros), es un “no trabajar”, y escribir, una vaguedad. “Escribes, entonces, un vago eres.” Yo había trabajado, tanto en la ingeniería como en la escritura creativa. Por hacer lo primero pierdo tiempo para lo segundo, y viceversa. Ayer, por ejemplo. Pasé horas-nalga en un hospital. Procrastiné mi trabajo de escritor. Debía esperar la conclusión de una reparación menor, en un hospital rural donde nacen niños de niñas/adolescentes que procrastinarán estudiar porque sus madres también procrastinaron leer, escribir, multiplicar y restar. Reparé una falla menor porque el constructor del hospital obvió trabajar, luego se deduce que cosa procrastinada se puede reparar. También he obviado la ingeniería (mi única entrada de billetes y monedas) por escribir. Y viceversa. Me pregunto si, después, en el futuro (ese lugar utópico donde está aquella cosa que hemos dejado para mañana o pasado mañana), pueda alguien repararme ese algo por procrastinar. &lt;p align="right"&gt;&lt;font size="2"&gt;*Fragmento de una sátira de &lt;/font&gt;&lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Marco_Valerio_Marcial"&gt;&lt;font size="2"&gt;Marco Valerio Marcial&lt;/font&gt;&lt;/a&gt;&lt;font size="2"&gt;. &lt;/font&gt; &lt;p align="right"&gt;&lt;font size="2"&gt;Tomado de &lt;em&gt;&lt;a href="http://letraslibres.com/revista/convivio/procrastinar"&gt;este ensayo&lt;/a&gt;&lt;/em&gt; de Gabriel Zaid.&lt;/font&gt; &lt;p align="center"&gt;&lt;a href="http://lh5.ggpht.com/-D7sFHn8qUG0/To5qBc8NVvI/AAAAAAAABLU/VJjrGGhjMuY/s1600-h/tumblr_l8inu9cAzA1qb5guno1_1280%25255B5%25255D.jpg"&gt;&lt;img style="border-bottom: 0px; border-left: 0px; display: inline; border-top: 0px; border-right: 0px" title="tumblr_l8inu9cAzA1qb5guno1_1280" border="0" alt="tumblr_l8inu9cAzA1qb5guno1_1280" src="http://lh6.ggpht.com/-xrl7-K7YW9s/To5qCDLHCTI/AAAAAAAABLY/4iM3YG4yytA/tumblr_l8inu9cAzA1qb5guno1_1280_thumb%25255B3%25255D.jpg?imgmax=800" width="612" height="455"&gt;&lt;/a&gt;&amp;nbsp; &lt;p align="center"&gt;Un güero póstumo que lee, y no mata cuervos.&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5764592174205946867-3654901113698098485?l=laputahistoria.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laputahistoria.blogspot.com/feeds/3654901113698098485/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5764592174205946867&amp;postID=3654901113698098485&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5764592174205946867/posts/default/3654901113698098485'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5764592174205946867/posts/default/3654901113698098485'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laputahistoria.blogspot.com/2011/10/dime-el-manana-ese-postumo-cuando-viene.html' title='“Dime, el mañana ese, Póstumo, ¿cuándo viene?”*'/><author><name>Gustavo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07302400498152320914</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_ac5cxhVzVWE/TMEVhKPZsUI/AAAAAAAAA3E/8QoqG415dXw/S220/454.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://lh6.ggpht.com/-xrl7-K7YW9s/To5qCDLHCTI/AAAAAAAABLY/4iM3YG4yytA/s72-c/tumblr_l8inu9cAzA1qb5guno1_1280_thumb%25255B3%25255D.jpg?imgmax=800' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5764592174205946867.post-4352350776463140835</id><published>2011-09-11T01:44:00.001-05:00</published><updated>2011-09-11T01:45:19.213-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Historia'/><title type='text'>Una bella y digna catástrofe</title><content type='html'>&lt;p align="justify"&gt;Vivía en un cuarto de pensión que rentaba en una casa, con la dueña&amp;nbsp; y sus tres hijos adolescentes (ninguno apetecible, lástima). Aparte de ver en mi computadora cuanto porno había podido ir coleccionando en las rarísimas oportunidades en las que un primo me traía de Tabasco torres de cedes quemados con imágenes, música y videos de ese tipo (porno heterosexual), sumándole a la ecuación que me la cascaba cuanto podía (cosa de correr las cortinas, ponerle seguro a la puerta, subirle un poco de volumen a la radio, porque, oh dios, vivía sin televisión) resulta que también iniciaba mis estudios de ingeniería civil en la facultad xalapeña de la Universidad Veracruzana. &lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Allí, a mis diecisiete años, conocí la dulce miel de la libertad: escribí cuantos poemas cursis puede escribir un adolescente, ahorré cuanto dinero me dejaban los 500 pesos de mi peculio semanal, y compré cuanto cede pirata se me antojó, de unos puestos ambulantes que ahora ya no existen más (existen, pero en una ‘plaza’). Hacía un recorrido desde mi cuarto de pensión, ubicado en Luz del Barrio, municipio de San Andrés Tlalnelhuayocan, de casi una hora hasta la puerta de mi salón de clases, un –literalmente- gallinero puesto en lo alto de un edificio de tres pisos, mesabancos rotos y rallados, láminas oxidadas y pintarrajeadas y un cielo raso agujereado en donde las palomas habían tenido por bueno anidar.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Duré en ese cuarto un semestre. La dueña es, aún, una señora de escasos recursos intelectuales. Sabe hacer de comer y criar niños, aparte de administrar la poca o mucha riqueza que le dejó un marido prófugo, pero esa mañana no supo decirme ni una pizca de lo que estaba pasando, a pesar de haberlo visto más de una vez, en voz de los comentaristas, el dónde, cuándo y cómo. Era un casa de dos pisos; las recámaras en el primero, cocina, comedor, sala y mi cuarto, junto a un baño completo, en la planta baja. Ella no tenía televisión en la sala, por lo que no pude ir a corroborar. Me había levantado un poco tarde, ya que iba en el turno de noche. Comenzaba a las tres, clases de matemáticas, y terminaba a las nueve, una hora indecente para estudiar.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;A las nueve y media de la mañana me había ido a tocar para decirme que ya me tenía el desayuno. Como todas esas mañanas desde mediados de agosto en el que tuve que mudarme a Xalapa, salí de mi cuarto con unos pants y una sudadera para sobrevivir a la fría humedad del rancho. La señora, como fue costumbre mientras con ella viví, me hizo plática. Que habían atacado, o atentado, contra algo, unos edificios, en algún lugar. ¿En Nueva York, en Nueva York? Dejémoslo en algún punto indeterminado de los Estados Unidos. Que habían secuestrado unos aviones y que habían caído. Quise saber más, pero terminado el desayuno, que consistió una gorditas de frijol y chile, acompañadas por un café negro y caliente como el chapopote, fui a mi cuarto y encendí el radio. Entonces supe por voz de la locutora, lo que todo mundo, incluida la señora y sus tres hijos adolescentes, vieron esa mañana junto a miles o millones de espectadores en casi tiempo real gracias al televisor.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Hice una tarea, de matemáticas tal vez y a las dos de la tarde caminé la parada del camión. Pasé junto a una tienda de ropa de segunda. Allí tenía una televisión, y pude, oblicuamente y opacada por la luz del sol, ver un atisbo mínimo del suceso. Quise afinar el oído, pero me fue imposible escuchar nada. Llegué a la escuela. Era el tema en boca de todos, los que pudieron verlo, soltando comentarios acompañados de las típicas interjecciones mexicanas que denotan asombro, incredulidad. Un profesor se aventuró a decir que ya era inminente el inicio de la Tercera Guerra Mundial. Que quién se atrevía a meterse con el Imperio. Alguien del salón nos recordó que Hiroshima y Nagasaki fueron una consecuencia del ataque nipón a Pearl Harbor, apenas una minúscula porción de la patria norteamericana, ¿que nos esperaba, ahora,&amp;nbsp; atacado el máximo símbolo del orgullo gringo?&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Al salir de clases, el frío me pareció insoportable. El tema fue repetido y no se cansaría de bullir en boca de todos por varios días más, distendido ya la incredulidad y sazonado por más de un chiste típico mexicano. Aquel profesor seguía vaticinando infortunios, y diciéndonos que todo iba a cambiar. Pronto el tema tomó más una importancia puramente ingenieril. ¿Cómo fue posible todo eso, teniendo en cuanto que no fue un ataque en sus bases? Como teoría, se dijo que los impactos habrían generado temperaturas inimaginables, y dañado la columna vertebral, una estructura de concreto, que las sostenían. Pareció probable, desde el punto de visto técnico, que fue lo que más nos importó. Antes de tomar mi camión que me regresaría a mi cuarto de pensión, pasé junto a un cibercafé. Y ahí pude ver con claridad: en un monitor el dependiente veía, por enésima vez repetida, la imagen de los atentados. Fue entonces cuando tuve conciencia de lo que había escuchado en la radio por la mañana.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Por lo siguientes días, la vida en la universidad, completamente nueva para mí, siguió su curso normal. Me la casqué tantas veces como pude, soñando, a veces con más tristeza que otra cosa, la aparición de un compañero sexual. Sin embargo, vivía atemorizado, y copié el comportamiento de mis amigos hombres de la clase. Aprendí a aparentar y me integré sin problemas, y pasé más por un nerd tímido con las mujeres, sin que mi ‘hombría’ sufriera la más mínima duda, (cosa que duraría un par de años).&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Cuatro días después del atentado, viajé a mi casa para pasar allí el fin de semana, en una ciudad pútrida e infecta que no merece ser nombrada, a la que llegué después de migrar de Chetumal. Me atasqué de las imágenes repetidas una y otra vez. Ahora ya con declaraciones de los políticos gringos, y con el rostro de un hombre barbado y turbante blanco; un hombre que tenía más apariencia de profeta que de terrorista. Para mí, fue tener noticia de países en que pasaban cosas, y habían dejado de ser nombres y figuras geométricas en los mapas. &lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Después alguien dijo que fue una cita con la Historia. Que los gringos pagaban, por fin, sus deudas. Que ya era una sentencia bíblica, que estaba en el mito de la Torre de Babel. Que, otra vez, la Tercera Gran Guerra. Yo, en cambio, recordé Nueva York.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Recordé que fue La Ciudad de los Rascacielos una fantasía y un encanto infantil. Fui, recorrí y volé sobre la ciudad tantas veces como pasaba las páginas de uno de mis libros que por mucho tiempo fue el favorito, protagonista de &lt;a href="http://laputahistoria.blogspot.com/2008/06/martin-bauman-un-efecto-inesperado.html"&gt;un post&lt;/a&gt; y &lt;a href="http://revistareplicante.com/apuntes-y-cronicas/nueva-york-y-el-sureste/"&gt;un cuento&lt;/a&gt;. Después, con la pubertad, aquel libro se perdió junto a otros tomos de la colección (London, Paris, San Francisco, &lt;em&gt;THE GREAT CITIES, Time-LIFE books&lt;/em&gt;).&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;De un librero de latón desarmable, saqué el ejemplar, maltratado por la mudanza. Volví a recorrer sus páginas, como ahora, para escribir este post. Descubro, diez años después, que según Anthony Burgess (a quién ya conocía diez años antes como autor de &lt;em&gt;A clockwork orange&lt;/em&gt;, película que vi a mis dieciséis), Le Corbusier había dicho, en 1935, cuando por vez primera visitó la ciudad, que era “una bella y digna catástrofe.” Y era esa catástrofe el rápido y vertical crecimiento de la urbe de acero y cemento. El tope de aquel frenesí fueron esos 417 metros que, por lo visto, no serán superados jamás en suelo gringo.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;En una fotografía panorámica a dos páginas, escribí, hace diez años, con tinta roja, en el marco superior derecho: “GOOD BYE THE TWIN TOWERS OF THE WORLD TRADE CENTER. SEPTEMBER 11TH, 2001.”&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Nunca más, lo supe entonces, conocería las Torres Gemelas.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;a href="http://lh4.ggpht.com/-UUhEOjjoU3U/TmxYxjkBdOI/AAAAAAAABLE/kWWY0oLf9jk/s1600-h/11092011189%25255B4%25255D.jpg"&gt;&lt;img style="border-bottom: 0px; border-left: 0px; display: block; float: none; margin-left: auto; border-top: 0px; margin-right: auto; border-right: 0px" title="11092011189" border="0" alt="11092011189" src="http://lh4.ggpht.com/-l9pPFbFPvh0/TmxYyAl3GKI/AAAAAAAABLI/T3aGPjd2jBY/11092011189_thumb%25255B2%25255D.jpg?imgmax=800" width="542" height="412"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5764592174205946867-4352350776463140835?l=laputahistoria.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laputahistoria.blogspot.com/feeds/4352350776463140835/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5764592174205946867&amp;postID=4352350776463140835&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5764592174205946867/posts/default/4352350776463140835'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5764592174205946867/posts/default/4352350776463140835'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laputahistoria.blogspot.com/2011/09/una-bella-y-digna-catastrofe.html' title='Una bella y digna catástrofe'/><author><name>Gustavo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07302400498152320914</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_ac5cxhVzVWE/TMEVhKPZsUI/AAAAAAAAA3E/8QoqG415dXw/S220/454.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://lh4.ggpht.com/-l9pPFbFPvh0/TmxYyAl3GKI/AAAAAAAABLI/T3aGPjd2jBY/s72-c/11092011189_thumb%25255B2%25255D.jpg?imgmax=800' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5764592174205946867.post-7810240670761934112</id><published>2011-08-26T23:50:00.001-05:00</published><updated>2011-08-26T23:50:59.852-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Historia'/><title type='text'>Recuento</title><content type='html'>&lt;p align="center"&gt;&lt;a href="http://www.eluniversal.com.mx/notas/538664.html"&gt;Morelia, Michoacán.&lt;/a&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="center"&gt;&lt;a href="http://www.eluniversal.com.mx/estados/74607.html"&gt;Villas de Salvárcar, Cd. Juárez, Chihuahua.&lt;/a&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="center"&gt;&lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Primera_masacre_de_San_Fernando"&gt;San Fernando, Tamaulipas.&lt;/a&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="center"&gt;Narcofosas, &lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Segunda_masacre_de_San_Fernando"&gt;San Fernando, Tamaulipas.&lt;/a&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="center"&gt;Narcofosas, &lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Masacre_de_Durango_2011"&gt;Durango.&lt;/a&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="center"&gt;&lt;a href="http://www.eluniversal.com.mx/notas/718884.html"&gt;Tijuana, Baja California.&lt;/a&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="center"&gt;&lt;a href="http://www.eluniversal.com.mx/notas/665734.html"&gt;Navolato, Sinaloa.&lt;/a&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="center"&gt;&lt;a href="http://www.e-consulta.com/veracruz/index.php?option=com_k2&amp;amp;view=item&amp;amp;id=5405:explota-artefacto-frente-al-acuario-de-veracruz-caos-y-lesionados&amp;amp;Itemid=303"&gt;Plaza Acuario, Veracruz, Veracruz.&lt;/a&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="center"&gt;&lt;a href="http://www.milenio.com/cdb/doc/noticias2011/562a77fdb11ec7137554a9298b8292c6"&gt;Tecnológico de Monterrey, Monterrey, Nuevo León.&lt;/a&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="center"&gt;&lt;a href="http://www.milenio.com/cdb/doc/noticias2011/b969338e9136051cf54e4a5225614c3e"&gt;Casino Royale, Monterrey, Nuevo León.&lt;/a&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="center"&gt;¿Hasta cuándo?&lt;/p&gt; &lt;p align="center"&gt;&lt;a href="http://lh5.ggpht.com/-TKcmi8bXg14/Tlh3enU6sAI/AAAAAAAABK0/4IPIikPXKn8/s1600-h/negro%25255B5%25255D.png"&gt;&lt;img style="border-right-width: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px" title="negro" border="0" alt="negro" src="http://lh6.ggpht.com/-MjChlRGqkQA/Tlh3fJVhkjI/AAAAAAAABK4/uHCkWkbwd1M/negro_thumb%25255B3%25255D.png?imgmax=800" width="529" height="497"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5764592174205946867-7810240670761934112?l=laputahistoria.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laputahistoria.blogspot.com/feeds/7810240670761934112/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5764592174205946867&amp;postID=7810240670761934112&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5764592174205946867/posts/default/7810240670761934112'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5764592174205946867/posts/default/7810240670761934112'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laputahistoria.blogspot.com/2011/08/recuento.html' title='Recuento'/><author><name>Gustavo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07302400498152320914</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_ac5cxhVzVWE/TMEVhKPZsUI/AAAAAAAAA3E/8QoqG415dXw/S220/454.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://lh6.ggpht.com/-MjChlRGqkQA/Tlh3fJVhkjI/AAAAAAAABK4/uHCkWkbwd1M/s72-c/negro_thumb%25255B3%25255D.png?imgmax=800' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5764592174205946867.post-5150102174985440793</id><published>2011-08-13T23:23:00.000-05:00</published><updated>2011-08-13T23:23:37.213-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Literatura'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Anuncio'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Relato'/><title type='text'>Elías, en Semanario Guía</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;Gracias al buen ángel de Ernesto Reséndiz Oikión, amigo de este bloguero (de quien &lt;/i&gt;&lt;a href="http://draft.blogger.com/" style="font-style: italic;"&gt;&lt;span id="goog_1817129012"&gt;&lt;/span&gt;ya he hablado y recomendado acá&lt;span id="goog_1817129013"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;i&gt;, uno de mis ensayistas y críticos preferidos), es que en el semanario &lt;/i&gt;&lt;a href="http://www.semanarioguia.com/newso/index.php" style="font-style: italic;"&gt;Guía&lt;/a&gt;,&lt;i&gt; de Zamora, Michoacán, aparece publicado mi cuento &lt;/i&gt;Elías &lt;i&gt;en su suplemento cultural. También agradezco el buen gesto de los editores del semanario. &lt;/i&gt;Elías&lt;i&gt; es un cuento hermano de la narración &lt;/i&gt;&lt;a href="http://revistareplicante.com/apuntes-y-cronicas/nueva-york-y-el-sureste/"&gt;Nueva York y el sureste&lt;/a&gt;&lt;i&gt;, publicado por la revista digital &lt;/i&gt;&lt;a href="http://revistareplicante.com/" style="font-style: italic;"&gt;Replicante&lt;/a&gt;&lt;i&gt;, como parte de un proyecto del que no puedo hablar mucho pero espero se concrete.&amp;nbsp;Dejo el primer párrafo y el link. Espero os disfrutéis, chicos.&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: tahoma, Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Cuando me paré amodorrado frente a la puerta del mosquitero, la fábrica de azúcar estaba pitando el cambio de turno de las seis, pero mi padre no tendría que trabajar. Aprovechamos que mis vacaciones de verano coincidían con las suyas y, por eso, a pesar de no tener que ir a la escuela, estaba con mi cara lagañosa aunque peinado raya en medio ese pelo obediente de tan lacio y castaño esperando a que se llenara la cajuela del Mustang. Apenas un débil resplandor se dibujaba sobre las copas de los árboles, y algunos obreros vestidos de caqui y botas de hule partían con sus loncheras en mano, mientras que otros, sucios y desvelados, regresaban a sus casas. Así nos encontramos a varios mientras rodábamos avenida abajo hasta salir de la colonia. De la casa sólo quedaba el foco de la puerta principal encendido, “para espantar rateros”, y por delante me esperaba un largo recorrido, y la promesa de &lt;a href="http://www.semanarioguia.com/newso/index.php?mod=article&amp;amp;cat=Lasventanas&amp;amp;article=4769"&gt;reunirme con mi primo.&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: tahoma, Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;span id="goog_1817129041"&gt;&lt;/span&gt;&lt;img border="0" height="419" src="http://3.bp.blogspot.com/-STvugfESGwY/TkdM_en5DbI/AAAAAAAABKo/14n0g_C9puM/s640/elias.jpg" width="640" /&gt;&lt;span id="goog_1817129042"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: tahoma, Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5764592174205946867-5150102174985440793?l=laputahistoria.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laputahistoria.blogspot.com/feeds/5150102174985440793/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5764592174205946867&amp;postID=5150102174985440793&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5764592174205946867/posts/default/5150102174985440793'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5764592174205946867/posts/default/5150102174985440793'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laputahistoria.blogspot.com/2011/08/elias-en-semanario-guia.html' title='Elías, en Semanario Guía'/><author><name>Gustavo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07302400498152320914</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_ac5cxhVzVWE/TMEVhKPZsUI/AAAAAAAAA3E/8QoqG415dXw/S220/454.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-STvugfESGwY/TkdM_en5DbI/AAAAAAAABKo/14n0g_C9puM/s72-c/elias.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5764592174205946867.post-4702688685983249611</id><published>2011-08-12T21:52:00.002-05:00</published><updated>2011-08-15T19:06:44.066-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Puterías'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Literatura'/><title type='text'>Confesiones de un maricón lector, III</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Fue apenas hace unos días cuando, lanza en mano, me abrí paso entre la espesa, sofocante y húmeda vegetación de una isla del pacífico siguiendo los pasos de unos twinks náufragos. Pero antes, había sufrido horas de angustia encerrado en una mazmorra oscura a punto de ser finado por un péndulo que me partiría en dos, mientras casi al mismo tiempo seguía los vericuetos de dos inteligencias extraordinarias tratando de desmadejar casos policíacos. Por si no fuera suficiente, apenas había dejado de departir en chozas humildes de mujiks apestosos a vodka mientras estos padecían las reformas liberales del zar: la mayoría preferían ser sirvientes que campesinos libres ahorcados por los impuestos. ¿Demasiado trágico? No, porque antes un tal Alexander Portnoy me confiaba todos sus aventuras sexuales, desde que aprendió a masturbarse en su tierna adolescencia hasta sus correrías con cuarentonas que conocía en cualquier calle o bar de Manhattan, para acabar humillado por una hembra israelita, en plena Tierra Santa. Así mismo, yo también, como el buen Portnoy, daré aquí parte de lo que he ido leyendo en lo que va del año.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Inicié el año con un cómic. ¿La literatura gráfica, antes &lt;i&gt;comics&lt;/i&gt;, es también literatura? A saber qué piensan los puristas, pero por vez primera saldé cuentas con un género que, al menso en este caso, si debe considerarse como tal: &lt;i&gt;El Eternauta&lt;/i&gt;, escrito por Oesterheld y dibujado por Solano López, quien murió hoy 12 de agosto en un hospital bonaerense; días pasados había sufrido un derrame cerebral. Por momentos el cómic parece hablar más de una represión, que de una invasión. Tiene la historia algunos puntos en común con &lt;i&gt;Guerra de los mundos&lt;/i&gt;, novela seminal, de H.G. Wells, y con &lt;i&gt;El fin de la infancia&lt;/i&gt;, de Arthur C. Clarke. Curioso que case tan bien una historia de &lt;i&gt;sci-fi&lt;/i&gt; en un país latino, tan dado al realismo mágico y el folklorismo más recalcitrante. Y para no desentonar el buen sabor de boca, me seguí con otros autores ya conocidos, Bradbury, con &lt;i&gt;El hombre ilustrado&lt;/i&gt;, y Christopher Priest, con &lt;i&gt;El glamour&lt;/i&gt;. Casi todos los cuentos del ya clásico libros de Bradbury son verdaderas joyas. Lo encontré en mi librería de viejo porteña de confianza, en una edición de Minotauro de 1979.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Pero apenas terminaron mis vacaciones lectoras con la ciencia ficción, di inicio a un breve pero significativo tour por la narrativa estadounidense de los siglos XIX y XX. El año pasado decidí que me alejaría de los autores mexicanos como de la peste, a menos que alguien me los recomendara. Ya de por sí me declaro fan de tres nombres portentosos: Thomas Pynchon, Philip Roth y Cormac McCarthy. Los tres aún vivos y merecedores del Nobel. Los tres diferentes, herederos de escuelas diferentes y escuelas diferentes por sí mismos. Pero era tiempo ya de adentrarme en otras narrativas gringas. Gracias a IP, conocí a John Cheever. &lt;i&gt;Bullet Park&lt;/i&gt; fue una sorpresa. Encontré en ella a una lírica inusitada. Sin ser demasiado descriptiva, Cheever era tal vez el más elegante prosista del inglés norteamericano. Una elegancia que atraviesa la traducción. A Cheever (como a Roth y Updike y Bellow y tal vez Spanbauer, autores de los que iré hablando), le interesa las relaciones humanas. Los expone, abre sus heridas y da cuentas de sus contradicciones. Espero que, con un poco de suerte, lea sus otras novelas. Se le conoce también como un fino cuentista.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Después de Cheever cayó en mis manos &lt;i&gt;La costa de los mosquitos&lt;/i&gt;, de Paul Theroux. Novela &lt;i&gt;best seller&lt;/i&gt; que yo renombraría como “La patraña del patriarca”: un padre de una familia de campesinos arrastra a su prole a una aventura a las costas de Nicaragua y Honduras, para fundar una comuna. No una odisea, en su sentido homérico, pero sí una aventura, que se entiende rápidamente como un crítica irónica hacia el &lt;em&gt;american way of life&lt;/em&gt;. Se abren paso río arriba hasta habitar un lugar entre indígenas. El padre engaña, roba y mata, y no hay en la narración, que cuenta con muchas frases de antología, un personaje de contraste. Ninguno de sus hijos ni la mujer del protagonista crecen ni maduran a pesar de las adversidades. Theroux se detiene y centra demasiado en su héroe, Allie Fox, y olvida a sus otros personaje, incluido el narrador, hijo del patriarca. Por momentos, la novela me resultó pesada. Será porque sé detectar lo comercial, y por ello me volqué sin dudarlo por &lt;i&gt;¡Absolón, Absalón!&lt;/i&gt; de William Faulkner.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Sólo a un loco, o un desempleado, se le ocurría tal cosa. No, estaba empleado. Era abril y ya nos apretaba el calor en este trópico cuando me adentré en sus páginas. Poco me atrevería a decir sobre la prosa, forma y estilo de Faulkner, que utiliza para contarnos una morbosa saga familiar, que, bien leída, podría parecer sencilla, pero que, dada su estructura, era necesaria teniendo en cuenta a la comunidad hermética y conservadora como la que retrata. Caudalosa y serpenteante como los ríos que atraviesan el condado de Yoknapatawpha, Misisipi, cuya estructura es más difícil de romper que una partícula subatómica. Sólo me queda decir que leyendo a Faulkner leí a Bolaño, Fuentes, Rulfo, McCarthy, Morrison, Eugenides, Sada, Arenas, García Márquez, Carpentier, Donoso y Vargas Llosa. Me esperan otras novelas de él, por supuesto.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Tal vez por ello, o pese a ello, Paul Auster, con su &lt;i&gt;Ciudad de Cristal&lt;/i&gt;, me hizo bostezar horrores. Mal consejo es creerse las recomendaciones, y más cuando &lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Los_detectives_salvajes#Cr.C3.ADtica_y_reacciones"&gt;estas rayan en lo ridículo&lt;/a&gt;. Por ejemplo, de Faulkner sabía que era un &lt;i&gt;must to read&lt;/i&gt;, pero también que conllevaba un grado de dificultad, como Joyce y Proust. Pero cuando el aplauso es unánime, es que algo anda mal. Pues sí, suscribo junto a Vargas Llosa que Auster es un &lt;i&gt;best seller&lt;/i&gt;, una lectura ingrávida. Que emociona a los adolescentes y secretarias. Pero, por fortuna, Updike le entró al quite y me quitó el mal sabor de boca. Ya he contado &lt;a href="http://laputahistoria.blogspot.com/2011/03/sobre-leer.html"&gt;acá&lt;/a&gt; que &lt;i&gt;Corre, Conejo&lt;/i&gt;, es la primera parte de su saga protagonizada por Harry ‘Rabbit’ Angstrom y que yo me corría mientras Harry corría, corría para huir.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Pero un alto en el camino, a veces, es necesario. Dejé mi plan de lecturas gringas para leer, en compensación, un poco de novelas latinoamericanas. Díaz, Donoso, Vargas Llosa y Piglia.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;a href="http://lh4.ggpht.com/-3ayZoNTqonk/TkXm7lbM4UI/AAAAAAAABKY/fii_Fl2tEWI/s1600-h/Vineta_Eternauta_escrita_Hector_German_Oesterheld_dibujos_Francisco_Solano_Lopez%25255B5%25255D.jpg"&gt;&lt;img alt="Vineta_Eternauta_escrita_Hector_German_Oesterheld_dibujos_Francisco_Solano_Lopez" border="0" height="269" src="http://lh4.ggpht.com/-YymF4atAC1U/TkXm8EESjiI/AAAAAAAABKc/Hjx31vB5AOo/Vineta_Eternauta_escrita_Hector_German_Oesterheld_dibujos_Francisco_Solano_Lopez_thumb%25255B3%25255D.jpg?imgmax=800" style="border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; border-right-width: 0px; border-top-width: 0px; display: block; float: none; margin-left: auto; margin-right: auto;" title="Vineta_Eternauta_escrita_Hector_German_Oesterheld_dibujos_Francisco_Solano_Lopez" width="614" /&gt;&lt;/a&gt;&amp;nbsp;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;El Eternauta&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5764592174205946867-4702688685983249611?l=laputahistoria.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laputahistoria.blogspot.com/feeds/4702688685983249611/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5764592174205946867&amp;postID=4702688685983249611&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5764592174205946867/posts/default/4702688685983249611'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5764592174205946867/posts/default/4702688685983249611'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laputahistoria.blogspot.com/2011/08/confesiones-de-un-maricon-lector-iii.html' title='Confesiones de un maricón lector, III'/><author><name>Gustavo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07302400498152320914</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_ac5cxhVzVWE/TMEVhKPZsUI/AAAAAAAAA3E/8QoqG415dXw/S220/454.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://lh4.ggpht.com/-YymF4atAC1U/TkXm8EESjiI/AAAAAAAABKc/Hjx31vB5AOo/s72-c/Vineta_Eternauta_escrita_Hector_German_Oesterheld_dibujos_Francisco_Solano_Lopez_thumb%25255B3%25255D.jpg?imgmax=800' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5764592174205946867.post-1851223078516471587</id><published>2011-07-30T23:20:00.001-05:00</published><updated>2011-08-08T13:18:12.261-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Puterías'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Reflexiones'/><title type='text'>La herencia</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Lo más morboso que puedo y me gusta hacer en las redes sociales es husmear las fotografías de quienes son mis amigos. Excluyo a los amigos, o &lt;i&gt;followers&lt;/i&gt;, de Twitter, que no permite compartir ni crea álbumes fotográficos con tanta facilidad como los otros sitios. Hoy lo he vuelto a hacer. Encorvado sobre la laptop, contemplé alelado las fotografías que ha compartido en Facebook un escritor inédito premiado a nivel nacional. Me gusta sobre todo ver fotos de libros y libreros. No siempre es posible, pero me gusta más cuando puedo leer los lomos de los libros. Es lo más impúdico y exhibicionista que puede hacer alguien: mostrar su biblioteca personal. Da pie a más de una conjetura, hipótesis, teoría. Pero yo no hago eso. La imaginación no se me estira tanto, ni me da el cerebro. Sólo contemplo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Y lo mismo hago cuando meto mis &lt;i&gt;narices&lt;/i&gt; en bibliotecas personales. Le hice más de una vez en casa de IP. Los primeros días de cuando nos conocimos, aunque nos urgían otras cosas, apenas me quedaba solo cuando él bajaba a la cocina o platicaba con sus amigos, yo me acercaba a la pila de libros amontonados en el piso. Nuevos, viejos, pasta blanda, pasta dura, de Tusquets, de Anagrama, de Alfaguara y lo que fuera. Me gustaba ir moviendo, con suma discreción, uno y otro libro. Cuando lo conocí, hace cinco años, sentía ya una afición por los libros, pero desconocía la literatura. Leía &lt;i&gt;best sellers&lt;/i&gt; (Stephen King e Isaac Asimov). Los autores clásicos resonaban en mis oídos, y nada más. Ya escribía cuentos, y se los daba a leer a IP, quien los destrozaba sin piedad, con sus garras. Me oprimía la desazón y el desconcierto porque IP, en nuestras pláticas, hablaba de esta y esa otra novela, de este Fulano y ese otro Zutano autor. Tal era el brillo en su mirada, de excitación, que me sentía estúpido al llegar a mi casa y no ver más que diez u once o doce libros. Entonces, pragmático de tan ingeniero, buscaba en la Wikipedia qué autores de la literatura universal debía leer. Hice una lista que, por Dios, no voy a repetir aquí. Pero de esa lista fui comprando unos libros, tantos como mi magra quincena de dibujante me lo permitía. También me oprimía la desazón y el desconcierto al leer las revistas de intelectuales, que todavía suelo comprar: &lt;i&gt;Nexos, Letras Libres&lt;/i&gt;. Buscaba en ellas las reseñas de libros, los perfiles de autores, las notas, en fin, cualquier texto que fuera sobre literatura. Comencé a escuchar nombres, nombres, nombres que no me enseñaron en mis clases de preparatoria, ni mucho menos en mi carrera universitaria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Mi relación de autor-crítico que mantuve con IP se ha extendido hasta nuestros días y, en ese tiempo, he leído lo que me ha recomendando, más lo que he descubierto por mí mismo. De las revistas me he enterado de novedades, y de IP aprendí a ir a comprar a las librerías. Solía más bien comprar mis novelitas del señor King en los pasajes comerciales, y ciertas obras clásicas (de autor que aprendí en la preparatoria), en los stands del supermercado, editadas estas últimas por casas editoriales de dudosa calidad. Y yo seguí, entre que fingía trabajar en una empresa de proyectos y estudiar algo parecido al inglés en una academia, escribiendo mis cuentos. Mientras pasaba el tiempo sentía en mi fuero interno que no crecía como tal, es decir, como autor. IP me los destrozaba, sin piedad, y yo me tiraba a mi cama con mi cara larga. Comencé a leer novelas clásicas, que según todos debemos leer; las alternaba con los premios Nobel y con mi afición, que no he abandonado aún, por lo &lt;i&gt;sci-fi&lt;/i&gt; (ahora de más calidad). ¿Qué me hacía falta, me preguntaba, pues? Confiaba en IP no sólo porque estudiara letras, si no porque sé reconocer una inteligencia., y él tiene bastante de eso. Me hubiera gustado conocerlo desde antes, cuando estudiaba mi carrera de ingenierito. Pero parece que fue necesario terminar con esa etapa para establecer un claro inicio, un &lt;i&gt;reborn&lt;/i&gt;, con él como mi partera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Claro, me hacía falta dejar de trabajar. Un día me presenté en la oficina y le dije a mi jefa que dejaría de trabajar. Terminé mis pendientes, recibí mi último pago, y regresé a casa de mis padres, para recluirme en mi cuarto, donde ya se iba acumulando más y mejores libros. No es que me regresara así si más. Ni renuncié tan fácil. El pretexto en fue que iría a estudiar una maestría, algo que ya he relatado &lt;a href="http://laputahistoria.blogspot.com/2011/03/mis-fracasos.html"&gt;acá&lt;/a&gt;. Estuve de vacaciones los meses que me la pasé estudiando para los exámenes, hasta que, después de no ser aceptado, regresé a mi antiguo trabajo. Aproveché el tiempo para leer sendas novelas (recuerdo &lt;i&gt;La región más transparente&lt;/i&gt;, que me resultó una lectura complicadísima, aunque fascinante; no entendí gran cosa, pero yo seguí leyendo hasta terminar). También escribí algunos cuentos y una novela. Cuando terminé tres capítulos se lo envíe a IP y me los regresó (¡apenas el primero!) destrozados. Tragedia griega, oh sí. Nunca me he sentido el mejor en mi profesión, y no crecía como escritor. Leía con más pasión, pero sentía que me iba hundiendo en un pozo. Una vez restablecido en mi trabajo, la rutina de antes volvió. Iba a trabajar, de lunes a sábados. Leí, escribí cuanto pude; los domingos con mis papás y compraba algunos libros y así pasó otro año.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;¿Qué me hacía falta? Descubrí que con o sin tiempo libre el resultado era el mismo. Desastroso. Claro, debo pedir una beca, me dije. Encontré las becas de la &lt;i&gt;Fundación para las Letras Mexicanas&lt;/i&gt;, y la del FONCA. Cuando las investigué estas ya habían cerrado sus convocatorias. Más o menos por estos meses, julio y agosto. Quise sobre todo la de la Fundación, pero solicitaban una muestra de mi trabajo, algo sustancioso. Y cuando volteé a ver mi trabajo, supe en el fondo que no era más que basura, algunos de esos cuentos divertimentos, y aunque me decía que eran lo máximo, decidí que un año más tendría algo que mandar para postularme. El FONCA también pide una antigüedad, haber hecho ya una carrera, aunque sea mínima; es decir, haber publicado. Y en ese tiempo no había publicado. Sólo tenía mi blog, este blog, y nada más. Según IP yo no contaba con nada publicable. Que estaba aún verde, gateando. Me dije: será para el próximo año, y ya tendré algo por ahí publicado. Pasó un año, y otro año y otro y nunca pedí una beca, ni para el FONCA (porque no he publicado nada, salvo en este blog), ni para la &lt;i&gt;Fundación&lt;/i&gt;, porque no he podido concretar un proyecto: ni de cuentos de ni de novela.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;¿Qué me hacía falta, pues? Mi biblioteca ya se contaba por cientos de libros. Aparecían en el catálogo nombres como los de John Kennedy Toole, Truman Capote, Tom Sharpe, Philip Roth, Albert Camus, Mario Vargas Llosa, Juan Carlos Onetti, Adolfo Bioy Casares, Jorge Luis Borges, Sándor Marai, Cormarc McCarthy, Stanislaw Lem, Leo Perutz, Javier Marías, Roberto Bolaño y un larguísimo etcétera, más los clásicos de ayer y hoy: Flaubert, Balzac, Cervantes, Conrad, Gogol, Maupassant, etc. Había leído buena parte de ellos, y dejado de hacer ciertas manías, como leer con música. También, en cuanto al oficio, había, por vez primera, reescrito varios cuentos. IP solía reprocharme esos descuidos, de no revisar mis textos. Pues, comencé a revisarlos. A reescribirlos. A veces desde cero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;¿Pero qué me hacía falta? Por supuesto que entrar a una escuela de escritores. Así me lo hizo saber IP por chat: &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;-Carajo, vives en una ciudad como Xalapa. Puedes ir a preguntar por talleres a la Facultad de Letras, o entrar a estudiar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Le contesté que no tenía tiempo para estudiar otra carrea, ni dinero, y que mi papá ni loco me iba a pagar por &lt;i&gt;esa&lt;/i&gt; carrera ¿Letras, tú? Así que busqué talleres literarios en Xalapa. Encontré en internet a la escuela Sergio Galindo, pero ya estaba cerrada ese año (2008), y la escuela de la SOGEM de Irving Ramírez (que no estaba en la dirección que decía la nota periodística), un escritor cincuentón que dice haber quedado finalista del premio Herralde de Novela, aunque en los históricos del premio no aparece su nombre. Dado que encontré su mail, lo agregué al chat, y sostuvimos una breve conversación para citarnos al otro día en su escuela. Yo estaba en la oficina y antes de irme le dije a mi jefa que después de la comida llegaría un poco más tarde. Asistí a la cita. Entré a un salón lleno de señoras y señoritas. Lo encontré sentado al fondo con una gabardina negra; eran esos gélidos días xalapeños de otoño. Me preguntó “qué escribes”. Le dije que cuentos, y prosa. Me dijo que con él podía aprender a escribir novelas, guiones de cine, de televisión, teatro, ensayo, enciclopedias y poesía. Le dije que bueno, pero que sólo me interesaba la prosa. Me dijo que en enero próximo (estábamos, tal vez, en septiembre) podría entrar al otro curso. Dejé mis datos con su mozo y yo me fui a la oficina a fingir que dibujaba un proyecto, mientras en mi mente se vislumbraba ya por fin una luz. ¡Entraría a un taller!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Pero antes de enero compraba ya &lt;i&gt;Replicante&lt;/i&gt;, otra revista que descubrí junto a &lt;i&gt;La Tempestad&lt;/i&gt; y &lt;i&gt;Cuaderno Salmón&lt;/i&gt;. Revistas que contenían más sobre literatura y autores y libros. Encontré una nota sobre el narco en el Veracruz Puerto, tan de moda. La leí, y me desconcertó su estilo fragmentado y nada lineal. Lo firmaba Fernanda Melchor. Me emocionó la posibilidad de conocer a la autora. Tenía su correo, pero antes de escribirle nada, pragmático de tan ingeniero, investigué en la red. Ganadora del primer virtuality literario &lt;i&gt;Caza de letras&lt;/i&gt;. Bien, me dije, conozcámosla. Contestó muy amablemente a mi correo. En él le preguntaba por el señor Ramírez, y si me recomendaba su taller: “ni de loca”, contestó. Después que la conocía en un café porteño, le creí. Nunca fui a la escuela de escritores de Irving Ramírez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Corría el inicio del año 2009, tenía veinticinco, y leía &lt;i&gt;Guerra y paz&lt;/i&gt;. Estaba otra vez en casa de mis padres desempleado, esperando entrar a una petrolera (cosa que no me emocionaba). Nunca entré a ninguna petrolera durante esos seis meses que estuve esperando la llamada de un tío petrolero, “bien relacionado.” Esos meses los consumí leyendo buena parte de los libros que había comprado en Xalapa como en barata. ¡Cuánto, cuánto era lo que desconocía! Estaba por demás excitado. Recordé mi niñez, alejado de los libros como si estos fueran Testigos de Jehová. Recordé que nadie lee en mi familia, y no tengo un solo pariente con el que comparta el gusto. Nunca mis padres me lo inculcaron, ni puedo decir que tal libro era el favorito de mi madre. Nací y crecí viendo televisión. Si había tardes en las que otros escritores de niños leían, yo veía televisión, jugaba video juegos y andaba en bicicleta. Recordé que en mi familia todos son obreros, y que una generación atrás todos fueron campesinos, y más atrás, comerciantes y campesinos, y que nadie de ellos destaca por algo. Ni mucho menos por leer y escribir. Me sentí solo. Me sentí como el loco de la familia que compra libros, y lee. Y para desgracias, leí en una revista que Javier Marías heredó una inmensa biblioteca y que Borges también. Admiraba a ambos. ¿Debí leer desde niño y tener una biblioteca?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En casa sí hubo libros: &lt;i&gt;best seller&lt;/i&gt; setenteros, y los demás de Enciclopedias Grolier, compradas en la era preWiki (uno de los libros se titula &lt;i&gt;Anecdotario de una vida inútil pero divertida&lt;/i&gt;, por Fulana de Tal; a los diecisiete años me propuse leerlo, pero lo dejé). Hojeaba las enciclopedias, sobre todo si habían fotos e ilustraciones. Nunca vi a nadie, ni a mis padres ni a mis otros parientes con un libro en la mano, a menos que fuera un recetario. Acepté entonces, con pesar, que me faltaba una herencia. Que estaba huérfano de algo. Contaba con IP, mi único amigo/consejero/gurú, pero nadie en casa. No acepté, hasta tiempo después, que eso, en parte, era una ventaja: la absoluta libertad para escribir sobre y lo que me viniera en gana. Aunque claro, me he perdido de una educación cultural más rica. A veces detesto todo lo folklórico y pop que me rodea, y haber crecido en un pozo de la más grave ignorancia, que me ha costado años ir perdiendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ese mismo año, gracias a una serie de epístolas autobiográficas que le escribí a IP (algunas bastante largas), cierta noche me mandó un mensaje a mi celular diciéndome que ‘haz encontrado tu camino’, ‘veo al verdadero escritor que tienes dentro’ y me mandaba felicitar. Por supuesto, no entendí, y me tiré a mi cama con mi cara larga. ¿Y mis ficciones qué, y mis cuentos que tanto trabajo me cuestan? Esas cartas son, aún, impublicables tal como están. Él me dijo que a pesar de varios errores, en ellas había encontrado mi voz. No lo acepté. ¿Qué haría con esas cartas? Nada, porque no cerraban un arco narrativo, porque en ellas conté cosas personales, desarticuladas, y las escribí sin propósitos publicables. Me hace falta heredar una biblioteca, me dije; no enciclopedias, ni libritos chochos. Pero eso no sucederá jamás. Ahora la cosa no ha cambiado. Sigo sin haber publicado en papel (salvo una crónica en &lt;i&gt;Replicante&lt;/i&gt;, &lt;a href="http://revistareplicante.com/apuntes-y-cronicas/nueva-york-y-el-sureste/"&gt;acá&lt;/a&gt;). Sigo sin postularme para una beca porque aún tengo ningún proyecto. Todavía me preguntó qué es lo que me falta. Y me pregunto cómo es que otros, como Daniel Krauze, a pesar de ser &lt;a href="http://www.quien.com/circulos_queretaro/2011/03/24/presentaciibro-de-daniel-krauze"&gt;quien&lt;/a&gt; es, es un narrador gris y aburrido que ha publicado dos libros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Coda&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Hace unos días viajé a Martínez de la Torre, donde nacieron mis padres y donde vive la mayoría de mi parentela; ciudad ahora azotada por el narcotráfico. Un tío político originario del DF, de familia burguesa (auténtica familia burguesa), heredó buena parte de los muebles que había en casa de sus padres, finados hace poco. No sólo muebles antiguos, de maderas finas trabajadas por ebanistas, sino también cuadros, lámparas, candelabros, y una biblioteca de casi quince mil libros. Estaba en su casa con mis padres, apretados por tanta cosa apilada, platicando. Acomodada dentro de costales, sobre el piso de la sala, una inmensa biblioteca heredada. Apenas y pude husmear, pobre de mí. Libros del siglo XIX, libros de principios del XX, libros de mediados. Libros de series policiacas de un autor francés del 1900. Libros, miles de libros, prietos de tan viejos, que mi tío heredó de su abuelo y de su papá, y que espera acomodar en el piso de arriba en lo que terminaran las reformas de la casa. Reformas necesarias para acomodar tanto mueble heredado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Nunca he platicado con él. Desconozco sus gustos lectores. Creo no tan amplios, ni hemos tenido tal confianza como para yo averiguarlo. En un señor un poco orgulloso y no se dedica a nada creativo. Ni tampoco le he visto leer. No sé cuál será la suerte futura de tal tesoro. Conjeturo que, o la basura o el fuego.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://lh6.ggpht.com/-yEQjQ8xi-5c/TjTYFLGdGbI/AAAAAAAABKQ/TBhd384zoVY/s1600-h/library%25255B4%25255D.jpg"&gt;&lt;img alt="library" border="0" height="337" src="http://lh5.ggpht.com/-RbGBtkUidAs/TjTYFggyfpI/AAAAAAAABKU/iZxi98D53ZQ/library_thumb%25255B2%25255D.jpg?imgmax=800" style="border-bottom: 0px; border-left: 0px; border-right: 0px; border-top: 0px; display: block; float: none; margin-left: auto; margin-right: auto;" title="library" width="544" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5764592174205946867-1851223078516471587?l=laputahistoria.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laputahistoria.blogspot.com/feeds/1851223078516471587/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5764592174205946867&amp;postID=1851223078516471587&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5764592174205946867/posts/default/1851223078516471587'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5764592174205946867/posts/default/1851223078516471587'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laputahistoria.blogspot.com/2011/07/la-herencia.html' title='La herencia'/><author><name>Gustavo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07302400498152320914</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_ac5cxhVzVWE/TMEVhKPZsUI/AAAAAAAAA3E/8QoqG415dXw/S220/454.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://lh5.ggpht.com/-RbGBtkUidAs/TjTYFggyfpI/AAAAAAAABKU/iZxi98D53ZQ/s72-c/library_thumb%25255B2%25255D.jpg?imgmax=800' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5764592174205946867.post-7701200497716560349</id><published>2011-07-21T23:32:00.001-05:00</published><updated>2011-07-21T23:36:15.298-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Bagatela'/><title type='text'>Clon de él</title><content type='html'>&lt;p align="justify"&gt;Busqué un cuento inacabado. Busqué en las carpetas donde voy archivando mis textitos, y fuera de ellas también. Busqué debajo de la computadora, del sillón donde me siento, por la cama, atrás de la TV, y más nada. El cuenco inacabado, parece, se esfumó. &lt;p align="justify"&gt;Se habrá usted preguntado por qué no utilicé la herramienta de búsqueda, como cualquier hijo de vecino haría. Y sí, lo haría, de saber qué nombre le di al archivo en cuestión. No lo recuerdo. A veces el nombre del archivo que es un cuento o que es un simple post, como este, es el que toma &lt;i&gt;Word&lt;/i&gt; por default: la primera frase. Cuando tengo el título, lo uso para nombrarlo. Pero no tenía título. Creo que daré el archivo por perdido, y al cuento con él. Huyó de mí, ¿para refugiarse? ¿De mí? Es posible. Lo veo bastante probable. El cuento, intitulado, inacabado, debió temer una reescritura. ¿Lo habrán prevenido &lt;i&gt;Isaac&lt;/i&gt;, &lt;i&gt;La unánime noche&lt;/i&gt; y tantos otros textos? No, estoy casi seguro, más bien, que fue alertado por la horda de &lt;a href="http://laputahistoria.blogspot.com/2010/11/cuentos-lazaros.html"&gt;cuentos lázaros&lt;/a&gt;, esos experimentos frankensteinianos que, por más que traté de despolvarlos, pulirlos, airearlos, en fin, maquillarlos para salir a sociedad, quedaron peor que al inicio: muertos. &lt;p align="justify"&gt;No, mañana no lo buscaré. Tengo la idea, y será mi venganza. Haré un clon de él: más fuerte, más grande, más guapo. &lt;p align="justify"&gt;&lt;a href="http://lh3.ggpht.com/-FSK8T156oYs/Tij9Rn5wJXI/AAAAAAAABJ4/Ht5WI7HX63U/s1600-h/clon%25255B5%25255D.jpg"&gt;&lt;img style="border-bottom: 0px; border-left: 0px; display: block; float: none; margin-left: auto; border-top: 0px; margin-right: auto; border-right: 0px" title="clon" border="0" alt="clon" src="http://lh6.ggpht.com/-7NT16A5DITY/Tij9SGi5MHI/AAAAAAAABJ8/xK7auFSN6-A/clon_thumb%25255B3%25255D.jpg?imgmax=800" width="479" height="594"&gt;&lt;/a&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5764592174205946867-7701200497716560349?l=laputahistoria.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laputahistoria.blogspot.com/feeds/7701200497716560349/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5764592174205946867&amp;postID=7701200497716560349&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5764592174205946867/posts/default/7701200497716560349'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5764592174205946867/posts/default/7701200497716560349'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laputahistoria.blogspot.com/2011/07/clon-de-el.html' title='Clon de él'/><author><name>Gustavo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07302400498152320914</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_ac5cxhVzVWE/TMEVhKPZsUI/AAAAAAAAA3E/8QoqG415dXw/S220/454.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://lh6.ggpht.com/-7NT16A5DITY/Tij9SGi5MHI/AAAAAAAABJ8/xK7auFSN6-A/s72-c/clon_thumb%25255B3%25255D.jpg?imgmax=800' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5764592174205946867.post-7973436630567844799</id><published>2011-07-02T22:56:00.001-05:00</published><updated>2011-07-21T16:20:19.685-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Literatura'/><title type='text'>Premio “Mi mamá me mima” a los peores incipit</title><content type='html'>&lt;p align="justify"&gt;&lt;strong&gt;La Puta Historia&lt;/strong&gt; convocó en días pasado a un jurado compuestos por un variopinto grupo de cien especialistas en literatura y anexas, a saber, secretarias, licenciadas en letras, maestras de primaria jubiladas, ingenieros escribientes, burócratas de gobierno y viajeros frecuentes, para otorgar el premio &lt;em&gt;Mi mamá me mima&lt;/em&gt; en su sexagésima novena edición. A cada uno de ellos se les pidió que escribieran los diez incipit que más les gustaran, y estos son los resultados: &lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;strong&gt;10.- A los quince años tuve hepatitis.&lt;/strong&gt; –&lt;em&gt;El lector,&lt;/em&gt; Bernhard Schlink&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;strong&gt;9.- Se iluminó el disco amarillo. –&lt;/strong&gt;&lt;em&gt;Ensayo sobre la ceguera,&lt;/em&gt; José Saramago&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;strong&gt;8.- -¡Basta de luz!&lt;/strong&gt; – &lt;em&gt;En busca de Klingsor, &lt;/em&gt;Jorge Volpi&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;strong&gt;7.- Ese año pasaron muchas cosas en este país.&lt;/strong&gt; -&lt;em&gt;Arráncame la vida&lt;/em&gt;, Ángeles Mastretta&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;strong&gt;6.- Marlene enciende las luces.&lt;/strong&gt; –&lt;em&gt;Los esclavos&lt;/em&gt;, Alberto Chimal&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;strong&gt;5.- Sala de espera.&lt;/strong&gt; –&lt;em&gt;Balas de plata,&lt;/em&gt; Élmer Mendoza&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;strong&gt;4.- Tiburón no sabía si estaba muerto.&lt;/strong&gt; –&lt;em&gt;Al otro lado,&lt;/em&gt; Heriberto Yépez&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;strong&gt;3.- Le gustó que le tocara el cuarto 33.&lt;/strong&gt; –&lt;em&gt;El testigo, &lt;/em&gt;Juan Villoro&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;strong&gt;2.- Yo tenía entonces treinta y siete años y me encontraba a bordo de un Boeing 747.&lt;/strong&gt; –&lt;em&gt;Tokio Blues (&lt;/em&gt;Norwegian wood&lt;em&gt;)&lt;/em&gt;, Haruki Murakami&lt;/p&gt; &lt;p&gt;El indiscutible ganador es para:&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;strong&gt;1.- No lo puedo creer.&lt;/strong&gt; –&lt;em&gt;Diablo Guardián&lt;/em&gt;, Xavier Velasco&lt;/p&gt; &lt;p align="center"&gt;&lt;a href="http://lh3.ggpht.com/-w8aSoqQXmDk/Tg_oVJ_LkJI/AAAAAAAABGQ/yrwjwOpieLA/s1600-h/escritor_mexicano_Xavier_Velasco%25255B12%25255D.jpg"&gt;&lt;img style="border-bottom: 0px; border-left: 0px; display: block; float: none; margin-left: auto; border-top: 0px; margin-right: auto; border-right: 0px" title="escritor_mexicano_Xavier_Velasco" border="0" alt="escritor_mexicano_Xavier_Velasco" src="http://lh5.ggpht.com/-dIobThshAKA/Tg_oViznbxI/AAAAAAAABGU/wGJTeQ98Auo/escritor_mexicano_Xavier_Velasco_thumb%25255B10%25255D.jpg?imgmax=800" width="422" height="422"&gt;&lt;/a&gt; &lt;em&gt;El orgulloso ganador de&lt;/em&gt; Mi mamá me mima&lt;em&gt;.&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5764592174205946867-7973436630567844799?l=laputahistoria.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laputahistoria.blogspot.com/feeds/7973436630567844799/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5764592174205946867&amp;postID=7973436630567844799&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5764592174205946867/posts/default/7973436630567844799'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5764592174205946867/posts/default/7973436630567844799'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laputahistoria.blogspot.com/2011/07/premio-mi-mama-me-mima-los-peores.html' title='Premio “Mi mamá me mima” a los peores incipit'/><author><name>Gustavo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07302400498152320914</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_ac5cxhVzVWE/TMEVhKPZsUI/AAAAAAAAA3E/8QoqG415dXw/S220/454.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://lh5.ggpht.com/-dIobThshAKA/Tg_oViznbxI/AAAAAAAABGU/wGJTeQ98Auo/s72-c/escritor_mexicano_Xavier_Velasco_thumb%25255B10%25255D.jpg?imgmax=800' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5764592174205946867.post-9078322664755894245</id><published>2011-06-26T02:14:00.001-05:00</published><updated>2011-07-21T16:21:43.483-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Literatura'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Relato'/><title type='text'>Días de feria</title><content type='html'>&lt;p align="justify"&gt;Si recorriera con la mirada los lomos de los libros que he ido acumulando desde hace nueve años (desde los dieciocho años, cuando leer se convirtió en una necesidad cada vez más apremiante), recordaría, de un universo de 450 libros (±10), en dónde, cómo y bajo qué condiciones fueron adquiridos. Y si, además de reconocerlos, uno a uno, me decidiera a bajar uno de ellos del librero y viera la fecha de compra que le estampo a cada uno, recordaría más detalles de su adquisición (clima, hora, temperatura ambiental y estado anímico). Pero hay unos libros en especial que no quisiera ver: los que he comprado en las ferias del libro universitario. &lt;p align="justify"&gt;Si algo bueno tenía vivir en Xalapa (dejando a un lado la soledad, la falta de sexo, el bajo salario, el poco tiempo para escribir y/o leer), era que por lo menos, una vez al año, durante una semana, podía darme el lujo de malgastar el resto de mi quincena en más de un libro. Ir a la feria se convirtió en una costumbre, también vital, desde que era yo uno de esos estudiantes hambrientos y amodorrados, ansiosos de sexo desenfrenado, como lo son todos y cada uno de los estudiantes universitarios. &lt;p align="justify"&gt;Estábamos Ray, Dione, Juan y otros esperando la llegada de un profesor (catedrático, dirían algunos), cuando fue Dione quien propuso que atravesáramos medio campus para entrar a los dominios de la Unidad deportiva y bibliotecaria (cultiva tu mente, cultiva tu espíritu, pues), que constituía un, por lo regular, placentero recorrido por jardineras, pisos de piedra brasa, y las sombras de largos tallos de viejos encinos. Apenas entramos a la nave que aloja a los Halcones, vi un inmenso mar de cubículos y stands promocionando casas editoriales. Mis gustos, por aquella época, eran reducidos, por lo que salí de allí, más pobre aún, con un libro de cuentos de Isaac Asimov y una novela de Stephen King, además de un libro de Resistencia de materiales, que no he vuelto a tocar. Las lecturas King y Asimov esperaban ser devoradas, tendido en la cama, casi a media noche, en mi departamento de estudiante, después de haber hecho alguna tarea espantosa. Dione salió, lo recuerdo, con una biografía (¡otra más!) sobre Albert Einstein (años después descubriría que su devoción por el físico no era ciega ni gratuita). Al año siguiente, saldría de la feria con otros libros de King (mis gustos seguían siendo bastante reducidos). &lt;p align="justify"&gt;Para cuando me gradué, ya era mi tercera feria, y ya tenía mi primer trabajo como auditor en una empresa que trabajaba para el máximo órgano auditor del gobierno estatal. Fue como a mediados del año. Era bueno el salario (que nunca, desde entonces, he llegado a tener). Recuerdo no haber ido a la feria. No recuerdo que no me haya importado, pero después habré de gastar casi la mitad de mi último sueldo cuando el trabajo se terminó y yo tuve que regresar a casa de mis padres. Con la tesis de titulación retomada, haría varios viajes a Xalapa, en los que aprovechaba para ir comprando libros. &lt;p align="justify"&gt;A mediados de 2007, y ya con una titulación en la mano (y contando con un panorama literario mucho más amplio gracias a la intervención de IP), regresé a vivir a Xalapa porque tuve otro empleo. Rentaba un cuarto (mi penthouse) en una casa familiar. Para llegar a él debía entrar por la sala de estar, subir unas escaleras al piso de los dormitorios y luego salir para seguir subiendo hasta llegar a la azotea. Allí, en un reducido espacio, logré instalar una computadora de escritorio nueva (en la que ‘escribiría mis cuentos’) y los libros que ya se irían acumulando. Prometí que ahorraría para la feria, pero llegada la feria nada más conté con un reducido extra, aparte de mis gastos quincenales (comida, transporte, cine). Despilfarré tanto en libros (Bradbury, Alfonso Reyes, Borges, Burroughs, Velasco, Anderson) que me vi en la necesidad de pedir un préstamo a mi jefa. Y me prometí que para el próximo año ahorraría. &lt;p align="justify"&gt;Curiosamente, dejé ese trabajo, so pretexto de ingresar a una maestría en la UNAM. Otra vez en casa de mis padres, estudié para los susodichos exámenes, pero no ingresé, y a mediados de 2008, retorné a Xalapa a mi antiguo empleo. Y me prometí que ahorraría para la feria. &lt;p align="justify"&gt;Pero el Gobierno Federal no quiso que yo ahorrara lo suficiente para la próxima feria del libro. Dado que declaraba impuestos, los nuevos cargos impositivos que se inventaron en la secretaría de hacienda provocaron que el desembolse mensual aumentara. ¡Casi mil pesos en impuestos! Mi sueldo no podía estar más raquítico. Incluso me vi en la necesidad de dejar de comprar mi ración de revistas (una de cine, y otra de interés general). Por lo que, el día de la feria, acudí con apenas un extra y el dinero suficiente para mis gastos quincenales. Despilfarré tanto en libros (Ortuño, Auster, Balzac, Baricco, Aria, Ballard) que me vi en la necesidad de pedir un préstamo a mi jefa. Y me prometí que para el próximo año ahorraría. &lt;p align="justify"&gt;En 2007 fue la primera vez que acudí a una presentación de libros, y la primera vez que pedí un autógrafo. Fue con Xavier Velasco. El hombre me embelesó con su labia, y sin haberlo leído antes, fui y compré la que debe ser de su mejor novela, Diablo Guardián. Meses después me arrepentiría, y me prometí que para la próxima vez pediría autógrafos de obras ya leídas. Así que en 2008 no quise perderme la oportunidad de un autógrafo de Antonio Ortuño. Ni la de Elmer Mendoza, aunque años después me arrepentiría de este último. &lt;p align="justify"&gt;En 2009 el trabajo en ese lugar se acabó. Apenas empezando el año regresé a casa de mis padres. Sin dinero y trabajo, no era promisorio que hubiera otra feria del libro. Por lo menos en ese año. Pero tuve la suerte de regresar a Xalapa, a mediados, por otro empleo. Y regresé a mi penthouse, pero en un cuarto que la casera recién había mandado construir. Allí seguí acumulando libros, y escribía ocasionalmente, porque ese trabajo requería hacer viajes, y salir bastante tarde de la oficina. Escribí menos, pero me las arreglé para leer. Era buena la paga, y sin tener que pagar impuestos. Cada quincena salía de las librerías céntricas con un buen morral. Libros escogidos más por capricho que por algún detallado e inteligente plan de lecturas. &lt;p align="justify"&gt;A pesar de mi buena quincena (según los parámetros de mis pagas anteriores), que yo acudiera un solo día a la feria (que ya había cambiado de sede, por quinta vez), lo vía más lejano. Mi jefa (quien resultaría ser, nada más y nada menos, que Dione), no me dejaba ni a sol ni a sombra. Debía estar acá, allá, hacer esto, lo otro, partir hasta tarde, llegar temprano, también los sábados. La fecha de la feria se acercaba, y la exasperación. Se presentaría Mario Bellatin, según vi en el programa. Por fortuna, pedí permiso para salir temprano ese día (y como lectora que alguna vez fue), Dione comprendió mi bibliofilia (sabiendo también de mis necedades de escribidor), y accedió. Pero llegué tarde, cuando Bellatin estaba por terminar, con IP esperándome cómodamente sentado. Por qué? ¡Una mala planeación! Yo, que laborar en una constructora y donde requería planear tiempos… En fin. Acudí a la presentación de Mario, y me llevé su autógrafo. También pude regresar un viernes, a la presentación que haría IP sobre un libro de ensayos. Creo que regresé más veces. &lt;p align="justify"&gt;A inicios de 2010 renuncié al trabajo, y estuve prácticamente todo el año sin trabajar, y sin tener dinero. Pero, a pesar de la adversidad, también fui a la feria del libro. Recorrí, en un solo día, con IP, la misma sede, los mismos estantes, y las casi mismas editoriales… con cara de tristeza y fruición: extrañé el 2009, cuando pude gastar lo más que he gastado en un solo libro: $600.00 por Middlesex de Jeffrey Eugenides. No, era el 2010 y sin trabajo, con el milagro de estar en Xalapa. No gasté más que $70 pesos por dos libros en barata. &lt;p align="justify"&gt;2011. Inicié el año con muchas expectativas de trabajo (y sin haber logrado publicar algún cuento en una revista). Para agosto, tendría, otra vez, el dinero suficiente para ir a la feria del libro universitario, como lo he hecho desde épocas anteriores, desde que era yo un estudiante andrajoso. Y así sería, de no ser porque la feria se adelantó en mayo, justo cuando no podía viajar, ni gastar, ni moverme, ni hacer otra cosa. Este año no tuve feria, lo único esperaba desde el año pasado. Después del desastroso paso de J. por mi vida (y todas las consecuencias posteriores), esperaba la feria. Esperaba proveerme de esos libros que únicamente puedo conseguir ahí, como los clásicos editados por la UNAM. Desde ahora no tengo mucho qué esperar, en este año en que todo me ha ido mal. Porque una feria no es sólo una feria, también es un lugar para ver. Yo solía ir, también, a ver, y buenas cosas se dejaban ver caminando por los pasillos. Una feria no es sólo una feria, también podía conocer a los autores que he leído, y pedir un autógrafo, como los músicos de garaje que matan por ver a sus ídolos. Tal vez, en lo que resta de meses, tenga dinero suficiente para despilfarrar en las librerías… con los mismos libros de siempre, y sus reducidos catálogos. &lt;p align="justify"&gt;&lt;a href="http://lh3.ggpht.com/-GFn79X_lv8k/Tgbca8kZNDI/AAAAAAAABGI/SqCSB3KUm60/s1600-h/kaos21%25255B4%25255D.jpg"&gt;&lt;img style="border-bottom: 0px; border-left: 0px; display: block; float: none; margin-left: auto; border-top: 0px; margin-right: auto; border-right: 0px" title="kaos21" border="0" alt="kaos21" src="http://lh5.ggpht.com/-Q_aVzAlpavs/Tgbcbu4QiHI/AAAAAAAABGM/8VXQ2cZ5qbE/kaos21_thumb%25255B2%25255D.jpg?imgmax=800" width="489" height="333"&gt;&lt;/a&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5764592174205946867-9078322664755894245?l=laputahistoria.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laputahistoria.blogspot.com/feeds/9078322664755894245/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5764592174205946867&amp;postID=9078322664755894245&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5764592174205946867/posts/default/9078322664755894245'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5764592174205946867/posts/default/9078322664755894245'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laputahistoria.blogspot.com/2011/06/dias-de-feria.html' title='Días de feria'/><author><name>Gustavo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07302400498152320914</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_ac5cxhVzVWE/TMEVhKPZsUI/AAAAAAAAA3E/8QoqG415dXw/S220/454.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://lh5.ggpht.com/-Q_aVzAlpavs/Tgbcbu4QiHI/AAAAAAAABGM/8VXQ2cZ5qbE/s72-c/kaos21_thumb%25255B2%25255D.jpg?imgmax=800' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5764592174205946867.post-8418717227639207454</id><published>2011-06-21T01:16:00.001-05:00</published><updated>2011-07-21T16:20:41.170-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Literatura'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Reflexiones'/><title type='text'>Actuar que se escribe</title><content type='html'>&lt;p align="justify"&gt;Parece una moda usar el Office alternativo (y este post fue escrito en uno Libre de ellos). Espartaco Sánchez presume, aparte de cuántas palabras lleva escritas en el día, de capturas de pantalla en donde se ve una versión Open de Office con los avances y retrocesos de su ardua tarea de escribidor. Un cruce entre el &lt;i&gt;work in progress&lt;/i&gt; y el &lt;i&gt;performance&lt;/i&gt;. Me preguntó qué móvil puede llevar a un artista a abrirse (rajarse, chingarse) de esa forma, ante su amigos, o sus fans. ¿Se dibujó Leonardo mientras dibujaba? ¿Se esculpió Miguel Ángel mientras acariciaba con su cincel las curvas y pliegues del David? Cineastas, compositores y rockeros, por su naturaleza audio-visual, son lo más propensos a (de)mostrar cómo trabajan, cosa natural en ellos. &lt;p align="justify"&gt;Pero lo que hace Espartaco Sánchez resulta ser apenas una ligera extravagancia, un recurso para mitigar sus frustraciones (o vayan a saber qué cosas), pero lo que sí produce auténtica rasquiña son los jams de escritura. Funciona así: un escribidor, ante un público, acompañado de un disc jockey o trovador o salsero, demuestra (quién sabe qué, quién sabe a quién) mediante una pantalla, cómo es que va hilando sus parrafitos, frase por frase. Avanza, retrocede, borra, corrige, mientras aquel músico intenta llevar el ritmo del trabajo y el público mira alelado. Para quienes escribir es un acto romántico, me temo que el proceso no funciona así. ¿Qué hay de aquellas tensiones padecidas por un escritor mientras trabaja y que son liberadas soltando una sonora flatulencia? El estrés y los nervios suelen afectar al colon. Y un buen ‘pedo’ liberado sirve relajar los músculos, distender el ánimo y sortear ese punto y seguido en el que nos habíamos atorado. Son placeres que se veda un escritor cuando se raja, y decide actuar que escribe. &lt;p align="justify"&gt;¿Quiénes son los que han participado en esa indecencia? Xavier Velasco y cualquiera que publique libros a destajo. Cualquiera para quienes publicar sea un espectáculo y tenga un contrato firmado con Alfaguara. Imagínese a Flaubert. El hombre, peor que pantera en celo, estrujando sus escritos en la mano mientras relee en voz alta cada una de sus frases, buscando siempre la perfección. ¿Haría lo mismo en un escenario? Lo cierto es que de un jam de escritura no saldrá ninguna obra maestra. Su quehacer es efímero y el producto también: se desvanece apenas termina el show, y los asistentes hacen fila alelados para comprar un ejemplar de esa última novela que ha publicado el escribidor. ¿De qué oficina de marketing salió esta idea? &lt;p align="justify"&gt;Rafael Lemus opina un tanto lo contrario. Tal vez sea posible escribir ficción, o una hermana bastarda de la poesía, ante un público, ¿pero crítica literaria? &lt;p align="justify"&gt;Y sí. Los escritores, consagrados o no, son propensos a escribir sobre ellos mismos. Pululan las novelas ombligófilas, y hay autores que han hecho carrera con novelas inspiradas de olerle el ombligo a la propia literatura: Enrique Vila-Matas. En un post de algún blog, el bloguero pretendía demostrar que Roberto Bolaño no era una casa con las ventanas invertidas hacia el interior. Que el hombre también escribía hacia afuera de esa casa, incluso escribía más allá de la verja. Un poco de acuerdo. Pero no hablo de escritores que escriben, o no únicamente, para referirme a la ombligofilia. Sino de las novelas que hacen de la discusión literaria el tema central: cruzan un poco las novelas de ideas con las novelas de acción. Los personajes son y están cercanos al mundo literario: escritores (por principio), lectores, críticos, académicos, editores y todo la fauna. Si el autor no tiene un buen manejo de la prosa y demasiada inventiva (Piglia), su recurso y tema puede aburrir (Vila-Matas). Pero ¿cómo llamar a quienes se lamentan de lo mal que los ha tratado la vida en tanto escritores? Ombligofilia y sadomasoquismo. No me dieron la beca, no pude escribir más que X palabras, no gané tal certamen de cuento, no me publicaron en X revista, me censuran en tal periódico en donde cubrí tal reportaje, miren cómo me censuran y no quieren que gane, miren cómo no quieren que gane!, y así el rosario. &lt;p align="justify"&gt;El blog aceleró el proceso de publicación de un texto. O todavía más: eliminó todas las trabas, burocracias, filtros, y cargos impositivos. Pero se convirtió en el tiradero de las frustraciones, en un vertedero municipal. Los que no escriben pero tienen blog publican fotos (de otros, casi siempre). Los escribidores blogueros también se rajan: y muestran el doliente interior a los demás. Pero esto, hasta cierto punto, es un recurso válido: para muchos producir arte parte de una necesidad catártica. Y verse publicado para leerse sirve para dialogar con uno mismo. ¿Cómo sabemos quiénes somos en realidad sino es saliendo al exterior? He llegado a pensar (y hasta aquí irrumpo yo, autor de este post), que es sano y necesario para un aprendiz verse publicado, tanto para un cineasta llegar al corte final de lo filmado. Y dada la cantidad de blogs que pululan desde que estos existen, ¿cuántos lectores puede tener un post por demás doliente comparado con el público que convoca un mercadólogo en un jam de escritura? &lt;p align="justify"&gt;El showman ya no está ahí para reabrirse una herida, congratularse de sus propios fracasos, o buscar el cálido consuelo de un samaritano, si no para cobrar un cheque. ¿Los temas? Busquen videos en youtube: curioso que un ejercicio de escritura automática devenga en los temas de siempre (he ahí la medida de quienes participan). ¿Ideas? Escasean. Imagínese que el showman tenga la desfachatez de hablar de religión, o política. ¡El público se lo impide! &lt;p align="justify"&gt;Escribir, y leer, son y serán siempre ejercicios solitarios. Tal vez no lo fueron cuando el jefe tribal, reunidos en torno al fuego, nos relataba (quién sabe con qué tanto de su creación), el origen del universo. O cuando el juglar iba de villa en villa y de venta en venta ajustando un suceso histórico a las coplas para contarnos lo acontecido allá, en tierras lejanas y desconocidas. Eso fueron los inicios de la literatura, antes de que la tradición oral quedara grabada en la piedra. Los jams de escritura son grabados por una camarita y un micrófono. Pero al contrario de la suerte que corrieron los primeros poemas fundacionales de Mesopotamia, los jams de escritura pasan de ser apenas un acontecimiento breve y efímero. El disc jockey cobra su cheque. El showman vende sus libros, y al final, todos salen contentos. Qué diferencia: la literatura exige lectores, crítica y diálogo. ¿Los shows? Público, oídos y aplausos. &lt;p align="justify"&gt;&amp;nbsp; &lt;p align="center"&gt;&lt;a href="http://lh5.ggpht.com/-XnR-KOz7AzI/TgA3O7txEnI/AAAAAAAABGA/JyqykwZC9pw/s1600-h/pynchon%25255B5%25255D.jpg"&gt;&lt;img style="border-bottom: 0px; border-left: 0px; display: block; float: none; margin-left: auto; border-top: 0px; margin-right: auto; border-right: 0px" title="pynchon" border="0" alt="pynchon" src="http://lh6.ggpht.com/-zEMlQL5mTuw/TgA3PbCYlHI/AAAAAAAABGE/qvVmstrpLBM/pynchon_thumb%25255B3%25255D.jpg?imgmax=800" width="399" height="514"&gt;&lt;/a&gt;&amp;nbsp;&lt;em&gt; A Thomas Pynchon le gustan los jams tanto como le gustan las cámaras.&lt;/em&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5764592174205946867-8418717227639207454?l=laputahistoria.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laputahistoria.blogspot.com/feeds/8418717227639207454/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5764592174205946867&amp;postID=8418717227639207454&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5764592174205946867/posts/default/8418717227639207454'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5764592174205946867/posts/default/8418717227639207454'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laputahistoria.blogspot.com/2011/06/actuar-que-se-escribe.html' title='Actuar que se escribe'/><author><name>Gustavo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07302400498152320914</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_ac5cxhVzVWE/TMEVhKPZsUI/AAAAAAAAA3E/8QoqG415dXw/S220/454.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://lh6.ggpht.com/-zEMlQL5mTuw/TgA3PbCYlHI/AAAAAAAABGE/qvVmstrpLBM/s72-c/pynchon_thumb%25255B3%25255D.jpg?imgmax=800' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5764592174205946867.post-1196189997818589803</id><published>2011-06-18T22:56:00.001-05:00</published><updated>2011-07-21T16:20:48.122-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Bagatela'/><title type='text'>Pío</title><content type='html'>&lt;p&gt;&lt;a href="http://lh6.ggpht.com/-xL_P0Xu0-5Q/Tf1zXkcOctI/AAAAAAAABFI/-5Qmi-DXx68/s1600-h/7%25255B4%25255D.jpg"&gt;&lt;img style="border-bottom: 0px; border-left: 0px; display: inline; border-top: 0px; border-right: 0px" title="7" border="0" alt="7" src="http://lh6.ggpht.com/-CEUcw1rDpBs/Tf1zYIJcz4I/AAAAAAAABFM/s_bLA5CmuSs/7_thumb%25255B2%25255D.jpg?imgmax=800" width="640" height="218"&gt;&lt;/a&gt; &lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh4.ggpht.com/-wh6-WswfcSw/Tf1zZEhatTI/AAAAAAAABFQ/e6VsTEv6HhM/s1600-h/6%25255B4%25255D.jpg"&gt;&lt;img style="border-bottom: 0px; border-left: 0px; display: inline; border-top: 0px; border-right: 0px" title="6" border="0" alt="6" src="http://lh4.ggpht.com/-AiFEO1MVqUk/Tf1zZenlGYI/AAAAAAAABFU/RkVIODwaGNc/6_thumb%25255B2%25255D.jpg?imgmax=800" width="640" height="218"&gt;&lt;/a&gt; &lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh5.ggpht.com/-lR0rmJ2mmmc/Tf1zZ1R4DrI/AAAAAAAABFY/psh-Jl0Y-5U/s1600-h/5%25255B4%25255D.jpg"&gt;&lt;img style="border-bottom: 0px; border-left: 0px; display: inline; border-top: 0px; border-right: 0px" title="5" border="0" alt="5" src="http://lh3.ggpht.com/-AYuryNGO1cI/Tf1zaarIFUI/AAAAAAAABFc/TB396EPhigw/5_thumb%25255B2%25255D.jpg?imgmax=800" width="640" height="217"&gt;&lt;/a&gt; &lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh5.ggpht.com/-rGXZZi8gwk0/Tf1zawiQ4DI/AAAAAAAABFg/DItrtNqwIdE/s1600-h/4%25255B4%25255D.jpg"&gt;&lt;img style="border-bottom: 0px; border-left: 0px; display: inline; border-top: 0px; border-right: 0px" title="4" border="0" alt="4" src="http://lh4.ggpht.com/-Rjn2e0dU9Og/Tf1zbe5tIHI/AAAAAAAABFk/_CO4gnFZyLU/4_thumb%25255B2%25255D.jpg?imgmax=800" width="640" height="281"&gt;&lt;/a&gt; &lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh6.ggpht.com/-MMzcjjAVNxc/Tf1zb2h5OII/AAAAAAAABFo/gF0U6Li-rFI/s1600-h/3%25255B4%25255D.jpg"&gt;&lt;img style="border-bottom: 0px; border-left: 0px; display: inline; border-top: 0px; border-right: 0px" title="3" border="0" alt="3" src="http://lh3.ggpht.com/-4g8QUxez_R8/Tf1zcXYE17I/AAAAAAAABFs/DZ-R568z6_8/3_thumb%25255B2%25255D.jpg?imgmax=800" width="640" height="281"&gt;&lt;/a&gt; &lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh5.ggpht.com/-gAo6SuyhpO0/Tf1zc8qk7YI/AAAAAAAABFw/a1JPGFyXRkg/s1600-h/2%25255B4%25255D.jpg"&gt;&lt;img style="border-bottom: 0px; border-left: 0px; display: inline; border-top: 0px; border-right: 0px" title="2" border="0" alt="2" src="http://lh5.ggpht.com/-jk9A-WEY2oY/Tf1zdRWKiqI/AAAAAAAABF0/caYX31Rv5Cw/2_thumb%25255B2%25255D.jpg?imgmax=800" width="640" height="281"&gt;&lt;/a&gt; &lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh5.ggpht.com/-2PrGpohRAXw/Tf1zd_2Iv-I/AAAAAAAABF4/-4GTBaO0BUY/s1600-h/1%25255B4%25255D.jpg"&gt;&lt;img style="border-bottom: 0px; border-left: 0px; display: inline; border-top: 0px; border-right: 0px" title="1" border="0" alt="1" src="http://lh3.ggpht.com/-uKR9uaGh7BI/Tf1zeVCAzmI/AAAAAAAABF8/TBj3q73HUuY/1_thumb%25255B2%25255D.jpg?imgmax=800" width="640" height="281"&gt;&lt;/a&gt; &lt;/p&gt; &lt;p align="center"&gt;&lt;a title="https://twitter.com/#!/ulises_criollo" href="https://twitter.com/#!/ulises_criollo"&gt;https://twitter.com/#!/ulises_criollo&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5764592174205946867-1196189997818589803?l=laputahistoria.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laputahistoria.blogspot.com/feeds/1196189997818589803/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5764592174205946867&amp;postID=1196189997818589803&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5764592174205946867/posts/default/1196189997818589803'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5764592174205946867/posts/default/1196189997818589803'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laputahistoria.blogspot.com/2011/06/pio.html' title='Pío'/><author><name>Gustavo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07302400498152320914</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_ac5cxhVzVWE/TMEVhKPZsUI/AAAAAAAAA3E/8QoqG415dXw/S220/454.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://lh6.ggpht.com/-CEUcw1rDpBs/Tf1zYIJcz4I/AAAAAAAABFM/s_bLA5CmuSs/s72-c/7_thumb%25255B2%25255D.jpg?imgmax=800' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5764592174205946867.post-9151765843602653251</id><published>2011-06-12T21:09:00.001-05:00</published><updated>2011-07-21T16:21:37.488-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Literatura'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Relato'/><title type='text'>Bored: un día de domingo</title><content type='html'>&lt;p align="justify"&gt;Si comienzo afirmando que para Melville el blanco representaba una amenaza, y que llegó a redefinir ‘el color de la paz’ en un tremendo ensayo incluido como pieza de relojería dentro de su novela &lt;i&gt;Moby Dick&lt;/i&gt;, tal vez sonaría como uno de esos escribidores literatos &lt;i&gt;wannabes&lt;/i&gt;. ¿Y para qué suelto toda aquella perorata agregando que Cormac McCarthy retomaría la idea melvilliana para perfilar el que quizá sea el villano/monstruo/golem/diablo más inquietante de la más actual de la literatura sino es para veniros a contar cuánto es el miedo que llega uno a sentir frente a la hoja vacía del &lt;em&gt;Word&lt;/em&gt;? Acerco mis dedos al teclado como los de un alpinista en apuros suspendido en el abismo por una afilada saliente rocosa: aquel oscuro vacío. Parecería que no tengo problemas, puesto que usted ya ha leído una buena porción, pero le confieso que no tengo ahora un tema. No sería la primera vez. Lo diferente es que ahora no me esfuerzo lo más mínimo por ‘trabajar las frases’. La hoja sigue estando en blanco, si hacemos un balance de lo escrito/leído aquí. No tengo ninguna idea a desarrollar. Ninguna historia por contar, ninguna opinión literaria ni cinéfila. No tengo ánimos para denostar a ninguna obra o escritor (cosa que he lamentado cuando lo he hecho), ni recomendarles obra de ningún tipo o género. Tampoco vengo a contaros mis amarguras y desalientos, ni a haceros partícipes de mis rabietas y desfiguros, como &lt;a href="http://laputahistoria.blogspot.com/2008/03/sin-ttulo.html"&gt;acá&lt;/a&gt; y &lt;a href="http://laputahistoria.blogspot.com/2011/03/mis-fracasos.html"&gt;acá&lt;/a&gt;. Les ahorraré todo lo desagradable y escatológico que suelen escribir los blogueros y en cambio les ofrezco nada más que no sea aburrimiento total. &lt;p align="center"&gt;* &lt;p align="justify"&gt;“Era como ver un parto”, exclamó un personaje de las &lt;i&gt;Palabras Perdidas&lt;/i&gt; de Jesús Díaz, al ver a otro de los personajes pergeñando un texto que pretendía conciliar a la narrativa con la poesía, pero ironizando sobre el esfuerzo sobrehumano que representó para el escritor ‘dar a luz’ su creación. ¡Debió ser de una vitalidad envidiable, no escribir ese texto ficticio, sino toda la novela en sí misma! Justo ahora me acuerdo de Carlos Fuentes. Me acuerdo de Carlos Fuentes escribiendo el monólogo-introducción de Ixca Cienfuegos, soltando una frase enigmática tras otra, y con incipit tan fácil, sí, fácil de escribir como “Me llamo Ixca Cienfuegos”, pero significativo como detonador de un acto de escribir incendiario. También no puedo olvidarme de Reinaldo Arenas, otro entusiasta, quien tuvo que inmolarse para soltar las letras. Aún con una bota del autoritarismo metida en el culo y la otra bota de la represión en la boca, escribió, escribió en las más insólitas condiciones de aislamiento, pobreza, seguridad. Me acuerdo de Reinaldo en una silla de madera despintada, violando una máquina de escribir, recluido en una ratonera de paredes desconchadas con la brisa habanera entrando lánguidamente por una ventana. Allí, tecleando el rabioso discurso de Héctor en &lt;i&gt;Otra vez el mar&lt;/i&gt;. Cuánta furia, cuántas ganas de contarle a –en ese tiempo- un público desconocido, un público que tenía ninguna oportunidad de existir. Pero él, sin embargo, escribió y reescribió su novela. O cómo no acordarse de la nicótica gestación de &lt;i&gt;Los detectives salvajes&lt;/i&gt;. Es decir, cómo olvidar a Roberto Bolaño, con su contrato vital expirado en una mano y con la otra maquinando la más dulce de las venganzas literarias. ¿Me voy a morir? Qué va, para el chileno, estar consciente de eso, fue apenas la chispa que incendió la yesca de la creación literaria. ¿Me detengo, releo o reescribo alguna frase atonal, mal hecha? No en Bolaño. Nada lo arredró. Y si sobró tiempo para una novela monumental, ¿por qué no otra? Cómo no acordarse de Bolaño que parió dos gruesos ladrillos justo antes de despedirse de un público que sí lo conocía.  &lt;p align="justify"&gt;Hoy temprano por la mañana me levanté con uno de los intestinos desafinados. No sabría decir si el grueso o el delgado, pero ya sabemos qué música produce una orquesta desafinada. A medio día retomé la lectura de Tom Wolfe. Domingo. Aunque suene extraño, no suelo leer mucho en domingo. El año pasado salía de casa en este día. Pero hay ningún plan para salir. La cartelera del cine resultó ser pésima. Nada que ver en el cine. Regresar a Tom Wolfe. ¿Algo en la computadora? Otro capítulo de &lt;i&gt;The Sopranos&lt;/i&gt;. ¿Amigos conectados? Una, que se despide rápidamente después de un cordial saludo. ¿Qué estará haciendo I.P., y si le mando un mensaje? Se lo envió pero no contesta. ¿Qué hay en los blogs? Lo habitual que ya llega a ser aburrido. ¿Algo en los más de mil canales en la TV por cable? Un documental japonés de los noventas sobre construcción de puentes, musicalizado por teclados Casio. No. Después de comer un pescado en caldo de tomate y epazote, retomar a Tom Wolfe (&lt;i&gt;Todo un hombre&lt;/i&gt;). Caigo en la cuenta cuánto hay de Wolfe en el guión de &lt;i&gt;The Sopranos&lt;/i&gt;. Me digo que sería bueno investigar alguna liga. ¿Y qué hay en internet? Reviso en mi teléfono celular alguna novedad. En FB &lt;i&gt;Letras Libres&lt;/i&gt; ha dejado un link: &lt;i&gt;Letras Libres&lt;/i&gt; vs. &lt;i&gt;La jornada&lt;/i&gt;. Interesante. Lo leo. Vaya, me digo, &lt;i&gt;La Jornada&lt;/i&gt; ligada con los etas; no sería raro. Retomo a Tom Wolfe. Termino un capítulo y avanzo la mitad de otro, y lo dejo. Hoy es domingo y en domingo solía salir, sí, a las librerías y los revisteros de la plaza comercial. Recuerdo que, después de todo y después de J. (y después de toda la destrucción que causó ese aerolito), he terminado igual que hace un año, igual que hace de años, o mejor, igual que siempre: solo. Se me viene a la mente que desde &lt;i&gt;Nueva York y el sureste&lt;/i&gt; no he escrito ficción. Dos meses y medio atrás, sin contar una reseña de cine desangelada. Parece que el No de &lt;i&gt;La palabra y el hombre&lt;/i&gt; tuvo el mismo efecto de cuando me negaron la beca Pronabes. No sé si se debe agradecer una nota de rechazo, pero no puedo negar la cortesía, muy al contrario de &lt;i&gt;Tierra Adentro&lt;/i&gt;. Dejo a Tom Wolfe y me decido por enfrentarme al fantasma blanco. ¿Lo esquivo? ¿Lo afrento? No lo sé. Pero si he escrito este post es para dejar en claro mi admiración por todos aquellos que han tenido algo, algo que me ha faltado para escribir como se debe: dedicación, dedicación, dedicación, fuerza, odio, furia, huevos… &lt;p align="center"&gt;* &lt;p align="justify"&gt;Ayer leí el texto de una presentación de un poemario ganador de un importante premio literario nacional. No tengo la fortuna de conocer al autor en persona. Sólo lo conozco por sus textos y las conversaciones vía chat, TT y FB que he sostenido con él. Fui, más bien, el privilegiado primer lector. Tal ha sido la intimidad entre ambos que ha tenido esa cortesía conmigo. Me pregunto, ¿qué mérito tengo para ese honor? Cuando me preguntó qué opinaba, me contuve de decirle lo mucho que envidiaba y envidio su facilidad para escribir. No parece tener algún conflicto a lo hora de ir hilvanando el telar. Y que lo que más celebro de él es su encanto a veces juguetón: siempre me sorprende a la vuelta del punto y seguido. Y aunque él tiene un característica especial (hacer sexy sus textos utilizando ciertos adjetivos sexuales), he notado que los estudiantes de letras son hábiles para manejar la prosa, utilizar recursos, como las figuras literarias, la variedad de sinónimos y toda esa riqueza que un iniciado como yo carece. Tanto él, Oikión (autor de &lt;a href="http://www.semanarioguia.com/newso/index.php?mod=article&amp;amp;cat=Lasventanas&amp;amp;article=3613&amp;amp;highlight=Ernesto%20Res%C3%A9ndiz%20Oiki%C3%B3n&amp;amp;match="&gt;este&lt;/a&gt; texto y todos los suyos &lt;a href="http://www.semanarioguia.com/newso/index.php"&gt;acá&lt;/a&gt;), como otros conocidos, Albores, Poblete y Bustamante (&lt;a href="http://equivocos.com/"&gt;acá&lt;/a&gt; y &lt;a href="http://electrolito.wordpress.com/"&gt;acá&lt;/a&gt; en sus blogs, abandonados, respectivamente y el último por &lt;a href="http://rakro.blogspot.com/"&gt;acá&lt;/a&gt;), y al que incluiría al joven ensayista &lt;a href="http://revistareplicante.com/columnas/todos-los-puentes-quemados/heriberto-yepez-el-nuevo-mexicano/"&gt;Peón Íñiguez&lt;/a&gt; (de los cuatro, he conocido más a Albores), todos ellos jóvenes, más jóvenes que yo, y a los que les he podido leer algo de su producción y que he admirado por sus ensayos, post o ficciones (en especial al muy enigmático Poblete). Lástima que no todos sean constantes en poner lo que escriben en internet. Y que tampoco, salvo Peón Íñiguez y Oikión, tenga un merecido lugar en las publicaciones nacionales. ¡Cuánto autorcito de relleno hay en &lt;i&gt;La Tempestad&lt;/i&gt;, &lt;i&gt;Letras Libres&lt;/i&gt; y &lt;i&gt;Nexos&lt;/i&gt;! Espero que constituyan el reemplazo definitivo de la malísima generación de escritores nacidos en los setentas, de los que sólo son rescatables un puñado de ellos, y que sepulten en definitiva al Crack (esa farsa). &lt;p align="justify"&gt;Ayer fue sábado. Lo remarco: sábado. Y aunque según Las Escrituras el &lt;i&gt;sabbath&lt;/i&gt; es y debe ser sagrado, yo trabajé. La semana y media pasada no me alcanzó para terminar el plano en el que llevo más de un mes trabajando. Debo admitir que como ingeniero el dibujo de planos en AutoCAD es lo que más he asimilado. Creo tener la facilidad y la paciencia, y según me han dicho, dibujo bien. En el argot del dibujo técnico se le llama ‘tirar líneas’ a dibujar. Dado que no soy arquitecto sino in ingeniero, me limito a tirar las líneas sobre el fondo negro que es la pantalla de trabajo del &lt;i&gt;software&lt;/i&gt;. Y parece que me es más fácil tirar líneas sobre el fondo negro que sobre el blanco. He considerado completar lo que sé de ingeniería con algún curso de arquitectura. Tal vez los pocos libros leídos constituyan una buena base para la inventiva y la imaginación. ¿Me estoy engañando? Mi futuro como escribidor es casi nulo, y no pienso escribir sobre mí mismo todo el tiempo. Así que probar suerte con los espacios sea bueno. Es incierto. Tendría que irme vivir a una ciudad donde se valore la arquitectura. Este puerto no destaca como un epicentro de ninguna vanguardia arquitectónica. ¡Qué ciegos los alcalduchos que han pasado, que sólo se limitan con ofrecer playas y ruinas a los turistas! O tal vez me estoy engañando. He querido escribir un largo ensayo en donde trate de responder si dibujar, ‘tirar líneas’, equivaldría a escribir. Salvo por los cuadros que dibujo por casas, llegué a la conclusión que hasta ahora mis planos equivalen a redactar el manual de instrucciones de un control remoto. Lo cierto es que este proyecto de casa me consumió todas las energía, inclusive las creativas. Y a pesar de todo, el proyecto no destacará por ninguna característica en especial: será igual a cualquier casa de fraccionamiento, tan diferente como un control remoto pueda serlo a otro. Desde que retomé el casco y las botas de trabajo (es decir, la ingeniería), no recuerdo dónde dejé esos proyectos literarios. Y si no fuera por Melchor, quién me avisó que Replicante dedicaría un número al sureste mexicano, habría llegado a este 2011 sin nada qué escribir. Aún lamento lo corto de tiempo que tuve para revisar la crónica. Pero no me puedo quejar: tengo mi primer texto publicado. ¿Y después qué? La triste realidad: a trabajar como esclavo de uno mismo.  &lt;p align="center"&gt;* &lt;p align="justify"&gt;Mientras esto que usted lee va saliendo Oikión me informa vía chat que la presentación del poemario premiado fue todo un éxito. ¡Y cómo no, si lo presentó en Bellas Artes! Le dije que lamentaba no estar allá para escuchar de viva voz su presentación. Tal vez sea lo peor de todo. Que me vine a vivir al peor de los lugares, a un pozo. Lejos de toda influencia y lejos de los que pueda mantener una rica retroalimentación. ¿De qué vive cualquier creador, escritor o arquitecto, sino es de la interacción que mantiene con sus semejantes, sean estos vivos o muertos? Por eso me agradaba mi penthouse en aquella ciudad, donde aún vive I.P. Después del trabajo que tenía en la constructora solíamos ir a un café, o recorrer las librerías. Pero renuncié a aquel trabajo de oficinista asalariado para tener uno de &lt;i&gt;freelance&lt;/i&gt;. Error. Ya no soy dueño ni de mi propio tiempo. &lt;p align="justify"&gt;&amp;nbsp; &lt;p align="center"&gt;&lt;a href="http://lh3.ggpht.com/-hPOUWdNVGxQ/TfVxcUz0wzI/AAAAAAAABFA/Ut8JwHlN1JM/s1600-h/boring%25255B5%25255D.gif"&gt;&lt;img style="border-bottom: 0px; border-left: 0px; display: block; float: none; margin-left: auto; border-top: 0px; margin-right: auto; border-right: 0px" title="boring" border="0" alt="boring" src="http://lh6.ggpht.com/-D8JtO5TlGOw/TfVxc4k97uI/AAAAAAAABFE/GyHKXgzFkFo/boring_thumb%25255B3%25255D.gif?imgmax=800" width="336" height="464"&gt;&lt;/a&gt;&lt;font size="2"&gt; Del comic &lt;em&gt;David Boring&lt;/em&gt; de Daniel Clowes.&lt;/font&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5764592174205946867-9151765843602653251?l=laputahistoria.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laputahistoria.blogspot.com/feeds/9151765843602653251/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5764592174205946867&amp;postID=9151765843602653251&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5764592174205946867/posts/default/9151765843602653251'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5764592174205946867/posts/default/9151765843602653251'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laputahistoria.blogspot.com/2011/06/bored-un-dia-de-domingo.html' title='Bored: un día de domingo'/><author><name>Gustavo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07302400498152320914</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_ac5cxhVzVWE/TMEVhKPZsUI/AAAAAAAAA3E/8QoqG415dXw/S220/454.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://lh6.ggpht.com/-D8JtO5TlGOw/TfVxc4k97uI/AAAAAAAABFE/GyHKXgzFkFo/s72-c/boring_thumb%25255B3%25255D.gif?imgmax=800' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5764592174205946867.post-474287758895008746</id><published>2011-05-30T15:41:00.001-05:00</published><updated>2011-07-21T16:21:55.774-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Bagatela'/><title type='text'>Nota de rechazo, I</title><content type='html'>&lt;p&gt;Estimado Gustavo Méndez Martínez: &lt;p&gt;Me comunico con usted para informarle que el trabajo "Bifocal", que envió como propuesta de publicación a esta revista, lamentablemente no fue aceptado por el Comité Dictaminador. &lt;p&gt;Agradecemos su interés en &lt;i&gt;La Palabra y el Hombre&lt;/i&gt; y le enviamos un cordial saludo. &lt;p&gt;Diana Luz Sánchez F. &lt;p&gt;Editora responsable &lt;blockquote&gt; &lt;hr&gt; La Palabra y el Hombre&lt;br&gt;Revista de la Universidad Veracruzana&lt;/blockquote&gt; &lt;p&gt;Universidad Veracruzana&lt;br&gt;Dirección General Editorial &lt;p&gt;Hidalgo 9, Col. Centro 91000. Xalapa, Veracruz, México. (228) 8185980 (228) 8181388 &lt;p&gt;&lt;a href="http://www.uv.mx/lapalabrayelhombre"&gt;www.uv.mx/lapalabrayelhombre&lt;/a&gt; &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh6.ggpht.com/-Hr0eLjDhOUg/TeQA7sq7lPI/AAAAAAAABE4/tLDiGoF7JWE/s1600-h/No%25255B4%25255D.jpg"&gt;&lt;img style="border-bottom: 0px; border-left: 0px; display: block; float: none; margin-left: auto; border-top: 0px; margin-right: auto; border-right: 0px" title="No" border="0" alt="No" src="http://lh4.ggpht.com/-v47ShsxsIPE/TeQA8Z4a3uI/AAAAAAAABE8/APM25xxlz4Q/No_thumb%25255B2%25255D.jpg?imgmax=800" width="524" height="358"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5764592174205946867-474287758895008746?l=laputahistoria.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laputahistoria.blogspot.com/feeds/474287758895008746/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5764592174205946867&amp;postID=474287758895008746&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5764592174205946867/posts/default/474287758895008746'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5764592174205946867/posts/default/474287758895008746'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laputahistoria.blogspot.com/2011/05/nota-de-rechazo-i.html' title='Nota de rechazo, I'/><author><name>Gustavo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07302400498152320914</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_ac5cxhVzVWE/TMEVhKPZsUI/AAAAAAAAA3E/8QoqG415dXw/S220/454.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://lh4.ggpht.com/-v47ShsxsIPE/TeQA8Z4a3uI/AAAAAAAABE8/APM25xxlz4Q/s72-c/No_thumb%25255B2%25255D.jpg?imgmax=800' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5764592174205946867.post-8780239830520498582</id><published>2011-05-20T13:23:00.001-05:00</published><updated>2011-05-20T13:50:17.909-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cine'/><title type='text'>Nunca me rebobines</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size: xx-small;"&gt;Crítica a &lt;i&gt;&lt;a href="http://www.imdb.com/title/tt1334260/"&gt;Never let me go&lt;/a&gt; &lt;/i&gt;(2010), dirigida por Mark Romanek.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size: xx-small;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Si Danny Boyle había borrado de un plumazo la noción, justificada o no, de la flema inglesa tan vernácula de los ingleses con &lt;i&gt;Trainspotting&lt;/i&gt; (esa lentitud, esa parsimonia que despliegan tantas películas típicamente británicas teniendo como escenario un colegio típicamente británico), es ahora un cineasta norteamericano, nacido en Chicago, quien se encarga de redefinir el término. Y ese es Mark Romanek, un reputado videasta, reconocido, principalmente, por sus experimentaciones con la música, la fotografía y el video. Genio sin duda junto a otros visionarios, como Spike Jonze y el francés Michel Gondry. ¿Dónde está todo el talento de Romanek en &lt;i&gt;Never let me go&lt;/i&gt;, apenas su tercer largometraje?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Cuando hablamos de “la flema inglesa” hablamos de un estereotipo, como el olor de los franceses o el machismo de los italianos. Suele decirse sobre los primeros que son lentos para reaccionar ante un supuesto elefante blanco postrado en una escenografía en el cual no corresponde. Y esta flema inglesa remarca sobre todo la lentitud. Es esta apenas una característica notoria de la película de Romanek, adaptación de un best seller de Kazuo Ishiguro, autor inglés de ascendencia japonesa. A reserva de no haber leído el libro, tal vez el problema principal con los personajes de &lt;i&gt;Never let me go&lt;/i&gt;, cuando adolescentes, es que actúan y piensan no conforme a su edad, una edad en la que sus cuerpos, más que cuerpos, son máquinas productoras de energía que busca quemarse a como dé lugar.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Las rebeldías y rabietas de Tommy, Kathy y Ruth están más que ausentes cuando niños y púberes, así también en los demás compañeros de orfanato, actuando siempre bajo un estricto sentido del recato y las buenas maneras. Ellos me parecen un caso extremo en donde se someten tal cual al designio de un destino trazado, siguiéndolo con temple de hierro y sumisión, sin dejar lugar a un ápice de rebeldía. La tan anhelada postergación, que buscan los personajes para vivir siquiera un par de años más, no es más que un derecho que buscan hacer valer, ilusoriamente, siempre bajo la observancia de las buenas maneras. ¿Cómo reaccionaría un ser humano común y corriente, sea este inglés o japonés o de cualquier cultura, ante la realidad de haber sido concebido como un repuesto viviente que debe ser sacrificado? Todo el supuesto de Ishiguro/Romanek se sostiene sobre una delgada línea temblorosa.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Incluso en &lt;i&gt;A brave new world&lt;/i&gt;, del sí visionario autor inglés Aldous Huxley, novela que se viene a la mente como clara fuente de inspiración y referencia, se incluye un elemento de rebeldía y salvajismo, representando por un personaje al que conocemos justamente como El Salvaje, quien pone en jaque a los supuesto de la sociedad ultra tecnificada, ascética y positivista. Tampoco se halla en la obra de Romanek, ni siquiera por un breve comentario, alguna descripción y referencia de la sociedad en la que se circunscribe el caso de la clonación de humanos como solución a los trasplantes de órganos. ¿Qué tipo de cultura daría paso a este tipo de soluciones? Se lamenta la falta de un elemento contrastante, que contravenga su propia tesis.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;No hayamos una verdadera tensión dramática en el tan manido triángulo amoroso Tommy-Kathy-Ruth, mucho menos una tensión de ideas: todos, incluidos los clones, aprueban el programa de donaciones saltándose todas las implicaciones bioéticas. Olvídese de los planteamientos morales de una película como &lt;i&gt;A clockwork orange&lt;/i&gt;, también en clave &lt;i&gt;sci-fi&lt;/i&gt;, ubicada en Inglaterra, que trata el caso de un joven rebelde sometido a un violento programa de modificación de la conducta, escrita por un autor inglés (Burgess) y adaptada al cine por un norteamericano (Kubrick). La dupla Ishiguro-Romanek, me temo, no pasará la prueba del tiempo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Hablando tan sólo del director, se extraña que incluso él se halle sometido con sumisión férrea a la novela, como si se tratara de un texto bíblico encontrado en las márgenes del Éufrates. Se nota el temor a la rebeldía, de cambiar algo de lo escrito. No estamos pues, ante cine de autor, sino ante cine hecho para los fans de un libro, a quienes hay que mantenerles intacto el recuerdo de lo que leyeron en él. Diferente el caso del propio Kubrick, quien no dudó en modificar las novelas que pasaron por su lente. Romanek tuvo, tal vez, la oportunidad de afianzarse un lugar en los largometrajes, como ya lo han hecho sus compañeros de generación y colegas, Jonze y Gondry. ¿La fotografía? Preciosista. ¿La música? Convencional.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;b&gt;Coda.&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;b&gt;&amp;nbsp;&lt;/b&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Tommy, Kathy y Ruth son dóciles juguetes del destino. Algunos tal vez encuentren un elemento clásico propio del teatro griego, y los comparen con Yocasta, Edipo y Layo. Error. Estos no padecieron por ser sumisos y flemáticos sino más bien por luchar y contravenir un destino trazado. Recuérdese de qué fueron capaces Yocasta y Layo. El caso es contrario en &lt;i&gt;Never let me go&lt;/i&gt;.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://lh4.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TdaxoHPRdgI/AAAAAAAABEw/owm_2la4bCM/s1600-h/never_let_me_go_andrew_garfield%5B6%5D.jpg"&gt;&lt;img alt="never_let_me_go_andrew_garfield" border="0" height="395" src="http://lh4.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/Tdaxo7aee2I/AAAAAAAABE0/BdgA38OsEc8/never_let_me_go_andrew_garfield_thumb%5B4%5D.jpg?imgmax=800" style="border-width: 0px; display: block; float: none; margin-left: auto; margin-right: auto;" title="never_let_me_go_andrew_garfield" width="612" /&gt;&lt;/a&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5764592174205946867-8780239830520498582?l=laputahistoria.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laputahistoria.blogspot.com/feeds/8780239830520498582/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5764592174205946867&amp;postID=8780239830520498582&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5764592174205946867/posts/default/8780239830520498582'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5764592174205946867/posts/default/8780239830520498582'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laputahistoria.blogspot.com/2011/05/nunca-me-rebobines.html' title='Nunca me rebobines'/><author><name>Gustavo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07302400498152320914</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_ac5cxhVzVWE/TMEVhKPZsUI/AAAAAAAAA3E/8QoqG415dXw/S220/454.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://lh4.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/Tdaxo7aee2I/AAAAAAAABE0/BdgA38OsEc8/s72-c/never_let_me_go_andrew_garfield_thumb%5B4%5D.jpg?imgmax=800' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5764592174205946867.post-1565802614970264801</id><published>2011-05-08T23:27:00.001-05:00</published><updated>2011-07-21T16:22:00.428-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Relato'/><title type='text'>Tarde de tordos</title><content type='html'>&lt;p align="right"&gt;&lt;font face="Garamond"&gt;Árboles cargados de pájaros&lt;/font&gt; &lt;p align="right"&gt;&lt;font face="Garamond"&gt;sostienen a pulso la tarde.&lt;/font&gt; &lt;p align="right"&gt;&lt;font face="Garamond"&gt;–Octavio Paz&lt;/font&gt; &lt;p align="justify"&gt;&amp;nbsp; &lt;p align="justify"&gt;Era abril, era un lunes y era tarde. Chillidos de aves que se arremolinan en las copas de los árboles. Boulevard desértico. Casa de la abuela paterna, la dejo. Pido un taxi colectivo. Me siento en la parte trasera y metros más adelante, más pasajeros. Sopor insoportable. Hedor de pieles húmedas enrarecen la atmósfera del automóvil. Los rastrojos de pelos, del sobaco de la mujer que va sentada a mi lado, me hacen cosquillas en mi hombro izquierdo: ella había alzado el brazo para alcanzarse una verruga de la espalda que le incordiaba.  &lt;p align="justify"&gt;Boulevard con topes, sin cantinas, sin putas, cosa más triste. El taxi colectivo se ha llenado de gente insulsa. La del sobaco pide bajar en la siguiente esquina. Me apeo y ella después y luego me acomodo de nuevo. Boulevard con muchas esquinas. Boulevard con puente y después, pasado el puente, más boulevard; pero no el mismo. &lt;p align="justify"&gt;Veo el parque y pido la parada. Me apeo de nuevo. Por la mañana, día de descanso, había estado en casa de la abuela, la del otro lado del río. Allí desayuné. Ella café, yo huevos revueltos. A medio día sonó el teléfono: mi otra abuela, que me esperaba a comer. Me invadió un profundo pesar. &lt;p align="justify"&gt;Corredor, frente a la casa, enorme. Macetas de barro azules, rojas, verdes. Macetas que simulan enormes tazas con sus orejas. Macetas como elefantes. Plantas. Hojas verdes. Macetas colgando del techo. Flores. Abejas. Mecedores de hierro tejidos. Vigas de madera apolilladas. Quietud. La abuela costurando. Ruido mecánico de una aguja ensamblando dos pares de tela. Ruido sordo del noticiero. Ella en la sala, yo en el corredor. Al colgar el teléfono me dejé caer en una mecedora. Cerré los ojos. Viento discreto. Roce de hojas contra hojas. Zumbido de abejas. Zumbido de agujas. Ronroneo de coches que se alejan, ronroneo que gatos que se acercan. Abro los ojos, y detrás de las greñas enredadas de hojas verdes, la amplia avenida, rodeada con sus altas palmeras importadas. Ellas me hablaron, cuando recién llegué a esta ciudad, de un lejano esplendor. &lt;p align="justify"&gt;Mi abuela, la del desayuno, la de sus costuras, la de su casona solitaria, la madre de mi padre, abandonó sus diarios quehaceres para comunicarme un evangelio: que ya era tarde, que otra vez había sonado el teléfono, que era mi otra abuela; hasta había sonado mi teléfono celular. No transcribiré todas las sentencias. Recuerdos como si fueran de meses, años, siglos pasados, me asaltan al cruzar la calle. Me dirijo a la iglesia que parece una enorme carpa de circo con sus cascarones de concreto inclinados, ensuciados por los pájaros. &lt;p align="justify"&gt;Bullicio de automóviles. Motores que ruguen. Cláxones como tambores. Chillidos de aves que se arremolinan en los cables del tendido eléctrico. Gente. Brazos que se juntan. Espaldas sudorosas. Manos que empujan. Roces de nalgas. Nalgas en mezclilla. Codos como proyectiles. Todos piden el paso, todos quieren llegar. Pájaros sobre nosotros. Pájaros negros chillando. Briza de sudor. Pitidos de coches furiosos. Más gente. Pisadas sobre los pisadas. Pisadas de botas, de mocasines, de zapatillas, de tacones. Dos esquinas adelante me detengo en una heladería infestada de gente. Pido, con ruegos, dos bolas de coco en un vaso grande con cuchara. Berridos de infantes: habían tirado sus barquillos de helado al piso. Consumo la mitad del vaso acodado en un recodo del changarro, junto a un congelador descompuesto. Después, clientela nueva me expulsa a la calle. &lt;p align="justify"&gt;Ojos en el cielo. Manchones blancos de nubes. Puntos negros difuminados. Pájaros. Esos pájaros negros y sus chillidos. Pájaros como petardos. Tordos: ¿cómo se puede volar siendo tan miserable? Una mujer con sus tres mocosos me saltan al paso. Bajo a la calzada. Un poste de luz. Pierdo la cuchara. Tiro el resto del helado en un bote desfondado. Cruzo otra esquina. Y más pájaros chillando. Rayones negros cruzan las segundas plantas de los edificios. Reviso en mi teléfono la hora: cuatro y media. Siento una mano que me roza las nalgas. Cuidando no perder el equilibrio, equilibrio necesario para no salir expulsado hacia la avenida, volteo la mirada: un hombre octogenario leyendo el diario, dos niñas mellizas con sus muñecas, un adolescente de gafas escuchando música con sus audífonos, una puta de falda naranja recostada sobre el vitral de la panadería, dos monjas entrando a una tienda de cosméticos. Sigo andando por la calle, librando postes de luz, de teléfono, anuncios vergonzosos de partidos políticos, puestos ambulantes, empleados de banco ofreciendo el paraíso a crédito. Cuatro esquinas más doblo a la derecha, dos esquinas más a la izquierda, dos cuadras antes de llegar a la casa de mi otra abuela veo a lo lejos, ya un poco la calle despejada, un perro merodeando en la basura derrochada. Doblo en la próxima cuadra y Eolo me azota en la cara. Pide disculpas. Yo me asombro de verle, ¡tanto tiempo! Nos saludamos. Resumimos nuestras vidas después del bachillerato, de los últimos diez años, en tres cortas frases. Nos damos la mano como despedida y llego a la puerta, esta puerta a pie de la calle, de esta casa. &lt;p align="justify"&gt;Esta casa no tiene corredor, ni patio al frente. Esta casa está al filo de la acera. Esta casa de ladrillos y concreto. Casa caliente como un horno. Toco el timbre. Una tía me abre. Ya era hora, me dice. Saludo, me lavo las manos y me siento en la mesa. Alguien enciende el televisor y sintoniza el noticiero de moda. La abuela llega. &lt;p align="justify"&gt;¿Y tú por qué no me saludas?, me dice. &lt;p align="justify"&gt;No la había visto. &lt;p align="justify"&gt;Andaba allá en el patio el fondo podando mis plantas, dice. &lt;p align="justify"&gt;Más plantas, pero otras, ensartadas en otras macetas, con otras flores, fecundadas por otras abejas. Veo el caldo de arroz, pollo, zanahorias y chayote. Le pregunto a mi abuela si tiene un limón. Va la cocina y regresa con la mitad de uno, cuando juzga, sentencia y dictamina: &lt;p align="justify"&gt;Deberían bajarles el sueldo a todos los diputados. &lt;p align="justify"&gt;Habían dado una nota en el noticiero sobre una nueva crisis económica a la que no puse atención. &lt;p align="justify"&gt;Entonces la abuela, quien no me había preguntado sobre mi madre, relata, por enésima vez, de cuando compró un Caribe de agencia. &lt;p align="justify"&gt;Iré por el álbum de fotos, dice y se adentra en su recámara. &lt;p align="justify"&gt;Sigo comiendo. Una pieza de pollo ya había desaparecido cuando regresa con un enorme álbum, de fotografías que he visto y repasado hasta el cansancio, acompañadas con las mismas historias. &lt;p align="justify"&gt;Por la mañana, al despertar, me había llegado un mensaje de texto a mi teléfono. Era mi madre. Me pedía que en la tarde fuera a la ciudad a comer con mi abuela. Ella había salido muy de mañana con mi padre. No dejaron dicho a dónde; pero, lo tengo seguro, hace tiempo que no la visita, como el tiempo que hace que nos fuimos a vivir con la abuela, a la casona; siempre quise vivir ahí, pasármela sentado en su corredor, rodeado de insectos y gatos, con la vista del boulevard. Mi madre no opuso resistencia. &lt;p align="justify"&gt;Los folios del álbum, forrados con plástico transparente, se habían pegado por el calor. La abuela los separa y crujen y, por descuido senil, el plástico se desprende y resbalan algunas fotografías. &lt;p align="justify"&gt;Me indica una fotografía con su dedo pecoso, adornado con tres anillos de oro, donde se ve un Caribe modelo setenta y algo. Después aparece la foto de una tía; noto que es quien me abrió la puerta, con el pelo largo y alaciado. Debajo de fotografías más fotografías. Algunas de mis tíos, de niños y niñas, de cuando su educación primaria. Me termino otra pieza de pollo. Le pregunto si no hay algo de tomar y me contesta déjame, ahorita te traigo. &lt;p align="justify"&gt;Televisor encendido. Telenovela de las seis. Fotos sobre la mesa y la mitad de un limón exprimido. Debajo de un pequeño mantel tejido, sin haberme dado cuenta, más fotografías. Alargo un dedo y saco una. Fotografía truncada: mi madre en ella con un brazo menos. Mi abuela con un vaso de agua de fruta en una mano llega y la sorprendo con un rictus tras sus arrugas. Cariñosamente le veo y después observo la fotografía. Ella posa el vaso cerca de un florero y descubre las impresiones debajo del mantel. Otras tantas también truncadas, en algunas, gracias a un ojo clínico, advierto más amputaciones: de dedos, de piernas, de brazos, de pelo. Todas ellas en blanco y negro. El corte de una foto sugiere la forma de una embarcación pequeña en segundo plano, donde se dejan ver palmeras. Dónde es, pregunto, pero ella disimula atención a la telenovela. &lt;p align="justify"&gt;Bebo el agua que me ha traído. Fluido verde, espeso, como el sopor del ambiente, sin hielos. El caldo, ya enfriado, adquiere consistencia a sebo. Apresuro a comer para evitar disgustos. Aún no ha preguntado por mi madre y dudo lo haga. &lt;p align="justify"&gt;Acomodo de fotografías y folios y forro plástico, veo de reojo mientras acabo el caldo. Cuando termina, me ensaña más fotos: ella en el parque con una blusa tejida a rombos y una niña en brazos, la mayor. Todavía no estaba el kiosco, sólo una fuente, me recuerda. Más: ella en la avenida Revolución, con una comadre, comiendo bolillos; ella y mi abuelo en la rivera del río. Tampoco estaba el puente, teníamos que cruzar en lancha para ir al otro lado, me cuenta. Y en otras: su tercer hijo en el desfile de la Revolución, disfrazado con pantalón y camisa de manta, mostacho falso y empuñando un fusil de madera. Si en algunas aparece mi madre rápido cambia de folio. &lt;p align="justify"&gt;Me termino el agua y la comida y ella cierra su álbum. Siento un pesar en el estómago. Veo que he manchado el plástico que cubre el mantel de la mesa. La abuela y su obsesión por cubrirlo todo. Le digo que me conmueve el sueño. Vete a la sala, en el sillón, ahí está fresco, ordena. La sala. Retratos de sus hijos la decoran. Disminuyo el volumen de la tele y me derrumbo, poco a poco, sin quererlo, perdiendo, al compás de un estremecimiento oculto, toda voluntad y me dejo cargar en brazos de una necesidad ajena: me duermo. &lt;p align="justify"&gt;Picor en mi hombro izquierdo, como de pelos y un olor pútrido, de tabaco. Es un aliento, me digo, cuando una voz me regresa del mundo de los sueños. Apenas y reconozco la sala de estar. Escucho voces de niños que corren, sonidos de pisadas apresuradas y luego un grito de la abuela. Me incorporo en el sillón con pesar. Hay más gente, gente extraña. Luego, después del sonoro grito, una voz ronca, decidida, sentenciosa. &lt;p align="justify"&gt;No es la televisión porque se la han llevado. Al igual que los retratos. Perece que mi abuela, estando dormido, ha hecho cambios en la sala. Me levanto y me voy al comedor, de donde proviene el griterío. &lt;p align="justify"&gt;Otro estremecimiento extraño me recorre, me asalta, por la sangre; sangre que busca salir expulsada por los poros, que martillea en mi cabeza. Es lo que estoy viendo. Me doy la vuelta y el mundo gira. No, me digo. Me siento de nuevo. Me levanto. Pongo atención a las palabras: el de la voz ronca pide llevarse a la abuela, la reconozco porque la ha llamado por su nombre. Me levanto de nuevo para ir al comedor. Presión alta. Revolver de fluido gástrico. Pérdida de orientación. Me topo con una espalda ancha, cubierta por un uniforme militar: el portador de esa voz grave. Veo a la abuela, lanzando injurias, súplicas. El del uniforme voltea. Me mira de soslayo y sonríe. Me petrifico. Es él, ya lo había visto en las fotos, millones de fotos, en los libros de historia, su inconfundible barba, pero ahora negra, poblada, como en millones de fotos a blanco y negro, con micrófonos, con un habano en los labios. No. No. La sangre golpea hacia afuera. Necesidad de agua. Sed. Me siento de nuevo. Me levanto. La discusión sigue, se hablan de todo: que lo siga, que abandone su miserable vida, que mañana zarpan de Tuxpam con muchos revolucionarios, harán historia, ella, la mujer de la isla. La abuela, ignorándome, suplica que no se lleve a su hija, apenas de meses. Sosteniéndome de un paraguas que estaba colgado de una silla, me dirijo a la recámara. Alzo la vista y el techo no es, no es una losa, son… ¿Vigas de madera? Aviento el paraguas y salgo a la calle y piedras, piedras en la calle. ¿Y el pavimento? Corro tres cuadras. Calles despejadas. Escasos autos. ¿Mavericks? ¿Buicks? ¿Falcons? Casas de una planta y tejas de barro las cubren. Casas pintadas en tonos pastel. Más piedras y arena. Un billar en la esquina. Una capilla con campanario y tejas de barro. Correr. Huir. Cruzo otra calle y un Buick me suena el claxon. Me dirijo hacia el kiosco. Llego. Alguien devolvió la fuente de la fotografía. Me voy a una banca. Señores vistiendo guayaberas límpidas, relucientes, blancas. Señoras caminando, abanicándose el aire, de vestidos largos. El aire es una briza fresca. Hay palomas que bajan a la fuente. Me dejo caer en una banca. ¿Y los tordos? ¿Quién se llevó el tendido eléctrico? Extraigo el celular del bolsillo y leo no hay señal. Consulto la fecha: veinticuatro de noviembre de mil novecientos cincuenta y seis y me abandono. &lt;p align="justify"&gt;Trato de unir el rompecabezas. Intento ir atrás. ¿Qué había dicho el desconocido del uniforme? ¿Acaso se me acercó a la cara mientras dormía? ¿Acaso estaba disfrazado, como el niño de la fotografía, de militar? ¿Y una niña de meses? ¿Meses de qué, de edad? ¿Nacida en 1956? ¿De este año? No puede ser, digo. Una señora se acerca a la banca. Cómo se atreve a vestirse así, con ese pelo, no tiene moral, vocifera y se aleja, abanicándose. Mi madre, pienso. Revolver de estómago. Aviento el celular. Estalla contra una jardinera balaustrada. Palomos vuelan asustados.  &lt;p align="justify"&gt;Me incorporo. Camino. Atravieso el parque. Miradas me injurian. Las ignoro. Dos policías, custodiando el palacio municipal, me observan. Ve a uno tomar su silbato. ¡Correr! ¡Huir! Me dirijo hacia el puente. No, no hay puente. Doblo la esquina del parque y sí hay puente, no hay paso. ¡Por la barca joven!, alguien grita. Me tiro al agua. Nado. Brazadas. Aprovecho la corriente del agua. Este río es el mismo río que crucé hace unas horas. ¿Cuántas horas? Parece medio día. Llego a la otra orilla. Piedras y más piedras, redondas. Del otro lado, barullo ronco de un silbato. No pueden pasar porque el puente no está terminado. Sigo caminando. Atravieso callejones. Perros y niños. Ladridos. Manos me señalan. Manos de infantes, de señoras. Tendidos de ropa. Ropa de trabajo. Casas de madera. Destellos de láminas de zinc. Tomando aire corro. Salgo al boulevard. Veo trabajadores sembrando palmeras en las orillas. Las importadas, las de lujo, pienso. Me voy corriendo por el boulevard. Unas pancartas anuncian la próxima visita del señor presidente de la República. El zaguán. El mismo. No es el mismo. Sí es, pero más nuevo. Lo abro y cruzo el patio. Veo a la abuela, en la sala, con el abuelo. Es ella pero no la misma. Veo los asientos de herrería, dispuestos a lo largo del corredor, como nuevos. Son los mismos, sin duda. Me derrumbo en uno. Macetas colgando de las vigas. Vigas que huelen a recién cortadas, que exudan la selva. Macetas como elefantes. Zumbido de abejas, polinizando. Una voz pregunta ¿quién está allá afuera? Voces de niños, corriendo por el garaje de la casona. Un Ford estacionado. Cierro mis ojos. Briza fresca. Roce de hojas contra hojas. Quietud. Ruido de un teléfono celular y despierto en esta tarde de tordos. &lt;p align="justify"&gt;&lt;a href="http://lh4.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TcdtPwlhnpI/AAAAAAAABEo/wi0Tn2EJj6A/s1600-h/birds%5B4%5D.jpg"&gt;&lt;img style="border-bottom: 0px; border-left: 0px; display: block; float: none; margin-left: auto; border-top: 0px; margin-right: auto; border-right: 0px" title="birds" border="0" alt="birds" src="http://lh5.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TcdtQcFAp1I/AAAAAAAABEs/axp_MGUsk28/birds_thumb%5B2%5D.jpg?imgmax=800" width="531" height="304"&gt;&lt;/a&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5764592174205946867-1565802614970264801?l=laputahistoria.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laputahistoria.blogspot.com/feeds/1565802614970264801/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5764592174205946867&amp;postID=1565802614970264801&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5764592174205946867/posts/default/1565802614970264801'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5764592174205946867/posts/default/1565802614970264801'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laputahistoria.blogspot.com/2011/05/tarde-de-tordos.html' title='Tarde de tordos'/><author><name>Gustavo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07302400498152320914</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_ac5cxhVzVWE/TMEVhKPZsUI/AAAAAAAAA3E/8QoqG415dXw/S220/454.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://lh5.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TcdtQcFAp1I/AAAAAAAABEs/axp_MGUsk28/s72-c/birds_thumb%5B2%5D.jpg?imgmax=800' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5764592174205946867.post-3784975617614821152</id><published>2011-04-13T00:05:00.001-05:00</published><updated>2011-07-21T16:27:47.750-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Anuncio'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Relato'/><title type='text'>Nueva York y el sureste, en Replicante</title><content type='html'>&lt;p align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;font face="Times New Roman"&gt;El más reciente número de la revista digital &lt;a href="http://revistareplicante.com"&gt;Replicante&lt;/a&gt; (Abril 2011) publica una modesta narración de mi autoría: “&lt;a href="http://revistareplicante.com/apuntes-y-cronicas/nueva-york-y-el-sureste/"&gt;Nueva York y el sureste&lt;/a&gt;”. Celebro que los directores y editores de la revista dediquen el número al sureste mexicano, porque el sureste es mucho más que los conciertos estrafalarios en la pirámide de Kukulkán, o los líos sexuales de cantantes pop de cuarta. Hay tanto qué decir sobre nuestro Sur, que esa geografía es prácticamente una zona virgen para nuestras letras que reclama buenos exploradores que machete en mano se abran paso entre la espesura de la selva. Acá un fragmento de mi texto:&lt;/font&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;“Sobrevuelo Nueva York y el vértigo provoca un nudo en mi estómago. Las agujas de los altos edificios excitan mis pupilas como si fueran discos de acetato. Me había prometido que algún día visitaré esa ciudad del futuro y que recorreré sus cuadras y me retrataré en escala de grises en el Puente de Brooklyn. Pero dejando a un lado este &lt;i&gt;coffee-table book&lt;/i&gt; de Time-Life &lt;i&gt;(The Great Cities),&lt;/i&gt; recorro mi habitación para ver por la ventana de mis recuerdos: allá afuera El Ingenio.  &lt;p align="justify"&gt;Los copos de ceniza del invierno negro cubren los pavimentos, los techos a dos aguas de las casas de los obreros, tapizan los patios, se asientan sobre los autos tapiando parabrisas, cofre, carrocería entera, filtrándose hasta dentro del motor, por debajo de la puerta de las casas, como heraldos negros, esquivan en su levitar y arrastrados por el viento los cristales cerrados de las ventanas, ennegreciendo los mosquiteros, y te obligan a cerrar los ojos si se te ocurre andar en bicicleta: es la temporada alta de la zafra y a El Ingenio lo circundan los cañaverales que arden para limpiarlos de maleza y obtener de sus desnudos tallos frutales un terrón del &lt;a href="http://revistareplicante.com/apuntes-y-cronicas/nueva-york-y-el-sureste/"&gt;azúcar. Es enero y es invierno…”&lt;/a&gt; &lt;p align="center"&gt;&lt;a href="http://lh6.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TaUvGer7U-I/AAAAAAAABEI/Ie8eoBHhFaM/s1600-h/NY%20en%20Replicante%5B4%5D.jpg"&gt;&lt;img style="border-bottom: 0px; border-left: 0px; display: block; float: none; margin-left: auto; border-top: 0px; margin-right: auto; border-right: 0px" title="NY en Replicante" border="0" alt="NY en Replicante" src="http://lh3.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TaUvIz5ibaI/AAAAAAAABEM/ozE412KCKmg/NY%20en%20Replicante_thumb%5B2%5D.jpg?imgmax=800" width="533" height="343"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5764592174205946867-3784975617614821152?l=laputahistoria.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laputahistoria.blogspot.com/feeds/3784975617614821152/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5764592174205946867&amp;postID=3784975617614821152&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5764592174205946867/posts/default/3784975617614821152'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5764592174205946867/posts/default/3784975617614821152'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laputahistoria.blogspot.com/2011/04/nueva-york-y-el-sureste-en-replicante.html' title='Nueva York y el sureste, en Replicante'/><author><name>Gustavo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07302400498152320914</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_ac5cxhVzVWE/TMEVhKPZsUI/AAAAAAAAA3E/8QoqG415dXw/S220/454.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://lh3.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TaUvIz5ibaI/AAAAAAAABEM/ozE412KCKmg/s72-c/NY%20en%20Replicante_thumb%5B2%5D.jpg?imgmax=800' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5764592174205946867.post-5919398296216108827</id><published>2011-04-11T23:31:00.001-05:00</published><updated>2011-07-21T16:24:40.439-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Personaje'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Efeméride'/><title type='text'>Cincuenta años orbitales, apenas nada</title><content type='html'>&lt;p align="center"&gt;&lt;font size="7" face="Garamond"&gt;&lt;em&gt;Orbité.&lt;/em&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="center"&gt;&lt;font size="7" face="Garamond"&gt;&lt;em&gt;Vi.&lt;/em&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="center"&gt;&lt;font size="7" face="Garamond"&gt;&lt;em&gt;Vencí.&lt;/em&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="center"&gt;&lt;a href="http://lh3.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TaPVeQfKFFI/AAAAAAAABEA/vUuTu_dte5Y/s1600-h/YuriGagarin%5B5%5D.jpg"&gt;&lt;img style="border-bottom: 0px; border-left: 0px; display: inline; border-top: 0px; border-right: 0px" title="YuriGagarin" border="0" alt="YuriGagarin" src="http://lh4.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TaPVhHRsCdI/AAAAAAAABEE/_V49f0LzaK8/YuriGagarin_thumb%5B3%5D.jpg?imgmax=800" width="456" height="581"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5764592174205946867-5919398296216108827?l=laputahistoria.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laputahistoria.blogspot.com/feeds/5919398296216108827/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5764592174205946867&amp;postID=5919398296216108827&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5764592174205946867/posts/default/5919398296216108827'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5764592174205946867/posts/default/5919398296216108827'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laputahistoria.blogspot.com/2011/04/cincuenta-anos-orbitales-apenas-nada.html' title='Cincuenta años orbitales, apenas nada'/><author><name>Gustavo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07302400498152320914</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_ac5cxhVzVWE/TMEVhKPZsUI/AAAAAAAAA3E/8QoqG415dXw/S220/454.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://lh4.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TaPVhHRsCdI/AAAAAAAABEE/_V49f0LzaK8/s72-c/YuriGagarin_thumb%5B3%5D.jpg?imgmax=800' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5764592174205946867.post-9117203904477673658</id><published>2011-03-29T19:58:00.001-06:00</published><updated>2011-03-29T20:07:54.318-06:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Literatura'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Reflexiones'/><title type='text'>Sobre leer</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;A decir verdad, siendo las seis de la tarde, he agotado mi capacidad lectora máxima por el día de hoy. Hace poco me quejé más de una vez de no haberle dado avance a &lt;i&gt;Corre, Conejo&lt;/i&gt; de John Updike, desde que leí &lt;i&gt;¡Absalón, Absalón!&lt;/i&gt; Pasé días de incertidumbre frente a los libreros, escogiendo qué leer. Cómo verán, ejerzo el libre albedrío. No asisto a ningún taller ni escuela literaria donde me impongan un plan de lectura. Mi amplísimo margen de libertad para leer lo que la realísima gana me dicte también constituye un sufrido status de indecisión frente a los lomos de los libros. Bibliófilo que soy, acumulo estos, &lt;i&gt;ay pero qué cursi!&lt;/i&gt;, tesoros del saber en la medida de mi cobardía (perdón, nunca aprendí el arte del hurto), pagando por ellos. He tenido trabajos mal remunerados que pese al sueldo nimio, me han permitido resarcir la nula herencia lectora que me legó la familia. No son tantos, apenas más de cuatrocientos. Dicen que eso constituye una biblioteca decente, pero si los robara de las bibliotecas públicas donde se empolvan e ignoran, otra cosa estaría contando. Frente a ellos, y por el efecto Faulkner que padecieron mis neuronas, tomaba a Vargas Llosa, no, mejor a Bellow y su &lt;i&gt;Herzog&lt;/i&gt;, antes había leído &lt;i&gt;La costa de los mosquitos&lt;/i&gt;, de Theroux, además de ser Nóbel y gringo –el año pasado la pasé fatal leyendo a un grupito de autores mexicanos, entre los que destacan Esquinca y Miklos, y me prometí que en el 2011 no leería paisanos más que por sendas recomendaciones de lectores experimentados-, justo para mi plan de adentrarme en los meandros de la &lt;i&gt;hamburguésica&lt;/i&gt; narrativa Norteamericana.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Pero regresaba a Vargas Llosa, ya que también me prometí leer sus mejores novelas y quitarme así el mal sabor de boca que me dejó el flamante Nóbel con su última novelita alfaguara. ¿Y si es, de una puta ves, &lt;i&gt;Contraluz&lt;/i&gt; de Pynchon? Allí, como un faro, su lomo una franja amarilla, me decía &lt;i&gt;come to me, come to me, baby&lt;/i&gt;. No, Pynchon, no por ahora; el año pasado fue suficiente. &lt;i&gt;Come to me, baby&lt;/i&gt;. Disfrutamos mucho, tendidos en la yerba, juntas nuestras bocas, &lt;i&gt;Mason y Dixon&lt;/i&gt;. Lo acuné entre mis brazos y sentí su piel latir cerca de mí. En eso, una llamada telefónica (así comienza más de una novela verdaderamente chocha, con el puto misterio de la llamada telefónica:  &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;-Hola, ¿es usted… &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;-No. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;-Pero… &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;-No. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;-Es que mire… &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;-No. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;-Fíjese que su esposa se ha… &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;-No. Soltero &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;-¡Entonces nunca escribirá una novela! &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;-Pues mejor. Si algún día, emplearía un recurso menos chocho así que bye, &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;entre las que incluyo &lt;i&gt;Ciudad de cristal&lt;/i&gt; y &lt;i&gt;Crónica del pájaro que da cuerda al mundo&lt;/i&gt;).&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Entonces le marqué a un amigo lector, y éste me convenció de tomar a John Updike. Tenía que ser él. ¿Pero por qué? Inicié mi plan de conocer a los mejores narradores gringos con John Cheever, así que Updike no estaría mal. Lo bajé del librero. Recordé que no soporto la idea de que él haya leído una novela que yo poseo y que entra en mi plan de lectura. Le recordé, antes de colgar, que si no era de mi agrado (en realidad pocas novelas gringas no son de mi agrado, salvo las de Auster y Millhauser), habría consecuencias fatales. Pero un librito de ensayos se interpuso entre Faulkner y Updike. Luego de ese librito de ensayos se interpusieron artículos de revistas, viajes, trabajo, capítulos de Los Sopranos, compromisos, y ya no veía la hora acompañar a Harry Conejo Angstrom en su delirio, hasta que una tarde calurosa, leí que Conejo corría, corría para huir.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Tardé más de dos semanas en recorrer sus poco más de trescientas sesenta páginas en la colección Fábula de Tusquets. A la par de Harry se interpusieron más compromisos, más viajes, más capítulos de Los Sopranos, horas-facebook, horas-chat, horas-nalga en el cine, raticos para leer, y eso no podía ser posible, me dije dos semanas después. Fue entonces cuanto me quejé, porque todo amenazaba a que me convirtiera en un zombi consumidor de telebasura. En sus últimos capítulos, dediqué las tardes enteras para avanzar a zancadas, hasta que llegué sentir lo que es el centro de este post: la sobre-lectura. Espero que alguien lo haya padecido alguna vez.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Si no, tendré que explicarlo que es para mí la sobre-lectura, aunque tengamos en cuenta primero que débil &lt;i&gt;es&lt;/i&gt; el ser humano, todo en exceso es cansado, agotador, incluso leer. Supongo que es natural para cualquier lector entrenado la sensación de saber la hora de abandonar el libro, por más excitados estemos. En mi caso, cuando el libro en cuestión me provoca orgasmos hipnóticos, sobrepaso mi límite natural de lectura. Las palabras ya no las descifro, sino que pasan frente a mis ojos como un carrusel de diapositivas, hasta dejarlos enrojecidos de cansancio. Y eso siempre me produce sueño. Una pequeña siesta reparadora, en la que mi mente ¡recita para sí misma todo lo que he leído! Siento la voz del narrador dentro de mí, repasando los párrafos más inmediatos. Aseguraría que son exactamente las mismas palabras, pero algo me impide despertar, mientas una voz que es la mía transmutada en la voz del narrador del libro en cuestión recita y recita en &lt;i&gt;rewind&lt;/i&gt; lo que minutitos ante he leído. Hasta que logro despertar, ya sea por la ganas de ir al baño, o por el espanto que me produce ese efecto. No, me digo, fui demasiado rápido. Me despabilo. Saco la cabeza por la ventana del cuarto de mis padres, para otear el fraccionamiento, inhalo el aire fresco del anochecer, luego me mojo la cara, un ratito en el facebook y a seguir. Pero qué claridad, me sorprendo, al releer el último párrafo. He ahí el efecto de la sobre-lectura. Una resonancia magnética al cerebro podría hacer mediciones neuronales para comprender este fenómeno.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Y eso es, básicamente, lo que me ha pasado hoy con &lt;i&gt;Respiración artificial&lt;/i&gt;, de Piglia. Después de correrme intensamente con Conejo Angstrom mientras él corría, decidí relajar mi plan de lecturas gringas. Tomé una novela que me prestó quien me recomendó a Updike. Se trata de &lt;i&gt;Las palabras perdidas&lt;/i&gt;, de Jesús Díaz, un escritor cubano en el exilio que murió casi joven. Trescientas páginas en la edición de FCE, editorial del gobierno mexicano que ha decidió rescatar a Díaz de un injusto olvido. Nunca me había reído y corrido tanto al mismo tiempo desde &lt;i&gt;La conjura de los necios&lt;/i&gt; de Toole y &lt;i&gt;Reunión tumultuosa&lt;/i&gt; de Sharpe. De entre tantas herencias cubanas, una literatura que siento más mía como lector que la mexicana, alcanzo a reconocer la revisión y parodia de varios autores tanto cubanos como latinoamericanos, sin caer en la victimización y la denuncia más chocha. Desde el sábado pasado (a la fecha de este post) y hasta ayer la terminé, casi 100 páginas por día. Nunca sentí con ella el efecto narcótico de las palabras. Tal vez su musicalidad, su poderosa prosa que corre con total naturalidad, como una balsa sobre aguas plácidas, pero leer a Díaz fue como saborear el néctar de los dioses. Así que hoy, sin dudarlo, tomé a Piglia, otro autor que ya disfruté con &lt;i&gt;Plata quemada&lt;/i&gt; (lo dicho hecho: este año cero mexicanos salvo recomendación, y no me importa que sean ‘clásicos’).&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Fue a penas hoy a medio día. Lo dudé, porque mi padre me pidió ayuda en varias ocasiones para el pago vía Internet de la tenencia de su auto (un impuesto que los mexicanos pagan anualmente por tener auto, así de kafkiano). Lo dudé, porque leer de corrido a dos autores de letras españolas sería contra natura. Pero por dios, Piglia es Piglia. Y bien, le di inicio a una historia que hasta su segunda parte me ha parecido faulkneriana. Pero ya en la tarde mucha era la distracción. ¿Ya estoy sobre leído? ¿Me agoté con &lt;i&gt;Las palabras perdidas&lt;/i&gt;? Me levanté de la cama, y sin querer, puse mi laptop en las piernas, como hago cuando voy a escribir y peroré que eran las seis de la tarde y que me había agotado. De ser cubano diría que la candela, chico, e’que tú sabe. Pero Piglia es argentino, y no sé qué decir en su caso, ¿cómo expresan allá su excitación, su fogosidad sexual?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Como cualquier músculo trabajado, supongo que el cerebro también se cansa y agota. Pero Piglia es Piglia, y debería estarlo leyendo. Para la próxima, después de varias lecturas de intensidad agotadora, me buscaré a un autor más aburrido, uno de esos autores que hacen ‘&lt;i&gt;oh, el estilo, el estilo!&lt;/i&gt;’ y que al leerlos resultan más digeribles que el agua potable: tal vez un mexicano.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;a href="http://hotguysreadingbooks.tumblr.com/"&gt;&lt;img alt="mozoleyendo_tumblr_l3bh6nLP6t1qb5guno1_1280" border="0" height="590" src="http://lh6.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TZKOQmUh2OI/AAAAAAAABD8/ELFMjHtD8a8/mozoleyendo_tumblr_l3bh6nLP6t1qb5guno1_1280%5B9%5D.jpg?imgmax=800" style="border-bottom: 0px; border-left: 0px; border-right: 0px; border-top: 0px; display: block; float: none; margin-left: auto; margin-right: auto;" title="mozoleyendo_tumblr_l3bh6nLP6t1qb5guno1_1280" width="418" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt; Lo siento chicos, el autor del post no es el mozo de la foto.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5764592174205946867-9117203904477673658?l=laputahistoria.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laputahistoria.blogspot.com/feeds/9117203904477673658/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5764592174205946867&amp;postID=9117203904477673658&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5764592174205946867/posts/default/9117203904477673658'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5764592174205946867/posts/default/9117203904477673658'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laputahistoria.blogspot.com/2011/03/sobre-leer.html' title='Sobre leer'/><author><name>Gustavo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07302400498152320914</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_ac5cxhVzVWE/TMEVhKPZsUI/AAAAAAAAA3E/8QoqG415dXw/S220/454.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://lh6.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TZKOQmUh2OI/AAAAAAAABD8/ELFMjHtD8a8/s72-c/mozoleyendo_tumblr_l3bh6nLP6t1qb5guno1_1280%5B9%5D.jpg?imgmax=800' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5764592174205946867.post-7954121638767793874</id><published>2011-03-21T23:34:00.001-06:00</published><updated>2011-07-21T16:23:41.762-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Reflexiones'/><title type='text'>La máquina de Cronos</title><content type='html'>&lt;p align="justify"&gt;La máquina de Cronos es una rueda de la infortuna que no tiene asientos que te permita meterte dentro para ascender, describiendo un arco y luego descender en otro arco que sumados dan una circunferencia perfecta. Viaje que emprendemos por lo regular acompañados de alguien tan hormonado como uno mismo: hablo de la adolescencia. No. Nada más alejado. Esta noria tiene nada de divertido. Está provista de una guillotina filosa que sube y baja describiendo &lt;i&gt;la misma&lt;/i&gt; circunferencia, con el mecanismo que ha movido molinos de viento y demás ruedas, más una cinta transportadora tangencial a ella (hablando en término matemáticos) que corre del infinito positivo al infinito negativo, o en sentido inverso. Uno mismo es el que va transportado por la cinta, con la esperanza de que al llegar a la noria la guillotina no coincida con nuestro cuello. Es la noria de la muerte. La rueda de la &lt;em&gt;desfortuna&lt;/em&gt;. Lo que uno siente que se le viene encima cuando acepta compromisos: ese lapsus en que no hacemos la conexión necesaria entre nuestra boca y el cerebro, y con un tronante &lt;i&gt;Sí&lt;/i&gt; tensamos las moléculas del viento, hasta que rebotan en el oído de nuestro interlocutor: sí, trato hecho. ¿En qué estábamos pensando? La lógica general argumenta que es porque &lt;i&gt;No&lt;/i&gt; estábamos pensando, y es entonces cuando, &lt;i&gt;oh cliché!&lt;/i&gt;, decimos: no era yo; estaba fuera de mí, enviando un correo telepático. &lt;p align="justify"&gt;Pero lo cierto es que para subsistir, más de las veces, nos vemos en la necesidad de comprometernos: aceptando propuestas de todo tipo: nos casamos con adefesios humanos; vendemos nuestro auto que tanto nos excitaba; ahogamos la tarjeta de crédito por más megabytes de velocidad de Internet; o aceptamos dirigir una sociedad mercantil que nos obliga tirar a Ética por la ventana, esa señorita de minifalda. Decimos sí a todo: esperando que nuestra palabra se convierta en un sacrificio recompensado por los dioses. Cuando lo cierto es que los dioses se entretienen con nuestros problemas engullendo palomitas. &lt;p align="justify"&gt;Es, pues, la rueda de la infortuna. La noria macabra que nos deja no el rictus de felicidad, pero que al igual que su hermana afortunada, sentimos ese bonito hueco en la boca del estómago cuando la guillotina está así de cerca. La máquina de Cronos, el dios que devoró a sus hijos para asegurarse el trono. Tal vez sea éste el único de los dioses verdaderamente cierto. Él único, que por naturaleza y derecho de antigüedad, merecería nuestro respeto: a él le pagamos todas las facturas atrasadas. Es tan puntual como el fisco, una maquinaria aceitada que da vueltas y vueltas cortando cabezas. &lt;p align="justify"&gt;Supongo que a un profeta locuaz, allá en las áridas regiones de Eurasia bañadas por el Egeo, se le ocurrió inventar a todos los demás dioses, y luego los cambio por uno solo, para distraernos del verdadero Cronos. Un dios que nos degollará por los siglos de los siglos, porque en la cinta transportadora vamos todos, &lt;i&gt;allí lo más triste!&lt;/i&gt;, incluido el inocente que tan solo por vivir pagará su compromiso con la muerte. El reinado de Cronos nunca perece. &lt;p align="center"&gt;&lt;a href="http://lh5.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TYg0zzjVqgI/AAAAAAAABD0/ED6t7w1V58c/s1600-h/protectedimage.php%5B3%5D.jpg"&gt;&lt;img style="border-bottom: 0px; border-left: 0px; display: block; float: none; margin-left: auto; border-top: 0px; margin-right: auto; border-right: 0px" title="protectedimage.php" border="0" alt="protectedimage.php" src="http://lh5.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TYg00ot6OqI/AAAAAAAABD4/H9NwBTP3MIM/protectedimage.php_thumb%5B1%5D.jpg?imgmax=800" width="612" height="337"&gt;&lt;/a&gt;&lt;em&gt;&lt;font size="2"&gt; Esta, en cambio, es la máquina de matar de &lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Cal%C3%ADgula"&gt;Calígula&lt;/a&gt; en &lt;a href="http://www.imdb.com/title/tt0080491/"&gt;Calígula&lt;/a&gt;: terrenal e imperfecta.&lt;/font&gt;&lt;/em&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5764592174205946867-7954121638767793874?l=laputahistoria.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laputahistoria.blogspot.com/feeds/7954121638767793874/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5764592174205946867&amp;postID=7954121638767793874&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5764592174205946867/posts/default/7954121638767793874'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5764592174205946867/posts/default/7954121638767793874'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laputahistoria.blogspot.com/2011/03/la-maquina-de-cronos.html' title='La máquina de Cronos'/><author><name>Gustavo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07302400498152320914</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_ac5cxhVzVWE/TMEVhKPZsUI/AAAAAAAAA3E/8QoqG415dXw/S220/454.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://lh5.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TYg00ot6OqI/AAAAAAAABD4/H9NwBTP3MIM/s72-c/protectedimage.php_thumb%5B1%5D.jpg?imgmax=800' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5764592174205946867.post-1024719607576298707</id><published>2011-03-13T22:29:00.001-06:00</published><updated>2011-10-17T13:19:12.825-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Puterías'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Relato'/><title type='text'>Mis fracasos</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Hablaré sobre mis fracasos, o uno de ellos. En los primeros meses del año 2008 tenía casi el mismo trabajo que tengo ahora y vivía en un cuarto compartido que rentaba en el centro de Xalapa. Durante la primera mitad de ese año, más específicamente de enero a abril, pregonaba a todos los vientos que &lt;i&gt;yo&lt;/i&gt; quería irme a estudiar una maestría, con el plus de quejarme sobre el nulo tiempo suficiente y disponible para dedicarme a la preparación pertinente para presentar los exámenes de ingreso, de ley y muy rigurosos. Eso por un lado. Le decía a todos, conocidos y desconocidos, que era lo que más me convenía, pero, en el fondo, lo que más me lastimaba era la falta total de privacidad, la impotencia por no tener tiempo para leer (ya ni digamos tiempo libre) y mi total fracaso como escritor, que hasta la fecha que refiero, no había sido capaz de producir una pieza que pudiera llamarse literatura ni mucho menos digna, y por las mismas causa: falta de tiempo y nula privacidad. No sólo añoraba vivir en un cuarto para mí sólo, como estoy acostumbrado, como hijo único que soy, y además contar con por lo menos una hora más al día con la que pudiera dedicarme a los cuentos que intentaba escribir. Contando con la auténtica desesperación que todo escritor siente cuando quiere pero no puede, intenté dar solución a la intensa necesidad escribiendo en una libreta, o en los fines de semana, pero, como es natural, los esfuerzos fueron en vano, apenas tenía ya algunos párrafos y la urgencia de terminar podía más que la dedicación y observancia que toda creación literaria exige por derecho propio.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Así articulé, cual tartamudo, primeras versiones de ideas que buscaban un cauce al exterior, o para decirlo de otra forma más entendible, eché a perder buenas ideas con desarrollos torpes y personajes de cartón, las más de las veces. Así que, pretextando la necesidad de estudiar para la maestría a la que tanto decía querer ingresar, una mañana me presenté en el trabajo y anuncié a mi jefe que tal día sería el último que ahí laboraba porque me tendría que regresar a mi casa a dedicarme al estudio necesario para tan difíciles exámenes de selección. Para mi desgracia, visto así con el pasar del tiempo, mi jefa accedió primero y me felicitó después por haber tomado tan importante decisión. Pues qué bueno que te decidiste, dijo. No sobra decir que además de odiar a mi compañero de cuarto y a mí situación en general, además de odiar mi soltería, también quería alejarme de la oficina y del trabajo como si de la lepra se tratara. Mi mente y mi ego, aprovechando las vacaciones de mi lucidez, comulgaron para ensombrecer buenas razones: si renuncio con el pretexto de la dichosa maestría, una, regresaré a casa de mis padres a recuperar mi privacidad, dos, podré tener más tiempo para leer y escribir, y tres, después del la semana de exámenes tendré casi dos meses de “vacaciones” hasta que se publiquen los resultados y conozca a ciencia cierta el rumbo de mi destino, y en tal tiempo escribiré una novela, contando con la herramienta y el espacio adecuado, no es más que me apoltrone en una silla en todo ese tiempo de espera para desarrollar la trama, perfilar personajes, motivos, escenarios, diálogos, etcétera, que dos meses parece tiempo suficiente para trabajar y producir un resultado que parecerá satisfactorio.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Así lo pensé, así lo creí, así que un día ya no regresé al trabajo, y con mis cosas ya mudadas a casa de mis padres, leía y estudiaba, ¡otra vez!, matemáticas, física, vectores, diseño de concretos y todo eso del temario porque, según yo y aún engañándome profundamente, eso sí en verdad me gustaba hacerlo. Fue mes y medio de preparación, todo abril y la mitad de mayo. Y faltando tan sólo unos días para la semana de la pruebas entonces lo supe, estaba clarísimo, tanto alboroto para recuperar mi libertad, mi espacio, y lo que califico como mi vocación, las letras. Ya no quiero ir, ya no, pensaba en confesarlo a mis padres, incluso un día antes de partir al DF, que en verdad estaba arrepentido pero la prudencia o cobardía me dijo que no me adelantara a los hechos y que dejara que se deshilachara la madeja de estambre: en algo tiene que terminar todo. Es común pensar que los postulantes a un puesto o a un curso que deban primero someterse a pruebas estén con los nervios de punta; no era mi caso. Ya en mayo me dije: lo peor que me puede pasar es que me acepten en la maestría. Así que en el día de las pruebas estuve más que relajado, fresco como se suele decir. Asistí el lunes al examen de inglés, salí antes que la mayoría, y después el miércoles, quitado de la pena, el examen psicométrico, y después de él, a la Gandhi que está cerca del Zócalo, a conseguir &lt;i&gt;Otra vez el mar&lt;/i&gt;, de Reinaldo Arenas. Encontrado y comprado, lo comencé el mismo miércoles en la noche, en vez de estar estudiando para los más difíciles exámenes que tendría el viernes. Pero llegó el viernes y con toda tranquilidad abordé, en Ciudad Azteca, la línea B, hasta San Lázaro, donde abordé un tramo de la línea 1, para tomar en Balderas la línea 3, que me dejó en la UNAM. Entré al auditorio, tomé mi examen y fingiendo interés respondí lo más que pude, no sin pedir el abandono total de la iluminación del Gran Arquitecto del Universo, para que se llevara mi memoria que me obligara a contestar más de la cuenta. Tal como pasó. En fin, al salir me dirigí a la librería de la universidad. Compré un clásico griego que leí en lo que daba la hora para las últimas dos pruebas: física y matemáticas, para las cuales tampoco estudié. Así de tramposo fui. Llegué a la casa de unos tíos que me dieron cobijo en esos días y dije muchas más mentiras. Ya en mi casa, en esas “vacaciones”, puse punto final a toda pensamiento que me desvirtuara de mi objetivo y me apoltroné en la silla para dar con eso que titulé &lt;i&gt;Barbara Scherzo&lt;/i&gt;; más que mi tercer intento de escribir una novela, mi oportunidad para decirme, primero, soy escritor, y para decirle eso mismo a mis padres y que lo supieran de una buena vez. Tan confiado estaba, realmente, que creí que escribiendo todos los días de aquellos sesenta días produciría un interesante novela, un tanto comercial sí, pero con el plus de estar desarticulada en tiempo y con diferentes voces narradoras. Tenía tiempo, sí, espacio en soledad, también, quién lo leyera (mi lector personal), sin dudad, y puse manos a la obra, que si ya había dado con cuentos que ilusamente creía aceptables y dignos de ser publicados en alguna revista literaria no debía haber impedimentos para lanzarme a la grande, olvidando, ay, los consejos siempre sabios de él: &lt;i&gt;recuerda que apenas estás aprendiendo a dar patadas cuando ya te crees cinta negra&lt;/i&gt;. Si no cinta negra, me creía algo parecido, mi Ego me lo decía, y me lo decía porque por nada del mundo quería saber de ingeniería (hoy me veo obligado a saber algo por conveniencia, lo cual no aclararé), que si no terminaba la novela, y que además fuera buena (más no excelente), sería un absoluto fracasado, total fracasado, quien tanto lloró por lo que ya tenía para hacer lo que más deseaba y ni con eso pudo lograrlo, sí, una verdadera escoria humana. La inexperiencia, o la estupidez, me llevaron a pensar que sería buena idea mostrarle algunos capítulos, y lo aceptó hasta que tuviera listo tres de ellos. Ya con los tres capítulos se los envíe vía e-mail y por el mismo medio me llegó su contestación: “lo siento, he leído el primer capítulo y no puedo seguir leyendo sino corriges lo que te señalado”. Y eso señalado era bastante, para decirlo de una buena vez, que la idea principal en sí misma era una estupidez, además de una mala descripción del personaje principal. Sin duda me tomé demasiadas libertades (debido a que yo mismo había recuperado libertades) y creí que todo era posible. Ante la respuesta (a cuatro semanas de la publicación de los resultados de las pruebas), regresé completamente abatido a mi recámara. Me encerré, apagué la luz y puse la tocata y fuga de Bach. Lloré. Leí la crítica muchas veces como buscando un error o desliz que pudiera usar como defensa ante un jurado imaginario: el final de los tiempos se me había adelantado, no tenía por qué esperar hasta que se terminaran las “vacaciones”, de una vez sabía que sí era un total fracasado, y que teniendo en cuenta mi anterior proceder, muy seguro era que no entraría a la maestría.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Doble pérdida de tiempo, porque no me aceptaron en la maestría ni tampoco pude escribir la novela. Doble fracaso. Hice invertir dinero a mis padres inútilmente, la cantidad de mentiras que dije, el trabajo botado que le dejé a mi jefa en la oficina y las falsas esperanzas que le di a mi padre, sobre todo a él, que espera que no sea un ingeniero más del montón. Ya tampoco lo quiero ser. En todo eso pensaba cuando me reuní con mi crítico lector de cabecera en Xalapa. Comíamos en La Plazoleta, un bufete, y platicábamos sobre una fiesta de cumpleaños a la que me había invitado. En medio de la plática soltó una observación sobre mí, tal vez de mi mirada o de mi expresión en el rostro: triste, dijo. Dos días después de ese encuentro se publicaron los resultados de los exámenes: el oráculo tuvo razón.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Anuncié a mis amigos íntimos que no había pasado los exámenes de ingreso. Le dije a mi madre eso y que soy escritor, y al otro día me llamó mi antigua jefa: tienes tu antiguo puesto aún disponible. Y yo acepté, más como un castigo por haber sido tan estúpido y porque ya necesitaba dinero para comprar más libros, aceptando también la pérdida, otra vez, de la privacidad, y no poder escribir en los meses siguientes. Han pasado muchas cosas desde mi regreso, sin contar que he recorrido pueblos y ciudades por la naturaleza de mi trabajo, sin poder escribir tanto como quisiera, con otros periodos de asueto, pero sin derecho a quejarme. Pero hoy ya vivo en un cuarto para mí solo y cuento con una laptop y con el mismo tiempo libre, cosas por las que había llorado. Ahora espero que se me pase la ceguera blanca que padezco, espero encontrar la causa del bloqueo, espero que el reciente acopio de experiencias de mis últimos viajes me sirva de inspiración. Realmente lo espero.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;a href="http://lh4.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TX2ZsYYhE8I/AAAAAAAABDg/taTPXAyKnv4/s1600-h/Winslow_Homer_005%5B4%5D.jpg"&gt;&lt;img alt="Winslow_Homer_005" border="0" height="326" src="http://lh5.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TX2Zs_gcyZI/AAAAAAAABDk/Kw4xgDUQrF8/Winslow_Homer_005_thumb%5B2%5D.jpg?imgmax=800" style="border-bottom: 0px; border-left: 0px; border-right: 0px; border-top: 0px; display: block; float: none; margin-left: auto; margin-right: auto;" title="Winslow_Homer_005" width="448" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;span style="font-size: xx-small;"&gt;*Winslow Homer&lt;/span&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5764592174205946867-1024719607576298707?l=laputahistoria.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laputahistoria.blogspot.com/feeds/1024719607576298707/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5764592174205946867&amp;postID=1024719607576298707&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5764592174205946867/posts/default/1024719607576298707'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5764592174205946867/posts/default/1024719607576298707'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laputahistoria.blogspot.com/2011/03/mis-fracasos.html' title='Mis fracasos'/><author><name>Gustavo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07302400498152320914</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_ac5cxhVzVWE/TMEVhKPZsUI/AAAAAAAAA3E/8QoqG415dXw/S220/454.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://lh5.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TX2Zs_gcyZI/AAAAAAAABDk/Kw4xgDUQrF8/s72-c/Winslow_Homer_005_thumb%5B2%5D.jpg?imgmax=800' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5764592174205946867.post-4162164747534551985</id><published>2011-02-25T09:12:00.001-06:00</published><updated>2011-03-16T19:45:00.254-06:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Literatura'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Reflexiones'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Relato'/><title type='text'>Eliminar toda esa plaga</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;No le han ofrecido ningún otro trabajo desde el otro domingo en que ideó este oficio. Le nació la idea habiendo desgarrado las dos últimas tiras de papel bond, disminuidas hasta su parte más indivisible. Fue así: amaneció ese día como amanecen los escritores solterones próximos a cumplir treinta años y que aún viven con sus padres: con buenos ánimos para leer a &lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/William_Faulkner"&gt;este autor&lt;/a&gt; que demanda particular atención. Pero antes de consumir esos ánimos con la buena lectura sintió un vago deseo que se acrecentó al tocarse sus partes pudendas (el acto onanista tan propio de los escritores solterones que aún viven con sus padres podrá usted mismo imaginárselo). Eso fue lo primero de la mañana, y como tal esfuerzo fisiológico demanda una quema indiscriminada de calorías, bajó a la cocina –no huelga señalar que estaba solo en casa, sí, fue uno de esos raros días de absoluta soledad- para prepararse un par de huevos fritos con arroz pasado.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Una vez deglutido el desayuno, tomó la novela en cuestión para, tumbado en el sofá de la sala principal, acometer la lectura. El clima, ideal. El ruido, mínimo. La iluminación, inmejorable. El sofá, de envidiable ergonomía. Pero al abrir el libro donde señalaba el separador su par de ojos cafés hacían ninguna conexión con esa parte del cerebro dedicada a la decodificación de caracteres impresos en papel. ¡Imposible! Pensó. Reinició el acto habiendo suspirado, cerrado los ojos, quitado un par de lagañas inoportunas, y suspirado de nuevo. Pero nada. Su cerebro acusaba el recibo de ninguna señal, más que la placidez que sentía su cuerpo tumbado en un sofá un día de domingo soleado con primaveral temperatura. ¿Y ahora? Decidió dormitar por breves cinco minutos. Ejercicio que aprendió cuando laboraba, cuando debía trabajar, leer, ver una película y escribir en un mismo día.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Pero cuatro minutos le fueron suficientes para que destellara en su cerebro una chispa, o es que algún cajón de allá abajo se abrió de la nada: sí, hoy es buen día para deshacerse de todos sus manuscritos, habidos y por haber. ¿Hoy? Dudó, pero lo dudó cuando ya tenía la caja de zapatos en la que celosamente resguardaba sus hojas de libreta tasajeadas por trazos de adolecente masturbador, hojas escritas de ideas que le incomodaban en aquellos años de la incertidumbre: quejicas, berrinches, ensoñaciones, poemitas atroces, un ramillete de cuentos que pensaba publicar más una novela inconclusa en sci-fi épicamente horrenda: con todo ello enrollado en una mano como un papiro egipcio, y una caja de cerillos, salió al patio para quemar a la luz del día esas invenciones que, desde su concepción, merecían la hoguera.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Sentado en una sillita plegable, empapó de alcohol cuatro fojas que tras la flama de un cerillo ardieron como una &lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Enana_blanca"&gt;enana blanca&lt;/a&gt;. El calor de la flama le azotaba en la cara, temió que el tanque de gas tan cercano, y que antes no había advertido, podría convertir esa venganza con el pasado en una morbosa nota roja. Pero no desistió en desaparecer esa producción literaria suya, del periodo 2000 a 2009, que podemos resumirla en un kilo y medio en hojas de papel bond. Aunque, pensó mientras otro legajo se consumía a sus 451 grados Fahrenheit rigurosos (sí, la referencia está allí implícita), una parte de esto yace insomne en código binario en el disco duro de mi computadora. ¿Me estoy engañando?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Sin embargo, el maldito viento era insuficiente para oxigenar la combustión (se sabe, sin oxígeno no hay fuego). Aún faltaba la novela, el ramillete de cuentos infames y, además, los cerillos escaseaban. No, el calor desprendido, y el humo, y las cenizas… Tras decidir que había que preservar el balance saludable del CO&lt;sub&gt;2&lt;/sub&gt; de la atmósfera, suspendió esta acción que hubiera significado, con el paso del tiempo, un recuerdo romántico.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Con una bolsa del supermercado vacía, entró a su recámara. Excitó las moléculas de aire con la música de su iPod, y, de tres en tres, fue desgarrando las hojas de papel hasta convertirlas en un confeti que alimentarán al comején del tiradero municipal. Lástima: ningún ave fénix literario resurgirá porque no fueron suficientes las cenizas.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Esto podría ser un buen oficio, dijo. Al leer la última hoja que sobró gracias al azar, y recordar a qué cuento le pertenecía, y todas las circunstancias en que fue escrito, y luego dárselo a leer a su crítico de cabecera, sintió una enorme nostalgia de no poder ya solazarse con todo ello para soportar la idea de ser un autor hasta la fecha desconocido y de magra producción.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Cerrada la bolsa del supermercado inflada de un kilo de confeti, recurrió a la famosa red social para ofrecer sus servicios: “Pare de sufrir. Se destruyen manuscritos a domicilio. Informes aquí”. Y durante una semana siguió ofreciendo sus manos de verdugo a todos aquellos escritores que, seguro, guardan por ahí algo digno de ser triturado. Surgió ninguna oferta. Así que posteó de nuevo en la famosa red social: “Pare de sufrir. Se destruyen manuscritos a domicilio. Todo tipo de técnicas: incineración, trituración mecánica. Informes aquí.” Otra semana y más nada. Cobardes, pensó, todos esos que creen que lo que escriben vale la pena, cobardes.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Pero siguió ofreciéndose como un eliminador de plagas.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://lh5.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TWfG6VnUMvI/AAAAAAAABDE/oL0UI9xvnjY/s1600-h/farenheit451.jpg%5B5%5D.png"&gt;&lt;img alt="farenheit451.jpg" border="0" height="474" src="http://lh4.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TWfG8sJK1UI/AAAAAAAABDI/HYH0qshrHDA/farenheit451.jpg_thumb%5B3%5D.png?imgmax=800" style="border-width: 0px; display: block; float: none; margin-left: auto; margin-right: auto;" title="farenheit451.jpg" width="390" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5764592174205946867-4162164747534551985?l=laputahistoria.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laputahistoria.blogspot.com/feeds/4162164747534551985/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5764592174205946867&amp;postID=4162164747534551985&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5764592174205946867/posts/default/4162164747534551985'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5764592174205946867/posts/default/4162164747534551985'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laputahistoria.blogspot.com/2011/02/eliminar-toda-esa-plaga.html' title='Eliminar toda esa plaga'/><author><name>Gustavo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07302400498152320914</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_ac5cxhVzVWE/TMEVhKPZsUI/AAAAAAAAA3E/8QoqG415dXw/S220/454.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://lh4.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TWfG8sJK1UI/AAAAAAAABDI/HYH0qshrHDA/s72-c/farenheit451.jpg_thumb%5B3%5D.png?imgmax=800' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5764592174205946867.post-418062196784299159</id><published>2011-02-19T21:19:00.001-06:00</published><updated>2011-02-19T21:32:34.433-06:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Reflexiones'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Bagatela'/><title type='text'>Contra las drogas</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Hoy, 19 de febrero, es día del Ejército Mexicano. Un ejército que, en comparación al de otros países, es casi de paz. Cuenta con una sola participación en levantamientos armados internacionales: el de aquel escuadrón que aliado con Estados Unidos, combatiera en Filipinas y en una diminuta isla paradisiaca contra las Potencias del Eje, durante la Segunda Guerra Mundial.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En los años noventas, después de dedicarse casi exclusivamente a labores de rescate, fue sacudido del polvo durante los levantamientos armados del EZLN en Chiapas. Y a mediados del dos mil, el presidente Calderón lo sacó, otra vez, de sus cuarteles donde se oxidaban las metrallas y las &lt;i&gt;hummers&lt;/i&gt;. Ahora, botas negras embetunadas y uniformes oliváceos patrullan las más conflictivas de nuestras ciudades, todas ellas azotadas por el narcotráfico que solaparon los gobiernos presidenciales del PRI. ¿Costos? Más de treinta mil muertos, y las víctimas inocentes que, entro otros, contabiliza heroicamente el proyecto &lt;a href="http://menosdiasaqui.blogspot.com/"&gt;Menos días aquí&lt;/a&gt;. Pero yo no he venido aquí a aburrirlos con un discurso. Basta decir que a esta estrategia antinarcóticos le ha sobrado estupidez y le ha faltado inteligencia.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;No, no he venido a dar, tampoco, un curso de historia. Ese nunca ha sido el propósito de este blog, a pesar de su título. Solo he venido a contaros una anécdota.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Después de un estresante y día pesado de ayer, por el cual la imagen de portada del blog portará por un tiempo una cintilla luctuosa, decidí dar un paseo, breve, iPod incluido, por el centro de la ciudad que primero fue puerto. La ruta ya la tenía marcada: ir a la librería de viejo de mi confianza. La misma que ya fue &lt;a href="http://laputahistoria.blogspot.com/2010/07/resguardo-de-los-gusanos.html"&gt;protagonista de un famoso post&lt;/a&gt;. Llegué con la firme disposición de embarrarme los dedos de polvo. No tarde mucho en hallar dos –valga la redundancia- verdaderos hallazgos. No, debería decir mejor: rescatar. Porque he ido a hacer labor de rescate arqueológico. Benditos aquellos, si me permiten el inoportuno paréntesis, los que fueron a tirar estos libros allí: Vecinos distantes de Alan Riding (recomendado por &lt;a href="http://www.uv.mx/lapalabrayelhombre/10/contenido/entrelibros/EnLi4/articulo1.html"&gt;Iván Partida&lt;/a&gt;), El congreso de futurología de Stanislaw Lem y Un puñado de polvo de Evelyn Waugh. Regateé el precio del último: obtuve diez pesos de descuento. Tan pronto salí del local me dirigí a casa. Y tan pronto estuve en casa me lavé las manos y luego oriné, como si mañana desaparecieran los váteres.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Tarde en hojear los tres nuevos libros que ensancharán, desde ahora, la biblioteca a la que usted nunca está invitado a entrar. Sin embargo, una vez puesto yo con los libros sobre el escritorio, no tardé en encontrar, dentro del ensayo de Riding, un inquietante poema en un recorte de periódico de fecha y lugar de publicación desconocidos. Hoy, día del Ejército Mexicano. En medio de un cruenta lucha contra ese algo kafkiano tan autóctono que nunca podremos erradicar. Se llama Contra las drogas (título oportuno), de INDA (¿?). Entre sus versos se encuentra un espíritu nacionalista, con un intrigante final.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Juzguen ustedes mismos, queridos lectores.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://lh6.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TWCIQ0BeQ3I/AAAAAAAABC4/U8tE-9TaNd8/s1600-h/hoja001%5B5%5D.jpg"&gt;&lt;img alt="hoja001" border="0" height="463" src="http://lh6.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TWCIR_y2tnI/AAAAAAAABC8/46RKTrtAUfE/hoja001_thumb%5B3%5D.jpg?imgmax=800" style="border-width: 0px; display: block; float: none; margin-left: auto; margin-right: auto;" title="hoja001" width="338" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5764592174205946867-418062196784299159?l=laputahistoria.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laputahistoria.blogspot.com/feeds/418062196784299159/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5764592174205946867&amp;postID=418062196784299159&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5764592174205946867/posts/default/418062196784299159'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5764592174205946867/posts/default/418062196784299159'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laputahistoria.blogspot.com/2011/02/contra-las-drogas.html' title='Contra las drogas'/><author><name>Gustavo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07302400498152320914</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_ac5cxhVzVWE/TMEVhKPZsUI/AAAAAAAAA3E/8QoqG415dXw/S220/454.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://lh6.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TWCIR_y2tnI/AAAAAAAABC8/46RKTrtAUfE/s72-c/hoja001_thumb%5B3%5D.jpg?imgmax=800' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5764592174205946867.post-5127578529439090128</id><published>2011-01-24T20:41:00.001-06:00</published><updated>2011-07-21T16:24:00.001-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Literatura'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Reflexiones'/><title type='text'>El bostezo como crítica literaria</title><content type='html'>&lt;p align="justify"&gt;¿Por qué no me gustó &lt;i&gt;Cómo me hice monja&lt;/i&gt; de César Aira? ¿Por qué un autor argentino venerado y respetado por medio mundo alcanzó apenas a entrar en la categoría &lt;a href="http://laputahistoria.blogspot.com/2011/01/2010-un-ano-que-se-fue-leyendo.html"&gt;de lo infame que leí el año pasado&lt;/a&gt;? De igual forma, cuando terminé de leer la última frase de su breve novela, me pregunté y no dejé de preguntarme el por qué algo como eso había representado, en su momento “un terremoto literario”, como reza el texto de la contraportada, texto que debió salir de la chistera de algún frustrado escritor ignoto que trabajó en Era para aumentar las ventas de la editorial.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Mi texto no pasa de ser un simple comentario sobre la novela de Aira. Aclaro que no soy crítico literario ni teórico literario ni investigador literario. No me paso el día en bibliotecas polvosas ni me gano ni me he ganado el sueldo quincenal trabajando para nada relacionado con los libros, el periodismo o la literatura. Lo único que puedo ofrecer como razones son un listado de cosas que me disgustaron al momento de algo que se supone placentero (aunque ciertas novelas sean exigentes, a veces la exigencia deriva en reto y luego en placer):&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;1.- Tengo la noción de que el narrador contó nada realmente importante: berrinches infantiles, el síncope del padre, la muerte del heladero, los días niño Aira/narrador/monja en un hospital, luego en la escuela, escuchando la radio, sus alucinaciones, y la venganza final de la esposa del heladero me hundieron en el más pesado de los sopores.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;2.- El descuido prosístico. Agradezco cuando un escritor se ha tomado la molestia de trabajar sus frases, eliminar las muletillas y utilizar más palabras del diccionario para darle variedad a su discurso o lograr mejores descripciones. Esto no es condición para que una novela sea buena, excelente, en fin, para que me guste o no; pero sí me es preocupante en una novela breve, de apenas noventa y nueve páginas, y más cuando parece una anécdota rellena de paja.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;3.- Que el narrador se refiera a sí mismo en femenino (niña/monja) mientras que los demás personajes lo hagan en masculino podría ser la respuesta que ando buscando para contestar a la preguntar de porqué &lt;i&gt;Cómo me hice monja&lt;/i&gt; fue un “terremoto literario.” Supongo que a más de uno le pareció osado; a otros liberador. No lo sé, porque la razón de que el protagonista, el niño Aira, se convierte en monja después de morir dentro de una batidora industrial me pareció más una broma boba que un juego literario. Para juegos literarios, digo yo, &lt;i&gt;Continuidad de los parques&lt;/i&gt;, de Cortázar.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Tal vez la novela sea un éxito para aquellos que practican el psicoanálisis, la quiromancia, la lectura del tarot y demás disciplinas seudocientíficas. Más de un freudiano habrá advertido esta u otra desviación, y los sueños y delirios del niño/niña/monja Aira se han de usar hasta para pronosticar el comportamiento de Wall Street. No sé hasta dónde puede llegar el delirio de un lector. Pero sí sé lo caprichoso que puede ser para calificar una obra literaria como buena o mala: se inventa algo llamado teoría, se estudian las partes, se compara con la tradición, se miden, se sopesan, se sacude al sol como una alfombra vieja, todo para ocultar que el bostezo &lt;em&gt;es, debería ser, &lt;/em&gt;también, en su ausencia o presencia, una herramienta eficaz de valoración.&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;a href="http://hotguysreadingbooks.tumblr.com/"&gt;&lt;img style="border-right-width: 0px; display: block; float: none; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; margin-left: auto; border-left-width: 0px; margin-right: auto" title="sleeping" border="0" alt="sleeping" src="http://lh3.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TT44ZApQqtI/AAAAAAAABAE/a4KKvvznbfg/sleeping%5B7%5D.jpg?imgmax=800" width="489" height="377" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;em&gt; El mozo de la foto ha dado su veredicto sobre Stephen Hawking.&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5764592174205946867-5127578529439090128?l=laputahistoria.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laputahistoria.blogspot.com/feeds/5127578529439090128/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5764592174205946867&amp;postID=5127578529439090128&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5764592174205946867/posts/default/5127578529439090128'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5764592174205946867/posts/default/5127578529439090128'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laputahistoria.blogspot.com/2011/01/el-bostezo-como-critica-literaria.html' title='El bostezo como crítica literaria'/><author><name>Gustavo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07302400498152320914</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_ac5cxhVzVWE/TMEVhKPZsUI/AAAAAAAAA3E/8QoqG415dXw/S220/454.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://lh3.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TT44ZApQqtI/AAAAAAAABAE/a4KKvvznbfg/s72-c/sleeping%5B7%5D.jpg?imgmax=800' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5764592174205946867.post-8973210887228675771</id><published>2011-01-23T10:13:00.001-06:00</published><updated>2011-10-19T01:45:14.820-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Literatura'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Lista anual'/><title type='text'>2010, un año que se fue leyendo</title><content type='html'>&lt;p&gt;&lt;em&gt;&lt;font color="#800000" size="4"&gt;&lt;/font&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;em&gt;&lt;font color="#800000" size="4"&gt;Lo infame&lt;/font&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh5.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TTxTgEUwabI/AAAAAAAAA_U/HQF9t57roEI/s1600-h/23012011984%5B7%5D.jpg"&gt;&lt;img style="border-right-width: 0px; display: block; float: none; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; margin-left: auto; border-left-width: 0px; margin-right: auto" title="23012011984" border="0" alt="23012011984" src="http://lh3.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TTxTgnSAxII/AAAAAAAAA_Y/zCmVFiu-vnE/23012011984_thumb%5B5%5D.jpg?imgmax=800" width="504" height="379" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/p&gt;  &lt;p&gt;51.- &lt;b&gt;Los niños de paja&lt;/b&gt;, Bernardo Esquinca&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;50.- &lt;b&gt;La hermana falsa&lt;/b&gt;, David Miklos&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;49.- &lt;b&gt;Caballitos de Tarquinia&lt;/b&gt;, Marguerite Duras&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;48.- &lt;b&gt;Tokio blues (&lt;i&gt;Norwegian Wood&lt;/i&gt;)&lt;/b&gt;, Haruki Murakami&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;47.- &lt;b&gt;Cómo me hice monja&lt;/b&gt;, César Aira&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;#160;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font color="#800000" size="4"&gt;&lt;em&gt;Lo aburrido, pretencioso, fallido, superficial&lt;/em&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;em&gt;&lt;font color="#800000" size="4"&gt;&lt;a href="http://lh4.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TTxThFQPdCI/AAAAAAAAA_c/Rclqe9A6OrA/s1600-h/23012011985%5B5%5D.jpg"&gt;&lt;img style="border-right-width: 0px; display: block; float: none; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; margin-left: auto; border-left-width: 0px; margin-right: auto" title="23012011985" border="0" alt="23012011985" src="http://lh4.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TTxTiRU2ClI/AAAAAAAAA_g/md9dUqaE8uA/23012011985_thumb%5B3%5D.jpg?imgmax=800" width="500" height="375" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/font&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;46.- &lt;b&gt;El mal de Montano&lt;/b&gt;, Enrique Vila-Matas&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;45.- &lt;b&gt;Los esclavos&lt;/b&gt;, Alberto Chimal&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;44.- &lt;b&gt;El sueño del celta&lt;/b&gt;, Mario Vargas Llosa&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;43.- &lt;b&gt;El vampiro de la colonia Roma&lt;/b&gt;, Luis Zapata&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;42.- &lt;b&gt;El testigo&lt;/b&gt;, Juan Villoro&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;#160;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font color="#800000" size="4"&gt;&lt;em&gt;Lo divertido, estimulante, inteligente&lt;/em&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh5.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TTxTjN2IADI/AAAAAAAAA_k/SVmBbfNWLco/s1600-h/23012011987%5B4%5D.jpg"&gt;&lt;img style="border-right-width: 0px; display: block; float: none; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; margin-left: auto; border-left-width: 0px; margin-right: auto" title="23012011987" border="0" alt="23012011987" src="http://lh3.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TTxTkBLqNQI/AAAAAAAAA_o/KISliw7qjzA/23012011987_thumb%5B2%5D.jpg?imgmax=800" width="504" height="379" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/p&gt;  &lt;p&gt;41.- &lt;b&gt;Cosmópolis&lt;/b&gt;, Don DeLillo&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;40.- &lt;b&gt;Las edades de Lulú&lt;/b&gt;, Almudena Grandes&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;39.- &lt;b&gt;Efecto invernadero&lt;/b&gt;, Mario Bellatin&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;38.- &lt;b&gt;Canon perpetuo&lt;/b&gt;, Mario Bellatin&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;37.- &lt;b&gt;Frankenstein&lt;/b&gt;, Mary W. Shelley&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;36.- &lt;b&gt;Los genocidas&lt;/b&gt;, Thomas M. Disch&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;35.- &lt;b&gt;Remedio para melancólicos&lt;/b&gt;, Ray Bradbury&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;34.- &lt;b&gt;Viaje al fin de la noche&lt;/b&gt;, Louis Ferdinand Céline&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;33.- &lt;b&gt;Liquidación&lt;/b&gt;, Imre Kertész&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;32.- &lt;b&gt;Los detectives salvajes&lt;/b&gt;, Roberto Bolaño&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;31.- &lt;b&gt;La rambla paralela&lt;/b&gt;, Fernando Vallejo&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;30.- &lt;b&gt;La otra raza cósmica&lt;/b&gt;, José Vasconcelos&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;29.- &lt;b&gt;La última escala del Tramp Steamper&lt;/b&gt;, Álvaro Mutis&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;28.- &lt;b&gt;El complot mongol&lt;/b&gt;, Rafael Bernal&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;27.- &lt;b&gt;Los ejércitos&lt;/b&gt;, Evelio Rosero&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;26.- &lt;b&gt;Todas las almas&lt;/b&gt;, Javier Marías&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;25.- &lt;b&gt;Los pasos de López&lt;/b&gt;, Jorge Ibargüengoitia&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;24.- &lt;b&gt;Celestino antes del alba&lt;/b&gt;, Reinaldo Arenas&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;23.- &lt;b&gt;La orgía de Praga&lt;/b&gt;, Philip Roth&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;22.- &lt;b&gt;Juan Raro&lt;/b&gt;, Olaf Stapledon&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;21.- &lt;b&gt;El corazón de las tinieblas&lt;/b&gt;, Joseph Conrad&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;20.- &lt;b&gt;Los dientes eran el piano&lt;/b&gt;, Hugo Hiriart&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;19.- &lt;b&gt;La Celestina&lt;/b&gt;, Fernando de Rojas&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;18.- &lt;b&gt;Coronación&lt;/b&gt;, José Donoso&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;17.- &lt;b&gt;El triunfo de la belleza / Reportajes sentimentales&lt;/b&gt;, Joseph Roth&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;16.- &lt;b&gt;Memorias de Adriano&lt;/b&gt;, Marguerite Yourcenar&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;15.- &lt;b&gt;El siglo de las luces&lt;/b&gt;, Alejo Carpentier&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;14.- &lt;b&gt;La lección de anatomía&lt;/b&gt;, Philip Roth&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;13.- &lt;b&gt;Santa Evita&lt;/b&gt;, Tomás Eloy Martínez&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;12.- &lt;b&gt;Eneida&lt;/b&gt;, Virgilio&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;#160;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font color="#800000" size="4"&gt;&lt;em&gt;Lo no sé donde estoy, qué día es, ni cómo me llamo.&lt;/em&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh4.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TTxTkgA5OoI/AAAAAAAAA_s/91_HjXTYHWo/s1600-h/23012011988%5B4%5D.jpg"&gt;&lt;img style="border-right-width: 0px; display: block; float: none; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; margin-left: auto; border-left-width: 0px; margin-right: auto" title="23012011988" border="0" alt="23012011988" src="http://lh6.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TTxTlVF8TUI/AAAAAAAAA_w/XpdX-tf8A_4/23012011988_thumb%5B2%5D.jpg?imgmax=800" width="500" height="375" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/p&gt;  &lt;p&gt;11.- &lt;b&gt;Esperando a Godot&lt;/b&gt;, Samuel Beckett&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;10.- &lt;b&gt;¡Despertad, oh jóvenes de la nueva era!&lt;/b&gt;, Kenzaburo Oé&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;#160;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font color="#800000" size="4"&gt;&lt;em&gt;Lo clásico, sublime, profundo, innovador&lt;/em&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh5.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TTxTmFFYd5I/AAAAAAAAA_0/bpZu2lq9iSU/s1600-h/23012011989%5B4%5D.jpg"&gt;&lt;img style="border-right-width: 0px; display: block; float: none; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; margin-left: auto; border-left-width: 0px; margin-right: auto" title="23012011989" border="0" alt="23012011989" src="http://lh5.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TTxTmm6SyFI/AAAAAAAAA_4/4QGHB2Ns6VI/23012011989_thumb%5B2%5D.jpg?imgmax=800" width="500" height="375" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/p&gt;  &lt;p&gt;9.- &lt;b&gt;Middlesex&lt;/b&gt;, Jeffrey Eugenides&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;8.- &lt;b&gt;Porque parece mentira la verdad nunca se sabe&lt;/b&gt;, Daniel Sada&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;7.- &lt;b&gt;Rebelión en la granja&lt;/b&gt;, George Orwell&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;6.- &lt;b&gt;Hamlet&lt;/b&gt;, William Shakespeare&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;5.- &lt;b&gt;Las uvas de la ira&lt;/b&gt;, John Steinbeck&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;4.- &lt;b&gt;Fausto&lt;/b&gt;, J. W. Goethe&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;3.- &lt;b&gt;El hombre que se enamoró de la luna&lt;/b&gt;, Tom Spanbauer&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;2.- &lt;b&gt;Mason y Dixon&lt;/b&gt;, Thomas Pynchon&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;#160;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font color="#800000" size="4"&gt;&lt;em&gt;El libro del año (y de la década 2001-2010)&lt;/em&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh3.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TTxTnB6q-aI/AAAAAAAAA_8/ptvQ6erVwes/s1600-h/23012011991%5B6%5D.jpg"&gt;&lt;img style="border-right-width: 0px; display: block; float: none; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; margin-left: auto; border-left-width: 0px; margin-right: auto" title="23012011991" border="0" alt="23012011991" src="http://lh4.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TTxTn1A8mYI/AAAAAAAABAA/_uPhcGgIkQM/23012011991_thumb%5B4%5D.jpg?imgmax=800" width="500" height="375" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/p&gt;  &lt;p&gt;1.- &lt;b&gt;La montaña mágica&lt;/b&gt;, Thomas Mann&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5764592174205946867-8973210887228675771?l=laputahistoria.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laputahistoria.blogspot.com/feeds/8973210887228675771/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5764592174205946867&amp;postID=8973210887228675771&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5764592174205946867/posts/default/8973210887228675771'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5764592174205946867/posts/default/8973210887228675771'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laputahistoria.blogspot.com/2011/01/2010-un-ano-que-se-fue-leyendo.html' title='2010, un año que se fue leyendo'/><author><name>Gustavo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07302400498152320914</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_ac5cxhVzVWE/TMEVhKPZsUI/AAAAAAAAA3E/8QoqG415dXw/S220/454.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://lh3.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TTxTgnSAxII/AAAAAAAAA_Y/zCmVFiu-vnE/s72-c/23012011984_thumb%5B5%5D.jpg?imgmax=800' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5764592174205946867.post-4495027850910369154</id><published>2011-01-15T14:41:00.001-06:00</published><updated>2011-07-21T16:24:48.702-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Bagatela'/><title type='text'>- sangre, + libro</title><content type='html'>&lt;p&gt;&lt;a href="http://lh3.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TTIGXSij7uI/AAAAAAAAA-0/SsBl2g1HO6Q/s1600-h/menosmas%5B6%5D.jpg"&gt;&lt;img style="border-bottom: 0px; border-left: 0px; display: block; float: none; margin-left: auto; border-top: 0px; margin-right: auto; border-right: 0px" title="menosmas" border="0" alt="menosmas" src="http://lh6.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TTIGYD6XEtI/AAAAAAAAA-4/sqtTDLMIsDM/menosmas_thumb%5B4%5D.jpg?imgmax=800" width="422" height="432" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5764592174205946867-4495027850910369154?l=laputahistoria.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laputahistoria.blogspot.com/feeds/4495027850910369154/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5764592174205946867&amp;postID=4495027850910369154&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5764592174205946867/posts/default/4495027850910369154'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5764592174205946867/posts/default/4495027850910369154'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laputahistoria.blogspot.com/2011/01/sangre-libro.html' title='- sangre, + libro'/><author><name>Gustavo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07302400498152320914</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_ac5cxhVzVWE/TMEVhKPZsUI/AAAAAAAAA3E/8QoqG415dXw/S220/454.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://lh6.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TTIGYD6XEtI/AAAAAAAAA-4/sqtTDLMIsDM/s72-c/menosmas_thumb%5B4%5D.jpg?imgmax=800' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5764592174205946867.post-5690119244007844469</id><published>2011-01-11T17:45:00.001-06:00</published><updated>2011-10-19T01:44:29.939-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Lista anual'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Anuncio'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Relato'/><title type='text'>2010, un año que se fue en el cine</title><content type='html'>&lt;p&gt;&lt;font color="#800080" size="4"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;1.- Cuadro de honor&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="3"&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;font color="#333333"&gt;&lt;strong&gt;A serious man (Joel Coen, Ethan Coen, 2009)&lt;/strong&gt;&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="2"&gt;Los hermanos Coen nos presentan la tragedia del hombre moderno: clase mediero, cuasi cuarentón, casado, y con familia, en un trabajo estable. Pero algo está mal, porque, en un mundo nuevo y desquiciado, este hombre serio está solo: no encuentra par oídos que lo escuchen, ni ojos que lo vean.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh6.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TSzrCEVR-oI/AAAAAAAAA6c/h7qF7XMAgIA/s1600-h/aseriousman4.jpg"&gt;&lt;img style="border-right-width: 0px; display: block; float: none; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; margin-left: auto; border-left-width: 0px; margin-right: auto" title="a-serious-man" border="0" alt="a-serious-man" src="http://lh3.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TSzrCnEAS0I/AAAAAAAAA6g/oF5fyq7dbuw/aseriousman_thumb2.jpg?imgmax=800" width="312" height="480" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;strong&gt;Precious: Based on the Novel Push by Sapphire (Lee Daniels, 2009)&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;#160;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh6.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TSzrDu-LsOI/AAAAAAAAA6k/ASETAD14-pU/s1600-h/PreciousBasedontheNovelPushbySapphir.jpg"&gt;&lt;img style="border-right-width: 0px; display: block; float: none; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; margin-left: auto; border-left-width: 0px; margin-right: auto" title="Precious Based on the Novel Push by Sapphire" border="0" alt="Precious Based on the Novel Push by Sapphire" src="http://lh4.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TSzrECynECI/AAAAAAAAA6o/SBt0gc_eKD0/PreciousBasedontheNovelPushbySapphir%5B2%5D.jpg?imgmax=800" width="325" height="480" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;font color="#333333"&gt;&lt;strong&gt;Il divo (Paolo Sorrentino, 2009)&lt;/strong&gt;&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="2"&gt;El divo es, como el Padrino de Coppola, un poder –político, en este casi- intocable. A pesar de una figura débil y propensa, es un maestro de la retórica y de aguda inteligencia. Muy aparte, la fotografía es insuperable: cada fotograma parece pintado por un maestro renacentista.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh4.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TSzrEvLdWuI/AAAAAAAAA6s/XCPG1QR48i0/s1600-h/il_divo_2009_990x1400_5520324.jpg"&gt;&lt;img style="border-right-width: 0px; display: block; float: none; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; margin-left: auto; border-left-width: 0px; margin-right: auto" title="il_divo_2009_990x1400_552032" border="0" alt="il_divo_2009_990x1400_552032" src="http://lh6.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TSzrE4zuP9I/AAAAAAAAA6w/Nobf-gszox8/il_divo_2009_990x1400_552032_thumb2.jpg?imgmax=800" width="340" height="480" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;font color="#333333"&gt;&lt;strong&gt;Un prophète (Jacques Audiard, 2009)&lt;/strong&gt;&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="2"&gt;Audiard invierte la fórmula de su anterior obra maestra, El latido que mi corazón quiere evitar, para configurar un relato de aprendizaje y sobrevivencia en la cárcel: ese microcosmos en el cual el héroe vence a un poder para establecerse en el bando contrario: el de sus hermanos.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh5.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TSzrFrQGz5I/AAAAAAAAA60/1EkT5_n26BQ/s1600-h/unprophete4.jpg"&gt;&lt;img style="border-right-width: 0px; display: block; float: none; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; margin-left: auto; border-left-width: 0px; margin-right: auto" title="un-prophete" border="0" alt="un-prophete" src="http://lh3.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TSzrHPFOsxI/AAAAAAAAA64/xJthfIvuQ-s/unprophete_thumb2.jpg?imgmax=800" width="360" height="480" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;strong&gt;Das weisse Band - Eine deutsche Kindergeschichte (Michael Haneke, 2009)&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Ensayo sobre el origen del mal en pequeños ejemplos. Con fría distancia y poca empatía con el espectador (no puede haber algo más violento que evitar el sentimentalismo), Haneke trama diferentes historias que precedieron, y, cosa importante, originaron los horrores del nazismo.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh3.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TSzrHgk0-BI/AAAAAAAAA68/uvwANkaGH1c/s1600-h/whiteribbondasweissebandeinedeutsche%5B1%5D.jpg"&gt;&lt;img style="border-right-width: 0px; display: block; float: none; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; margin-left: auto; border-left-width: 0px; margin-right: auto" title="white-ribbon-das-weisse-band-eine-deutsche-kindergeschichte-poster-0" border="0" alt="white-ribbon-das-weisse-band-eine-deutsche-kindergeschichte-poster-0" src="http://lh3.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TSzrIB2uB4I/AAAAAAAAA7A/jSFiAeIZGp4/whiteribbondasweissebandeinedeutsche%5B2%5D.jpg?imgmax=800" width="340" height="480" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;strong&gt;The cove (Louie Psihoyos, 2009)&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;El trabajo documental implica uno diferente al de otro género: la historia no sale propiamente de la imaginación de un guionista o de la inspiración de un libro, sino del desarrollo de un tema, anclado firmemente en la realidad. Son propagandísticos, de una u otra tendencia, sin embargo, en &lt;em&gt;The cove&lt;/em&gt;, más allá del tema central (la matanza indiscriminada de delfines en una caleta oculta de la costa sur japonesa), los productores utilizaron el &lt;em&gt;work in progress&lt;/em&gt; para acentuar el carácter detectivesco del film y, a un tiempo, guerrirllero e ilegal, todo para conseguir filmar y mostrarnos las brutales imágenes finales.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh4.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TSzrIRVKGZI/AAAAAAAAA7E/IMnl7XppDtk/s1600-h/thecoveposter4.jpg"&gt;&lt;img style="border-right-width: 0px; display: block; float: none; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; margin-left: auto; border-left-width: 0px; margin-right: auto" title="the cove poster" border="0" alt="the cove poster" src="http://lh6.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TSzrI24axxI/AAAAAAAAA7I/5hqeXTBLUVg/thecoveposter_thumb2.jpg?imgmax=800" width="324" height="480" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;strong&gt;The social network (David Fincher, 2010)&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;font color="#333333"&gt;Fincher tomó el riesgo de filmar un tema demasiado actual: la creación del fenómeno Facebook. Lo que a un tiempo parecía una típica historia de cofradías universitarias y estudiantes angustiados por entrar en ellas, se transforma en el retrato de una nueva especie, en la época del silicón, a la que hay que temer: el &lt;em&gt;homo machina:&lt;/em&gt; un tipo frío, impersonal, unidireccional, también un genio, empático cuando quiere, pero traidor si lo necesita. Es también, la configuración de un nuevo hombre de negocios: no aquel intocable en una elevada oficina, sino uno humilde que comparte cubículo con sus subalternos, pero temible al fin de cuentas.&lt;/font&gt; &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh3.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TSzrJUjl1pI/AAAAAAAAA7M/zoE8FK9lIlE/s1600-h/TheSocialNetworkMoviePoster4.jpg"&gt;&lt;img style="border-right-width: 0px; display: block; float: none; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; margin-left: auto; border-left-width: 0px; margin-right: auto" title="The-Social-Network-Movie-Poster" border="0" alt="The-Social-Network-Movie-Poster" src="http://lh4.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TSzrKMFj3HI/AAAAAAAAA7Q/Gm8lx12_0i0/TheSocialNetworkMoviePoster_thumb2.jpg?imgmax=800" width="304" height="480" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;strong&gt;The messenger (Oren Moverman, 2009)&lt;/strong&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Contar la tragedia de una guerra por elipsis o, visto de otra forma, librar un aguda batalla moral en casa propia. La misión, como toda misión de guerra, es complicada. Se necesita al hombre indicado, a un hombre de acero que comunique las bajas en el frente de batalla a cada uno de sus deudos. Apoyado en sólidas actuaciones, los protagonistas nos dicen que es esta la misión más difícil, en la que no hay victoria posible.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh5.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TSzrKvkC6dI/AAAAAAAAA7U/T4TIfztn_fc/s1600-h/themessengermovieposterwoodyharrelso%5B1%5D.jpg"&gt;&lt;img style="border-right-width: 0px; display: block; float: none; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; margin-left: auto; border-left-width: 0px; margin-right: auto" title="the-messenger-movie-poster-woody-harrelson" border="0" alt="the-messenger-movie-poster-woody-harrelson" src="http://lh6.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TSzrLBddocI/AAAAAAAAA7Y/z25JbSutx44/themessengermovieposterwoodyharrelso%5B2%5D.jpg?imgmax=800" width="319" height="480" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;/p&gt; &lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;  &lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;font color="#800080" size="4"&gt;&lt;/font&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;font color="#800080" size="4"&gt;2.- Memorables&lt;/font&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;strong&gt;Up in the air (Jason Reitman, 2009)&lt;/strong&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh3.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TSzrLtjEq8I/AAAAAAAAA7c/lpq3zdRDT8g/s1600-h/upintheaircartel14.jpg"&gt;&lt;img style="border-right-width: 0px; display: block; float: none; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; margin-left: auto; border-left-width: 0px; margin-right: auto" title="up-in-the-air-cartel1" border="0" alt="up-in-the-air-cartel1" src="http://lh6.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TSzrMBpp4fI/AAAAAAAAA7g/PplhyBDjpVA/upintheaircartel1_thumb2.jpg?imgmax=800" width="336" height="480" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;strong&gt;The hurt locker (Katryn Bilgelow, 2009)&lt;/strong&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh3.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TSzrMzhL79I/AAAAAAAAA7k/BhxevEEkxro/s1600-h/hurt_locker_ver34.jpg"&gt;&lt;img style="border-right-width: 0px; display: block; float: none; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; margin-left: auto; border-left-width: 0px; margin-right: auto" title="hurt_locker_ver3" border="0" alt="hurt_locker_ver3" src="http://lh5.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TSzrNeX7tWI/AAAAAAAAA7o/XRWu44UGJDM/hurt_locker_ver3_thumb2.jpg?imgmax=800" width="309" height="480" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;strong&gt;I’m here (Spike Jonze, 2010)&lt;/strong&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="2"&gt;Jonze es una &lt;em&gt;rara avis&lt;/em&gt;: no “sufre” como Lars Von Trier al dirigir, ni busca la “profundidad” como Haneke. Muy al contrario Jonze se divierte: artista visual en toda regla y director de actores también: dos en uno. Sus metrajes no pierden profundidad: la forma &lt;em&gt;es&lt;/em&gt; fondo, la forma en la que el protagonista melancólico de este excepcional corto se autodestruye para preservar al otro.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;a href="http://lh4.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TSzrN9Wk1JI/AAAAAAAAA7s/jluT8YM0k_U/s1600-h/imheremovie_poster691x102410.jpg"&gt;&lt;img style="border-right-width: 0px; display: block; float: none; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; margin-left: auto; border-left-width: 0px; margin-right: auto" title="imheremovie_poster-691x1024" border="0" alt="imheremovie_poster-691x1024" src="http://lh3.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TSzrOZqlcdI/AAAAAAAAA7w/jiAXSvSVf_I/imheremovie_poster691x1024_thumb8.jpg?imgmax=800" width="324" height="480" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;strong&gt;Pandora'nin kutusu&lt;font size="2"&gt; (Yesim Ustaoglu, 2009)&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh3.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TSzrOwWDPYI/AAAAAAAAA70/0TnPHLWmSLE/s1600-h/PandoraninKutusuFilmAfis4.jpg"&gt;&lt;img style="border-right-width: 0px; display: block; float: none; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; margin-left: auto; border-left-width: 0px; margin-right: auto" title="Pandoranin-Kutusu-Film-Afis" border="0" alt="Pandoranin-Kutusu-Film-Afis" src="http://lh3.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TSzrPX7RIjI/AAAAAAAAA74/6HOOfNvKAvM/PandoraninKutusuFilmAfis_thumb2.jpg?imgmax=800" width="341" height="480" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;strong&gt;Bad Lieutenant: The Port of Call-New Orleans&lt;font size="2"&gt; (Warner Herzog, 2009)&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="2"&gt;Herzog utiliza, irónicamente, la interrupción de la naturaleza salvaje que está siempre allí, al rededor, para acentuar la locura e irracionalidad del “buen teniente” Terence McDonagh: violento, bipolar, corrupto como cualquier teniente, pero también víctima del propio oscuro sistema de justicia.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh3.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TSzrP2ZDkCI/AAAAAAAAA78/5xJliifl4TE/s1600-h/bad_lieutenant_port_of_call_new_orle%5B1%5D.jpg"&gt;&lt;img style="border-right-width: 0px; display: block; float: none; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; margin-left: auto; border-left-width: 0px; margin-right: auto" title="bad_lieutenant_port_of_call_new_orleans" border="0" alt="bad_lieutenant_port_of_call_new_orleans" src="http://lh6.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TSzrQYAck4I/AAAAAAAAA8A/KEVrcywPb_I/bad_lieutenant_port_of_call_new_orle%5B2%5D.jpg?imgmax=800" width="325" height="480" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;strong&gt;A single man (Tom Ford, 2009)&lt;/strong&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh4.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TSzrQmQl0nI/AAAAAAAAA8E/cmr14B6myrI/s1600-h/a_single_man_11484x7184.jpg"&gt;&lt;img style="border-right-width: 0px; display: block; float: none; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; margin-left: auto; border-left-width: 0px; margin-right: auto" title="a_single_man_1-1-484x718" border="0" alt="a_single_man_1-1-484x718" src="http://lh6.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TSzrRcZseVI/AAAAAAAAA8I/tUV3iPrYzOs/a_single_man_11484x718_thumb2.jpg?imgmax=800" width="324" height="480" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;strong&gt;The road (John Hillcoat, 2009)&lt;/strong&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="2"&gt;Hillcoat exprimió la novela homónima de Cormack McCarthy, y de su esencia (la búsqueda ciega y insegura de una supuesta salvación) logró convertir en lenguaje cinematográfico las atmósferas más frías e inhóspitas de sus páginas. Hillcoat también evitó los lugares comunes de cuanta película apocalíptica haya (estridencia, efecto especiales sobrados, griterío), para centrarse en la relación padre/hijo.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt; &lt;a href="http://lh3.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TSzrRo1Yk-I/AAAAAAAAA8M/c0MmHgNz-jM/s1600-h/the_road_movie_poster14.jpg"&gt;&lt;img style="border-right-width: 0px; display: block; float: none; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; margin-left: auto; border-left-width: 0px; margin-right: auto" title="the_road_movie_poster1" border="0" alt="the_road_movie_poster1" src="http://lh6.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TSzrSK4ZhwI/AAAAAAAAA8U/YZygCuDwGkM/the_road_movie_poster1_thumb2.jpg?imgmax=800" width="326" height="480" /&gt;&lt;/a&gt;   &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;strong&gt;Abel (Diego Luna, 2010)&lt;/strong&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="2"&gt;Diego Luna, una de las pocas estrellas internacionales del cine mexicano que ya se había estrenado tras las cámaras en un documental, logra el reto de retratar parte de la idiosincrasia local. Tomando como vehículo la discapacidad mental del pequeño Abel, Luna traza la ceguera del resto de su familia: la ausencia del padre que nadie ve, la miseria material que todos niegan, y la propia enfermedad del niño a la que confunden con carisma. Un plus de la película es el acento propio de esa región del Bajío con que hablan los actores, lugar referido en la propia historia, Aguascalientes. Menciono esto porque en otras películas mexicanas pocas veces se reconoce los matices del español que hablamos acá: o es neutral o es “chilango”, y eso es irreal.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh6.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TSzrS1Pqh3I/AAAAAAAAA8Y/E-erzD3Hwnw/s1600-h/abelmovieposter10205483154.jpg"&gt;&lt;img style="border-right-width: 0px; display: block; float: none; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; margin-left: auto; border-left-width: 0px; margin-right: auto" title="Mise en page 1" border="0" alt="Mise en page 1" src="http://lh6.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TSzrTjYrbuI/AAAAAAAAA8c/9MkYFfCC6os/abelmovieposter1020548315_thumb2.jpg?imgmax=800" width="360" height="480" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;strong&gt;Inception (Christopher Nolan, 2010)&lt;/strong&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="2"&gt;Nolan nos regaló la película más estimulante de los últimos años, y la que sería la primera película de culto de los inicios del Siglo XXI. Consumado y veterano director que se mueve entre lo comercial y el más caprichoso cine de autor, con Inception demuestra que puede servirse de las más ricas tradiciones, desde los inexcrutables laberintos borgianos, pasando por el cine de fantásticos efectos especiales (en el sentido positivo, de &lt;em&gt;2001: A space odyssey&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;Blade Runner&lt;/em&gt;, por ejemplo) hasta los más inquietantes planteamientos morales (¿es válido manipular la memoria del otro?). Requiere un ojo avizor: de lo contrario se cae en el riesgo de obviar más de un guiño. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt; &lt;a href="http://lh6.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TSzrUOmVEEI/AAAAAAAAA8g/G7wf0KXbvp4/s1600-h/inception_movie_poster4.jpg"&gt;&lt;img style="border-right-width: 0px; display: block; float: none; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; margin-left: auto; border-left-width: 0px; margin-right: auto" title="inception_movie_poster" border="0" alt="inception_movie_poster" src="http://lh5.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TSzrVgDS3TI/AAAAAAAAA8k/SW36jtKXkyM/inception_movie_poster_thumb2.jpg?imgmax=800" width="324" height="480" /&gt;&lt;/a&gt;&amp;#160; &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;strong&gt;Chicogrande (Felipe Cazals, 2010)&lt;/strong&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh3.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TSzrWGeyWyI/AAAAAAAAA8o/hx6-8wMWPLI/s1600-h/chicogrande4.jpg"&gt;&lt;img style="border-right-width: 0px; display: block; float: none; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; margin-left: auto; border-left-width: 0px; margin-right: auto" title="chicogrande" border="0" alt="chicogrande" src="http://lh5.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TSzrWjxye5I/AAAAAAAAA8s/5o9YIjpJggc/chicogrande_thumb2.jpg?imgmax=800" width="338" height="480" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;strong&gt;Somewhere (Sofia Coppola, 2010)&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;A Coppola le bastan imágenes, expresiones faciales, pequeños detalles y algunas alusiones para contar una historia. Esta película, emparentada con la magnífica &lt;em&gt;Lost in translation&lt;/em&gt;, bien pudo no tener una sola línea de diálogo. Y aún así, Coppola retrata el tedio, la abulia de un medio que ella conoce bien, el del showbiz, a través de una estrella de Hollywood.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh3.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TSzrXA2WzpI/AAAAAAAAA8w/hZGWUPumd2k/s1600-h/somewheremovie4.jpg"&gt;&lt;img style="border-right-width: 0px; display: block; float: none; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; margin-left: auto; border-left-width: 0px; margin-right: auto" title="somewhere-movie" border="0" alt="somewhere-movie" src="http://lh4.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TSzrXhAl7ZI/AAAAAAAAA80/tJyKwqbY8ss/somewheremovie_thumb2.jpg?imgmax=800" width="312" height="480" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;strong&gt;Fantastic Mr. Fox (Wes Anderson, 2009)&lt;/strong&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="2"&gt;Anderson tiene un sello propio. Su marca principal tal ve sea &lt;em&gt;The Royal Tenenbaums&lt;/em&gt;: retratar la inmadurez, en clave sarcástica, de la sociedad norteamericana. Y esa marca lo traslada a una película animada atípica para estos tiempos donde domina Pixar: la técnica del spot-motion. Como en sus otras películas, Mr. Fox es el cínico e inmaduro padre de familia.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh6.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TSzrYKWdO2I/AAAAAAAAA84/u9KZrdlFsDc/s1600-h/fantastic_mr_fox_poster34.jpg"&gt;&lt;img style="border-right-width: 0px; display: block; float: none; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; margin-left: auto; border-left-width: 0px; margin-right: auto" title="fantastic_mr_fox_poster3" border="0" alt="fantastic_mr_fox_poster3" src="http://lh4.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TSzrYXFW_yI/AAAAAAAAA88/gWYoQQDLeSo/fantastic_mr_fox_poster3_thumb2.jpg?imgmax=800" width="300" height="480" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;strong&gt;El infierno (Luis Estrada, 2010)&lt;/strong&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;Catarsis social para las masas. Estrada no defrauda: se muestra una vez más irreverente y sarcástico; incluso absurdo, como absurda es la violencia y el narco.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh5.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TSzrY_c9qYI/AAAAAAAAA9A/9TxnqUPdsbM/s1600-h/El_Infiernocartel_1a4.jpg"&gt;&lt;img style="border-right-width: 0px; display: block; float: none; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; margin-left: auto; border-left-width: 0px; margin-right: auto" title="El_Infierno-cartel_1a" border="0" alt="El_Infierno-cartel_1a" src="http://lh3.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TSzrZfRFuOI/AAAAAAAAA9E/YsHy6FrjyHk/El_Infiernocartel_1a_thumb2.jpg?imgmax=800" width="339" height="480" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#800080" size="4"&gt;&lt;em&gt;3.- Para ver con palomitas&lt;/em&gt;&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;#160;&lt;font size="2"&gt;&lt;strong&gt;The box (Richard Kelly, 2009)&lt;/strong&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="2"&gt;La propuesta es original: plantea un dilema moral: dinero a cambio de la muerte de un desconocido. Para ello Kelly apuesta por un viaje a través de conspiraciones y proyectos secretos gubernamentales cuando los protagonistas buscan la redención después de haber aceptado el trato malévolo. El problema es que Kelly se engolosina y se enreda, y no por el absurdo, ya que esa es su apuesta principal: el mundo posible paralelo; sino que, más bien, porque no supo armar todas las piezas.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh4.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TSzrZu21rnI/AAAAAAAAA9I/Xn7_T37XhV8/s1600-h/thebox4.jpg"&gt;&lt;img style="border-right-width: 0px; display: block; float: none; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; margin-left: auto; border-left-width: 0px; margin-right: auto" title="the-box" border="0" alt="the-box" src="http://lh6.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TSzraFgpIbI/AAAAAAAAA9M/MoJHCSdSchY/thebox_thumb2.jpg?imgmax=800" width="324" height="480" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;strong&gt;An education (Lone Scherfig, 2009)&lt;/strong&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;La historia de Jenny, una adolescente de los suburbios que un día es flechada por un playboy abandona estudios para ascender en la escala social, y a pesar de un subtexto crítico a la sociedad de la época, ya no sorprende. &lt;em&gt;An education&lt;/em&gt; llega no tarde pero sí sin ofrecer algo más: se queda en la clásica fórmula “chico conoce chica”.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;a href="http://lh5.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TSzralCGeXI/AAAAAAAAA9Q/K2uONZ2l3BE/s1600-h/education_ver24.jpg"&gt;&lt;img style="border-right-width: 0px; display: block; float: none; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; margin-left: auto; border-left-width: 0px; margin-right: auto" title="education_ver2" border="0" alt="education_ver2" src="http://lh3.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TSzrbQI1mJI/AAAAAAAAA9U/1YT06CIhk_Y/education_ver2_thumb2.jpg?imgmax=800" width="325" height="480" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;strong&gt;Shutter island (Martin Scorsese, 2009)&lt;/strong&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;A Scorsese se le revela el misterio demasiado temprano, lo cual es una característica de toda obra de misterio: sostener y ocultar esa vuelta de tuerca hasta el final.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh3.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TSzrbmMQpNI/AAAAAAAAA9Y/n5FiW_1LcQM/s1600-h/shutter_island_4.jpg"&gt;&lt;img style="border-right-width: 0px; display: block; float: none; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; margin-left: auto; border-left-width: 0px; margin-right: auto" title="shutter_island_" border="0" alt="shutter_island_" src="http://lh5.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TSzrcMtcB1I/AAAAAAAAA9c/84s5rhJDDlU/shutter_island__thumb2.jpg?imgmax=800" width="340" height="480" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;strong&gt;Moon (Duncan Jones, 2009)&lt;/strong&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="2"&gt;Jones se estrena como cineasta con un tema que llega demasiado tarde: la soledad, la vacuidad y el encuentro con uno mismo en un ambiente inhóspito y lejos de cualquier prójimo. Sin embargo, Rockwell sale bien librado al interpretar a dos personajes simultáneos que además están en las antípodas.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh5.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TSzrcqaenpI/AAAAAAAAA9g/M8xPa4AB_Yg/s1600-h/moonmovieposter4.jpg"&gt;&lt;img style="border-right-width: 0px; display: block; float: none; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; margin-left: auto; border-left-width: 0px; margin-right: auto" title="moon-movie-poster" border="0" alt="moon-movie-poster" src="http://lh3.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TSzrdMEKeeI/AAAAAAAAA9k/nWwCLuxjuQo/moonmovieposter_thumb2.jpg?imgmax=800" width="326" height="480" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;strong&gt;Toy story 3 (Lee Unkrich, 2010)&lt;/strong&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="2"&gt;¿Era necesaria una tercera película? Tal vez, si Unkrich hubiera trabajado un mejor guión, cosa que es ya un sello particular de Pixar, historias originales: ahí están &lt;em&gt;Up&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;Ratatouille&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;Wall-E&lt;/em&gt;. Pero Toy Story 3 no ofrece más: la premisa de contar la historia de los niños a partir de sus juguetes ya es repetitiva. Se me dirá que Andy necesitaba madurar, y por ello saber qué pasaría con sus juguetes y cerrar así un ciclo. Es posible, pero esta vez Pixar apostó por un exceso de pirotecnia.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh6.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TSzrdavUdJI/AAAAAAAAA9o/-edrafOoyK0/s1600-h/toystory3posterslinky560x8297961074.jpg"&gt;&lt;img style="border-right-width: 0px; display: block; float: none; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; margin-left: auto; border-left-width: 0px; margin-right: auto" title="toy-story-3-poster-slinky-560x829-796107" border="0" alt="toy-story-3-poster-slinky-560x829-796107" src="http://lh3.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TSzrdxK_ujI/AAAAAAAAA9s/LNVwvQ5W5ig/toystory3posterslinky560x829796107_t.jpg?imgmax=800" width="325" height="480" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;strong&gt;Celda 211 (Daniel Monzón, 2009)&lt;/strong&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="2"&gt;Monzón, simplemente, no pudo con el paquete de dirigir a varios actores. Más de uno mueven al humor involuntario. La premisa es interesante: la salvación. Pero no la de Calzones/Oliver, otro héroe circunstancial, sino la de Malamadre, tal vez el único personaje que se roba la película entera. Por otro lado, la motivación de Calzones, su mujer embarazada, es la misma de la de más de un héroe encarnado por Steven Seagal y Jean-Claude Van Damme. Los falshbacks de Oliver con Elena buscan, por si fuera poco, un barato gancho sentimental.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh3.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TSzrerNQe4I/AAAAAAAAA9w/4oYh90oyivo/s1600-h/Celda_211654769303large4.jpg"&gt;&lt;img style="border-right-width: 0px; display: block; float: none; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; margin-left: auto; border-left-width: 0px; margin-right: auto" title="Celda_211-654769303-large" border="0" alt="Celda_211-654769303-large" src="http://lh4.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TSzrfBizFAI/AAAAAAAAA90/VTV4AAuG3mU/Celda_211654769303large_thumb2.jpg?imgmax=800" width="337" height="480" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;strong&gt;Biutiful (Alejandro González Iñárritu, 2010)&lt;/strong&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="2"&gt;Si esta fuera su primera película, seguramente estaríamos ante una promesa de la cinematografía mundial: atmósferas logradas, excelente dirección de actores, una búsqueda del ser, música perfecta, etcétera, todo lo que suele complacer a un público que consume cine de arte. Pero no es así: González Iñárritu repite los temas y atmósferas de su trilogía; además añade dos historias mal logradas al eje principal. Tal vez, su único mérito son esos minutos en el que Uxbal llega a un antro para buscar a su hermano: música, fotografía y edición se conjugan a la perfección para representar la máxima conmoción mental del protagonista.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh6.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TSzrfgWHLXI/AAAAAAAAA94/_5pP_oGFxKA/s1600-h/biutifuljavierbardemcinemexicano4.jpg"&gt;&lt;img style="border-right-width: 0px; display: block; float: none; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; margin-left: auto; border-left-width: 0px; margin-right: auto" title="biutiful-javier-bardem-cine-mexicano" border="0" alt="biutiful-javier-bardem-cine-mexicano" src="http://lh3.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TSzrf3TftfI/AAAAAAAAA98/R8D8EhPuuDY/biutifuljavierbardemcinemexicano_thu.jpg?imgmax=800" width="325" height="480" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;font color="#800080" size="4"&gt;4.- Infames&lt;/font&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;strong&gt;Avatar (James Cameron, 2009)&lt;/strong&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="2"&gt;Según Cameron, la redención de un pueblo subyugado solo es posible con la ayuda del mismo colonizador. Muy aparte de su mensaje, la película palidece si revisamos hasta el detalle cuántos efectos especiales son necesarios para ocultar las malas actuaciones de más de un actor: efecto Spielberg.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh5.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TSzrgZgXKpI/AAAAAAAAA-A/fldK5-B0Arw/s1600-h/avatar4.jpg"&gt;&lt;img style="border-right-width: 0px; display: block; float: none; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; margin-left: auto; border-left-width: 0px; margin-right: auto" title="avatar" border="0" alt="avatar" src="http://lh6.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TSzrg2xGh6I/AAAAAAAAA-E/Qnsj-P4WKoA/avatar_thumb2.jpg?imgmax=800" width="321" height="480" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;strong&gt;The lovely bones (Peter Jackson, 2009)&lt;/strong&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;La supuesta vida después de la muerte está ya ensayada hasta el cansancio, y Jackson no nos ofrece nada nuevo, ni siquiera una irreverencia: las niñas buenas siempre llegan la cielo.&lt;/font&gt; &lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt; &lt;a href="http://lh3.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TSzrhLYS7FI/AAAAAAAAA-I/TJTlpKBU2B4/s1600-h/TheLovelyBones4.jpg"&gt;&lt;img style="border-right-width: 0px; display: block; float: none; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; margin-left: auto; border-left-width: 0px; margin-right: auto" title="The-Lovely-Bones" border="0" alt="The-Lovely-Bones" src="http://lh4.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TSzrhmAVaQI/AAAAAAAAA-Q/_iJLwMYfCwE/TheLovelyBones_thumb2.jpg?imgmax=800" width="326" height="480" /&gt;&lt;/a&gt;   &lt;p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;strong&gt;Scott Pilgrim vs. The World (Edgar Wright, 2010)&lt;/strong&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="2"&gt;Scott Pilgrim, la creación en cómic del cartonista canadiense Bryan Lee O’Malley, al menos en la visión de Wrigh, apela a la nostalgia: referencias a los videojuegos arcade y música ochentera sobran en el “viaje épico” que su protagonista se ve obligado a emprender si quiere conquistar a Ramona Flowers: es decir, debe vencer a sus ex-novios. El argumento es simple, y su desarrollo bastante predecible. Por su tono optimista, ya sabemos desde un principio que Pilgrim vencerá: he ahí el problema: una película de superhéroes más.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;a href="http://lh4.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TSzriQs27uI/AAAAAAAAA-U/6VeYTZGJCGk/s1600-h/ScottPilgrim_poster535x7925.jpg"&gt;&lt;img style="border-right-width: 0px; display: block; float: none; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; margin-left: auto; border-left-width: 0px; margin-right: auto" title="Scott-Pilgrim_poster-535x792" border="0" alt="Scott-Pilgrim_poster-535x792" src="http://lh3.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TSzri9sDNmI/AAAAAAAAA-Y/5zlYh-z5b4k/ScottPilgrim_poster535x792_thumb3.jpg?imgmax=800" width="324" height="480" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;strong&gt;Alice in wonderland (TIm Burton, 2010)&lt;/strong&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;em&gt;Burton filmed the wrong Alice&lt;/em&gt;, fue lo primero que pensé después de su final feliz. ¿Se rindió ante la maquinaria de Disney? No es de extrañar. La Casa Disney, al contrario del Rey Midas, convierte en cobre todo lo que toca.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh6.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TSzrjYCU6mI/AAAAAAAAA-c/jfJyV9DHA9E/s1600-h/WonderlandPosterB4.jpg"&gt;&lt;img style="border-right-width: 0px; display: block; float: none; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; margin-left: auto; border-left-width: 0px; margin-right: auto" title="Wonderland-PosterB" border="0" alt="Wonderland-PosterB" src="http://lh5.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TSzrkKa8HwI/AAAAAAAAA-g/pwx-6sGm6ro/WonderlandPosterB_thumb2.jpg?imgmax=800" width="324" height="480" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;strong&gt;Iron man 2 (Jon Favreau, 2010)&lt;/strong&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Tony Stark es un empresario armamentista que hizo su fortuna vendiendo gadgets al gobierno de Estados Unidos; egocéntrico y fanfarrón, como el Peter Parker de Spiderman III. El problema está, precisamente, en su discurso pro armamentista. ¿Alguna crítica contra esas empresas que viven de proveer al Pentágono? Por su puesto que no.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh5.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TSzrkUq3ElI/AAAAAAAAA-k/_ndJ8ddMC6s/s1600-h/IronMan24.jpg"&gt;&lt;img style="border-right-width: 0px; display: block; float: none; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; margin-left: auto; border-left-width: 0px; margin-right: auto" title="Iron-Man-2" border="0" alt="Iron-Man-2" src="http://lh4.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TSzrk1AsxvI/AAAAAAAAA-o/TEUFJohTUFk/IronMan2_thumb2.jpg?imgmax=800" width="325" height="480" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font color="#800080" size="4"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Película del año:&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh3.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TSzrlR2ZOVI/AAAAAAAAA-s/7pMeZbJLU3w/s1600-h/Unprofeta3.jpg"&gt;&lt;img style="border-right-width: 0px; display: block; float: none; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; margin-left: auto; border-left-width: 0px; margin-right: auto" title="Un profeta" border="0" alt="Un profeta" src="http://lh5.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TSzrl0WZkEI/AAAAAAAAA-w/PxLtvRf9rdc/Unprofeta_thumb3.jpg?imgmax=800" width="400" height="553" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5764592174205946867-5690119244007844469?l=laputahistoria.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laputahistoria.blogspot.com/feeds/5690119244007844469/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5764592174205946867&amp;postID=5690119244007844469&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5764592174205946867/posts/default/5690119244007844469'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5764592174205946867/posts/default/5690119244007844469'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laputahistoria.blogspot.com/2011/01/2010-un-ano-que-se-fue-en-el-cine.html' title='2010, un año que se fue en el cine'/><author><name>Gustavo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07302400498152320914</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_ac5cxhVzVWE/TMEVhKPZsUI/AAAAAAAAA3E/8QoqG415dXw/S220/454.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://lh3.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TSzrCnEAS0I/AAAAAAAAA6g/oF5fyq7dbuw/s72-c/aseriousman_thumb2.jpg?imgmax=800' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5764592174205946867.post-7995217180976948614</id><published>2011-01-07T00:51:00.001-06:00</published><updated>2011-10-19T01:45:14.816-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Música de antier'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Lista anual'/><title type='text'>2010, un año que se fue con música</title><content type='html'>&lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="2"&gt;Toda lista de lo mejor de cualquier año es un acto de rebeldía. Y toda rebeldía es caprichosa. Esta música aquí enlistada que se reprodujo hasta el cansancio en la redacción de este blog pasó la prueba de la depuración, &lt;/font&gt;&lt;font size="2"&gt;exhaustiva, en la que quedan fuera, desde luego, Lady Gaga y similares, pero también, cosa lamentable, Jónsi con &lt;em&gt;Go&lt;/em&gt;, Kanye West con su celebrado &lt;em&gt;My beautiful dark twisted fantasy&lt;/em&gt;, y Sufjan Stevens con &lt;em&gt;The Age of Adz&lt;/em&gt;, quien perdió un poco de inocencia pero también dirección.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="3"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Dark Night of the Soul,&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; Danger Mouse &amp;amp; Sparklehorse&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="2"&gt;Qué pasa cuando se juntan un genio de la producción musical, Danger Mouse, y David Lynch: se produce una joya discográfica.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh3.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TSa3wRQ7ZaI/AAAAAAAAA5M/gXn2Bm2jhDc/s1600-h/danger-mouse-sparklehorse-dark-night-of-the-soul-2009%5B6%5D.jpg"&gt;&lt;img style="border-bottom: 0px; border-left: 0px; display: block; float: none; margin-left: auto; border-top: 0px; margin-right: auto; border-right: 0px" title="danger-mouse-sparklehorse-dark-night-of-the-soul-2009" border="0" alt="danger-mouse-sparklehorse-dark-night-of-the-soul-2009" src="http://lh4.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TSa3xJhN6sI/AAAAAAAAA5Q/Ej-Y5yjuVP0/danger-mouse-sparklehorse-dark-night-of-the-soul-2009_thumb%5B4%5D.jpg?imgmax=800" width="240" height="240" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="3"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Broken Bells&lt;/em&gt;,&lt;/strong&gt; Danger Mouse&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;Mezclas perfectas y acordes melancólicos de Danger Mouse, otra vez. Requiere sensibilidad y oídos entrenados.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh6.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TSa3xT--b-I/AAAAAAAAA5U/Zox-AgbiMhg/s1600-h/broken-bells%5B3%5D.jpg"&gt;&lt;img style="border-bottom: 0px; border-left: 0px; display: block; float: none; margin-left: auto; border-top: 0px; margin-right: auto; border-right: 0px" title="broken-bells" border="0" alt="broken-bells" src="http://lh3.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TSa3x159TbI/AAAAAAAAA5Y/DhkEhs-xuvs/broken-bells_thumb%5B1%5D.jpg?imgmax=800" width="240" height="240" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="3"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Congratulations,&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; MGMT&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Los chicos de MGMT dejan claro que lo suyo es viajar en ácido. Retrofuturista. &lt;em&gt;It’s working&lt;/em&gt; es lo más poderoso que han producido hasta el momento.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;a href="http://lh6.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TSa3ybs6CgI/AAAAAAAAA5c/F4URzQ5p2_c/s1600-h/MGMT-Congratulations%5B3%5D.jpg"&gt;&lt;img style="border-bottom: 0px; border-left: 0px; display: block; float: none; margin-left: auto; border-top: 0px; margin-right: auto; border-right: 0px" title="MGMT-Congratulations" border="0" alt="MGMT-Congratulations" src="http://lh4.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TSa3y5gW2SI/AAAAAAAAA5g/vcdpundS19k/MGMT-Congratulations_thumb%5B1%5D.jpg?imgmax=800" width="240" height="240" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="3"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Julian Plenti is… Skyscraper,&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; Julian Plenti&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Julian Plenti o Paul Banks, qué más da. Este neoyorquino se avienta un disco como solista. El resultado es más que aceptable.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh3.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TSa3zAlUTbI/AAAAAAAAA5k/FXKryD1jHkA/s1600-h/JulianPlentiIsSkyscraper%5B3%5D.jpg"&gt;&lt;img style="border-bottom: 0px; border-left: 0px; display: block; float: none; margin-left: auto; border-top: 0px; margin-right: auto; border-right: 0px" title="JulianPlentiIsSkyscraper" border="0" alt="JulianPlentiIsSkyscraper" src="http://lh5.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TSa3ziu0FgI/AAAAAAAAA5o/WVxEpTbAcqk/JulianPlentiIsSkyscraper_thumb%5B1%5D.jpg?imgmax=800" width="240" height="240" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="3"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;This is Happening,&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; LCD Soundsystem&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Y lo que está pasando es que James Murphy y compañía están pisando ese peligroso terreno en el que habitan The Beatles, Pink Floyd, Queen y Radiohead, por lo menos.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh3.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TSa30Siv91I/AAAAAAAAA5s/RXRr9E71_Pk/s1600-h/ThisIsHappening%5B3%5D.jpg"&gt;&lt;img style="border-bottom: 0px; border-left: 0px; display: block; float: none; margin-left: auto; border-top: 0px; margin-right: auto; border-right: 0px" title="ThisIsHappening" border="0" alt="ThisIsHappening" src="http://lh5.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TSa30uoc6KI/AAAAAAAAA5w/QCmnFZXGFP4/ThisIsHappening_thumb%5B1%5D.jpg?imgmax=800" width="240" height="240" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="3"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Inception,&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; Hans Zimmer&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Basta escucharlo para quedarse sin palabras. Junto a Philip Glass, posiblemente Zimmer sea uno de los mejores compositores contemporáneos, más allá de cualquier soundtrack.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;a href="http://lh3.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TSa31f7fVDI/AAAAAAAAA50/r7rAXLoqXbo/s1600-h/inception%5B3%5D.jpg"&gt;&lt;img style="border-bottom: 0px; border-left: 0px; display: block; float: none; margin-left: auto; border-top: 0px; margin-right: auto; border-right: 0px" title="inception" border="0" alt="inception" src="http://lh3.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TSa32N4gGaI/AAAAAAAAA54/Cp9_Cg8Xjoc/inception_thumb%5B1%5D.jpg?imgmax=800" width="240" height="240" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Interpol,&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt; Interpol&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;El cuarteto de New York aun le cantan a New York, al desánimo y al desamor. Más que una pose dark.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;a href="http://lh4.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TSa32cfk45I/AAAAAAAAA58/i9fSLRMofB4/s1600-h/interpol-self-titled-cover-art%5B3%5D.jpg"&gt;&lt;img style="border-bottom: 0px; border-left: 0px; display: block; float: none; margin-left: auto; border-top: 0px; margin-right: auto; border-right: 0px" title="interpol-self-titled-cover-art" border="0" alt="interpol-self-titled-cover-art" src="http://lh4.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TSa32_VqWyI/AAAAAAAAA6A/JVyR1425Yhk/interpol-self-titled-cover-art_thumb%5B1%5D.jpg?imgmax=800" width="240" height="240" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="3"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Contra,&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; Vampire Weekend&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;El disco homónimo anterior no fue un simple golpe de suerte.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh5.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TSa33NVySdI/AAAAAAAAA6E/Y4mJ1rehkRQ/s1600-h/vampire-weekend-contra%5B3%5D.jpg"&gt;&lt;img style="border-bottom: 0px; border-left: 0px; display: block; float: none; margin-left: auto; border-top: 0px; margin-right: auto; border-right: 0px" title="vampire-weekend-contra" border="0" alt="vampire-weekend-contra" src="http://lh5.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TSa34cDRZTI/AAAAAAAAA6I/AJxdfA14RcY/vampire-weekend-contra_thumb%5B1%5D.jpg?imgmax=800" width="236" height="240" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="3"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Plastic Beach,&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt; Gorillaz&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Damon Albarn fue la mente inquieta detrás de Blur, otrora banda brit pop de adolescentes. Aquella rebeldía maduró con bueno frutos en Gorillaz, pero más exactamente en este álbum, donde mezcla desde música tradicional libanesa hasta el más puro hip-hop. Más que música, arte sonoro.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh5.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TSa3476HKAI/AAAAAAAAA6M/ul2NbyOi3LQ/s1600-h/gorillaz-plastic-beach%5B3%5D.jpg"&gt;&lt;img style="border-bottom: 0px; border-left: 0px; display: block; float: none; margin-left: auto; border-top: 0px; margin-right: auto; border-right: 0px" title="gorillaz-plastic-beach" border="0" alt="gorillaz-plastic-beach" src="http://lh4.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TSa35UU42hI/AAAAAAAAA6Q/HaJW2RySG9s/gorillaz-plastic-beach_thumb%5B1%5D.jpg?imgmax=800" width="240" height="240" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="3"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;The Suburbs,&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; Arcade Fire&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Este es el disco del año. Los chicos de Arcade Fire se afincan en la factura clásica del rock, la de Pink Floyd, retoman instrumentos propios de cualquier filarmónica,&amp;#160; y después se le ocurre cantar las tragedias del barrio donde crecieron, que es, al final de cuentas, el lugar donde todos crecimos. &lt;em&gt;Sprawl II, We used to wait, The suburbs &lt;/em&gt;y&lt;em&gt; Ready to start&lt;/em&gt; son sus joyas.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;a href="http://lh3.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TSa35-1FUFI/AAAAAAAAA6U/hHmOdA4x8eo/s1600-h/The%20Suburbs%5B3%5D.jpg"&gt;&lt;img style="border-bottom: 0px; border-left: 0px; display: block; float: none; margin-left: auto; border-top: 0px; margin-right: auto; border-right: 0px" title="The Suburbs" border="0" alt="The Suburbs" src="http://lh3.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TSa36TQPv-I/AAAAAAAAA6Y/9LEted3Gd4o/The%20Suburbs_thumb%5B1%5D.jpg?imgmax=800" width="240" height="240" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5764592174205946867-7995217180976948614?l=laputahistoria.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laputahistoria.blogspot.com/feeds/7995217180976948614/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5764592174205946867&amp;postID=7995217180976948614&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5764592174205946867/posts/default/7995217180976948614'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5764592174205946867/posts/default/7995217180976948614'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laputahistoria.blogspot.com/2011/01/2010-un-ano-que-se-fue-con-musica.html' title='2010, un año que se fue con música'/><author><name>Gustavo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07302400498152320914</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_ac5cxhVzVWE/TMEVhKPZsUI/AAAAAAAAA3E/8QoqG415dXw/S220/454.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://lh4.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TSa3xJhN6sI/AAAAAAAAA5Q/Ej-Y5yjuVP0/s72-c/danger-mouse-sparklehorse-dark-night-of-the-soul-2009_thumb%5B4%5D.jpg?imgmax=800' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5764592174205946867.post-97412254003406538</id><published>2010-12-18T20:01:00.001-06:00</published><updated>2010-12-18T20:14:39.547-06:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Bagatela'/><title type='text'>Apenas cuatro y contando</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Ummfff… ¿Bueno, bueno, se escucha? Este… tenía preparado un largo discurso para celebrar los &lt;b&gt;cuatro años de este blog&lt;/b&gt;, y una larga lista con los mejor y lo peor, así, ya saben, lo mejor y lo peor que ha aparecido por aquí y por acá. Ya que, no tan rigurosamente, este sitio se ha llenado de noticias literarias, sobre todo obituarios, columnas del hoy Nobel Mario Vargas Llosa y fragmentos de Reinaldo Arenas (como quien no oculta sus afinidades electivas), intentos de poemas, poemas de verdaderos poetas, cuentos abucheables, reseñas desatinadas (no porque les falte satín, sino porque erraron el tino), reseñas de películas y hasta de alguno que otro disco… y también, alguna que otra noticia del mundillo homosexual; como lo de los santos gay o el matrimonio entre hombres tremendos y su derecho a adoptar niños tremendos. Pero, pero, pero, ¿no era este blog uno dedicado en exclusiva a lo último, no había nacido este proyecto como una alternativa a otro blog, ahora abandonado, y que anda por ahí con el nombre de Deimos Satellite? Sí, lo era. Aquel fue un proyecto fallido para los temas de Sci-Fi, ciencia, filosofía, películas y cualquier cosa relacionada, pero para el autor de quien escribe esto la hormonas fueron más, como quien dice, la putería es la putería, y con el tiempo, ¡cuatro años después!, este blog (perman/preval)ece, con cualesquier tema menos para el que fue creado, sí, como quien dice, a ver, a ver, ¿más putería no?, o dígame usted, si no se respira en el ambiente, en este ambiente, un poco de pudor, si no por qué hasta tuve que crear el lado B de este blog, sino es por pudor y por prudencia. Y como este blog ya no tiene pudor, invitó a un par de amiguitos tímidos para celebrar, así que ¡plop! descorcharemos unas botellas ¡plop! y brindaremos por el futuro de Blogger ¡plop! y cualquier otro servicio de páginas gratuitas en internet, por el futuro del intercambio libre de nuestra ignorancia a lo largo y ancho de toda la WWW (usted sabe las siglas por Dios! No me haga repetirlas!) y por el fortalecimiento de nuestra literatura ciudadana en un mundo libre y globalizado!&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Y ahora, este, según el protocolo lo que sigue, es, mmmmff… ¿dónde está la hojita, sí la hojita dónde la dejé? Ah sí, claro. Ahora unos amiguitos, sí, directamente desde Praga, y sin cobrar (o sin pagar derechos de autor, ejem…), sí, desde el mismísimo terruño de Kafka, modelaran para nosotros los mejores post de todos estos cuatro años (tan sólo, ay, toque a los muchachitos con un click).&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://laputahistoria.blogspot.com/2007/06/babilonia.html" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="424" src="http://2.bp.blogspot.com/_ac5cxhVzVWE/TQ1mThlYdQI/AAAAAAAAA4Y/7wTnygmm3FY/s640/2.jpg" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://laputahistoria.blogspot.com/2008/06/martin-bauman-un-efecto-inesperado.html" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="436" src="http://3.bp.blogspot.com/_ac5cxhVzVWE/TQ1mTpv7LeI/AAAAAAAAA4c/jemitum0Spw/s640/3.jpg" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://laputahistoria.blogspot.com/2008/11/la-sociedad-de-los-perros-muertos.html" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="468" src="http://3.bp.blogspot.com/_ac5cxhVzVWE/TQ1mTxJB8kI/AAAAAAAAA4g/3VlsC5uFJG4/s640/4.jpg" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://laputahistoria.blogspot.com/2009/04/del-porque-de-la-literatura.html" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="446" src="http://4.bp.blogspot.com/_ac5cxhVzVWE/TQ1mT6qiwRI/AAAAAAAAA4k/hWX2O2bBzcY/s640/6.jpg" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://laputahistoria.blogspot.com/2009/04/la-de-argolla-la-comun-la-tapada-y-la.html" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="422" src="http://3.bp.blogspot.com/_ac5cxhVzVWE/TQ1mT4zqxQI/AAAAAAAAA4o/3cmliNYExTE/s640/7.jpg" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://laputahistoria.blogspot.com/2009/09/algo-acerca-de-los-blogs.html" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="430" src="http://2.bp.blogspot.com/_ac5cxhVzVWE/TQ1miQTon6I/AAAAAAAAA4s/LIJSWE2cVk0/s640/8.jpg" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://laputahistoria.blogspot.com/2010/05/nadie.html" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="426" src="http://2.bp.blogspot.com/_ac5cxhVzVWE/TQ1mjBrV-xI/AAAAAAAAA4w/fFJoVYp8x6w/s640/9.jpg" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://laputahistoria.blogspot.com/2009/02/la-conjura-de-los-necios-rusos.html" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="442" src="http://4.bp.blogspot.com/_ac5cxhVzVWE/TQ1mjLfUNfI/AAAAAAAAA40/9oDbY5teE58/s640/10.jpg" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://laputahistoria.blogspot.com/2010/01/mas-de-lo-mismo-20.html" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="434" src="http://3.bp.blogspot.com/_ac5cxhVzVWE/TQ1mjKcejEI/AAAAAAAAA44/Fq0ssFfGm6o/s640/11.jpg" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://laputahistoria.blogspot.com/2010/10/santoral-homosexual-catolico.html" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="430" src="http://4.bp.blogspot.com/_ac5cxhVzVWE/TQ1mjU2-hZI/AAAAAAAAA48/DCyRDe6dS8w/s640/12.jpg" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://laputahistoria.blogspot.com/2010/05/el-ruido-las-reinas-y-su-furia.html" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="426" src="http://3.bp.blogspot.com/_ac5cxhVzVWE/TQ1myqhLEsI/AAAAAAAAA5A/q1K9hlTon3c/s640/13.jpg" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://laputahistoria.blogspot.com/2010/08/el-caballo-indomito-y-yo.html" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="422" src="http://1.bp.blogspot.com/_ac5cxhVzVWE/TQ1myjVGW-I/AAAAAAAAA5E/4BkqSGgy8zU/s640/bel-ami-africa-0051.jpg" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5764592174205946867-97412254003406538?l=laputahistoria.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laputahistoria.blogspot.com/feeds/97412254003406538/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5764592174205946867&amp;postID=97412254003406538&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5764592174205946867/posts/default/97412254003406538'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5764592174205946867/posts/default/97412254003406538'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laputahistoria.blogspot.com/2010/12/apenas-cuatro-y-contando.html' title='Apenas cuatro y contando'/><author><name>Gustavo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07302400498152320914</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_ac5cxhVzVWE/TMEVhKPZsUI/AAAAAAAAA3E/8QoqG415dXw/S220/454.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_ac5cxhVzVWE/TQ1mThlYdQI/AAAAAAAAA4Y/7wTnygmm3FY/s72-c/2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5764592174205946867.post-7021758204302500302</id><published>2010-12-10T18:38:00.001-06:00</published><updated>2011-07-21T16:25:12.620-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Bagatela'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Anuncio'/><title type='text'>Des-varia</title><content type='html'>&lt;p align="center"&gt;&lt;font size="3"&gt;&lt;em&gt;…Bueno, bueno, entonces digamos que el &lt;strong&gt;guadalupanismo&lt;/strong&gt; mexicano mitiga el &lt;strong&gt;falocentrismo&lt;/strong&gt; imperante en las religiones occidentales...&lt;/em&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;*&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;font size="3"&gt;&lt;em&gt;yazco en la hierba&lt;/em&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;font size="3"&gt;&lt;em&gt;¡píquenme los ojos&lt;/em&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;font size="3"&gt;&lt;em&gt;cuervos míos!&lt;/em&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;*&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;No, no, pará, pará… este bloguero mejor se ausentará un tiempo para mejorar sus haikús. Retorna el 17 de diciembre, cuarto aniversario de este blog.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;font size="3"&gt;&lt;a href="http://lh3.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TQLIEsjKMWI/AAAAAAAAA4E/XYpzBK6vVQc/s1600-h/cuervos%5B4%5D.jpg"&gt;&lt;img style="border-bottom: 0px; border-left: 0px; display: block; float: none; margin-left: auto; border-top: 0px; margin-right: auto; border-right: 0px" title="cuervos" border="0" alt="cuervos" src="http://lh6.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TQLIFNiXquI/AAAAAAAAA4I/9fjgO3xkktU/cuervos_thumb%5B2%5D.jpg?imgmax=800" width="306" height="260" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;em&gt;&lt;font size="2"&gt; Sí, esta imagen sí tiene relación con el post&lt;/font&gt;&lt;/em&gt;.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5764592174205946867-7021758204302500302?l=laputahistoria.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laputahistoria.blogspot.com/feeds/7021758204302500302/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5764592174205946867&amp;postID=7021758204302500302&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5764592174205946867/posts/default/7021758204302500302'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5764592174205946867/posts/default/7021758204302500302'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laputahistoria.blogspot.com/2010/12/des-varia.html' title='Des-varia'/><author><name>Gustavo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07302400498152320914</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_ac5cxhVzVWE/TMEVhKPZsUI/AAAAAAAAA3E/8QoqG415dXw/S220/454.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://lh6.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TQLIFNiXquI/AAAAAAAAA4I/9fjgO3xkktU/s72-c/cuervos_thumb%5B2%5D.jpg?imgmax=800' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5764592174205946867.post-7167810499734533481</id><published>2010-11-20T11:20:00.001-06:00</published><updated>2011-07-21T16:25:16.354-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Experimental poético'/><title type='text'>Neruda, poeta</title><content type='html'>&lt;p&gt;&amp;#160;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;font size="4"&gt;A EMILIANO ZAPATA CON MÚSICA DE TATA NACHO&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;font size="2"&gt;Cuando arreciaron los dolores        &lt;br /&gt;en la tierra, y los espinares desolados         &lt;br /&gt;fueron la herencia de los campesinos,         &lt;br /&gt;y como antaño, las rapaces         &lt;br /&gt;barbas ceremoniales, y los látigos,         &lt;br /&gt;entonces, flor y fuego galopado... &lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;i&gt;&lt;strong&gt;&lt;font size="2"&gt;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160; Borrachita me voy&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;i&gt;&lt;strong&gt;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160; &lt;/strong&gt;&lt;/i&gt;&lt;i&gt;&lt;strong&gt;hacia la capital&lt;/strong&gt;&lt;/i&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;font size="2"&gt;se encabritó en el alba transitoria        &lt;br /&gt;la tierra sacudida de cuchillos,         &lt;br /&gt;el peón de sus amargas madrigueras         &lt;br /&gt;cayó como un elote desgranado&amp;#160; &lt;br /&gt;sobre la soledad vertiginosa.&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;i&gt;&lt;strong&gt;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160; &lt;/strong&gt;&lt;/i&gt;&lt;i&gt;&lt;strong&gt;a pedirle al patrón&lt;/strong&gt;&lt;/i&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;i&gt;&lt;strong&gt;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160; &lt;/strong&gt;&lt;/i&gt;&lt;i&gt;&lt;strong&gt;que me mandó llamar&lt;/strong&gt;&lt;/i&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;font size="2"&gt;Zapata entonces fue tierra y aurora.        &lt;br /&gt;En todo el horizonte aparecía         &lt;br /&gt;La multitud de su semilla armada.         &lt;br /&gt;En un ataque de aguas y fronteras         &lt;br /&gt;el férreo manantial de Coahuila,         &lt;br /&gt;las estelares piedras de Sonora;         &lt;br /&gt;todo vino a su paso adelantando,         &lt;br /&gt;a su agraria tormenta de herraduras.&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;i&gt;&lt;strong&gt;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160; &lt;/strong&gt;&lt;/i&gt;&lt;i&gt;&lt;strong&gt;que si se va del rancho&lt;/strong&gt;&lt;/i&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;i&gt;&lt;strong&gt;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160; &lt;/strong&gt;&lt;/i&gt;&lt;i&gt;&lt;strong&gt;muy pronto volverá&lt;/strong&gt;&lt;/i&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;font size="2"&gt;Reparte el pan, la tierra: &lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;font size="2"&gt;te acompaño.&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;font size="2"&gt;Yo renuncio a mis párpados celestes.        &lt;br /&gt;Yo, Zapata, me voy con el rocío         &lt;br /&gt;de las caballerías matutinas,         &lt;br /&gt;en un disparo desde los nopales         &lt;br /&gt;hasta las casas de pared rosada.&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;i&gt;&lt;strong&gt;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160; &lt;/strong&gt;&lt;/i&gt;&lt;i&gt;&lt;strong&gt;cintitas pa tu pelo&lt;/strong&gt;&lt;/i&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;i&gt;&lt;strong&gt;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160; &lt;/strong&gt;&lt;/i&gt;&lt;i&gt;&lt;strong&gt;no llores por tu Pancho&lt;/strong&gt;&lt;/i&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;font size="2"&gt;La luna duerme sobre las monturas.        &lt;br /&gt;La muerte amontonada y repartida         &lt;br /&gt;yace con los soldados de Zapata.         &lt;br /&gt;El sueño esconde bajo los baluartes         &lt;br /&gt;de la pesada noche su destino,         &lt;br /&gt;su incubadora sábana sombría.         &lt;br /&gt;La hoguera agrupa el aire desvelado:         &lt;br /&gt;grasa, sudor y pólvora nocturna.&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;i&gt;&lt;strong&gt;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160; &lt;/strong&gt;&lt;/i&gt;&lt;i&gt;&lt;strong&gt;Borrachita me voy&lt;/strong&gt;&lt;/i&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;i&gt;&lt;strong&gt;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160; &lt;/strong&gt;&lt;/i&gt;&lt;i&gt;&lt;strong&gt;para olvidarte&lt;/strong&gt;&lt;/i&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;font size="2"&gt;Pedimos patria para el humillado.&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;font size="2"&gt;Tu cuchillo divide el patrimonio        &lt;br /&gt;y los tiros y corceles amedrentan         &lt;br /&gt;los castigos, la barba del verdugo.         &lt;br /&gt;La tierra se reparte con un rifle.         &lt;br /&gt;No esperes, campesino polvoriento,         &lt;br /&gt;después de tu sudor la luz completa         &lt;br /&gt;y el cielo parcelado en tus rodillas.         &lt;br /&gt;Levántate y galopa con Zapata.&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;i&gt;&lt;strong&gt;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160; &lt;/strong&gt;&lt;/i&gt;&lt;i&gt;&lt;strong&gt;Yo lo quise traer&lt;/strong&gt;&lt;/i&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;i&gt;&lt;strong&gt;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160; &lt;/strong&gt;&lt;/i&gt;&lt;i&gt;&lt;strong&gt;dijo que no&lt;/strong&gt;&lt;/i&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;font size="2"&gt;México, huraña agricultura, amada        &lt;br /&gt;tierra entre los oscuros repartida:         &lt;br /&gt;de las espaldas del maíz salieron         &lt;br /&gt;al sol tus centuriones sudorosos.         &lt;br /&gt;De la nieve del Sur vengo a cantarte.         &lt;br /&gt;Déjame galopar en tu destino         &lt;br /&gt;y llenarme de pólvora y arados.&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;i&gt;&lt;strong&gt;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160; &lt;/strong&gt;&lt;/i&gt;&lt;i&gt;&lt;strong&gt;Que si habrá de llorar&lt;/strong&gt;&lt;/i&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;i&gt;&lt;strong&gt;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160; &lt;/strong&gt;&lt;/i&gt;&lt;i&gt;&lt;strong&gt;pa que volver…&lt;/strong&gt;&lt;/i&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="right"&gt;&lt;strong&gt;&lt;font size="2"&gt;-De &lt;i&gt;Canto general&lt;/i&gt;, Pablo Neruda&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;a href="http://lh4.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TOgDY5ZQ1eI/AAAAAAAAA38/hljjRfFKcpQ/s1600-h/El_revolucionario_Emiliano_Zapata%5B4%5D.jpg"&gt;&lt;img style="border-right-width: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px" title="El_revolucionario_Emiliano_Zapata" border="0" alt="El_revolucionario_Emiliano_Zapata" src="http://lh5.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TOgDZX4XfPI/AAAAAAAAA4A/cdo8sM7LKSw/El_revolucionario_Emiliano_Zapata_thumb%5B2%5D.jpg?imgmax=800" width="328" height="276" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5764592174205946867-7167810499734533481?l=laputahistoria.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laputahistoria.blogspot.com/feeds/7167810499734533481/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5764592174205946867&amp;postID=7167810499734533481&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5764592174205946867/posts/default/7167810499734533481'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5764592174205946867/posts/default/7167810499734533481'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laputahistoria.blogspot.com/2010/11/neruda-poeta.html' title='Neruda, poeta'/><author><name>Gustavo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07302400498152320914</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_ac5cxhVzVWE/TMEVhKPZsUI/AAAAAAAAA3E/8QoqG415dXw/S220/454.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://lh5.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TOgDZX4XfPI/AAAAAAAAA4A/cdo8sM7LKSw/s72-c/El_revolucionario_Emiliano_Zapata_thumb%5B2%5D.jpg?imgmax=800' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5764592174205946867.post-4071612587765854158</id><published>2010-11-16T10:18:00.001-06:00</published><updated>2011-07-21T16:25:28.955-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Puterías'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Literatura'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Reflexiones'/><title type='text'>Cuentos lázaros</title><content type='html'>&lt;p align="justify"&gt;Está tentado a sacar algunas hojas –es decir, historias, cuentos, anécdotas escritas en volandas- de su preferida caja de zapatos, de la que alguna vez recicló un mal poema juvenil para un post desafortunado. La prudencia, o la experiencia, le ha enseñado que no será buena idea trabajar con ideas viejas, plasmadas, escritas tiempo ha. Se ha enterado leyendo o escuchando a otros creadores –de obras maestras, sobre todo- que un cuento puede pasar por múltiples versiones. Que ante un inicio frustrado u atropellado, y después de un trago de cerveza o media cajetilla de cigarros consumados, se siente el impulso necesario para acometer de nuevo el crimen de la escritura. Que ante una primera versión, pese al inicio frustrado, no quedan del todo satisfechos, por lo que sus cajas de zapatos –o los cajones de sus escritorios- esperan cómodos ofrecer su espacio a esas historias en ¿perpetuo? &lt;i&gt;stand by&lt;/i&gt;. Aun más, que ante una segunda versión –otra prosa, otra aproximación, un cambio en la persona del narrador, un cambio en el tiempo de la narración- la satisfacción no llega del todo, y que es entonces cuando la papelera, la trituradora o el sensato váter se miran en el horizonte como destinos finales para esas infames historias. A él, a nuestro escritor, a es a quién le pasa más seguido lo último, pero no con segundas o terceras, sino con primerísimas versiones, y todavía aún, con lo inicios frustrados, en tanto que la idea –trama, personajes, espacios, nombres, lugares, rostros, gente- anida todavía en la urdimbre de su imaginación, cuando se le revela imposible develar cualquier cosa de ella, por mínima que sea. ¿Engarrote de dedos? Lo más extremo.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Mientras tanto, aun delibera –integrantes del jurado: él solo- sacar o no a las luces de la noche esas dos o tres o cuatro historias que llevan escritas tiempo ha. Una sueña apacible e impresa en la caja de zapatos física, las otras aún embrionarias descansan alimentándose de códigos binarios en el hardware de su computadora. Pero ha decidido, dada una incipiente experiencia, que no. O aun no es el momento. Cuando madure la vid, quizá.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Explicación: nuestro autor sí ha acometido el doble, triple crimen de las múltiples versiones de una misma historia. No llamemos a esto la simple edición siempre necesaria –pecado mortal cuando se obvia en los inexpertos escritores- para que la simiente dé un buen fruto, no, aquí hablamos de la total reescritura; de, una vez derribado el edificio y sus cimientos, empezar de nuevo, tratando de conservar, en lo que se pueda, el estilo arquitectónico –porque se trata, en sí, de mejorar una versión-. Lo hizo la primera vez –es lo que recuerda- con un cuento que mandó a un certamen nacional de cuento. Los pormenores de sus múltiples versiones los detalló en un extenso post –crónica literaria tal cual- acá: en resumen, que tras un baño reparador después de un acto onanista, los dedos le punzaban por escribir algo; la primera versión la borró por un descuido producto de cierto ¿nerviosismo?, entonces, sin mediar minutos de reflexión ante el asombro, y para no caer en lo de “lo tenía pero lo olvidé”, escribió una segunda versión eliminando una línea argumental, recordando la versión anterior que ya no existía. Después, un poco de edición: pocas frases y palabras murieron aplastada bajo la tecla &lt;i&gt;supr&lt;/i&gt;. Luego, la lectura de un amigo. Más tarde, la consecuente respuesta crítica. Avasalladores fueron los argumentos para olvidarse del susodicho cuento para siempre. ¿Tanto así? No. Habría de revivirlo, en una tercera versión, y ante la falta de algo más original, para enviarlo a un concurso de cuento. La opinión del crítico resultó más positiva. Esta última vez cambió la persona del narrador. Un cambio radical. Y así, semanas más tarde, y de acuerdo a todos los pronósticos, perdió el certamen. Empecinado a no dejar(lo/se) morir, propuso que su historia fuera enviada a una revista literaria. Fue entonces cuando recibió la visita de la Prudencia, madre de todas las virtudes, y le aconsejó retractarse. Bien, porque tan solo tiempo después descubriría las razones para odiar su historia paródica, avergonzado por tanto Borges en él. Lo que había nacido un lejano día veraniego, borrado luego y resucitado inmediatamente y revivido más de un año después, terminó casi como estaba. Ahora ya no le convence.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Ese cuento se llama &lt;i&gt;El explorador y la sombra&lt;/i&gt;, y está en el blog, en su versión de concurso.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Entonces la segunda vez. Gracias a la ubicuidad de las redes sociales, fue contactado por un grupo de amigos escritores incipientes como él. Una de esas cofradías literarias sita en el Distrito Federal, acríticas por donde se le vea. Él, presto, les contestó que de igual forma regenteaba un blog (¿literario?) y que allí subía sus pingües trabajitos (no lo dijo así, más bien no se limitó en darse ínfulas). Ellos, un grupo de cinco generosos escritores también leyeron su trabajo disponible en línea (que no es todo, ni lo será), y lo invitaron a formar parte de &lt;i&gt;Whisky en las rocas&lt;/i&gt;: título del blog. Aceptó. Ante el tipo de historias bastantes accesibles que allí había encontrado, decidió revivir otro cuento, de corte fantástico, que en su tercera (¡tercera!) versión no lo había dejado satisfecho. No por él mismo, sino por la ampliación del campo de visión al que lo forzó su crítico de cabecera. Porque, si ya ante la segunda versión habían asaltado las dudas, ante la tercera persistieron. Así que, en el cuarto acercamiento a la misma historia –véase, cuádruple crimen-, cambió el estilo de la prosa y eliminó los diálogos típicos de una novela barata romántica. Persistió en el narrador, en los personajes, en el tiempo, en sí, no habría que llamar una cuarta, sino una tercera versión mejorada. Ufano, mandó su historia al blog de sus amigos. No esperaba que se lo publicaran tan rápido. Ya le había advertido el regente que solía publicar los textos de invitados la siguiente semana al día del envío. Para su sorpresa, le comunicaron que fue publicado antes, a falta de mejores historias. Contento, le comunicó a su crítico feroz que había reescrito tal cuento, y que unos amigos fuereños le habían dedicado espacio virtual en su blog. Pero la crítica fundamental –ahora más entendible que antes- persistió. No tardó en reconocerlo pese al ardor: que sí, que al cuento le faltaba algo crucial, que no se entendía la ansiada espera del encuentro del protagonista con Óscar porque faltaba algo, algo, sí, se le había olvidado narrar, aunque sea en dos o tres párrafos, la importancia de la relación entre ellos, porque, bien leído, salvo un encuentro casual, el narrador nunca refiere algún otro encuentro con él, ni posterior ni anterior. Ya se lo había dicho: sus historias sobre relaciones personales no son su fuerte. Él, aceptado el asunto, ahora escribe con el reconocimiento casi pleno de sus limitaciones.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Moraleja: solo Cristo revivió, una vez, un Lázaro.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Por ello, ante la experiencia y con los papales en la mano en la parte acusadora, ha resulto dejar para pasado mañana, o para después de pasado mañana, esos otros textos que allí duermen, embriones criogénicos, aceptados tan solo como redacciones inconexas de ideas a las que antes les había dedicado el mote de cuentos terminados. Allí están, los mira en el fondo de la caja de zapatos. Sopesa, la parte defensora, ante el jurado, la magra producción actual y que por tanto la tentación de reciclar, no, de revivir, porque qué dirán sus amigos que lo conocen como criminal, qué dirá cada vez que uno imprudente le pregunta “y ahora qué andas escribiendo”. Pero el jurado, sonoro mazazo de por medio, sentencia: cuando la vid esté madura. Pero él, vencido, piensa: ni siquiera buena cosecha asegura buen vino.&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;a href="http://lh5.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TOKu3x2HgGI/AAAAAAAAA30/RTJrOeuEtLY/s1600-h/SSDD5-1L%5B4%5D.jpg"&gt;&lt;img style="border-bottom: 0px; border-left: 0px; display: block; float: none; margin-left: auto; border-top: 0px; margin-right: auto; border-right: 0px" title="SSDD5-1L" border="0" alt="SSDD5-1L" src="http://lh4.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TOKu4vPjOaI/AAAAAAAAA34/ydZw1LSjZNc/SSDD5-1L_thumb%5B2%5D.jpg?imgmax=800" width="321" height="243" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;em&gt; Esta imagen tiene ninguna relación con el post&lt;/em&gt;.&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5764592174205946867-4071612587765854158?l=laputahistoria.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laputahistoria.blogspot.com/feeds/4071612587765854158/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5764592174205946867&amp;postID=4071612587765854158&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5764592174205946867/posts/default/4071612587765854158'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5764592174205946867/posts/default/4071612587765854158'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laputahistoria.blogspot.com/2010/11/cuentos-lazaros.html' title='Cuentos lázaros'/><author><name>Gustavo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07302400498152320914</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_ac5cxhVzVWE/TMEVhKPZsUI/AAAAAAAAA3E/8QoqG415dXw/S220/454.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://lh4.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TOKu4vPjOaI/AAAAAAAAA34/ydZw1LSjZNc/s72-c/SSDD5-1L_thumb%5B2%5D.jpg?imgmax=800' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5764592174205946867.post-8129947604999701332</id><published>2010-11-06T00:36:00.001-06:00</published><updated>2010-11-06T20:35:52.153-06:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Relato'/><title type='text'>Las antigüedades del futuro</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Me maldigo por no poder encender el fósforo. Hago un ovillo con mis manos para proteger la combustión del viento pero el &lt;i&gt;clitch&lt;/i&gt; necesario no produce chispas. Alguien me habló de los encendedores. Y creo alguien más me regaló uno de cumpleaños. No recuerdo dónde lo habré dejado. Pero no moveré un pie de la acera a menos que vaya fumando. Pero se acerca uno de esos ejecutivos de banco, que siempre traen fuego. Le haré una seña con el cigarro, si es fumador lo entenderá. Me maldigo otra vez, se fue de largo. Bien, tendré que partir como sea. Es tarde. Es tarde para la cita con el señor Li. El imbécil quiere que le llame míster Lee, que porque no es chino, sino californiano. A mí qué carajos me importa dónde lo hayan parido.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Todos los chinos son los mismos. Llegan acá con sus imitaciones, sus puestos de comida insípida y sus lamparitas de papel. Huyen del comunismo pero llegan acá convertidos en tiranos. Si entro a uno de sus restaurantes, no como lo que me plazca ni cuanto quiera, sino lo que Zhang decida. Me sirve un plato rebosante de arroz con soya que siempre dejo a la mitad, y cuando le pido un té frío me destapa una coca-cola. Comer con ellos es peor que morir fusilado en Tian’anmen.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Aunque ya no sé de los libaneses ni qué pensar. También llega acá con sus puestos de comida y sus tiendas de importaciones. Entrar a comprar a una de esas tiendas es estar dispuestos a salir de ahí con lo que Manssur te haya querido enjaretar. Su licuadora me duró una semana. Cuando regresé a reclamar me dijo que revisara mis conexiones eléctricas. Comprarles algo es peor que morir lapidado.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Camino entre las cuadras de la ciudad. Si hay tránsito circulando lo esquivo con elegancia. Algunos no tardan en pretender asustarme con un bocinazo. Una vez me dijeron que me estaba tomando enserio eso de morir con un cigarro en los labios. No lo sé. Lo que sí sé es que Li morirá hoy en su oficina si no me tiene listo el trabajito para el que lo contraté.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Li vive aquí desde hace veinte años. Se casó con una indígena del istmo parecida a él. A veces le acompaña en su negocio. Según pendiente del teléfono. Lo único que sé que hace, cuando estoy ahí sentado en el sofá esperando que el chino regrese de la bodega (que en realidad es fábrica clandestina), es desabotonarse un botón de la blusa que guarda un insipiente par de senos, mostrar más cuello, echarse el cabello hacia atrás y jugar Solitario en la computadora. Nunca la he visto levantar el auricular, ni cuando suena.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Toco la puerta de cristal esmerilado con una moneda de diez pesos. No podría ver hacia adentro aunque sea para notar alguna sombra: un cartel negro con letras verdosas góticas que reza “Fabricamos las antigüedades del futuro” impide la más mínima visibilidad.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;No es Li sino Maya la que me abre. Maya es otra china, hija bastarda de Li, o su meretriz; esa ambigüedad nunca la he podido resolver. Maya no habla ni el más elemental español. O no habla, a secas. Otro misterio que no he podido resolver. Por fortuna no soy investigador privado. Prefiero los oficios ilegales.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Quiero hablar con Li.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Con un meneo de cabeza me dice que míster Lee no está. Le reviro que entraré a su “bodega” (hago el ademán de las comillas). Me contesta con otro meneo de cabeza, y una inflexión en la rodilla derecha, que le haga como quiera. Con su anuencia, camino tres pasos de la recepción para tocar la puerta de lámina de la bodega con la moneda.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Vuelvo a tocar hasta que aquello parezca un repiqueo, mientras Maya regresa a reanudar su juego de Solitario. Pinches chinas, pienso, lo único que saben hacer. Hasta que Maya no hace una desagradable mueca y además se tapa lo oídos con ambas manos y menea la cabeza, no dejo de hacer ruido en la puerta con la moneda. Sorda no es. La veo levantar el auricular y marcar una extensión.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;它这里希望对&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Pinche china, muda tampoco es. Mueve la cabeza de arriba abajo y me dice que me espere con la mano.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Un ruido de pasos subiendo. Es la cuarta vez que vengo desde que contacté a Li. Fue por uno de esos volantillos que reparten en la calle. Recién salí de una taquería, y aún con el palillo entre los dientes, un chino mohicano (¿?) con pantalones de mezclilla más grandes que él me dejó uno de esos, negro con letras góticas verdosas. Lo doblé, como doblo toda la basura que vuela de mano en mano en las calles, y lo metí en la bolsa trasera del pantalón por puro acto mecánico.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Por un minuto cesa el ruido de pasos. Lo único que suena es el ruido del CPU de la computadora parecido al de un refrigerador cada vez que ella mueve una carta en el monitor. Nunca había reparado en ello. O es el silencio que antecede a una posible muerte lo que hace nítidos cualquier ruido lívido. Por fin aparece Li como un marino al abrir una escotilla: bañado en sudor y mareado.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Señol, señol, ¿cómo está?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Le doy la mano por cortesía. Le digo que bajaré a la bodega y yo mismo supervisaré el trabajo. Apenas digo bajo y la china suelta le ratón mandándolo a volar como murciélago hasta el otro extremo de la estancia, mientras Li palidece como geisha.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Cómo usted guste señol. El camino es pol allá.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Claro.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Entro al pasillo desconchado de muros de piedra múcara y después bajo la escalera iluminada por una claraboya en el cielo raso. Escalón a escalón, cada vez escucho más intensamente el zumbido de la colmena. Todo zumba como miles de obreras maquilando para la ceremonia del Juicio Final que es mañana. Pero no es mañana el Juicio ni nada. Pura invención mía. Abro otra puerta metálica y me adentro en la granja cuadriculada de doscientos columnas por trescientas filas perfectamente ordenas con precisión militar de simios tecleando en máquinas de escribir. En el cielo raso veo lámparas de argón, unas prendidas, otras apagadas, dispuestas en cuadrícula, como tablero de &lt;i&gt;go&lt;/i&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Otros simios se balancean desde lo alto del techo. Viajan con látigos en la mano de una mesa a otra a lo largo de la granja. Al más leve titubeo de un taquigrafista chasquean el látigo al instante. Por fortuna los obreros se han portado bien mientras atalayo desde el penúltimo escalón. Pero todavía Li no me ha hablado de mi encargo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;¿Señol, me pelmite pasal?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Claro, digo, mientas me bajo un escalón y trato de encender un fósforo. El chist seco del roce de la cabeza combustible sobre la cinta rugosa de la caja pone histéricos a tres simios de la primera fila. Gritan y se jalan de los pelos. Presuroso, los vigilantes vuelan de lámpara en lámpara hasta repartir latigazos a los disidentes, mientras Li regresa con las manos extendidas queriéndome arrebatar la caja de fósforos. Antes de que logre rosarme siquiera me guardo hasta los cigarros en la bolsa trasera.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Sigo a Li y, pasando toda la primera fila, nos topamos con un cuarto del que no había reparado por la óptica desde donde me encontraba. Medianamente grande, se encoje por dentro. Al cruzar la puerta noto que está insonorizado. En una mesa tiene una torre de hojas papel reciclado con mi trabajo. Leo la primera página. Apenas está legible.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;¿Dime cabrón esto es todo?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;No, señol, -traga un gargajo-, los simios están tlabajando en telminal. Le aseguro señol que no taldan. No taldan señol no taldan.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Maldito Li.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Lee, señol, nací en Califo&lt;i&gt;r&lt;/i&gt;nia.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Esa erre si puedas decirla, pinche chino. Hago un cálculo mental. Apenas sesenta mil simios, un poco menos con el infinito que debe haber. Todo lo hacen mal. Viene aquí con sus imitaciones, sus lamparitas de papel, su comida insípida. Les ordenas algo y te dan de comer lo que ellos decidan, como Zhang. La última vez le pedí un &lt;i&gt;lo mein&lt;/i&gt; y me trajo pollo rostizado con arroz y soya. Le pedí una coca-cola helada y me dio te, caliente.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Mientas más leo las hojas me doy la licencia de fumarme el décimo desde que dije que me odiaba por no poder encender el fósforo. Con tanto papel aquí, es mi oportunidad para morir fumando. Li hace una mueca. Al final veo que no está tan mal. O tan diferente. La clásica historia de amor de época, hombre conoce mujer, mujer conoce mujer, hombre se suicida. Veo por una diminuta ventana de cristal de acuario hacia los simios.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;¿Qué nuevo saldrá de ahí?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Una novela de conspilaciones intelnacionales. Es pala un glingo. La última que le hicimos fue un bestsellel señol, hasta película hicielon en Hollywood.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;¿Y a ellos sí les trabajas rápido?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;No quielo ofendel pelo la Doubleday Publishing paga lápido, señol.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Sí, recuerdo haber visto un esperpento en el cine, de cierta vez que llevé a Ying Lu, de un detective de pinta anglosajón descolgando un cuadro de Da Vinci en el Louvre ayudado por una francesita de buen ver. Después no recuerdo porque caí dormido, pero Ying Lu me contó que la francesita resultó ser la hija lejana de Cristo. Pinches chinos y sus imitaciones. A ver qué carajos se inventaron ahora.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Pues me llevo esto Li.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Pelo señol aún no está telminado.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Sin embargo, en la trigésima foja y al cuarto cigarro –a falta de cenicero hice uno con una de las hojas mecanografiadas de la novela, total, ningún lector la echará en falta-, me doy cuenta, mientras sigo avanzando, que en el escenario original decimonónico de carruajes, petimetres y sirvientes de librea aparecen buques tanque, indios cheepewa y un conciliábulo de judíos ortodoxos neoyorquinos huyendo de un supuesto ataque nazi.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Por poco me quemo con el infierno del cigarro, sino fuera porque Li se abalanzo para quitarme la colilla de los labios.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;¿Qué carajos es esto pinche Li?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La Doubleday Publishing paga lápido señol. Pelo no hay ploblema señol. Todo está bien señol, todo está bien. Le asegulo que nadie lo notalá señol. Ya nos ha pasado y nadie lo notó señol.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Suelto las fojas al piso. Al instante uno de los simios entra a la oficina para ordenar el desorden.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Te creo pinche chino.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Cargo con las toneladas de hojas recicladas mecanografiadas a doble espacio y me largo de la fábrica. Dejo atrás el zumbido y a Maya dormida sobre el escritorio. Qué les pasa a estos chinos. Todo lo quieren imitar. Se supone que son infinitos changos en la idea original, no escasos sesenta mil. No me extraña, es una novela que Planeta publicará el próximo sábado (sello en el que trabajo en las sombras, sin registros en la nómina desde hace diez años). Total, si todos se tragaron eso de que Cristo se tiró a la Magdalena, y hasta tuvo estirpe. Pinches chinos lo que se inventan. Paro un taxi llevándome en brazos al nonato futuro destello editorial.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;No me preocupo, la horda de nuestros lectores desmemoriados produce antigüedades literarias a una velocidad vertiginosa.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://lh5.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TNT3ZfgffLI/AAAAAAAAA3s/HfkXHan4gFQ/s1600-h/Imagen054_1%5B4%5D.jpg"&gt;&lt;img alt="Imagen054_1" border="0" height="359" src="http://lh4.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TNT3aQgq3EI/AAAAAAAAA3w/ZHclkdWT2sY/Imagen054_1_thumb%5B2%5D.jpg?imgmax=800" style="border: 0px none; display: block; float: none; margin-left: auto; margin-right: auto;" title="Imagen054_1" width="259" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5764592174205946867-8129947604999701332?l=laputahistoria.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laputahistoria.blogspot.com/feeds/8129947604999701332/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5764592174205946867&amp;postID=8129947604999701332&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5764592174205946867/posts/default/8129947604999701332'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5764592174205946867/posts/default/8129947604999701332'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laputahistoria.blogspot.com/2010/11/las-antiguedades-del-futuro.html' title='Las antigüedades del futuro'/><author><name>Gustavo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07302400498152320914</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_ac5cxhVzVWE/TMEVhKPZsUI/AAAAAAAAA3E/8QoqG415dXw/S220/454.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://lh4.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TNT3aQgq3EI/AAAAAAAAA3w/ZHclkdWT2sY/s72-c/Imagen054_1_thumb%5B2%5D.jpg?imgmax=800' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5764592174205946867.post-4256963616750624799</id><published>2010-10-21T23:01:00.001-05:00</published><updated>2010-10-21T23:03:21.714-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Bagatela'/><title type='text'>Ensayo a la mexicana</title><content type='html'>&lt;b&gt;&lt;span style="font-size: medium;"&gt;*Divagación &lt;i&gt;e pluribus&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ahí va pues. Tal vez esto vaya contra las normas, el poner música mientras se escribe. Pero este texto no llegará a ningún lado. No discutiré ningún tema ni me descubriré, con algún grado de sorpresa, pisando algún terreno al que nunca jamás en mi vida pude haber imaginado siquiera que conocería. Esas cosas y otras no pasarán, porque me limitaré a dar vueltas y vueltas. He estado leyendo cientos de libros, y no sé qué podría sacar de ellos. Hago esto más bien porque no tengo nada qué decir. Sí, lo hago por hacer. Dicen algunos sartrianos que cuando no hay nada en la mente, lo cual es mi condición natural, lo mejor es quedarse con el hocico en silencio. Pero yo no soy partidario del geniecillo de ojos divergentes. No tengo nada que decir pero aún así las palabras van saliendo y no hago un murete para contener el desbordamiento.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ahí va pues, pensé cuando abrí el programa de las palabras. He borrado una línea impertinente. Si escribiera sobre el papel eso se asemejaría a tachonar con el lápiz, bolígrafo o pluma de ganso. Pero qué digo, cuál pluma, eso dejó de utilizarse siglos atrás. Qué aparición tan imprevista del pasado es ese, de pensar, así de la nada, en plumas de ganso. Mi tatarabuelo, o alguno de los dieciséis, si en verdad tuve alguno, puede que, de haber sido de familia bien, y recibido educación y, algún día, en alguna lengua –español, francés, italiano, totonaca, latín vulgar-, haya escrito algo sobre algo que le haya trasuntado en la olla del cerebro. Qué podría haber sido aquello que, de alguna forma, a alguno de aquellos tatarabuelos, le haya dado tan de repente por escribir.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ya. Es que tengo parte de su conciencia en la carga genética que cargo en mis células. Algún gen mandó un comunicado a alguna neurona, si es que alguna haya querido responderle, y sí es posible, puesto que ya lo mencioné, es posible que revisara allí en lo oscuro, profundo, y chiquito, donde se guarda lo inasible. El traste no me funciona bien, no tanto como para recordar exactamente el tema y motivo de aquel tatarabuelo que trato de recordar, pero supongo que algo más interesante a la nada que he estado discutiendo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;a href="http://lh5.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TMEMl2wsawI/AAAAAAAAA28/ndbnnzgDP9w/s1600-h/niesztcheyschopenhauer%5B4%5D.jpg"&gt;&lt;img alt="niesztcheyschopenhauer" border="0" height="160" src="http://lh6.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TMEMmsZy6iI/AAAAAAAAA3A/wrlh8DZ6bfg/niesztcheyschopenhauer_thumb%5B2%5D.jpg?imgmax=800" style="border: 0px none; display: block; float: none; margin-left: auto; margin-right: auto;" title="niesztcheyschopenhauer" width="349" /&gt;&lt;/a&gt;&amp;nbsp;&lt;i&gt;Imagen encontrada en Google buscando 'divagación’&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5764592174205946867-4256963616750624799?l=laputahistoria.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laputahistoria.blogspot.com/feeds/4256963616750624799/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5764592174205946867&amp;postID=4256963616750624799&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5764592174205946867/posts/default/4256963616750624799'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5764592174205946867/posts/default/4256963616750624799'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laputahistoria.blogspot.com/2010/10/ensayo-la-mexicana.html' title='Ensayo a la mexicana'/><author><name>Gustavo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07302400498152320914</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_ac5cxhVzVWE/TMEVhKPZsUI/AAAAAAAAA3E/8QoqG415dXw/S220/454.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://lh6.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TMEMmsZy6iI/AAAAAAAAA3A/wrlh8DZ6bfg/s72-c/niesztcheyschopenhauer_thumb%5B2%5D.jpg?imgmax=800' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5764592174205946867.post-7612435197868051390</id><published>2010-10-18T14:25:00.001-05:00</published><updated>2010-10-18T14:52:45.200-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Religión'/><title type='text'>Santoral homosexual católico</title><content type='html'>&lt;div align="justify" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;En últimas fechas, en México se ha tenido que soportar una intensa guerra mediática de declaraciones y descalificaciones entre los altas jerarcas católicos mexicanos y el Jefe de Gobierno del Distrito Federal, a partir de la aprobación del matrimonio gay y el derecho de adopción a la familias homoparentales en el DF. Lamentablemente el debate es bastante pobre intelectualmente en ambos bandos. Por ello, que la Diócesis de Saltillo haya celebrado una misa en honor de los santos homosexuales que, al parecer, abundan en el ya de por si amplísimo santoral católico va más allá de la simple curiosidad; es algo que debería mover a la reflexión, si se tiene el cuenta el lamentable &lt;a href="http://www.elpais.com/articulo/reportajes/increible/vida/Marcial/Maciel/elpepusocdmg/20100124elpdmgrep_6/Tes"&gt;caso del padre Marcial Maciel&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;Dice la nota de &lt;a href="http://www.milenio.com/node/556513"&gt;Milenio&lt;/a&gt;:&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="font-family: Times,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;b&gt;Saltillo, Coahuila.-&lt;/b&gt; En su misión por ser aceptados, por promover la igualdad y el respeto, la Diócesis de Saltillo, ha celebrado misas en honor a aquellos santos considerados como homosexuales dentro de la iglesia católica dejando una reflexión no sólo entre el mismo grupo sino entre la sociedad.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify" style="font-family: Times,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Noé Armendáriz, dirigente de la comunidad homosexual, San Elredo, asegura que hace unos días celebraron una misa en memoria de dos mártires del cristianismo, San Sergio y San Baco, soldados homosexuales del Imperio Romano a quienes la iglesia los canonizó por su entrega al cristianismo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify" style="font-family: Times,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;"La fe de San Sergio y San Baco es profesada en Cristo y en las enseñanzas que vino a dar a ellos, en ese tiempo se daban las parejas entre soldados que vivían juntos, por lo mismo se dice que fueron pareja y que servían al imperio y eran de los mejores soldados".&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify" style="font-family: Times,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;"Una de las reflexiones que nos dejan a nosotros es que se puede vivir en pareja, se puede estar en parejas y servir a la comunidad y servir a Dios, aunque indistintamente por la preferencia sexual a veces eres rechazado", comenta Armendáriz.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify" style="font-family: Times,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Destaca que el Padre Robert Cougan, es quien imparte las misas y en su homilía explica la vida de los santos considerados homosexuales dentro de la iglesia católica como son San Elredo, Perpetua y Felicitas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify" style="font-family: Times,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;"Esto nos hace pensar que Dios no está separado de la comunidad homosexual, sino que camina de la mano desde tiempos inmemorables, desde que aparece Ruth y Nohemi y Jonathan y David, en el Antiguo Testamento. Entonces siempre ha estado con nosotros, podemos servir y seguir sirviendo a Dios y a los demás a pesar de que tengamos nuestra pareja hombre o nuestra pareja mujer", detalla.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify" style="font-family: Times,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Y es que, en los primeros siglos del cristianismo se pueden encontrar varias parejas de santos que, algunos estudiosos, catalogan de homosexuales. En su mayoría surgen en las filas del ejército romano, para quienes el sexo con otros hombres era parte de su vida cotidiana.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify" style="font-family: Times,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;La mayoría de estas parejas fueron martirizadas por los emperadores o sus gobernadores, pues consideraron su conversión al cristianismo como traición contra el imperio.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify" style="font-family: Times,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Entre estos mártires se encuentran los oficiales romanos San Nearco y San Polieucto; los dos San Teodoro; San Felipe y San Bartolomé, y San Jorge y San Demetrio.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify" style="font-family: Times,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;También se incluyen Santa Felícitas y Santa Perpetua, la primera esclava y la segunda noble romana, de las que se señala su gran masculinidad guerrera y su intrínseca unión sentimental.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify" style="font-family: Times,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;La historia de Ruth y Noemí, en el Libro de Ruth en la Biblia, a pesar de ser leída por algunos como una historia sobre el tipo de amor familiar que siente una nuera por su suegra, ha sido también considerada el "testimonio más temprano en la historia de una relación de amor entre personas del mismo sexo". &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify" style="font-family: Times,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;San Sergio y San Baco son dos mártires cristianos del siglo III cuya relación afectiva se presentó como una simple unión de hermandad y mutuo respeto. En la actualidad se consideran a San Sergio y San Baco como los patronos de los homosexuales para los cristianos ortodoxos, en contraste con San Sebastián, de los católicos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;a href="http://lh3.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TLyfEMY2IYI/AAAAAAAAA20/9HXI664OZ-8/s1600-h/Saint_Augustine_by_Philippe_de_Champaigne%5B4%5D.jpg"&gt;&lt;img alt="Saint_Augustine_by_Philippe_de_Champaigne" border="0" height="403" src="http://lh6.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TLyfEuyX9PI/AAAAAAAAA24/uuwnbEeO0Ws/Saint_Augustine_by_Philippe_de_Champaigne_thumb%5B2%5D.jpg?imgmax=800" style="border: 0px none; display: block; float: none; margin-left: auto; margin-right: auto;" title="Saint_Augustine_by_Philippe_de_Champaigne" width="326" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;i&gt;Agustín de Hipona, filósofo, padre fundador de la Iglesia Católica y &lt;/i&gt;&lt;i&gt;reconocido gay de clóset.&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5764592174205946867-7612435197868051390?l=laputahistoria.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laputahistoria.blogspot.com/feeds/7612435197868051390/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5764592174205946867&amp;postID=7612435197868051390&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5764592174205946867/posts/default/7612435197868051390'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5764592174205946867/posts/default/7612435197868051390'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laputahistoria.blogspot.com/2010/10/santoral-homosexual-catolico.html' title='Santoral homosexual católico'/><author><name>Gustavo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07302400498152320914</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_ac5cxhVzVWE/TMEVhKPZsUI/AAAAAAAAA3E/8QoqG415dXw/S220/454.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://lh6.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TLyfEuyX9PI/AAAAAAAAA24/uuwnbEeO0Ws/s72-c/Saint_Augustine_by_Philippe_de_Champaigne_thumb%5B2%5D.jpg?imgmax=800' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5764592174205946867.post-7905554188440099204</id><published>2010-10-15T00:03:00.001-05:00</published><updated>2011-07-21T16:25:43.771-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Relato'/><title type='text'>Cerrado hasta nuevo aviso</title><content type='html'>&lt;p align="justify"&gt;-Nada, que no hay forma –dice él.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;-¿Cuánto tiempo lleva este tipo con el negocio cerrado? –pregunta aquel.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;-Días, días. Antes publicaba casi cada tres días, luego cada semana, y ahora con qué nos encontramos, una puerta cerrada, el logotipo ahí al frente, con una simple nota: redacción, cerrado hasta nuevo aviso. Ahora no contesta el teléfono, ni los correos, nada.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;-Hombre, y con eso nos quedamos entonces, con un subidón… maldito ascensor de mierda.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;-¡Ja! Pues al gym macho.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;-¿Deja de hablar como un gilipollas, quieres?&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;-Tú eres un gilipollas. ¡Tú comenzaste! –amenaza él a aquel con el dedo.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;-Tu abuela que parió a tu madre. Yo hablo como se me pegue la regalada gana, y si no te gusta, puedes ir a ver ahorita si ya empolló la gallina…&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;-¡Shsst! ¡Cállate!&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Ruidos extraños se dejan escuchar a través de la puerta de la oficina de La Puta Historia.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;-Nada es, pues.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;-Una rata, seguro.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;-Tal vez.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;-Ah qué tipo. ¿Toda una campaña de promoción en facebook, y ahora qué, nada?&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;-Se le secó el seso.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;-No. Lo mató la envidia.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;-¿Y ahora qué haremos?&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;-Tú no sé. Yo, pues creo que intentaré en otros lados… ¡Oh dios qué susto!&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Él y aquel voltean la mirada hacia la puerta al escuchar unos golpes que rompen el silencio ambiental del corredor inhóspito del cuarto piso de un edificio mohoso del centro. Una hoja ¡mecanografiada! ven salir debajo del vano de la puerta cual si fuera un fax.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;-¡Ja! ¡Joder tío, un fax del inframundo!&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Aquel se apresura a recoger la hoja del piso, y hace ademán de alejarse hacia un rincón pero él lo detiene del hombro.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;-Qué te crees pendejo, deja ver.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;-Es sólo una hoja… yo… ¡Ey tú cobarde hijo de la puta romana sal de ese cubículo y enfrenta la puta realidad!&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;-¡Shsst! Deja ya de gritar maldito loco y dame esa hoja. Ya de por sí tus cuentos no valen nada. Creo que te está haciendo un favor en cerrar el blog.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;-No ha cerrado el blog, tontuelo. Sólo dice hasta nuevo aviso.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;-No me extraña… que no sepas escribir, ni siquiera lees bien –dice él en voz baja para sí mismo.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;-Mira que te he escuchado, imbécil.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;-Deja de hablar como si fueras español, fake! ¡Que sos un fake! Pero peor cuando te quieres pasar por argentino… eres una vergüenza andante.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;-Al rato te rompo la jeta entera.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;-Sí, me quedaré esperando. ¡Matanga! –dice él quitándole a aquel aquella hoja.&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;font face="Times New Roman"&gt;¡BUEN TRABAJO!&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font face="Times New Roman"&gt;Gustavo Méndez Martínez ha escrito 1552 palabras; en la edición cambió 356 y borró 1428. ¡Buen trabajo!&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font face="Times New Roman"&gt;El miércoles a las 14:35 &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font face="Times New Roman"&gt;Gustavo Méndez Martínez ha escrito 335 palabras; en la edición cambió 120 y borró 330. ¡Buen trabajo!&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font face="Times New Roman"&gt;El jueves a las 23:33&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font face="Times New Roman"&gt;Gustavo Méndez Martínez escribió 4628 palabras; en la edición cambió 3425 y borró 4628. ¡Buen trabajo!&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font face="Times New Roman"&gt;El viernes a las 8:12&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font face="Times New Roman"&gt;Gustavo Méndez Martínez escribió 1153 palabras y una letra; en la edición cambió la letra y borró 1159 [¿?]. ¡Buen trabajo!&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font face="Times New Roman"&gt;El sábado a las 4:55&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font face="Times New Roman"&gt;Gustavo Méndez Martínez tecleó 5 páginas; en la edición borró 4 y media. ¡Buen trabajo!&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font face="Times New Roman"&gt;El domingo a las 9:02&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;-¡Argggg! ¡Puras pendejadas! ¡Maricón cobarde! ¡Joto de mierda!&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;-El poeta de los mercenarios pobres ha perdido la cordura. Hubiera traído mi celular con cámara de diez megapixeles.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;-¡Brrrllll! El muy güevón ha transcrito todos sus post de facebook.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;-Vámonos, antes de que Jack Torrence nos persiga con un hacha.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;-Dos semanas sin publicar, ¡dos semanas! Y yo creído todo ese tiempo. Ya hasta había hablado con mi madre y mis hermanas de que sería publicado por en el célebre blog, y a este nefasto se le ocurre enloquecer. ¡A ver si transcribes la guía telefónica, maldito Jorge Bucay!&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;-Larguémonos de aquí y vámonos de marcha, ¿quieres?&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;-¡Otra vez malnacido fake!&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Él y aquel se traban en cruenta pelea. Vuelan puños a mansalva. Difícil distinguir a cada uno. El pasillo resuena en ayes y aus. Otro fax se desliza por debajo el vano de la puerta.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font face="Times New Roman"&gt;“Al fin se han fundido en uno, en mi capricho. Me complace ser el Oz que expando su reinado del terror.”&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;-Mi mano, me doblaste mi mano. ¡Animal! ¿Con qué se supone que escribiré ahora?&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;-Con el culo. Te queda tan bien, cariño. –dice él.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;-Pues bien. Me largo. No me sigas. Ahí te quedas con el bartleby.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;-Con gusto. ¡Y tú, cobarde marica, a ver si un día dejas de hacerte la puñeta y abres la redacción!&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Otro fax deslizado debajo del vano de la puerta. Él lo recoge y lo lee, con ánimos de emprender la retirada.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font face="Times New Roman"&gt;“¿Ya se fue? Entra y transcribe tal cual lo que ha sucedido. He abierto. No hagas ruido. Buen trabajo.”&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Él regresa y entra la sala de redacción de La Puta Historia.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&amp;#160;&lt;a href="http://lh6.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TLfgoXPN57I/AAAAAAAAA2s/Z6-1p8drKss/s1600-h/bartleby%5B4%5D.jpg"&gt;&lt;img style="border-bottom: 0px; border-left: 0px; display: block; float: none; margin-left: auto; border-top: 0px; margin-right: auto; border-right: 0px" title="bartleby" border="0" alt="bartleby" src="http://lh3.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TLfgo6j0KUI/AAAAAAAAA2w/txgspFiLwmM/bartleby_thumb%5B2%5D.jpg?imgmax=800" width="251" height="311" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5764592174205946867-7905554188440099204?l=laputahistoria.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laputahistoria.blogspot.com/feeds/7905554188440099204/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5764592174205946867&amp;postID=7905554188440099204&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5764592174205946867/posts/default/7905554188440099204'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5764592174205946867/posts/default/7905554188440099204'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laputahistoria.blogspot.com/2010/10/cerrado-hasta-nuevo-aviso.html' title='Cerrado hasta nuevo aviso'/><author><name>Gustavo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07302400498152320914</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_ac5cxhVzVWE/TMEVhKPZsUI/AAAAAAAAA3E/8QoqG415dXw/S220/454.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://lh3.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TLfgo6j0KUI/AAAAAAAAA2w/txgspFiLwmM/s72-c/bartleby_thumb%5B2%5D.jpg?imgmax=800' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5764592174205946867.post-7149550478097164375</id><published>2010-10-07T07:20:00.001-05:00</published><updated>2011-07-21T16:27:47.763-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Anuncio'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Relato'/><title type='text'>Mario Vargas Llosa, Nobel de Literatura 2010</title><content type='html'>&lt;p&gt;&lt;a href="http://lh3.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TK27G7KSwwI/AAAAAAAAA2c/ItTP7G8rbnE/s1600-h/mario%20vargas%20llosa-imagen%5B4%5D.jpg"&gt;&lt;img style="border-bottom: 0px; border-left: 0px; display: block; float: none; margin-left: auto; border-top: 0px; margin-right: auto; border-right: 0px" title="mario vargas llosa-imagen" border="0" alt="mario vargas llosa-imagen" src="http://lh5.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TK27HRoeX6I/AAAAAAAAA2g/8SIFTRe4KqA/mario%20vargas%20llosa-imagen_thumb%5B2%5D.jpg?imgmax=800" width="281" height="391" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Desde 1990, a ningún otro escritor en lengua española se le había reconocido con el áureo cetro del Premio Nóbel de Literatura. El de Mario Vargas Llosa (Arequipa, 1936) uno eternamente postergado, esperado, merecido y, en opinión de este humilde bloguero, con una obra más relevante que la de Gabriel García Márquez. Parece que, después de la polémica desatada por los últimos cuatro galardonados, que no dejó contentos a muchos, la Academia sueca endereza el rumbo. Esperemos que en los próximos años se agreguen a la lista otros eternos merecidos: Thomas Pynchon o Philip Roth o Cormac McCarthy. Con información del &lt;em&gt;&lt;a href="http://excelsior.com.mx/index.php?m=nota&amp;amp;id_nota=670244"&gt;Excélsior&lt;/a&gt;&lt;/em&gt;:&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font face="Verdana"&gt;ESTOCOLMO, SUECIA, 6 de octubre.- Peter Englund, el flamante secretario permanente del jurado de la Academia Sueca, abrió la famosa puerta de oro y marfil y pronunció ese nombre tan esperado: Mario Vargas Llosa.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font face="Verdana"&gt;El escritor peruano es el ganador del Premio Nobel de Literatura 2010, anunció.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font face="Verdana"&gt;Explica que Vargas Llosa se hizo del galardón &amp;quot;por su cartografía de las estructuras de poder y su reflejo agudo de la resistencia del individuo, de su rebelión, y su derrota&amp;quot;.     &lt;br /&gt;Englund indicó que el autor, quien se encuentra actualmente en Nueva York, donde imparte clases en la Universidad de Princeton, fue notificado de galardón.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;En este blog se postearon algunos artículos del y sobre el flamante nuevo Nóbel:&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="2" face="Tahoma"&gt;&lt;strong&gt;&lt;a href="http://laputahistoria.blogspot.com/2009/04/del-porque-de-la-literatura.html"&gt;El porqué de la literatura&lt;/a&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="2" face="Tahoma"&gt;&lt;strong&gt;&lt;a href="http://laputahistoria.blogspot.com/2009/02/farsa-elogiosa-repugnante.html"&gt;Farsa elogiosa repugnante&lt;/a&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="2" face="Tahoma"&gt;&lt;strong&gt;&lt;a href="http://laputahistoria.blogspot.com/2008/11/la-sociedad-de-los-perros-muertos.html"&gt;La sociedad de los perros muertos (opinión)&lt;/a&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Obras recomendadas por este blog: Conversación en La Catedral, La guerra del fin del mundo y La ciudad y los perros&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5764592174205946867-7149550478097164375?l=laputahistoria.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laputahistoria.blogspot.com/feeds/7149550478097164375/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5764592174205946867&amp;postID=7149550478097164375&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5764592174205946867/posts/default/7149550478097164375'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5764592174205946867/posts/default/7149550478097164375'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laputahistoria.blogspot.com/2010/10/mario-vargas-llosa-nobel-de-literatura.html' title='Mario Vargas Llosa, Nobel de Literatura 2010'/><author><name>Gustavo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07302400498152320914</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_ac5cxhVzVWE/TMEVhKPZsUI/AAAAAAAAA3E/8QoqG415dXw/S220/454.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://lh5.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TK27HRoeX6I/AAAAAAAAA2g/8SIFTRe4KqA/s72-c/mario%20vargas%20llosa-imagen_thumb%5B2%5D.jpg?imgmax=800' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5764592174205946867.post-3465776008237534974</id><published>2010-09-20T15:55:00.001-05:00</published><updated>2010-09-20T15:55:19.181-05:00</updated><title type='text'>Capitán Herejel</title><content type='html'>&lt;p align="justify"&gt;Sentado a la cabecera de la mesa, con muchos pares de ojos lacrimosos sobre las viandas humeantes, encontré a Capitán Herejel. Iba, lo tengo seguro, a contar alguna de sus historias vividas en alta mar, allá en los mares del sur, donde habitan los monstruos, pero al verme regaló a los demás una mueca de felicidad, y después, dirigiéndose a mí, me invitó a comer. Rechacé la invitación y le dije al Capitán que lo esperaría en el muelle. Subí a cubierta; bajé a babor. Sentí un leve mareo. Nunca podría ser marino, me dije, tan sólo por lo complicado que me resulta subir y bajar de una de estas naves. Me sudaron las manos pero todo se tranquilizó con sentir la firmeza de la madera del muelle, resistente a cualquier embate de las olas. Caminé hasta el final, me descalcé y después me senté en el borde, para meter los pies dentro del agua. Luego, no sé en qué momento, y a pesar de tener el sol en frente, a eso de las cinco de la tarde, en este lado del mundo que es el oeste, a esta hora, el sol aún calienta lo suficiente, pero caí dormido. Nunca podría ser marino, me dije al despertar. El aire y las olas me producen tanto bienestar emocional que me cansa. Me vence la placidez, el murmullo del proteico mar o no sé, tal vez se deba a una indisposición crónica para cualquier trabajo físico. Por eso admiro al Capitán. De calva avanzada y de pelos canosos en los bordes, voz aguardentosa y un rostro curtido por múltiples arrugas (me atrevería a decir logarítmicas, si me excusan el terminajo técnico), que creo, obedecen a un patrón trazados por sus dioses. Los de él, que son muchos, y por eso lo admiro más, es un hombre que cree en el destino, de los que pocos hay.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Decía que salí de casa para pedirle consejo al Capitán. Ahora lo veo con más de sus invitados, niños de la calle, todos ellos sucios, lagañosos, haraposos malolientes, ladronzuelos y hasta uno que otro drogadicto. Capitán Herejel a todos ellos acepta en su mesa. A ninguno les niega los manjares del mar, preparados por una brasileña negra, mitad africana mitad india amazónica que, lo sospecho, cumple con otras obligaciones más allá de la cocina. Gusta de divertir a los ignorantes mocosos con historias fantásticas, aquellas que contaban los antiguos viajeros: sirenas, minotauros, leviatanes, cíclopes y demás bestias. Incluso a mí me divierten, yo, hijo de la era moderna plagada de múltiples artificios para la comunicación global, que esparcen luz y conocimiento sobre todos los huecos posibles (o eso pretende), obviando la belleza del claroscuro: para disfrutar sus historias, tengo que olvidarme de todo lo que haya en mi sesera, que no es mucho, la verdad.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;-¿Cómo van las cosas por tu casa, eh?&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;-Bien padrino, como siempre –contesté amodorrado. Mi madrina también está bien.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Y antes de que me hiciera la misma pregunta que suele hacerme cada vez que le hago una visita, contesté: No, aún está sola, pero está mucho mejor.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;-Bueno, contestó, ella siempre fue una mujer fuerte.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Supongo, me dije, y me encogí de hombros. Capitán Herejel fue el único que, con la fuerza ganada por todos los huracanes que venció en alta mar –y con los que lo vencieron a él, sobreviviente de tres naufragios-, calmó las aguas impetuosas que se desataron en mi casa al enterarse mis padres de mis indecentes aventuras nocturnas por la ciudad. Dijo, benditas palabras sabias, que nada en el sexo le era ajeno ni le espantaba, él, que había visto todo tipo de pueblos y gentes. Y desde entonces le hago una que otra visita esporádica. No tiene teléfono, ni móvil, ni internet ni alguna otra idiotez tecnológica. A veces sospecho que aún navega leyendo las estrellas.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;-¿Y a usted mi Capitán, cómo le va?&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;- ¡Je! Capitán... ya no puedo ni capitanear a la negra que vez ahí –dijo guiñándome el ojo.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Me volví para ver a la negra, Orlinda, creo se llama, que tendía trapos recién lavados. Habla una mezcla rara de dialecto y portugués. Noté que los ingratos comensales partían, sin un hasta luego de por medio.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Después acomodé las sentaderas entumecidas sobre el muelle, mientras el Capitán apoyó su ancha espalda sobre el barandal de madera para luego echarse un habanito, que siempre le caía bien, a pesar de su enfisema.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Los arabescos que el viento hacía en la espuma del mar me hipnotizaron. Pensaba realmente en nada, pero, como un autómata, abrí mi bocata para cortar el silencio.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;-No entiendo padrino. ¿Por qué mi blog casi no lo visita nadie mientras los de mis amigos sí? ¿Por qué no puedo publicar tanto como ellos?&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Ya le había explicado, cierta vez, cuáles y qué eran esas nuevas herramientas de comunicación que nos ofrece el internet y que solemos usar para transmitir, a nivel global, nuestra ignorancia.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;-¿Cómo puedes compararte con ellos, necio? –dijo el Capitán, con gravedad. Luego le dio tres caladas al puro y soltó una columna de humo que el viento arqueó.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;-Sólo digo que, bueno –entonces temí haber molestado al Dios del Silencio, tan prudente como los que ya no hay-, no sé cómo logran publicar y publicar y ser leídos por miles. Eso es todo.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;-¿No me has dicho tú mismo, necio infeliz, que repiten siempre los mismo temas?&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;-Sí, supongo que sí. Pero mi punto es, padrino, es… que hacerse de un solo tema y sacarle y sacarle palabras y… &lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;-Se escribe mucho por falta de ideas, tonto.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Tosió, y yo enmudecí y enrojecí y me desperecé, y para evitar que el Capitán me notara el pudor me agaché al filo del muelle, para acercar mis orejas al murmullo del mar. Quería que fuéramos mejor a su biblioteca y que, señalándome a este u otro libro, me contara otra historia, aunque fuera una derivación de los mitos homéricos a los que es tan aficionado; también a las historias de &lt;i&gt;Las mil y una noches&lt;/i&gt;, y a Melville, a Conrad, y a toda la pléyade de escritores que se hicieron mar adentro, o navegantes que devinieron escritores, no lo sé. &lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Para fustigar al toro, le cuestioné, ¡otra vez!, el porqué no ha narrado sus aventuras, ya que era los suficientemente viejo para temer un buen manojo de hojas –mecanografiadas, claro está-, y me contestó que no haría más que repetir lo que sus grandes maestros ya habían contado. Y por grandes maestros supe a qué se refería, a aquellos que guardaba celoso en un librero de ébano. Le rebatí que a otros eso no les importa ni los detiene. Memorias y novelas autobiográficas suelen imprimirse…&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;-Sí, impúdicamente, a costa de los bosques. Todas las putas cogen igual donde sea, ahijado.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Con eso parafraseaba al sabio Salomón. Lo cual me dejó un sentimiento de desamparo. &lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Así habla un hombre que, siendo un joven burgués estudiante prometedor de ciencias políticas, abandonó la vida acomodaticia que llevaba en casa de sus padres para lanzarse a todo tipo de peligros y aventuras en alta mar, decisión que tomó justo estando un día, como él lo dice, parado al filo de un muelle de cemento, al tener una epifanía, o un llamado de los dioses como prefiere decir, y a cuyas voces no pudo negarse. &lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;i&gt;Ergo&lt;/i&gt;, soy un burgués avergonzado de mi cómoda vida que no ha hecho nada importante, ni en beneficio propio.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;-No es tu culpa, cabrón, decía, son los tiempos, y tú eres un hijo de tu tiempo.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;-Lo único que podría ponernos a prueba, contesté, ahora que ya no existen dioses ni utopías que seguir, es que se desaten los demonios de la guerra. ¿No cree así padri…?&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;-No, pendejo, no existen los demonios. Sólo los dioses.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Y claro, pensé en los helénicos, que no tenían demonios, sino bestias que eran utilizados contra los hombres por dioses enfurecidos. Eso era todo.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;-Mira, ahijado, tú porque eres un cabrón huevón, pero podrías venirte un día conmigo, en la próxima temporada.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Entristecí ante la oferta.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;-¡Ja, ja, ja, ja!&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Y después tosió, tan fuerte, que parecía que se le desbarataba el pecho.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;-Necesitas vivir hombre. Vive y lee, luego escribe, ¡y al carajo!&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Le contesté que pensaría en su oferta.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;De repente Apolo, dirigido por sus áureos caballos, desapareció tras el mar para cederle, ¡tan prudente!, su espacio a la noche. Él regresó a su camarote para una siesta antes de sus correrías por las cantinas del puerto. ¿Pobre Orlinda, qué hará? Y yo me regresé a mi casa un poco como un perro con la cola entre las patas. Decía que había ido a pedirle consejo a Capitán Herejel, como siempre lo hago cada vez que pierdo el norte, lo cual es muy seguido, y al igual que las otras veces, partí de allí sintiéndome súbitamente desbaratado, pero con la fuerza para olvidarme de las palabras de ese loco.&lt;/p&gt;  &lt;p align="right"&gt;&lt;a href="http://lh6.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TJfKLZAJFUI/AAAAAAAAA2U/uFbkQ5lLouQ/s1600-h/cartografia%5B5%5D.jpg"&gt;&lt;img style="border-bottom: 0px; border-left: 0px; display: block; float: none; margin-left: auto; border-top: 0px; margin-right: auto; border-right: 0px" title="cartografia" border="0" alt="cartografia" src="http://lh6.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TJfKNH-2N0I/AAAAAAAAA2Y/UJK76awGe6E/cartografia_thumb%5B3%5D.jpg?imgmax=800" width="311" height="247" /&gt;&lt;/a&gt; …¿Continuará?&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5764592174205946867-3465776008237534974?l=laputahistoria.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laputahistoria.blogspot.com/feeds/3465776008237534974/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5764592174205946867&amp;postID=3465776008237534974&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5764592174205946867/posts/default/3465776008237534974'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5764592174205946867/posts/default/3465776008237534974'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laputahistoria.blogspot.com/2010/09/capitan-herejel.html' title='Capitán Herejel'/><author><name>Gustavo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07302400498152320914</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_ac5cxhVzVWE/TMEVhKPZsUI/AAAAAAAAA3E/8QoqG415dXw/S220/454.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://lh6.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TJfKNH-2N0I/AAAAAAAAA2Y/UJK76awGe6E/s72-c/cartografia_thumb%5B3%5D.jpg?imgmax=800' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5764592174205946867.post-4134441969599030915</id><published>2010-09-13T11:40:00.000-05:00</published><updated>2010-09-13T11:40:57.619-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Experimental poético'/><title type='text'>Pacheco, poeta</title><content type='html'>&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;b&gt;Alta traición&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;No amo mi patria.&lt;br /&gt;Su fulgor abstracto&lt;br /&gt;es inasible.&lt;br /&gt;Pero (aunque suene mal)&lt;br /&gt;daría la vida&lt;br /&gt;por diez lugares suyos,&lt;br /&gt;cierta gente,&lt;br /&gt;puertos, bosques de pinos,&lt;br /&gt;fortalezas,&lt;br /&gt;una ciudad deshecha,&lt;br /&gt;gris, monstruosa,&lt;br /&gt;varias figuras de su historia,&lt;br /&gt;montañas&lt;br /&gt;-y tres o cuatro ríos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: &amp;quot;Helvetica Neue&amp;quot;,Arial,Helvetica,sans-serif; text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: &amp;quot;Helvetica Neue&amp;quot;,Arial,Helvetica,sans-serif; text-align: right;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: &amp;quot;Helvetica Neue&amp;quot;,Arial,Helvetica,sans-serif; text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: small;"&gt;-José Emilio Pacheco&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: &amp;quot;Helvetica Neue&amp;quot;,Arial,Helvetica,sans-serif; text-align: right;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: &amp;quot;Helvetica Neue&amp;quot;,Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_ac5cxhVzVWE/TI5TVmM9f7I/AAAAAAAAA2Q/HhL9Byvoc9g/s1600/4.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="239" src="http://1.bp.blogspot.com/_ac5cxhVzVWE/TI5TVmM9f7I/AAAAAAAAA2Q/HhL9Byvoc9g/s320/4.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: &amp;quot;Helvetica Neue&amp;quot;,Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5764592174205946867-4134441969599030915?l=laputahistoria.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laputahistoria.blogspot.com/feeds/4134441969599030915/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5764592174205946867&amp;postID=4134441969599030915&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5764592174205946867/posts/default/4134441969599030915'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5764592174205946867/posts/default/4134441969599030915'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laputahistoria.blogspot.com/2010/09/pacheco-poeta.html' title='Pacheco, poeta'/><author><name>Gustavo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07302400498152320914</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_ac5cxhVzVWE/TMEVhKPZsUI/AAAAAAAAA3E/8QoqG415dXw/S220/454.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_ac5cxhVzVWE/TI5TVmM9f7I/AAAAAAAAA2Q/HhL9Byvoc9g/s72-c/4.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5764592174205946867.post-4163293901427404560</id><published>2010-09-08T14:44:00.000-05:00</published><updated>2010-09-08T14:46:49.610-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Bagatela'/><title type='text'>Biblioteca apócrifa</title><content type='html'>Las changas de patas abiertas de América Latina y otras fábulas, Edward  Galeano&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mamá soy chichifo y otros poemas jarochos, Chava Díaz Mirón&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El siglo de la soledad, Gabriel Carpentier&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasado en nublado, Octavio Guerra&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Harry Potter y la virgen de la Macarena, J. K. K. Follet&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Habana para un vivito y coleando, Fidel Castro&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Celestino antes que anochezca, Reinalda Arenas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ombliguesca, Enrique Vila-Bartlebys&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El código Sor Juana, Paco Ignacio Taibo II&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las edades de Lolita, Almudena Chicas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El amante de Rigor Tovar y otras fantasías narcas de ayer y hoy, El Mero  Mendoza&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La suave nalga y otras poesías patrias, Chingón López Velarde&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Camila, o de la sensación, Jean-Jacques de Sade&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta barca prestada no es mía y otros poemas tropicales, AMLO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tepito Blues (Norwegian wood), Harakiri Mamonkami&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otras disquisiciones, José Luis Borges&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El vino de la ira, John Doe&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vida y obra de mi tío el de enfrente, Paco de Quevedo, y Villegas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así habló San Miguel Arcángel, Juan Pablo Segundo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los pilares de mi casa, Ken Rowling&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fricciones, José Luis Borges&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cambio de aceite, Charles Fountains&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La muerte de Carlos Fuentes, Pedro Ángel Palou&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El arco iris de la colonia Roma, Luis Villa&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mañana en la refriega piensa en tí, Javier Vírgenes&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cumbres peñascosas, Emily Austen&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cómo me hice maja, Cesárea Tinajero&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El rancho y los chacales, Mayo Vargas Llosa&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Soldados de Zambia, Javier Lejos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No estamos muertos porque estamos vivos, Jorge Bucay&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El teatro y su doppelgänger, Antonin Beckett&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;6222, Roberto Allende&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Soledad Laberinto, Jorge Golpi&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Viajo al fin en elefante, José Saramago&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El discurso de la jaimística, Arthur Chopinjáuer&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Patafísica de la tauromaquia, Fernando Savater&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Crónica del pájaro loco y otras historias chistosas del Japón, Harakiri  Mamonkami&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yegüitas de Tarquinia, Marguerite Blandas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las señoras que no amaban a sus maridos, Stieg Mankell&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nunca se lame dos veces, Ian Flemming&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Balas de salva, El Mero Mendoza&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gases de familia, Carlos Punkiváis&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El complot huichol, Rafael Bernal&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cristofíada, San Hugopacoyluis&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Historia de mis putas asesinas, La Detective Salvaje&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_ac5cxhVzVWE/TIfmZXzoYhI/AAAAAAAAA2M/K_Pg9he04mA/s1600/la+muerte+de+carlos+fuentes.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="400" src="http://1.bp.blogspot.com/_ac5cxhVzVWE/TIfmZXzoYhI/AAAAAAAAA2M/K_Pg9he04mA/s400/la+muerte+de+carlos+fuentes.jpg" width="266" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algo oculto* hay detrás de cada título propuesto; imagínelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="eLema"&gt;&lt;b&gt;*apócrifo&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="eGenero"&gt;&lt;b&gt;, fa&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="eLema"&gt;&lt;b&gt;.&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="margin-bottom: -0.5em; margin-left: 2em;"&gt;&lt;span class="eEtimo"&gt; (&lt;a href="http://draft.blogger.com/post-edit.g?blogID=5764592174205946867&amp;amp;postID=4163293901427404560"&gt;Del&lt;/a&gt; &lt;a href="http://draft.blogger.com/post-edit.g?blogID=5764592174205946867&amp;amp;postID=4163293901427404560" title="latín, latino o latina"&gt;lat.&lt;/a&gt; &lt;i&gt;apocry̆phus,&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="eEtimo"&gt; y este &lt;a href="http://draft.blogger.com/post-edit.g?blogID=5764592174205946867&amp;amp;postID=4163293901427404560"&gt;del&lt;/a&gt; &lt;a href="http://draft.blogger.com/post-edit.g?blogID=5764592174205946867&amp;amp;postID=4163293901427404560" title="griego o griega"&gt;gr.&lt;/a&gt; ἀπόκρυφος, oculto).&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5764592174205946867-4163293901427404560?l=laputahistoria.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laputahistoria.blogspot.com/feeds/4163293901427404560/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5764592174205946867&amp;postID=4163293901427404560&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5764592174205946867/posts/default/4163293901427404560'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5764592174205946867/posts/default/4163293901427404560'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laputahistoria.blogspot.com/2010/09/biblioteca-apocrifa.html' title='Biblioteca apócrifa'/><author><name>Gustavo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07302400498152320914</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_ac5cxhVzVWE/TMEVhKPZsUI/AAAAAAAAA3E/8QoqG415dXw/S220/454.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_ac5cxhVzVWE/TIfmZXzoYhI/AAAAAAAAA2M/K_Pg9he04mA/s72-c/la+muerte+de+carlos+fuentes.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5764592174205946867.post-8297562587403941844</id><published>2010-09-03T00:57:00.001-05:00</published><updated>2010-09-08T14:47:35.811-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Experimental poético'/><title type='text'>Últimos pulsos galvánicos</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Empuñada por mano invisible, entra la daga de doble filo rajando epidermis y vasos sanguíneos. Mi sangre se desparrama capilarmente empapando las fibras sintéticas de poliéster de la playera que uso.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Sí, poliéster; soy pobre.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;No encuentro asidero en el oscuro abismo en que siento caer, por más que intento con las puntas de mis dedos alcanzar aquel borde que imagino, mientras la luz que oculta la identidad de mi asesino es oscura y translúcida y cálida y resplandeciente; pende sobre su cara intensa bombilla coronada por conciliábulo de mariposas negras.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Sí, negras; soy pobre.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Mis pupilas recogen los últimos fotones que rebotan en la paredes de mi cuarto, mientras el torrente cálido purpureo se desperdiga en incontenible cascada sobre el suelo de linóleo en el que yazco. Me pregunto, en el ínterin, porqué tanto tiempo le lleva a mi verdugo consumar su acto.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Sí, linóleo; soy pobre.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Últimos pulsos galvánicos emprenden precipitada carrera, antes que la bomba herida que guardo en mi pecho se detenga, contorsionando mis débiles músculos; enterados, esperan ser cubiertos por la noche eterna. Mi asesino presto asesta golpe final; si antes se resolvía parsimonioso (o así me parecía), ahora libera la daga de la opresión de mi carne muerta.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Sí, débiles; era pobre.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_ac5cxhVzVWE/TICO_Y-M-JI/AAAAAAAAAzg/lCJ9azDm_KM/s1600/nubes+de+florentino+fuentes.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="265" src="http://3.bp.blogspot.com/_ac5cxhVzVWE/TICO_Y-M-JI/AAAAAAAAAzg/lCJ9azDm_KM/s400/nubes+de+florentino+fuentes.jpg" width="400" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size: xx-small;"&gt; (D.R. 2010 &lt;a href="http://www.florentinofuentes.blogspot.com/"&gt;Florentino Fuentes&lt;/a&gt;. De la serie “Love is colder than death”)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5764592174205946867-8297562587403941844?l=laputahistoria.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laputahistoria.blogspot.com/feeds/8297562587403941844/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5764592174205946867&amp;postID=8297562587403941844&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5764592174205946867/posts/default/8297562587403941844'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5764592174205946867/posts/default/8297562587403941844'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laputahistoria.blogspot.com/2010/09/ultimos-pulsos-galvanicos.html' title='Últimos pulsos galvánicos'/><author><name>Gustavo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07302400498152320914</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_ac5cxhVzVWE/TMEVhKPZsUI/AAAAAAAAA3E/8QoqG415dXw/S220/454.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_ac5cxhVzVWE/TICO_Y-M-JI/AAAAAAAAAzg/lCJ9azDm_KM/s72-c/nubes+de+florentino+fuentes.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5764592174205946867.post-882767974000282460</id><published>2010-08-27T00:22:00.001-05:00</published><updated>2010-09-08T14:48:07.029-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Literatura'/><title type='text'>Las señoras ricas de Park Avenue</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;—Sí, pero si uno tiene que trabajar en un empleo todo el día pará ganarse la vida, ¿cómo encontrar tiempo para escribir?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;—Ah, &lt;i&gt;ah&lt;/i&gt;&lt;i&gt;í &lt;/i&gt;está la pega, ¿eh? La literatura, lamento decir, perte­nece a una época mucho menos democrática que la nuestra, en la que había sirvientes y órdenes inferiores y en que la gente de re­cursos tenía tiempo por lo menos de &lt;i&gt;pensar &lt;/i&gt;en escribir. Es cierto que hoy algunos nos ganamos el sustento así. ¡Pero fíjese en lo que perdemos a cambio! Te conviertes en un esclavo de una editorial o una universidad, y en cuanto se enteran de que tienes que pagar las mensualidades de una hipoteca, Bauman, más vale que les en­tregues ya mismo tus pelotas en una bandeja. -Me rodeó un hom­bro con el brazo-. Si quieres saber qué pienso, las únicas personas que &lt;i&gt;realmente &lt;/i&gt;deberían escribir en estos tiempos son esas señoras ricas de Park Avenue casadas con agentes de bolsa, no porque necesariamente tengan más talento que cualquiera de nosotros, sino porque son las únicas que disponen de tiempo. Porque hace siglos desde que Leonard Woolf escribía sus propios libros en la Hogarth Press. Ya no hay Hudsons en Hudson. Me temo, en cambio, que hemos entrado en la edad de tinieblas empresarial, en que el consorcio asume el papel de la Iglesia. Y, francamente, temo que la literatura no sobreviva.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;—¡Siempre lo ha hecho! ¡Hasta en la edad de las tinieblas!&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;—Ah, ¡de modo que usted piensa que el arte es inmortal! No lo es. Los libros, los pianos, las pinturas..., todo puede quemarse. El espíritu puede morir de hambre, sí, durante todo el trayecto hasta la&lt;i&gt; &lt;/i&gt;muerte. Nada subsiste sin cierto grado de sustento. Y, lo que es peor, en cuanto el Estado haya erradicado el arte, siempre habrá gente absolutamente dispuesta a colaborar en la divulgación de esa especie de sucedáneo, el arte falso, que, para ser totalmente franco, casi todo el mundo prefiere al real... Ya sé, ya sé que piensa&lt;i&gt; &lt;/i&gt;que hablo como un viejo. Pero con el sol fatídico, y veneno en el aire, y cáncer de piel -señaló la pequeña venda que llevaba la mejilla—, ¿cómo puedo seguir diciendo que lo que uno escribe importa? Ése es mi dilema. Aunque ganen dinero, mis libros no salvarán a mi hija de la radiación.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;Fragmento de &lt;i&gt;Martin Bauman,&lt;/i&gt; de David Leavitt (Versión tomada de Anagrama).&lt;br /&gt;&lt;a href="http://lh5.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/THdK2IPpSnI/AAAAAAAAAyk/MkxmWAfe9XU/s1600-h/mujer%20rica%5B4%5D.jpg"&gt;&lt;img alt="mujer rica" border="0" height="293" src="http://lh5.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/THdLgamsoFI/AAAAAAAAAyo/-VCoHlxcwes/mujer%20rica_thumb%5B2%5D.jpg?imgmax=800" style="border: 0px none; display: block; float: none; margin-left: auto; margin-right: auto;" title="mujer rica" width="275" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5764592174205946867-882767974000282460?l=laputahistoria.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laputahistoria.blogspot.com/feeds/882767974000282460/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5764592174205946867&amp;postID=882767974000282460&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5764592174205946867/posts/default/882767974000282460'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5764592174205946867/posts/default/882767974000282460'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laputahistoria.blogspot.com/2010/08/las-senoras-ricas-de-park-avenue.html' title='Las señoras ricas de Park Avenue'/><author><name>Gustavo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07302400498152320914</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_ac5cxhVzVWE/TMEVhKPZsUI/AAAAAAAAA3E/8QoqG415dXw/S220/454.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://lh5.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/THdLgamsoFI/AAAAAAAAAyo/-VCoHlxcwes/s72-c/mujer%20rica_thumb%5B2%5D.jpg?imgmax=800' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5764592174205946867.post-5122389826545692725</id><published>2010-08-21T23:55:00.001-05:00</published><updated>2010-08-22T00:58:50.908-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Experimental poético'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Literatura'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Relato'/><title type='text'>Autoexploración</title><content type='html'>&lt;b&gt;1&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Sin título&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lágrima sobre el filo de una herida, &lt;br /&gt;Sangre escurriendo sobre la navaja.&lt;br /&gt;La grieta añora, sonrisa y agua viva,&lt;br /&gt;Como en el pleno desierto y la piedra&lt;br /&gt;Que se pierde en cada suspiro &lt;br /&gt;Del tiempo mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Herida que grita el clamor de la paz&lt;br /&gt;La sangre que dicta tu mirar&lt;br /&gt;Hacia una posible voltereta hacia el andar.&lt;br /&gt;Sonrisa del felino, ave de la oscuridad.&lt;br /&gt;Dejad el vino y no confundirlo con el pan&lt;br /&gt;Que el alivio del niño es ver la vida&lt;br /&gt;Tan tranquila y con sobriedad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;i&gt;Xalapa, 9 de Diciembre de 2001&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;b&gt;2&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Hola Ismael. Bien, trataré de explicarme.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ésa colección de versos libres la encontré un día que estaba hurgando dentro de una caja de zapatos. Los escribí, hace tiempo ya, en una hoja de libreta. Y mucho después los pasé a la hoja electrónica, con la fecha y el lugar tal como originalmente lo había hecho. Tenía en aquel tiempo que refiero 17 años de edad, y recién había llegado a vivir a Xalapa, cuatro meses antes. Vivía en un cuarto de pensión, a cuarenta minutos en camión urbano de la universidad, donde cursaba el primer semestre de mi querida carrera. Lo más seguro es que al componerlo no estaba plenamente consciente de sus palabras. Sólo las dejé fluir, y así tal cual, resultó el poema. Por aquel tiempo solía escribir muchos versos libres, aparte de un diario. Cuando no servía mi computadora, dado que era común que se descompusiera, escribía en hojas de libreta, a la que vertía mis frustraciones convertidos en versos libres. El origen de mis frustraciones tenía diversas fuentes: el vivir solo, la rudeza del estudio, la añoranza por una pareja sentimental, y los conflictos que me provocaba creer en Dios al mismo tiempo que me asumía como homosexual y practicante activo de la masturbación. Esto último era lo más grave, y lo que más contradecía a mis propósitos internos. Para alabar a Dios, no aprobaba la autoexploración de mi cuerpo, pero tampoco podía dejar de hacerlo. Intenté varios métodos para dejar ‘la adicción’, como la llamé, y uno de ellos consistió en llevar un registro de los días en los que me masturbaba, para que, de esa forma, disminuyera la frecuencia de la práctica. Pero no tenía fuerza de voluntad. Seguía hiriendo a Dios con mis prácticas y mi orientación sexual, y eso me pesaba. Necesitaba de alguien que me restaura, tanto la confianza como el amor propio, y de igual forma, una válvula de escape en cual desfogar las hormonas hirvientes que era mi cuerpo adolescente. Lo triste del caso, y este comentario a manera de colofón, es que ese compañero comprensivo que yo tanto había esperado llegó cuatro años después del poema, y casi seis años desde que asumí mi orientación sexual: quien tocó la puerta de mi vida sentimental a mis veintiún años resultó un ser un manipulador; más sapo y nada de príncipe, incluso catorce años mayor que yo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ahora releo el poema varias veces y no logro descifrarlo en su conjunto, pero creo que es un reflejo de los tormentos y las fuerzas contradictorias que me aquejaban en aquella lejana adolescencia universitaria. Tiene, desde luego, un aire de inmadurez, y de espontaneidad. Este enigma se resuelve pronto con tan sólo aclarar que no era yo un gran lector, y menos de poesía, y que mis únicos conocimientos literarios hasta aquel momento los había adquirido en dos semestres de literatura en la preparatoria, en los que leí poemas escasos y algunos cuentos, además de dos novelas mexicanas, clásicas y breves. Pero la serpiente ya me había mordido, e incitado a probar las peras del olmo de la invención literaria, por lo que, por mi cuenta, leía un libro de filosofía para adolescentes, la historia de la niña Sofía. Tal vez de la lectura de aquella novela, lectura que me llevó más de cinco meses, y que a la fecha del poema ya lo había terminado, me contaminó de imágenes oníricas propias de las propuestas filosóficas. O tal vez no. Tal vez, lo que solía yo escribir en aquel tiempo, era producto de las películas que solía ver, y de las revistas de ciencia, además de mis propias y muchas preocupaciones. Lloraba demasiado, más de lo que pudiera considerarse normal. Solía castigarme por ser un mal hijo, primero, y un mal católico, después. Las clases apenas y proporcionaban un aliciente, y en aquel primer semestre, por muy contradictorio que parezca, mis notas fueran altas, o más bien, lo más altas de toda mi carrera, rayando, por poco, el diez.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;P.D. Tengo más, je.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;b&gt;3&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;A ver, como unidad, creo que el poema busca la liberación del sufrimiento de un niño. Tal vez la voz sea la de un adulto, o la de adolescente que está en vías de serlo o, también, en tercer lugar, la de un niño que por tal causa fue empujado a cruzar el umbral de la adultez con violencia. Eso se advierte en el penúltimo verso. Pero los primeros versos acusan una herida, una grieta, pero que no lo escinde, más bien lo lastima y lacera, y que le produce una lágrima viva, como el fluir propio de la sangre cuando se violenta la carne. La navaja puede evocar, más que al instrumento, la causa. Y ésta causa, creo saberlo, son todas aquellas circunstancias que aquejaban al autor del poema; circunstancias contemporáneas a él, vivas y lacerantes. Pero también a causas del pasado, de un tiempo remoto que se pierde “en cada suspiro”, que en tal caso podría ser “la evocación”, o recuerdo hiriente. La imagen que evoca el desierto y la piedra, junto a la sonrisa y el agua viva, me resultan enigmáticos, y más todavía la imagen de “una grieta que añora”. Figuro que “la grieta”, la herida misma, es un ser ontológico que se ha posado de forma permanente en aquel niño que busca ser liberado, y se dobló pidiendo tanto para ella como para el niño, una época de felicidad, de sonrisas y agua viva, es decir, esa agua viva propia del mundo católico, con la que bautizan y liberan a los niños del pecado original (agua que está viva, y esto porque Dios vive &lt;i&gt;en&lt;/i&gt; ella).&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La segunda parte del poema tiene aún más imágenes enigmáticas, pero que acusan la inocencia y verdadera novatez de su autor, esa cadencia espontánea, pero que refleja el espíritu tanto atormentado como creativo propio de un ‘artista latente’ [No considero que seas un artista todavía, pero sí un escritor en vías de. He leído más de lo que me has mandado y hasta ahora tienes nada publicable ni sorprendente. Te recomiendo que dejes de buscar cosas tuyas de esa caja de zapatos, o que las tires o las quemes, no sé. Pero disculpa la rudeza. Es como es]. La herida reaparece como una construcción antropomorfa, que grita y exige tanto para sí como para el niño, la víctima de la navaja, esa paz y tranquilidad, esa liberación. La sangre reaparece también con su carácter imperativo, y con el peligro a mirar atrás, al pasado, al origen y causa de ese actual sufrimiento. También incluso se revela la sonrisa, pero como dueña de un felino, al lado de un “ave de la oscuridad”, animales que envestidos de esas características escapan de mi total comprensión. [Oye, se me ocurre ahora. ¿Por qué no vienes a mi casa y traes contigo todos tus papeles revueltos, y condones y lubricante además? Lo sé, lo sé, que la otra vez fui demasiado grotesco cuando me leíste tu cuento en aquel café aquella tarde, pero eso no evitó que te viera el paquete más de una vez, ¿grande eh? ¡Eso quiero comprobarlo!] No creo que el animal alado de las tinieblas, y su aparición espontánea, como lo son todos los versos, represente al enemigo número uno de todo buen católico, Satanás. Podría ser, quizás, que la voz del poema le suplica a Satán la liberación del infante, que vive al filo de la madurez con un castigo propio de los moradores del infierno. Y los pecadores no viven, hasta donde comprendo, con sobriedad. Sus culpas devienen del abuso de las prácticas, de ciertas prácticas, culpa promovida por la propia religión, para matarlos lentamente en el eterno círculo vicioso pecar/perdonar [Y esas prácticas deberías reanudarlas cariño mío. Por dios, tú no eres Santa Teresa de Ávila, ni creo que cuando te la jalabas soñaras con el dulce roce de los ángeles, tú lo que querías era cerca un buen pito duro, ¡como Santa Teresa! Eso se deja leer, en lo que tratas de explicarme, y te dije que no trataras de explicar tu propio poema, chingado jovenzuelo ¿no para eso me lo has mandado? Oye, yo también fui criado con toda esa mierda católica, y te digo ahora que hasta fui monaguillo. Sí, está bien, serví a Dios, y él se sirvió de mí, y el sacristán, jajajaja. Qué bellas épocas. Ah, y recuerda Kareem, aquello de los santones sufridos artistas ya no deja eh. Así que detén tus falsos golpes de pecho], (en este caso la masturbación que equipara con el vino/sangre/elemento corporal que fluye), y lo que busca, ese escape pronto y anhelado, tal vez sea un regreso pacífico hacia ese estadio anterior rebosante de tranquilidad.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La voz del poema es un clamor, y al mismo tiempo, el canto de un &lt;i&gt;mea culpa&lt;/i&gt;. La voz y el niño se mimetizan, y las intenciones del autor también se mezclan. E incluso, el autor mismo aparece, con esa fuerza subyacente que busca esconderse debajo de las palabras.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;i&gt;Veredicto:&lt;/i&gt; ¿Por qué me muestras tus tareas escolares? Bien, he ahí mi opinión inapelable, pero aún así considero que no debes tardar en llegar a mi casa y llevar el paquete completo contigo. Algo haremos. Y recuérdalo, siempre tendrás una página disponible en la revista, y un lugar en mi cama.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Besos,&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;I.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_ac5cxhVzVWE/THCpMIzrodI/AAAAAAAAAyM/yAe9L_64kMc/s1600/caja2.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="228" src="http://3.bp.blogspot.com/_ac5cxhVzVWE/THCpMIzrodI/AAAAAAAAAyM/yAe9L_64kMc/s320/caja2.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: xx-small;"&gt;*Inspirado por el cuento “The anal-retentive line editor” de Dennis Cooper incluido en su libro &lt;i&gt;Ugly Man&lt;/i&gt;.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5764592174205946867-5122389826545692725?l=laputahistoria.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laputahistoria.blogspot.com/feeds/5122389826545692725/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5764592174205946867&amp;postID=5122389826545692725&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5764592174205946867/posts/default/5122389826545692725'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5764592174205946867/posts/default/5122389826545692725'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laputahistoria.blogspot.com/2010/08/autoexploracion_21.html' title='Autoexploración'/><author><name>Gustavo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07302400498152320914</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_ac5cxhVzVWE/TMEVhKPZsUI/AAAAAAAAA3E/8QoqG415dXw/S220/454.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_ac5cxhVzVWE/THCpMIzrodI/AAAAAAAAAyM/yAe9L_64kMc/s72-c/caja2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5764592174205946867.post-177827472668894197</id><published>2010-08-16T22:39:00.000-05:00</published><updated>2010-08-16T22:39:59.109-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Bagatela'/><title type='text'>El sueño me vence...</title><content type='html'>&lt;div align="justify" style="font-family: &amp;quot;Helvetica Neue&amp;quot;,Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;El sueño me vence, es tarde. El calor es insoportable. La piel  no dura tersa ni suave un segundo después de darse una ducha. En la línea donde  el cabello demarca mi frente, un ejército perlado discurre en apretada falange  hacia el despeñadero. Mientras tanto, el viento no corre, sopla o fluye por  entre todas las cosas, ni siquiera por la ventana abierta de mi cuarto. El  ventilador, abanico eléctrico, se esfuerza en crear inútilmente una corriente  artificial, cual hermano falso del céfiro. Yo no sé qué es lo que hago,  ¿esperar? Tal vez, pero el caso es que llevo una semana buscándolo y, mientras  tanto, el sopor consume las horas y los días, como pollos sobre ardientes  brasas.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify" style="font-family: &amp;quot;Helvetica Neue&amp;quot;,Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: &amp;quot;Helvetica Neue&amp;quot;,Arial,Helvetica,sans-serif; text-align: center;"&gt;*&lt;/div&gt;&lt;div align="justify" style="font-family: &amp;quot;Helvetica Neue&amp;quot;,Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify" style="font-family: &amp;quot;Helvetica Neue&amp;quot;,Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;Es fatigante la espera, cuando el calor cuece y escuece las  plantas de los pies. El picor en la piel agudiza mi desesperación, mientras la  pregunta ociosa revolotea en mi mente hasta los límites de la locura, ¿dónde  está J?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify" style="font-family: &amp;quot;Helvetica Neue&amp;quot;,Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: &amp;quot;Helvetica Neue&amp;quot;,Arial,Helvetica,sans-serif; text-align: center;"&gt;*&lt;/div&gt;&lt;div align="justify" style="font-family: &amp;quot;Helvetica Neue&amp;quot;,Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify" style="font-family: &amp;quot;Helvetica Neue&amp;quot;,Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;Hace apenas semanas atrás recorríamos juntos las dionisiacas  calles de la ciudad, o esperábamos que un buque pasara boyante entre la bocana,  cuando sentados en los muertos de concreto, que se placen en romper las olas,  hablábamos sobre esta o aquella cosa. Pero no me queda más que evocar, y  preguntarme, ¿por qué he llegado a este punto ahora?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify" style="font-family: &amp;quot;Helvetica Neue&amp;quot;,Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: &amp;quot;Helvetica Neue&amp;quot;,Arial,Helvetica,sans-serif; text-align: center;"&gt;*&lt;/div&gt;&lt;div align="justify" style="font-family: &amp;quot;Helvetica Neue&amp;quot;,Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify" style="font-family: &amp;quot;Helvetica Neue&amp;quot;,Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;Enfrentarme a la respuesta me resulta peligroso, y este autor  se niega. No soporto perder agua entre los pliegues de mis axilas, donde un  eximio bosque de briznas se sofoca bajo el apremiante calor. Y menos ahora, que  el sueño me vence, y que he secado mi frente por cuarta vez.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify" style="font-family: &amp;quot;Helvetica Neue&amp;quot;,Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: &amp;quot;Helvetica Neue&amp;quot;,Arial,Helvetica,sans-serif; text-align: center;"&gt;*&lt;/div&gt;&lt;div align="justify" style="font-family: &amp;quot;Helvetica Neue&amp;quot;,Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify" style="font-family: &amp;quot;Helvetica Neue&amp;quot;,Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;Preferiría la cálida humedad de su boca abierta, cuando la  recorría sobre mis rebeldes cabellos que penden sobre mi nuca. Pero ya no sé qué  preferir, o qué pensar, ni siquiera acepto la utilidad de este post, si es bueno  esforzarme por escribir(le), aunque aún, ente éste momento me pregunto dónde  anda, qué piensa.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify" style="font-family: &amp;quot;Helvetica Neue&amp;quot;,Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: &amp;quot;Helvetica Neue&amp;quot;,Arial,Helvetica,sans-serif; text-align: center;"&gt;*&lt;/div&gt;&lt;div align="justify" style="font-family: &amp;quot;Helvetica Neue&amp;quot;,Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify" style="font-family: &amp;quot;Helvetica Neue&amp;quot;,Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;Inefable me resulta aventurar hipótesis, porque pende sobre mí  la duda, bífida lengua de fuego que me prende el pecho, me hace sofocar y  insiste en avivar la pregunta ociosa ¿dónde está J? hasta rayar en la  locura.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify" style="font-family: &amp;quot;Helvetica Neue&amp;quot;,Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: &amp;quot;Helvetica Neue&amp;quot;,Arial,Helvetica,sans-serif; text-align: center;"&gt;*&lt;/div&gt;&lt;div align="justify" style="font-family: &amp;quot;Helvetica Neue&amp;quot;,Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify" style="font-family: &amp;quot;Helvetica Neue&amp;quot;,Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;El sueño me vence, es tarde. Otra falange perlada se despeña  sobre mi frente. También me vence la espera, la ausencia, porque es lo que tengo  de él ahora, una ausencia que ha durado varios días. ¿Cómo suelen resolverse  estos dilemas? Por desgracia no soy un experto, ni avezado en estos temas. Y si  apareciera pronto, sentiría otro calor, uno diferente, soportable, el calor de  su presencia, el que llevo buscando en mis largas camitas por la playa,  escribiéndole mensajes en su MSN, o marcándole a su teléfono, un teléfono que,  qué duda cabe ahora, hace mutis y me mata cada vez que no contesta.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_ac5cxhVzVWE/TGoDOUUsdmI/AAAAAAAAAwE/bAaAnvXmv08/s1600/espera+escher.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" src="http://4.bp.blogspot.com/_ac5cxhVzVWE/TGoDOUUsdmI/AAAAAAAAAwE/bAaAnvXmv08/s320/espera+escher.jpg" width="317" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5764592174205946867-177827472668894197?l=laputahistoria.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laputahistoria.blogspot.com/feeds/177827472668894197/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5764592174205946867&amp;postID=177827472668894197&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5764592174205946867/posts/default/177827472668894197'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5764592174205946867/posts/default/177827472668894197'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laputahistoria.blogspot.com/2010/08/el-sueno-me-vence.html' title='El sueño me vence...'/><author><name>Gustavo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07302400498152320914</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_ac5cxhVzVWE/TMEVhKPZsUI/AAAAAAAAA3E/8QoqG415dXw/S220/454.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_ac5cxhVzVWE/TGoDOUUsdmI/AAAAAAAAAwE/bAaAnvXmv08/s72-c/espera+escher.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5764592174205946867.post-1849047929027851106</id><published>2010-08-13T20:23:00.001-05:00</published><updated>2010-08-16T23:08:39.534-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Literatura'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Reflexiones'/><title type='text'>El caballo indómito y yo</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Cuando cumplí doce años mi papá me regaló un caballo. No fue que se lo hubiera pedido; él lo sugirió como regalo, y yo lo acepté como un sueño hecho realidad. Aunque no siempre cumplía su promesa, en aquella época aún podía darse el lujo de cumplirme sus regalos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El caballo era negro, salvaje e indómito. El ranchero que lo había criado nunca lo adiestró y, según refería, pocas veces lo había ensillado, pero aún así se dejaba montar. Mi padre le dio al ranchero un verraco y la diferencia en efectivo como pago. Como también teníamos un solar de media hectárea con una granja de pollos y un granjero que los cuidaba, el lugar para mantener al azabache no fue mayor problema. El día que llevaron el azabache a la granja estuve animado, aunque ya me había precavido mi padre que el caballo necesitaba que alguien lo domara. Ya contaba con los nombres de ciertos rancheros que lo harían, aunque existía la posibilidad de que el ejemplar, debido a su adultez, no perdiera tan fácil su naturaleza salvaje.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El primer día que lo vi quise montarlo. ¿Qué niño no se emociona con un regalo? Esperar a que obedeciera órdenes sin relinchar me era por demás inconcebible. No sobra decir que no sabía montar y que la única instrucción con la que contaba venía de las películas mexicanas donde veía a &lt;i&gt;pedrosinfantes&lt;/i&gt; y &lt;i&gt;jorgesnegretes&lt;/i&gt; montar sus cuacos. En cumplimiento de mi infantil berrinche, el granjero improvisó un freno hecho con un pequeño pedazo de tubo y largos trozos de mecates, con suficiente longitud a manera de rienda. Sobre el lomo le colocó dos costales de alimento, de nylon tejido, sin sujetarlos a su cuerpo. Para que pudiera subirme, pusieron una silla a un costado del azabache por la que trepé apoyándome en ella.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Sin fusta y sin nada con qué espolearlo, lo golpeaba suavemente con mis tenis Adidas blancos en las caderas. Si mucho de qué quejarse, el salvaje e indómito azabache comenzó a andar y yo encima de él.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Anduvimos primero en línea recta hasta que salimos por la tranca abierta del solar. El camino de terracería estaba despejado y sólo había yerbajos secos alrededor. Tomando un poco de confianza y acariciando de vez en vez sus largas crines, pegué con más fuerza a sus caderas y el bucéfalo se aventó hacia adelante azuzado por mis órdenes, hasta que el trote dejó de ser armonioso no me había asustado, pero cuando pasó a ser una leve carrera temí caer. Los costales se resbalaban y el azabache rara vez respondía a la brida improvisada. Con la rienda en la mano lo dirigí a la izquierda hasta quedar en el camino de regreso. El caballo subía y bajaba la cabeza alborotando sus crines al aire mientras daba la vuelta. Niño imbécil, qué no ves que ya entendí, parecía decirme. Sin disminuir la velocidad, llegó un momento en que tuve que soltar la rienda y sujetarme de su cuello hasta que éste, enterado de mi terror, pasó a su armonioso trote, ya cerca de la tranca abierta. Me enderecé de nuevo y tomé las riendas y, detenido ya, bajé con el corazón acelerado y las escandalosas risas de los demás a caro.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ese día, un poco más tarde, después de un breve descanso, uno de los granjeros lo montó, pero pareció que al azabache no le gustó la compañía de aquel porque lo tiró en un matorral seco lleno de espinas.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;A los pocos días mi papá compró una silla y el equipo necesario, pero después de meses de adiestramiento bajo el yugo cruel de un ranchero, el rocinante nunca dejó de ser salvaje y mi padre lo vendió, silla incluida.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;De la misma forma en la que monté al caballo indómito, comencé a escribir, sin las herramientas y sin preparación previa para hacerlo. Y de la misma forma he leído a los clásicos. Algunos presumen haber leído tal o cual ensayo firmado por un reconocido autor antes de leer, digamos, &lt;i&gt;Guerra y Paz&lt;/i&gt; o &lt;i&gt;Don Quijote&lt;/i&gt;. Antes de saber que era necesario leer esos trabajos de exégesis previamente yo ya había leído el &lt;i&gt;Decamerón&lt;/i&gt;, &lt;i&gt;La Ilíada&lt;/i&gt;, &lt;i&gt;Don Quijote&lt;/i&gt;, &lt;i&gt;Madame Bovary&lt;/i&gt;; por mencionar tan sólo algunos títulos. Según refieren, no se lee de igual forma cierto libro clásico sino contamos con la opinión previa de un crítico que lo haya estudiado a fondo. Conseguir tal o cual ensayo me resulta más difícil que conseguir las obras en sí. Con el simple sólo hecho de haber visto un reportaje sobre &lt;i&gt;El Aleph&lt;/i&gt; de Borges lo compré y leí, por ejemplo, sin saber que incluso existen cátedras donde se explica el arte de Borges a fondo. Sin fusta, sin frenos y sin silla, me adentré montado en un caballo salvaje al jardín de los senderos que se bifurcan. Que se siente temor en el camino, se siente, teniendo en cuenta que no se toman las debidas precauciones. Que en la vida real el bucéfalo renegado no me tiró al suelo, es cierto y corrí con suerte: pude haber terminado en silla de ruedas según he sabido de otros expertos montadores, pero sin duda que el caballo de cristal indómito sobre el que he recorrido esos desolados páramos literarios sí me ha aventado al piso sin piedad ni compasión.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Pero este jinete cree no estar tan perdido ahora, aunque a veces juzga no reconoce ni saber por dónde anda, sin que el bucéfalo transparente que lo lleva responda enteramente a sus órdenes ni a su rienda. Reconoce objetos que le salen al paso y aventura que hay relación entre ellos, pero no siempre lo sabe o si son sólo esas rarezas distractores. El sendero que recorre este jinete no tiene camino, su caballo lo traza por él. Siente temor y está perdido, pero aferrado a sus crines, se deja llevar; con la certeza de haber ganado ya un rumbo, por lo menos eso, los kilómetros recorridos que quedan atrás.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&amp;nbsp;&lt;a href="http://cmykblog.es/2007/12/06/las-cinco-fotografas-ms-caras-de-la-historia/"&gt;&lt;img alt="horse03" border="0" height="264" src="http://lh4.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TGXvuJ8uRKI/AAAAAAAAAvo/v4WbuoReNbU/horse03%5B7%5D.jpg?imgmax=800" style="border: 0px none; display: block; float: none; margin-left: auto; margin-right: auto;" title="horse03" width="366" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5764592174205946867-1849047929027851106?l=laputahistoria.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laputahistoria.blogspot.com/feeds/1849047929027851106/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5764592174205946867&amp;postID=1849047929027851106&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5764592174205946867/posts/default/1849047929027851106'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5764592174205946867/posts/default/1849047929027851106'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laputahistoria.blogspot.com/2010/08/el-caballo-indomito-y-yo.html' title='El caballo indómito y yo'/><author><name>Gustavo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07302400498152320914</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_ac5cxhVzVWE/TMEVhKPZsUI/AAAAAAAAA3E/8QoqG415dXw/S220/454.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://lh4.ggpht.com/_ac5cxhVzVWE/TGXvuJ8uRKI/AAAAAAAAAvo/v4WbuoReNbU/s72-c/horse03%5B7%5D.jpg?imgmax=800' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5764592174205946867.post-8119664321108994365</id><published>2010-08-09T23:46:00.000-05:00</published><updated>2010-08-16T23:13:04.374-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Música de antier'/><title type='text'>Sigur Rós - Viðrar vel til loftárása</title><content type='html'>&lt;object height="385" width="480"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/akYuy2FMQk4&amp;amp;hl=es_ES&amp;amp;fs=1?color1=0x006699&amp;amp;color2=0x54abd6"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/akYuy2FMQk4&amp;amp;hl=es_ES&amp;amp;fs=1?color1=0x006699&amp;amp;color2=0x54abd6" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="480" height="385"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5764592174205946867-8119664321108994365?l=laputahistoria.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laputahistoria.blogspot.com/feeds/8119664321108994365/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5764592174205946867&amp;postID=8119664321108994365&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5764592174205946867/posts/default/8119664321108994365'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5764592174205946867/posts/default/8119664321108994365'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laputahistoria.blogspot.com/2010/08/sigur-ros-virar-vel-til-loftarasa.html' title='Sigur Rós - Viðrar vel til loftárása'/><author><name>Gustavo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07302400498152320914</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_ac5cxhVzVWE/TMEVhKPZsUI/AAAAAAAAA3E/8QoqG415dXw/S220/454.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5764592174205946867.post-3355540773465131784</id><published>2010-08-07T11:07:00.001-05:00</published><updated>2011-08-10T13:20:10.900-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Literatura'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Reflexiones'/><title type='text'>Confesiones de un maricón lector, II</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;No he terminado de leer &lt;i&gt;Eneida&lt;/i&gt;, del bardo Virgilio. Una imprevista jaqueca que lleva varios días más una tos seca bastante molesta me han privado de uno de mis más sagrados placeres (no apuntaré otro, que hago con la puerta cerrada y los seguros puestos). Entonces, sin contar a Virgilio, daré mis opiniones al vapor de que lo he leído en lo que va de este año (que todavía vivimos en peligro), tal como lo he hecho &lt;a href="http://laputahistoria.blogspot.com/2009/08/confesiones-de-un-maricon-lector.html"&gt;acá&lt;/a&gt;. Dos novelas, dos clásicos imperdibles: &lt;i&gt;Las uvas de la ira&lt;/i&gt; de Steinbeck; y &lt;i&gt;La granja de los animales&lt;/i&gt; de Orwell. Increíble, lo pienso ahora, que una puede interpretarse (y esa sería una de sus lecturas) como la opuesta de la otra, sean ambas las dos caras de un misma moneda. Steinbeck atiza en los puntos más agudos de los años oscuros de La Gran Recesión de 1929; no deja bien parados a los empresarios ni a los banqueros, aún cuando la novela transcurre en la época del &lt;i&gt;New Deal&lt;/i&gt; establecido por Roosevelt para reavivar la economía y la confianza de los ciudadanos norteamericanos que padecieron la severa crisis. Escrita en tono realista, la novela no carece de simbolismos (hay muchos de ellos, y la edición de Cátedra los explica claramente), sobre todo los simbolismos bíblicos. En ella seguimos las desventuras de una familia que migra del este al oeste, tierra de “leche y miel”. Sorprendente su final; e inesperado me resultó que dos de sus personajes adquirieran un papel preponderante en los últimos capítulos. Por su parte, en su novela, Orwell edifica una narración perfecta, breve, con personajes redondos (a pesar de su gran número), en donde ridiculiza a los edificadores de un sueño que resultó imposible, por demás utópico: Lenin y Stalin, caracterizados como dos cerdos que, en la recta final de la novela, se mimetizan con los humanos, al grado de no saber quién es quién. Se extraña que ahora no se escriban grandes novelas de ideas (perdón, uno lo hizo, Mario Vargas Llosa) y la “nueva narrativa” se conforme con experimentar con el lenguaje (lo cual resulta –bastante- aburrido).&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Otras novelas que disfruté son &lt;i&gt;Middlesex&lt;/i&gt; de Jeffrey Eugenides y &lt;i&gt;Memorias de Adriano&lt;/i&gt;, de Yourcenar. En la primera su autor establece un fuerte vínculo entre la cultura de Estados Unidos, que se precia de ser ‘nueva’, con unas raíces profundas en Europa del Este, teniendo como eje a un personaje hermafrodita descendiente de emigrantes griegos, el cual queda perfecto para establecer la noción de estar partido entre dos direcciones opuestas (ganó el Pulirzer). Mientras tanto, Yourcenar, quién sabe cómo, logró una autobiografía disfrutable de un Adriano magnético, quien estableció durante su periodo la “pax romana”.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Por otro lado, hay un par de libros franceses que me hicieron bostezar en el acto. Me quedo con uno, pero el otro lo tiro al váter. Esperando a Godot, de Beckett, con el que me quedo (ya que algunas novelas de reciente publicación abrevan de él), pero aviento al váter &lt;i&gt;Caballitos de Tarquinia&lt;/i&gt;, de Marguerite Duras: dos familias que están de vacaciones, que a la mitad de la novela siguen de vacaciones y terminada la novela hacen exactamente lo mismo, hacer lo que hacen los turistas, &lt;i&gt;estar&lt;/i&gt; de vacaciones: es como ver una película de un perro que trata de morderse la cola por dos horas (me explicaron que ese se llama &lt;i&gt;Nouveau roman&lt;/i&gt; francés, o nueva novela francesa, es decir, experimentación del lenguaje, es decir, bostezo). Algo parecido tiene &lt;i&gt;Viaje al fin de la noche&lt;/i&gt;, de Céline. Sí, por momentos me aburrí, a pesar de la grandeza de su prosa, sobre todo cuando Ferdinand retorna a París después de pasar una temporada en EU. Allí, dedicándose precariamente a la medicina, es cuando la novela se estanca;
